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Paradojas: Se acabaron las alegres y confiadas mañanas

Russell_joven

Bertrand Russell

Una paradoja es como el aceite: se infiltra por cualquier resquicio, impregnando todo lo que encuentra. Destruye la lógica como una infección (1).
En cambio, la estética se alimenta de ella. Desde el Barroco (2) al subrealismo (3) la paradoja fue la estrella. Porque la estética, a diferencia de la lógica,  se alimenta de la unidad de los contrarios.

En la antigüedad, el cretense Epiménides montó un buen lío al afirmar que “todos los cretenses son mentirosos”. ¿También él lo era? Pues si lo era, no podía serlo, y si no lo era, debía serlo. Desde entonces las paradojas aparecen en cada esquina.

Una tranquila mañana de 1902 en Cambridge, se le apareció una paradoja al matemático Bertrand Russell y ya las matemáticas no volvieron a ser lo que eran. Cuando se lo contó a su mentor, el también matemático y filósofo Alfred North Whitehead, éste sentenció desolado-: “Nunca volverá a haber otra alegre y confiada mañana”. Desde luego, no la hubo para el lógico y matemático alemán Gottlob Frege, que acababa de imprimir un libro con la fundamentación lógica de la matemática, cuando recibió una carta de Bertrand Russell anunciándole que había encontrado una paradoja en su demostración. El desdichado autor sólo pudo agregar una nota final a la edición: “Difícilmente puede haber algo más indeseable para un científico que ver el derrumbe de sus cimientos justamente cuando la obra está acabada. La carta del Sr. Bertrand Russell me ha puesto en esta situación…”. Contemplando ahora la foto del joven Bertrand, nos damos cuenta de que era capaz de eso y de mucho más.

La paradoja del barbero
También llamada “paradoja de Russell”, esta paradoja se produce cuando el elemento que define una clase aparece como miembro de esa misma clase. Se entiende más fácilmente en la historia del dilema imposible en que se encontró el barbero que recibió la orden de afeitarse a sí mismo y, a la vez, de no hacerlo.barbero soldados marco

En un cuartel el capitán ordena al soldado que ejerce de barbero, que afeite a todos los soldados que no se afeiten a sí mismos, pero no a los soldados que se afeiten a sí mismos. La orden parece fácil de cumplir, pero resulta imposible para el barbero. No puede afeitarse a sí mismo, porque estaría afeitando a un soldado que se afeita a sí mismo; lo que le está expresamente prohibido. Y no puede dejar de hacerlo porque, al no afeitarse a sí mismo, debería en ese caso hacerlo. Así que no puede obedecer la orden sin desobedecerla.

barbero_marcoLa paradoja no se puede evitar mientras el barbero pertenezca al conjunto de soldados a los que se aplica la orden del capitán. Debe permanecer fuera de ese marco(4). Si está dentro, haga lo que haga, incumplirá la orden.

Paradojas pragmáticas
La paradoja del barbero es un ejemplo de paradoja pragmática. Éstas no se forman dentro del lenguaje, como la de Epiménides, sino en el comportamiento humano dentro de la interacción social. Otro ejemplo sería la exigencia: “Haz tal cosa, pero que salga de ti”; algo frecuente en las formas de dominación sutil femenina. Aunque yo oí en una ocasión a un funcionario reprochar a su subordinado: “¡Vaya un técnico es usted que necesita herramientas!”. Esta clase de paradojas tienen un papel muy importante en las relaciones de poder.

No hay relación social en que no se plantee la cuestión del poder(5). La paradoja se convierte así en señal y detector del poder absoluto, del abuso de poder estúpido(6). y maligno. Quien tiene el poder, a menudo cae en la tentación de estar dentro y fuera del grupo de sus subordinados. Como el jefe que, en la fiesta anual de la empresa, con unas copas de más confraterniza con sus subordinados; pero ¡cuidado! que al día siguiente, se acuerda.

Una paradoja famosa es la que se cuenta en el juicio de Salomón(7), sobre las dos madres que reclamaban el mismo hijo. En ella aparece el empleo de la contraparadoja (8).

Estética: la contraparadoja
La paradoja infecta a la lógica, pero no a la estética. Al contrario, las paradojas dan vida a la estética, tanto a las obras de arte como a la experiencia estética. La paradoja es como la madrastra de Cenicienta que, al prohibirle ir al baile, le abre sin querer la puerta de la magia. La pregnancia (9) de un zapato puede entonces convertirla en princesa.

La lógica se alimenta de lo general de las ideas, pero la estética se alimenta de lo particular(10): de las conexiones concretas y únicas de cada situación, incluidas las conexiones posibles y casuales. Es decir, el marco más cerrado se abre(11) a nuevas posibilidades.

Por eso los maestros de Zen(12) utilizan continuamente paradojas y contradicciones para crear situaciones sin sentido, provocando el desconcierto en la mente racional de sus alumnos y, de ese modo abrir su imaginación e intuición. Pero el budismo no pretende establecer una concepción objetiva de la realidad. También en occidente se han utilizado las paradojas para enseñar dibujo(13). Estéticamente creemos en las cosas como si fueran verdad. Creemos mientras dura la película; y luego volvemos a ponernos el abrigo de legítima incredulidad (el principio de realidad del que nos habló Freud) y salimos a la calle mirando los semáforos antes de cruzar la calzada.

Paradojas en las religiones
Una excepción importante al principio de realidad se da en el ámbito de lo religioso. Las historias sagradas están llenas de sabiduría y belleza. Sus símbolos sagrados y también sus vacíos sagrados -los templos- poseen la pregnancia de las obras de arte y facilitan a los creyentes la trascendencia existencial del marco material y social en que se encuentran, ayudándoles a ser mejores personas con sus semejantes.

Sin embargo, la naturaleza estética de estas vivencias se llena de paradojas pragmáticas. La religiones facilitan el amor y entrega al prójimo, pero también el odio más despiadado contra al infiel.

Más aún, cuando las religiones se institucionalizan, edifican construcciones teóricas conocidas como teología –estudio de Dios– donde abundan las paradojas. Ahí la lógica racional se retuerce al máximo. Por ejemplo, Dios se presenta como una persona y a la vez tres. Jesús es hombre y a la vez Dios. María es virgen y a la vez madre. El pan y vino consagrados son sustancialmente pan y vino, pero en esencia son carne y sangre de Dios. Estéticamente no hay ningún problema para sentir todo eso y para sentirse uno mismo hijo de Dios y, tal vez, llegar a ser mejor persona. Pero el poder eclesiástico exige además creer que esas afirmaciones representan la Verdad eminente acerca de la realidad. Y durante siglos en el cristianismo, no aceptarla fue un delito castigado con la muerte. Hoy sigue sucediendo entre los islamistas más fanáticos. Puede pensarse que estas atrocidades son producto de la ignorancia. Pero es más bien el producto del poder absoluto de algunos seres humanos muy concretos.

La lógica representa tan sólo una dimensión de la realidad. No se debe menospreciar una creencia religiosa porque no se ajuste a la lógica, como tampoco, por el mismo motivo, la teoría de la física cuántica, que también está llena de paradojas. Sólo a la Lógica se le puede exigir que sea lógica.

Lo que sí puede y debe exigirse a todos los poderosos que hablan en nombre de Dios o de la Verdad, es que sean humildes. Nuestra especie aún está en pañales. Apenas empezamos a descorrer una punta del velo de misterio que envuelve nuestra existencia en el universo(14).

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(1) “Una gran parte del esfuerzo invertido en escribir este trabajo se ha gastado en las contradicciones y paradojas que han infectado la lógica y la teoría de conjuntos.” (Whitehead y Russell: Principia Mathematica, pág. viii)

(2) En el Barroco las obras de Shakespeare y Cervantes contienen varias paradojas y autorreferencias. Por ejemplo, una obra teatral dentro de otra (Hamlet) o historias dentro de historias, o el que D. Quijote en la segunda parte haya leído la primera parte de la que él mismo es protagonista.

Ver Verdadero y falso(3) En el Subrealismo, las imágenes están llenas de paradojas y contradicciones, lo que no es extraño si las consideramos en el mundo de los sueños. Y algunas son explícitas, como en la obra de Magritte “Esto no es una pipa”.

(4) Ver Goffman: marcos de referencia.
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(5) En esta historia, el poder de dar la orden reside en el capitán. Pero el poder de escindir el conjunto de soldados reside en el barbero. Para ello debe quedar fuera del marco que define a los soldados. Ver Luhmann: el poder.

Acerca de las paradojas causadas por el marco de la situación, ver también el Los límites.

Y acerca de la conexión entre el poder y sus límites, ver Podemos, pero no debemos.

(6) Ver El poder de la estupidez.
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(7) Acerca de la paradoja y contraparadoja del juicio de Salomón, ver Dualismo y Justicia.

(8) Ver otro ejemplos de contraparadoja en el  Problema de los 9 puntos.

Y acerca de  la contraparadoja más famosa, la de Sherezade: magia blanca.

Sobre las paradojas pragmáticas, ver Watzlawick: El lenguaje del cambio

Ver también Gregory Bateson.
.

(9) El concepto de Pregnancia en Oteiza enriquece la Ley de la Gestalt.

(10) Ver Relación y conexión, dos conceptos que no deben confundirse.

Ver también Conexiones, donde nace el sentido.

(11) Ver lo estéticamente Abierto y cerrado.

Ver también Negatividad fecunda: el valor oculto.

(12) Ver Budismo Zen y estética existencial.

(13) Ver Betty Edwards: el acto de dibujar.

(14) Ver Inteligencia espiritual.

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