Pensamiento oriental

Sun Tzu: aprovechar lo negativo

El arte de la guerra

El arte de la guerra

Sun Tzu escribió en la antigua China El arte de la guerra. Hoy, 25 siglos después, es un libro de cabecera de ejecutivos de multinacionales. Los negocios se han convertido en una guerra despiadada y no es extraño que sus líderes estudien un libro de estrategia militar. Pero la sabiduría de Sun Tzu puede servirnos a todos.

A medida que me sumergía en los conceptos resbaladizos de la estética oteiziana, me parecía a veces escuchar ecos de este libro. Pensé que era como una especie de magia para la guerra (el arte de comunicar para hacer daño). Porque Sun Tzu está todo el tiempo hablando de comunicación; de vencer al enemigo comunicándose con él, más que luchando físicamente. Su frase más conocida es: “El arte de la guerra es el arte del engaño”. Así que, sí: podría considerarse como un tratado de magia negra(1), de estética del lado oscuro, para obtener provecho haciendo el mal a otros y para defenderse de ellos. Eso sería la inteligencia de la guerra: aprovechar lo que es malo para el enemigo e influir para que aumente.

Pero me di cuenta de otro aspecto que también puede ser interesante. Muchos de sus principios, reglas y consideraciones serían comunes a los valores estéticos en general, con independencia de su valor moral. Enumeraré algunos de ellos.

La importancia actual de Sun Tzu
La importancia de gestionar el espacio y sobre todo el tiempo(2); de lo abierto y cerrado(3), lo lleno y lo vacío(4), del movimiento imprevisible(5); del tiempo irreversible.

De la pregnancia(6), en el sentido de lo que no es evidente y de la importancia de darse cuenta de lo nuevo(7), lo oculto(8) y lo sutil. Del valor de no hacer, de no atacar, de no presentar una forma definiible(9). La importancia del margen(10), del marco(11) y de sus límites(12).

De la situaciones límite (los “espacios de muerte”) (13). La unidad de los opuestos(14) y el valor de las paradojas(15) y de las contraparadojas(16). La importancia del caso particular(17), concreto, del sentido de la situación aquí y ahora. De no repetir la misma estrategia. De estar preparado y alerta ante lo nuevo y desconocido. De incorporar rápidamente el error(18) (del adversario y el de uno mismo) en el propio diseño estratégico. De involucrarse en la situación. De la capacidad de crear situaciones (favorables para sí y desfavorables para el adversario).

El lado oscuro del arte de la guerra
El engaño y el secreto dirigido a la propia gente, es una fuerza autodestructiva, cuyas consecuencias aumentan con el tiempo. El libro insiste en la importancia de que el líder se haga merecedor de la confianza de sus hombres. Pero ¿cómo puede mantener esa confianza si continuamente les engaña y oculta sus intenciones? ¿Cómo podrán así adivinar los propósitos del líder para actuar como prolongación inteligente de sus propósitos? Quien engaña a los miembros de su equipo, acaba perdiendo su credibilidad (los dioses y los líderes mueren cuando se nos vuelven increíbles). Pero esto no es un error de Sun Tzu, sino el secreto más cuidadosamente ocultado en el libro. La última prueba de que la guerra es un asunto peligroso que hay que evitar. Y, cuando no es posible evitarla, terminarla pronto. Pues el tiempo obra de un modo implacable contra quienes se involucran. No sólo embota su espada, sino su alma. Con el tiempo, los combatientes aprenden lo peor del enemigo y lo peor de sus propios jefes. Y llega el momento en que ya no saben por qué luchan ni por qué están ahí. La guerra convierte siempre la magia blanca en magia negra. Eso puede verse antes incluso de empezar una guerra: todos los países tienen un ministerio de la Guerra al que llaman hipócritamente de “Defensa”. Ahí empieza el engaño inevitable.

No es casual que “El arte de la guerra” sea hoy manual de cabecera de empresarios y ejecutivos. El engañar a los propios clientes se ha destapado como fuente importante de beneficios de los bancos y otras empresas en la actual crisis económica. Y de la política ¿qué más puede decirse? Mario Onaindia ya dijo hace años (invirtiendo la expresión de Clausewitz) que “la política es la continuación de la guerra por otros medios”. Parafraseando a Sun Tzu, la política sería el arte de engañar al adversario y a los propios seguidores. ¿A alguien le suena esto?

Para encontrar estos aspectos en los propios textos de “El arte de la guerra” seguir leyendo en Sun Tzu, citas.

El siguiente vídeo es un documental de 1 h 30 min que ilustra el arte de la guerra de Sun Tzu a través de varios ejemplos que incluyen grandes errores cometidos por líderes y generales famosos. La guerra atribuida al propio Sun Tzu (500 AEC), la de EEUU en Vietnam, el desembarco en Normandía en la II Guerra Mundial, y la batalla de Gettysburg en la Guerra Civil norteamericana. Incluye también una anécdota (probablemente ficticia) sobre la prueba que habría puesto el rey Elü a SunTzu para crear un ejército con sus concubinas.

______
(1) Acerca de la magia negra, ver La magia.

(2) Ver Espacio y tiempo.
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(3) Ver Abierto y cerrado.
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(4) Ver La materia y el vacío.
.

(5) Csikszentmihalyi: Fluidez.
.

(6) La Pregnancia en Oteiza enriquece la Ley de la Gestalt.

(7) Ver Lo nuevo.
.

(8) Sobre lo oculto y sutil, ver Lo impensado.

(9) Ver Negatividad fecunda: el valor oculto.

(10) El margen en Clausewitz.
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Ver también Tener margen o no tenerlo.

(11) Para el marco de la situación, ver Goffman: marcos de referencia.

(12) Ver Los límites.
.

(13) Llevar a los soldados a espacios de muerte. Jaspers: La situación límite.

(14) Ver Unidad de los contrarios.
.

(15) Ver Paradojas: Se acabaron las alegres y confiadas mañanas.

(16) Para contraparadojas, ver Watzlawick: El lenguaje del cambio.

(17) Sobre el caso particular, ver La negatividad fecunda del Papa Francisco.

(18) Incorporar rápidamente el Error creativo en el diseño.

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6 thoughts on “Sun Tzu: aprovechar lo negativo

  1. Este documento es imprescindible para cualquier persona que aspire a observar su propia vida, a tratar de percibir cada uno de sus sentidos, con el fin de defenderse un poco frente a tanta cosificación. Tu personalidad rescata lo invisible de lo obvio, hermana la ética con la estética, proporciona herramientas indispensables, no solo para entender, sino para un accionar científico, racional, sensiblemente racional. Volveré a arremeter dentro de poco, pero adelanto que este blog se está constituyendo en un elemento rector de muchas de mis inquietudes. Anhelo que otros hermanos se interesen en él y aporten, no sólo lo soporten.

    • Ser sensible y racional es el gran reto de la humanidad desde sus comienzos. La estética es imprescindible; pero, tal como dices, debe ir hermanada con la ética, pues la estética sola, confunde el bien y el mal, la belleza y el horror. Es imperativo que nos atrevamos a pensar. Lo que implica equivocarnos.

  2. Al leer y releer cualquiera de estas provocaciones espirituales, siento los pasos de un artista del pensar, la danza insólita de un ser especial en todo lo que hace. Siento ahora que se me quiere salir el corazón por la boca, porque descubro seres que buscan y encuentran el sentido de vivir de veras esta vida nuestra. Con tu permiso, o sin el, publicaré el próximo año estos bombardeos a la somnolencia. Cada giro, cada detalle, el agarrar a Sun Tzu, a Peter Pan, a las 10 vírgenes, y encontrar en ellos lo que ahí estaba pero que yo no veía, y llevarme de la mano para confrontarlos con mi propia vida sin sentirme tan bruto, es don de Maestro, de Artista en cada acción.

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