contrarios

Dentro y fuera

dentro y fueraDentro y fuera nos hablan de límites de la situación en que nos encontramos. Del marco que da sentido o sinsentido a nuestras vidas. Cada día creemos movernos en un espacio continuo (el de Euclides). Pero es una abstracción. En realidad vivimos a veces en celdas que sólo se abren desde fuera. Como cárceles y a veces peores, donde lo que exista al otro lado del muro nos resulta inaccesible e impensable. Lo interno es el único mundo posible. Y piensas: todo es así. No existe nada allá fuera.

En la existencia real abundan las paradojas(1). Una de ellas es que, cuando estás apresado en una de esas celdas, para abrir la puerta, antes tienes que salir; y luego, desde fuera, abrir la puerta que te encierra. Salir con la imaginación, desde luego. Y, aún eso no es fácil, porque el muro es mental e inconsciente. El prisionero de una cárcel que él mismo ha construido, es incapaz de imaginar una salida y desiste de intentarlo o de pensar en ello.

Pero entonces, el azar viene en su ayuda; por eso hay que estar siempre alerta(2).  El azar introduce nuevas cartas en el juego(3) y, cuando parece que todo está perdido para siempre, se produce un milagro. O te parece un milagro, que tal vez sólo es un espejismo. Quien está desesperado se agarra a un clavo ardiendo(4) y lo que parece ser el remedio resulta peor que la enfermedad. Pero, en cualquier caso, quien estaba encerrado, se encuentra de pronto contemplando el muro de su prisión desde fuera. Algo se ha roto en la mente y ya no volverá a ser como antes. Ahora sabe que otro mundo, otra manera de vivir es posible, porque la ha dado un sentido(5). Y aquello a lo que se veía atado para siempre le parece ahora una pesadilla de la que ha despertado. La situación fluye(6) ya imparable. El muro se ha vuelto franqueable y cae en pedazos: por su propio peso.

Y te encuentras al otro lado y tal vez descubres que estás más sólo que antes. Tal vez, roto en pedazos y aterido de frío, teniendo que empezar de nuevo: sin muros ciertamente, pero en medio de la nada(7). No obstante, de la inexistencia también se sale. Cuántas personas, mujeres y hombres, han reunido sus propios pedazos y han empezado de nuevo, convirtiéndose de víctimas en supervivientes(8).

Donde no hay nada, también amanece y el milagro vuelve a suceder por segunda vez. En lo más oscuro, alguien te tiende su mano o roza con su dedo tu mejilla y te das cuenta de que no estás solo. Y esta vez vas a luchar con  nuevas fuerzas, que salen de ti, pero no sólo de ti, porque ya no-estás-solo. Y vuelve el cielo y el mar; y el mundo a poblarse alrededor.

Así aprendemos, de adultos, la diferencia entre “dentro” y “fuera” que los de Barrio Sésamo me enseñaron hace tiempo y entonces creí que lo sabía, aunque aún me faltaba lo más importante: vivirlo.

concertinas

“Concertina” de recepción que espera a los de fuera que pretenden entrar en Europa por Melilla. Y no es el acordeón de la derecha; son las cuchillas de la izquierda.

No obstante, el filósofo Byong-Chul Han dice que en la sociedad globalizada actual ya no hay un adentro y un afuera. Que se ha perdido esa distinción. Me cuesta creerlo cuando veo imágenes de todos esos hombres jugándose la vida por entrar en Europa. Es como si viviéramos simultáneamente en dos épocas, la de un pasado extraño e inhumano y la de un futuro no menos extraño e inhumano(9).

El dentro y fuera colectivo: religioso y político
El fundamentalismo religioso y de los nacionalismos que se convierten en religión política, ofrecen el lado oscuro de la dimensión colectiva, en la oposición dentro-fuera. En estos casos, el amor y confianza en los de dentro, se potencia con el desprecio y el odio a los de fuera. Se vive la pertenencia al propio grupo religioso, étnico o político, como una situación agónica, desde una posición sitiada por el enemigo. La exclusión se hace absoluta entre el nosotros y el ellos.

Nosotros” somos buenos porque “ellos” son malvados; y que al ser víctimas, tenemos derecho a defendernos atacando. Creemos que el mal de ellos nos hace buenos. Aunque de hecho, es lo contrario, porque aprendemos lo peor del enemigo. En las contiendas fratricidas por la identidad política o religiosa, cuando la contienda se alarga, los crímenes contra la humanidad se suceden a ambos lados, en una feroz espiral. Las historias de horror contadas en cada bando son muy similares. En ellas, los papeles de culpables y víctimas se trasponen invertidos como en un espejo(10).

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(1) Ver Paradojas: Se acabaron las alegres y confiadas mañanas.

(2) Ver Diez vírgenes.
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(3) Ver El azar y el misterio.
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(4) Ver Un punto de apoyo.
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(5) Ver Viktor Frankl: en busca del sentido.

(6) Ver Csikszentmihalyi: Fluidez.
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(7) Ver La nada.
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(8) Ver Resiliencia ¿despiadada?.
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(9) Byong-Chul Han: La sociedad de la transparencia. Ed. Herder Trad. 2013 en español. Ver Byung-Chul Han: confiar en alguien.

(10) Ver Viviendo “como si…”.
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Para una visión menos dramática (y especialmente encantadora) de la relación dentro-fuera, ver la serie fotográfica REFLEJOS de María Bilbao. Lo que empezó como un juego, le ha llevado a explorar mundos sutiles, a ambos lados del espejo, donde la luz cuenta historias de seres casi humanos que no sabemos si son como nosotros o somos nosotros los que vamos camino de convertirnos en ellos.

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