Diez vírgenes

The Wise and Foolish Virgins William Blake, 1826 Matthew 25:1-6
Pintura de William Blake, 1826

“Estad preparados, porque no sabéis el día ni la hora”

Éranse una vez diez vírgenes esperando al novio. Cada una llevaba su lámpara de aceite encendida para recibirle y entrar con él en la casa donde se celebraría la boda.

-Pero ¿y la novia? ¿Es que a ella no la espera nadie? Es un misterio. No obstante, preguntar por la novia es prematuro. ¿No tenemos ya diez vírgenes -esto es, diez muchachas casaderas- esperando al novio? ¿Quién dice que falte la novia? Tiempo al tiempo. Cada virgen lleva su lámpara encendida; y el novio tarda en llegar; y pasa el tiempo; y la lámpara, encendida; y el aceite consumiéndose; y el novio que no llega. Algunas lámparas empiezan a quedarse sin aceite y su luz se estingue. Las cinco muchachas que se han quedado sin luz, piden a sus compañeras un poco de aceite, pero éstas les responden: -“Si os damos del nuestro, se nos apagará la lámpara. Id mejor a comprar más aceite para vosotras”. Así lo hacen. Y mientras van a buscarlo, llega el novio, que es recibido por las cinco vírgenes con sus lámparas encendidas en la noche. Y juntos penetran en la casa a celebrar los esponsales. Y se cierran las puertas.

¿Entendéis por qué no había necesidad de preocuparse por la novia? Cuando las cinco vírgenes regresaron con sus reservas de aceite, encontraron las puertas cerradas y llamaron a gritos: -“Señor, ¡ábrenos!”. Pero él les respondió: -“De cierto os digo, que no os conozco”. Vaya corte…

Éste es el relato y ésta su conclusión: “Estad preparados, porque no sabéis el día ni la hora“.

Mi interpretación
Creo que esta historia es pura sabiduría, aplicable a nuestras vidas lo mismo que a las de hace tres mil años. Thomas Jefferson dijo: “El precio de la libertad es estar siempre alerta”. ¿De qué trata pues la historia?

Para mí se trata de un corte olímpico, en que unos pasan y otros quedan fuera. Cada cual puede imaginar los personajes que más le gusten: un novio con varias pretendientes, o las damas de honor de una novia, o un grupo de parados buscando empleo en medio de la crisis. Y si uno cree en un Dios que le va a juzgar después de muerto, puede imaginarlo como el novio-juez que le juzgará después de muerto. ¿Por qué no?

En principio, parece que esta historia  trata de seres humanos, pero podría tratarse también  de otros seres. De puertas que se abren o se cierran. O de otros seres vivos y del modo en que se relacionan entre sí. O de cómo se comunican las células dentro de un organismo. Quiero decir, que quizás nos esté describiendo una ley general de la naturaleza. Una ley acerca de la comunicación en la naturaleza.

Un ejemplo: En nuestro sistema nervioso cada neurona tiene varias puertas, a través de las cuales otras neuronas se comunican con ella (1). A esas puertas las conocemos con el nombre de “sinapsis“. Podemos imaginarlas como puertas por las que cada neurona recibe los mensajes de otras. Las puertas sirven para facilitar el paso a los mensajeros; o a los mensajes que ellos traen.

Pero también podríamos imaginar esas puertas, como seres vivos, personajes aspirantes a representar al señor de la casa; o vírgenes que tiene la misión de mantener iluminado el camino del novio. Cada vez que aumenta la cantidad de aceite, su lámpara brilla más. Pero con el paso del tiempo, el aceite disminuye y su luz también. Compiten entre ellas por entrar en la casa con el novio; pues, aquellas que lo logren adquirirán el status de esposas. Y, por lo tanto, de mediadoras ante el esposo.

A partir de ese momento, quien trate de llegar hasta el esposo habrá de contar con ellas, pues de ellas dependerá que la puerta que conduce hasta él permanezca cerrada o se abra facilitando el paso al visitante.

Desde este punto de vista, cada nueva esposa del relato es una conexión posible del mundo exterior con el señor de la casa. Por eso es tan importante la selección de las vírgenes aspirantes. Sólo las prudentes que logran mantener su lámpara encendida, se convirtieron en mediadoras de futuras relaciones. Si cada virgen proviene de una tribu lejana, su entrada en la casa con el novio supondrá el establecimiento de una relación estable entre el señor de la casa y aquella tribu. De ahí que ellas pongan tanto empeño; y de ahí la desesperación de las desgraciadas doncellas que no pasaron el corte, porque no se encontraban en el lugar adecuado en el momento oportuno.

Todo esto es un mito. Una fábula de reinos perdidos en la remota antigüedad. Pero ¿sólo es un mito? ¿No estaremos tocando ahí una regla fundamental del cosmos?

lampara palestinaUna puerta o una virgen con su lámpara de aceite o una sinapsis neuronal, tienen en común el poseer dos estados: abierto o cerrado. Estar alerta o estar dormido. Dos estados, o un continuo de estar más o menos preparado para recibir la señal (2): más o menos abierto. Pero, cuando llega el momento, si una puerta estaba suficientemente abierta, se convertirá en un cauce de las futuras relaciones entre el esposo y su entorno. Y si no lo estaba, esa puerta permanecerá cerrada. En ambos casos, conservará la memoria de lo que en ese instante decisivo sucedió (3).

Así funciona nuestra memoria y la de los más humildes gusanos. Nos encontraríamos, así, ante el relato fundacional de todo lenguaje, no sólo entre humanos sino entre seres vivos. Y ante una ley general, aquí ilustrada en la frase: “Estad alerta porque no sabéis el día ni la hora”. Significa que todo está en juego en la cuenta atrás.

Diversas expresiones del lenguaje popular se refieren a este fenómeno: que la oportunidad la pintan calva y hay que cogerla por los pelos. Que el que no arriesga, no gana. Que el azar actúa ciegamente, pero a unos les coge desprevenidos y a otros no. Que de los miles de huevos puestos por un pez o tortuga, sólo unos pocos sobrevivirán y algunos menos crecerán y aún menos se reproducirán.

El azar juega con dados cargados. No sólo favorece al que hace trampas, sino que carga los dados de los que aciertan, para facilitarles seguir ganando. Las vírgenes prudentes, que guardan un suplemento de aceite -para disponer de margen (4), como reserva para resistir más tiempo- ganan el concurso. Ellas han sabido usar los bienes para remediar los males. Han sabido llegar a tiempo. Es una especie de lógica negativa (5), que completa la lógica formal con una inteligencia espiritual (6), que hoy necesitamos más que nunca. No para “otra” vida, sino para esta efímera vida nuestra de cada uno con su vecino.

¿Cómo sabían todo esto quienes escribieron los evangelios? Si no lo sabían, de algún modo intuyeron su importancia. Pero así funcionan las obras de arte y en concreto las literarias. Pienso en los evangelios como obras de arte o depósitos de experiencia de muchas generaciones. El sentido de lo escrito depende del contexto y cada nuevo lector pone el suyo (7). Por eso su significado cambia con el tiempo. Para evitar que eso suceda existen los Doctores.

La interpretación de los Doctores de la Iglesia
La interpretación que me inculcaron de niño, acerca de la frase con que termina esta parábola: –“Estad preparados, porque no sabéis el día ni la hora”- , es que debíamos estar siempre preparados para morir, porque entonces seremos juzgados por nuestros actos y enviados al cielo o al infierno. ¿Sólo eso? Sólo eso. Cualquier otra interpretación es sometida a la tijera de podar. Basta escribir “10 vírgenes” en el buscador de Internet, puedes encontrar mil veces repetida la misma explicación, seguida de cautelas para que a nadie se le ocurra pensar que las vírgenes pudieran haber sido candidatas a esposas (no he mirado en webs mormonas) o tengan conexiones aún más excéntricas, como las que aquí defiendo.

El papel mediador de la Mujer
mediadora_canaA pesar de los recortes a que la Teología ha sometido a la Filosofía, la sabiduría antigua se filtra por las rendijas de la tradición. En las culturas ultramachistas hebraica, cristiana y musulmana, la mujer ha sido reducida socialmente al papel de madre. Pero ha conservado la cualidad de cuidadora, mediadora o intercesora. En el catolicismo, se expresa en el lema “Ad Iesum per Mariam” (a Jesús por María). Esto es, el poder de influir en quien tome la decisión (hombre por supuesto).

La interpretación de la parábola de las diez vírgenes que defiendo, es que la mediación, intercesión o influencia es una característica universal de la comunicación humana, que se anticipa al poder de determinar (8). Y que no se limita a una persona próxima al poderoso, sea su madre o su esposa. Pues el universo está muy conectado y cada fuente de poder tiene muchas madres o esposas, cada una con su influencia.

Por esa regla universal, una neurona tiene mucho poder cuando se activa. Pero sólo se activa cuando muchas otras neuronas se lo piden. Y entre las que se lo piden y la que responde activándose o no, hay unos filtros que seleccionan las peticiones. Esos filtros son las sinapsis que como esposas o madres “conseguidoras”, interceden, facilitando, dificultando o impidiendo que algo se haga realidad.

Esto lo habrían sabido los antiguos y habría sido transmitido en los relatos míticos como el de las diez vírgenes, antes de que los teólogos, rabinos y otros doctores se hiciesen cargo de la tijera de podar.

Y es lo que hoy en día tenemos pendiente de recuperar: comprender cómo el universo está conectado entre sí, no sólo por causas determinantes; sino anticipándose a su determinación, mediante la presentación de posibilidades facilitadoras. Esa es la pregnancia (9) matricial que nos hizo humanos a través de la mano izquierda.

_____
(1) Ver La red neuronal de nuestro cerebro.

(2) Acerca de la verdad como un conjunto continuo de valores, ver Un poco de lógica… borrosa, por favor.

(3) Ver Abierto y cerrado.
.

(4) Ver Tener margen o no tenerlo.
.

(5) Ver Negatividad fecunda: el valor oculto.

(6) Ver Inteligencia espiritual.
.

(7) Sobre la transmisión/recreación del sentido, ver Wolfang Iser: el acto de leer.

(8) Ver Luhmann: el poder.
.

(10) Ver embrionPregnancia matricial
.

10 comentarios en “Diez vírgenes

  1. Se me ocurren varias reflexiones inconexas, rescatando a mis tatarabuelos…
    Órgano que no funciona se atrofia; La función crea el órgano, La necesidad es madre de la invención.
    Si decidimos vivir, construyendo la vida, algunos sentiremos que no hay tal suerte, sino preparación más oportunidad. No solamente creemos, sino que creamos y ello implica sacarse la madre a cada instante, ya que hay un enmascaramiento. saquemos lo invisible de lo visible, aprendamos a discernir. Nuestras neuronas tienden a ser selectivas y no solo novias a la espera de alguien que quizá no llegue. Tienen el papel de resistir y crear y ser alternativa de luz o de lucha, por lo menos.
    José Luis, no me obligues a pensar porque me puede dar derrame.

  2. Cierto. Y de eso trata esta historia: todas las neuronas que tenemos son selectivas, pero antes fueron novias. Dejaron de serlo y se hicieron selectivas, cuando llegó el novio y las puertas que se usaron guardaron la memoria; las que no se usaron, se cerraron para siempre. La buena noticia es que después de los cincuenta nos siguen saliendo novias. Pero si no les damos alguna oportunidad, se nos mueren en una semana. Por eso también, debemos estar siempre alerta ante lo nuevo.

      1. Tienes razón, Ale. Somos como nuestras neuronas: sólo sobrevivimos si nos comunicamos con otros. Pero neuronas y sinapsis no son libres para expresarse. Nosotros nacemos para ser libres, pero luego no nos dejan o no nos dejamos serlo. Hay que atreverse.

  3. Bien dicen que la oportunidad la pintan calvan.
    Qué gran aporte estos escritos!!! y sumamente interesantes. Si pueden charlemos acerca de la libertad de expresion. Qué les parece???
    Ale

  4. Son ya casi siete años desde la publicación de este texto. No sé si lo has retocado en estos tiempos de pandemia, pero “viene que ni al pelo” ahora, siguiendo el estilo que utilizas al mencionar varios refranes.

    Estar atento, estar preparado, con cuidado y cuidados, y con sentido común, aunque sea para un futuro incierto, porque futuros perfectos no existen. Incluso, en la lengua española, el denominado “futuro perfecto” no es tal, porque está cargado de dudas, como no podía ser de otra manera: “no sé lo que le ha pasado, se habrá caído”, “para cuando llegues, se habrá acabado la función”. Todo suposiciones, apuestas, hipótesis. Y, sin embargo, todas ellas, necesarias. Y, para construirlas, los “mimbres” de los que disponemos. No hay otra.

    Y estos mimbres (podríamos decir “neuronas”), delgados y flexibles, como los define la RAE, tenemos que enlazarlos, trenzarlos, engarzarlos, con cuidado, estudiando la forma que queremos dar, en función de lo que creemos necesitar. Implica paciencia, esfuerzo, constancia, tenacidad. Pero merecerá la pena, la cesta hará su servicio, humilde y nada pretencioso. Y este denominado futuro simple, “merecerá”, “hará”, es el que guiará nuestra apuesta, porque, aunque fracasemos en el resultado final, habremos aprendido, y volveremos a trenzar mimbres, pero no repetiremos, lo haremos diferente, lo construiremos de acuerdo con el contenido y el espacio que deberá ocupar en el nuevo lugar en el que lo ubicaremos.

    1. Muchas gracias por tus ideas, siempre tan valiosas. Ahora, que se han echado a volar, están pidiendo a gritos su propio blog. Espero que sea pronto, para acudir a celebrarlo como mereces.
      joseluis817

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