estética

Lichtung: el claro del bosque

lichtung

Lichtung: El claro del bosque. Uno de los conceptos más importantes del Heidegger de posguerra.

La palabra Lichtung —que apunta hacia un ámbito abierto—, puede traducirse, también, como calvero, otero o claro. “Calvero —indica Francisco Soler—, nos parece una traducción adecuada de la heideggeriana Lichtung; así define el término el Diccionario de la Real Academia:  ‘Paraje sin árboles en lo interior de un bosque’;  esa definición casa muy bien con el siguiente texto de Heidegger:  ‘Etwas lichten significa aligerar, hacer más ligero a algo, hacerlo abierto y libre, por ejemplo, despejar en un lugar el bosque, desembarazarle de sus árboles. El espacio libre que así aparece es la Lichtung ’. Según lo señalado hasta ahora, el hombre habita —dicho en breve—, en la verdad del ser, en el claro del ser (Lichtung des Seins). La conferencia “El final de la filosofía y la tarea del pensar”, vincula el claro con la Alétheia, el no-ocultamiento (Unverborgenheit). Y, a su vez, la Alétheia con la Léthe —el ocultamiento—. Sugiere Heidegger que “el ocultarse, el ocultamiento [Verborgenheit], la Léthe , pertenecen a la Alétheia , no como un mero añadido, como las sombras a la luz, sino como corazón de la Alétheia”. “De ser así—añade—, la Lichtung no sería mera Lichtung de la presencia, sino Lichtung de la presencia que se oculta”. A partir de eso, podemos inferir que el hombre mora o habita en la Alétheia y en la Léthe, en el no-ocultamiento y en el ocultamiento, se entiende, del ser.

Siguiendo la reflexión de Heidegger en El final de la filosofía y la tarea del pensar, el creador se encontraría ante una puerta que se abre como un claro (lichtung) donde puede suceder algo. Lo que sucede es la acción del creador dando nacimiento a un espacio-tiempo, a un ser naciente ahí, o sea un ente, un ser estético.

“Oteiza se topa con Heidegger y su alethia, es decir, la verdad como un proceso de apertura o desvelamiento. Su texto El arte y el espacio le sirven para “repensar” la escultura y comprueba que se daban notables coincidencias con sus propias reflexiones. Heidegger encuentra que “espaciar” designa la actividad de dejar libres los lugares; la escultura es una materialización de los lugares que confiere una permanencia a cada cosa y permite a los hombres un morar en medio de ellas. Este ensayo termina con una fascinante consideración sobre el vacío, que no es una falta sino algo que se pone de manifiesto: en la materialización plástica juega el vacío como factor fundamentador que busca forjar lugares. Exactamente las mismas conclusiones a las que había llegado Oteiza, sólo que el artista vasco las había publicado antes: la conclusión es un espacio vacío, aislado y trascendente.”

(Carlos Catalán: Texto para la Exposición Escultura del siglo XX. Zaragoza 2/5/2001)

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Ver Negatividad fecunda: el valor oculto en François Jullien y Byung Chul Han

Ver El vacío.

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One thought on “Lichtung: el claro del bosque

  1. Pingback: Frente a la posverdad, la alétheia. | Los colores de la memoria

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