filosofía

Y si no hay Dios ¿qué hacemos?

Dios sería el único ser que no necesita de nada ni de nadie. Pero si Dios no existe, porque nada es eterno ni absoluto, en un universo donde todo está más o menos conectado(1), entonces el problema es asumir nuestra mayoría de edad y la propia responsabilidad, aunque nadie nos vigile.

La experiencia religiosa, sería para la mayoría de los creyentes, una experiencia estética, que puede llegar a ser más intensa, cuando quienes la viven creen que su Dios existe realmente fuera de su mente. Creyentes y no creyentes experimentan algo parecido, con otras personas especiales en su vida que, a veces, hasta son reales.  Creer en algo como si  (2)  fuera real es una experiencia estética importante. Y desde luego, las religiones no se reducen a la estética. También suelen incluir una ética, una filosofía de vida, una experiencia comunitaria… Además, sobre todo ello han levantado instituciones de poder material y espiritual que han dominado las sociedades humanas durante siglos.

Me interesa lo que la religión aporta como modalidad de inteligencia espiritual.  Pero no creo que sea la única modalidad posible. En este blog intento explorar los fundamentos estéticos de la inteligencia espiritual, que a mi juicio son independientes de la orientación religiosa, atea, agnóstica y/o políticamente laica de las personas que la ejercen.

Nietzsche escribió: “el hecho de que Dios ha muerto coincide con el hecho de que el Dios cristiano se ha vuelto increíble”. Entiendo esta afirmación en el sentido de que Dios, metafóricamente, ha muerto, porque se nos ha vuelto increíble. Esto es, durante siglos, el contexto social, económico y político favorecía que Dios resultase creíble como persona existente realmente. Mientras que en la actualidad ese contexto ha cambiado y ya no facilita esa creencia sino que a muchos se nos ha hecho imposible.

En el siglo XIX un contemporáneo de Marx -Max Stirner- escribió: “Nuestros ateos son gente piadosa; no creen en Dios pero creen en muchas otras cosas”. Nietzsche hundió el dedo en la llaga escribiendo: “Vosotros ateos -dice en un fragmento póstumo- os lo ponéis muy fácil”. Creo que Nietzsche tenía razón en su pesimismo: Dios no tiene sustituto. Si se intenta reemplazarlo con cualquier otra idea absoluta -Democracia, Proletariado, Libertad, Poder- , ésta se desmorona muy pronto. Si se sustituye por un becerro de oro, pasa lo que está pasando ahora mismo.

A pesar de ello, creo que lo que sucedió a Nietzsche es que su amor terrenal no fue correspondido. Por si eso fuera poco, pensaba tanto, que los amigos le huían. Se quedó sin las pequeñas cosas que nos mantienen vivos y humanos; facilitándonos encontrar sentido a nuestras vidas. Y se excedió en otras, que al rebasar sus límites nos deshumanizan. (ver Lo metafísico)

Actualmente hay creyentes (no sólo cristianos) que se preguntan qué le impide a un ateo ir por ahí robando, asesinando o violando. Es como si un niño preguntase cómo saben los adultos comportarse cuando sus padres ya no están para decirles lo que pueden o no hacer. Le contestaríamos que al hacerse mayores, las personas se hacen responsables de sus actos.

Tenemos varias razones para comportarnos “como Dios manda” aunque Dios no exista. Biológicamente, porque hemos heredado en el cerebro unas neuronas espejo, que nos hacen sentir como propios los sentimientos de otras personas y hasta de los mamíferos que tenemos delante. Culturalmente, porque hemos sido educados en el respeto a los demás. Racionalmente, porque es más inteligente a largo plazo contribuir al bien de otros, que aprovecharnos de ellos haciéndoles daño. Políticamente, porque nos hemos dado colectivamente unas leyes para asegurar nuestra convivencia en paz. Y, si todo eso falla, porque hemos cedido a unos funcionarios públicos el derecho a usar la violencia, cuando sea necesario para responder a la violencia de cualquier psicópata o fanático, sea ateo o creyente. Que también a los creyentes se les va la olla demasiado a menudo, por mucho que crean en alguien que les vigila desde lo alto.

Por suerte, cada vez hay más creyentes que aceptan una sociedad laica donde ateos y creyentes convivan respetando las opiniones ajenas. Pero me temo que seguirá habiendo fanáticos mientas exista la especie humana.

_____
(1) Ver Conexiones.
.

Ver también Relación y conexión.
.

(2) Tras publicar esta entrada, he encontrado en un blog en Israel, un comentario en que su autora, tras declararse creyente, escribe: “Yo siempre he vivido como si [Dios] existiera”. Esta es una conexión entre conciencia religiosa y estética más fuerte de lo que yo había llegado a imaginar. Es curioso que un cristiano pueda vivir como-si-Dios-existiera. Entonces, igualmente un ateo puede crear (estéticamente) un Dios a su medida en el que pueda creer. La diferencia entre ese cristiano y este ateo no estaría en lo que creen sino en lo que creen saber acerca de Dios (uno sabe que Dios existe y otro sabe que Dios no existe, pero eso no afectaría demasiado al sentido de su propia existencia). Si despojamos a la fe de la vanidosa presunción de saber, ¿no nos quedaría una común sólida y frágil base de certeza existencial, de inteligencia espiritual?

Anuncios
Estándar

2 thoughts on “Y si no hay Dios ¿qué hacemos?

  1. maite dice:

    Yo soy más bien una atea en estado puro, nunca me he planteado el tema de dios, es decir ni siquiera soy militante atea. A mi me resulta tan inverosimil, tan absurdo que por eso me decidí a leer a Dennett, para ver si al menos desde un punto de vista estrictamente evolucionista tenía algún sentido el aparente derroche de energías que conllevan las creencias religiosas. Porque a simple vista, es como la cola del pavo real, que no sirve para nada, excepto… ¡para gustar a las hembras! ¿Y las creencias religiosas? Enfin, estoy en ello. Pero a priori me temo que los humanos estemos simplemente chiflados. Y la religión sería una más de las chifladuras humanas, debido quizá a un exceso de cerebro que aún no sabemos cómo utilizar. O lo que sería peor: un exceso de cerebro que “ya” no sabemos cómo utilizar.

    • Una amiga teóloga me dijo que quizás los creyentes deberían ser un poco ateos. Entonces me di cuenta de que quizás también los ateos deberíamos ser un poco creyentes. En otro post conté que una creyente confesaba haber vivido toda su vida “como si Dios existira”. Y yo mismo creo en la sabiduría de ciertas metáforas pertenecienmtes a textos religiosos, aunque no crea en ninguno de sus dogmas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s