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El sentido de este blog

En una situación nueva, cuando apenas existe, y ni siquiera tiene nombre, el tiempo ya está haciendo su trabajo. Está pasando ahora y tiene un sentido. Al menos lo tiene para este niño, que ya se siente involucrado, comprometido en ella. Para un niño, casi todo es nuevo.

Con la edad, esa impregnación(1) espontánea con la situación, se va perdiendo. Los adultos nos hemos hecho expertos en mirar hacia otro lado para no comprometernos. Así llegamos a creer que no hay nada nuevo bajo el sol.

Esta fotografía es un libro abierto sobre el sentido. El niño ha visto algo. Aún no sabe ni decir de qué se trata, pero ya se ha implicado y pretende implicar al otro(2). Un adulto, quizás su padre, que desearía inmortalizar al hijo, porque le quiere. Pero va a cortarle un dedo, porque el niño es tan rápido que se ha salido del marco(3). Este niño apunta maneras. No será la última vez que se salga del marco, ni que le corten las alas por ese motivo.

Varios siglos después de que Heráclito hablase del “logos” (4), una comunidad de judíos egipcios o turcos, escribieron el Evangelio de San Juan, y lo empezaron así: “En el principio fue el logos“. En el principio fue el sentido, creo que quisieron decir(5). Y creo que para entonces algunos todavía no habían olvidado lo que significaba. Pero doscientos años después, el traductor al latín de ese evangelio tradujo logos por “palabra” (la palabra de Dios traducida por sus sacerdotes). Ya se empezaba a mirar hacia otro lado.

En resumen, creo que hemos perdido algo que los griegos sabían y los chinos y nosotros mismos sabemos aún, de muy pequeños. Eso que hemos perdido es lo que ando buscando en el laberinto(6) de este blog.

Los artistas encuentran(7) el sentido y lo ponen en sus obras, como mensajes o “cartas de Dios” (8) y nos los envían en una botella para que los demás aprendamos también a encontrarlo. Eso que los niños nacen sabiendo; o que aprenden al poco de nacer y -seguro- antes de empezar a hablar. Años más tarde, cuando adquieren el “uso de razón”, empiezan a perder aquella capacidad para aprehender lo nuevo(9), aplastada por conocimientos que se basan en diferenciar, separar, excluir, clasificar y absolutizar(10). Conocimientos que resultan prácticos en la vida cotidiana; tanto, que convierten a las personas en seres prácticos y, a veces -aunque no siempre- en sujetos responsables.

La exclusión es el fundamento de la lógica (‘A’ o ‘no-A’: excluida una tercera opción)(11). Tiene sobre las ideas el mismo efecto que un cuchillo. Y como los del cuchillo, sus efectos son irreversibles. La lógica permite unir las ideas escindidas, pero siguen siendo dos cosas pegadas. Cuando lo que era uno se divide en dos entes opuestos y excluyentes(12), aquel uno desaparece tal vez para siempre; el bosque queda oculto por los árboles(13).

Estoy hablando de la mente; y la mente no es sólo lógica. También es sentimientos, imaginación, sueños, deseos, paradojas, personajes y quimeras. Ahí entra la estética, el arte y los artistas. Ellos nos enseñan a desarrollar nuestra doble mirada y caminar sobre dos pies(14), a encontrar conexiones(15) entre las cosas y entre las personas, más allá de los dualismos creados por el poder(16).

Personalmente, fue un artista -Jorge Oteiza(17)– quien me ayudó a empezar a desenredar esa maraña. Lo hizo con sus obras, pero sobre todo con su comportamiento y sus reflexiones acerca de la estética existencial (18). Por eso tiene tanta presencia en estas páginas: se lo debo.

Este blog nace de la necesidad de compartir ese aprendizaje. Como buscar una imagen olvidada y escondida bajo capas recientes de pintura. O como asomarnos a lo desconocido. Un viaje que no puedo hacer solo. Necesito saber que hay alguien ahí fuera. De acuerdo con Nietzsche, si no tengo Dios, necesitaré amigos.

Pero no puedo limitarme a escribir de estética. Aún considerándola imprescindible para afrontar lo nuevo, la sensibilidad estética tiene una carencia básica: no distingue el bien del mal, ni la belleza(19) del horror(20). Por chocante que esto resulte, es una evidencia imposible de negar desde el siglo XX. La estética se centra en la experiencia de lo nuevo y en la unidad anterior a que lo nuevo despliegue sus diferencias. En lo nuevo, el bien y el mal, las oportunidades y amenazas (el trigo y la cizaña) están en germen y ocultas porque aún no se han revelado. No hay manera de distinguirlos, ni menos aún de separarlos.

El niño de la foto es inocente, aún no distingue el bien y el mal(21). Le fascina lo que acaba de descubrir y, como es un optimista, le parece estupendo. La vida le irá enseñando que el sol oculta tras de sí una oscuridad helada. Que el amor puede convertirse en odio y la ilusión en delirio. Si logra sobrevivir a sus errores, puede que este niño aprenda -o tal vez otros- de sus fallos, evitando repetirlos. La humanidad ha evolucionado así, aprendiendo de los errores. A eso llamamos experiencia. En su camino, este niño encontró adultos que le enseñaron a pensar por sí mismo, lo que le acarreó nuevos problemas y no le evitó cometer nuevos errores.

Pero así es la vida de los mortales. Como también dejó escrito Nietzsche: “Vosotros ateos creéis en muchas cosas”.

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(1) Pregnancia en Oteiza. Fecundamos la realidad al comprometernos con ella.

(2) Ver El origen de la magia en el niño.

(3) Ver Goffman: marcos de referencia.
.

(4) Ver acerca del logos. La meta-regla que “gobierna” el devenir de los existente.

(5) Fue en Viktor Frankl (El hombre en busca de sentido) donde aprendí que el logos es el sentido.

(6) Ver Laberinto, Minotauro y Ariadna.

(7) Había escrito “captan el sentido”, como si el sentido existiera ahí fuera y pudiera capturarse como una mariposa en una red. Por el contrario, en el proceso de creación artística, el artista encuentra sentido en la experiencia de ser uno con su obra y su propia vida. Ver Ser estético.

(8) “Encuentro por doquier cartas de Dios…”, ver Whitman (extractos).

(9) Ver Goldberg: Novedad y rutina en el cerebro. Una por cada lado.

(10) Acerca del final de la magia del niño, ver El Procusto controlador que llevamos dentro.

(11) Existe otra lógica, la dialéctica de Hegel, donde las contradicciones se superan. Ver La tríada hegeliana.

(12) Cuando uno se convierte en dos.
.

(13) Los contrarios no sólo están unidos, sino que a menudo resultan ser lo mismo. Ver Unidad de los contrarios.

(14) Acerca de la doble mirada y el comportamiento en libertad, ver Estética del huevo.

(15) Ver Conexiones, los elementos de sentido que construyen el mundo.

(16) Ver Luhmann: el poder y las diversas entradas conectadas con ésta.

(17) Jorge Oteiza no sólo nos legó esculturas y poemas; también una manera de ser.

(18) Ver Estética existencial. El arte desemboca en la existencia humana.

(19) Ver Belleza y fealdad. Ambas fecundan nuestra existencia.

(20) Ver Horror. Hay que atreverse a mirarlo a la cara, pero no por mucho tiempo.

(21) Ver Diferenciar el bien del mal. Podemos reaccionar instintivamente, pero luego hay que pensarlo.
Y ver también: La mujer que al pecar nos hizo racionales

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6 thoughts on “El sentido de este blog

  1. José Luís, me gusta mucho, mucho tu blog. Hace tiempo que vengo trabajando desde la psicología esa imperiosa necesidad de no aniquilar “nuestro hemisferio derecho” y jugando en mis formaciones con el arquetipo del laberinto, del sutil hilo de Ariana. En fin, que cada post del blog es un auténtico goce de vida

    • Charo, muchas gracias por tus ánimos. Por este encuentro al hilo de Ariadna. En estos tiempos en que sólo se da valor a lo que se cuenta por millones, nos queda una esperanza humilde, la fe en que lo sutil, invisible en la práctica, puede abrirse paso en una sucesión de encuentros fortuitos. Gracias de nuevo.

  2. bubú dice:

    feliz de encontrar tu blog!… llegue hasta aquí buscando sobre la conciencia del vacío y sus intentos de representación. Supe algo de Oteiza… y en fin aquí estamos. Es un placer encontrar a alguien que se haga preguntas desde una curiosidad genuina, sin pudor y que pueda compartir su perplejidad.
    Gracias por todo el material de lectura que propones.
    (Empecé a leer la mirada del escultor vasco sobre la cultura agustiniana).
    un saludo, y aquí estaremos.

    • Me alegro también de este encuentro en el vacío o el claro del bosque. Te animo a compartir tus experiencias. Tenemos que atrevernos a pensar. Estamos tomando el relevo en la evolución y ni siquiera hemos empezado a aprender de nuestros errores. Un fuerte abrazo. JL

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