filosofía

En busca del No

anbotoko_damie_300En la peña Anboto, cerca del monte Gorbea, hay una cueva en la que, según dicen, reside una Dama muy especial. Algunos la han visto en forma de nube; otras, como fuego que salta de una cumbre a otra en las noches de tormenta.  Se cuenta que en una ocasión alguien preguntó  a la Dama dónde se encontraban sus compañeras y ella contestó que habían ido a Elgoibar. -¿Y para  qué ? -Ezaren billa (en busca del no). Este es el misterio de la Dama de Anboto (1).

El No es aquello que uno se niega. Según una leyenda pre-cristiana, ciertos espíritus femeninos de las montañas vascas (brujas según el vocabulario cristiano (2)) vivían de lo que la gente niega que posee. El antropólogo José Miguel de Barandiaran ponía como ejemplo que en Elgoibar había un pastor que tenia  100 ovejas, pero había declarado no tener más que 90. Entonces las brujas se llevaban las ovejas que él negaba.

Lo que las brujas se llevaban, lo almacenaban en la cueva de la Dama en la zona más escarpada del Anboto. Muchos montañeros se han llevado allí una decepción. La cueva está más vacía que la tumba de Tutankamón. Y no es que nadie la haya despojado. Es porque lo que allí se guardan no son cosas, sino posibilidades negadas. Especialmente las posibilidades que uno se ha negado a sí mismo.

Esta manía de presentar a la Dama como un inspector de Hacienda que embarga los bienes a los que intentan evadir impuestos, me parecía además de anacrónica, que carece de encanto.

Pero tras meditarlo despacio, he llegado a la conclusión de que la Dama y sus compañeras son una especie de ángeles de Charlie, agentes de algún Servicio de Inteligencia Espiritual. Y que, habida cuenta de la reducción de posibilidades que aqueja a la humanidad (si descontamos las estanterías de los hipermercados), hay que asegurar que cada mortal hace uso de los dones que recibe, bien por su ADN, por su educación o porque sí. Llamo dones a las posibilidades que tenemos en préstamo durante períodos más bien cortos. En ese tiempo efímero deberíamos realizarlas, compartirlas y traspasárselas a otros. El que así lo hace,  no las pierde, porque su vida se enriquece espiritualmente. Pero quien no las comparte y se las guarda para sí sin utilizarlas -o peor, las niega, provoca la intervención de la Dama.

¿Tienes facilidad para las lenguas? Pues aprende idiomas y enséñalos o haz de intérprete para que otros también se aprovechen de tu capacidad. Lo mismo vale para cualquier otra competencia. Y para los sentimientos. Por eso escribí en cabecera de este blog la frase de Albert Camus: ”No ser amado es una desventura; la verdadera desgracia es no amar”. Si no eres amado, llegarás a serlo. Si te niegas a amar, perderás la capacidad de amar.

Cuando Wendy dijo “Quiero no quererte y tengo mucha fuerza de voluntad” no estaba destruyendo nada material -sólo la posibilidad de hacerlo- pero así estaba reduciendo el marco de sus posibilidades existenciales. Es como si hubiese llamado a gritos a la Dama.

Hay personas que han sufrido malos tratos en la infancia y luego de adultos, han aplicado su experiencia a ayudar a los demás a afrontar situaciones parecidas. Pero quienes no han utilizado esa capacidad tan duramente aprendida, con frecuencia se convierten ellos mismos en maltratadores. Las víctimas se convierten en verdugos, si no toman en su vida la decisión trascendental de apoyarse en su experiencia para ayudar a otros.

Lo que no se usa se pierde(3)
Como humanos, tenemos una capacidad, que otros animales no tienen, de elegir entre varias opciones. Lo cual produce la paradoja pragmática de que al optar por una de ellas, perdemos las restantes. Y es que no se puede tener todo. Pero así vamos recorriendo, construyendo paso a paso el sendero de nuestra vida. Sin embargo, no hay que confundir lo que se pierde al elegir con lo que se pierde por decidir no elegir.

No sólo somos resultado del azar, sino de las selecciones que hacemos entre nuestras posibilidades. Podemos aprovecharlas o desperdiciarlas. Pero las posibilidades son siempre transitorias. Si las desaprovechamos, el paso del tiempo va haciendo más difícil que volvamos a encontrarlas. Pero si las negamos como posibilidad, estamos reduciendo (y endureciendo) el marco de nuestra existencia. En la literatura se han usado metáforas como congelar el corazón o volverse de cristal o con la piel de una tortuga. Por eso, al principio de este post he escrito que trata de la negación de sí. Lo que nos negamos como posibilidad, lo perdemos. Y no son cosas, sino una parte de nosotros mismos que hemos dejado morir.

Obsérvese la similitud entre esta leyenda de la Dama y la parábola de los talentos en el Evangelio, con la respuesta que recibe el administrador que enterró el dinero que había recibido para gestionarlo: “Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado.” (Mateo 25:14-30). Creo que, al traducir, éstos también perdieron el no. Debería decir: “… aún lo que no tiene le será quitado. Creo que es peor que te quiten lo que aún no tienes.

Y también, a veces, sucede lo contrario.  Sherezade devuelve al rey la capacidad de amar que él se negaba, al ejecutar a su nueva esposa por la mañana. Lo negativo no siempre termina en un recorte. Hay veces en que lo negativo es el camino de búsqueda de una vida más auténtica y llena de sentido (4).

_____
(1) “Anboto” en ortografía vasca.

(2) En los relatos, la Dama y sus compañeras eran espíritus o brujas, según con quién se hablase. “Espíritus”, para entendernos; “brujas” para la Santa Inquisición. Y mejor aún, un eufemismo: La Dama, que además es elegante. En lengua vasca: Anbotoko Damie.

(3) Ver Ascidia: nuestro primer cerebro de usar y tirar.

(4) Ver Un punto de apoyo.
.

– Ver también Viviendo “como si…”.

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