situación

La isla del tesoro


René Magritte: “La isla del tesoro” (1942)
¿Quiénes son estos pájaros cuyas raíces les impiden volar?

Y ¿dónde está esa isla del tesoro? No creo que se trate de esta tierra inhóspita, poblada por un grupo de aves tan extrañas, que serían en tal caso guardianes de un tesoro enterrado que sólo ellas conocen.

Si fueran humanos, podríamos apostar que la isla se encuentra al otro lado del mar. Y que están dispuestos a embarcarse en un viaje lleno de peligros, con una tripulación que incluye seguramente a un cocinero con pata de palo, que también busca el tesoro.

Magritte_no es una pipaPero tratándose de una pintura de Magritte, hay que pensar que las cosas no son lo que parecen. Lo que parece una pipa no es una pipa(1). Y estos pájaros no son pájaros: somos nosotros mismos, que también nacemos con alas y, de mayores, olvidamos volar(2). Estas aves, como nosotros, ansían su isla del tesoro: una tierra fértil en lombrices. Como tienen alas, no necesitan barco ni tripulación, ni deberían temer a los piratas. Podrían ir volando, atravesando el mar. Tal vez su isla esté ahí mismo, en ese horizonte visible. Si no, tampoco importa. Si la tierra que tienen a su alcance no colmase sus deseos, habría otra más lejos. En algún lugar encontrarían su isla del tesoro. Y sin embargo…

No es lo que no tienen: es lo que les sobra (3). Anclados a esta tierra estéril, con alas poderosas, pero lastrados por algo más pesado. Por mucho que se esfuercen, una fuerza mayor les mantiene encadenados. Desterrados en esta isla que no contiene ningún tesoro. Su prisión carece de muros; malviven atrapados por sus propias raíces(4).

Y ¿qué hacen? ¿Escarban con su pico para remover la tierra y cortar las raíces que les impiden volar? Nada de eso. El mayor de los pájaros (el narcisista), agita sus alas orgulloso. Pero ¿de qué se enorgullece? Incluso se atreve a exhibirse como modelo para los demás. Otro, lo bastante joven para creer en algo, intenta levantar el vuelo. Los demás, hace tiempo que desistieron. Miran con melancolía hacia lo que ya se halla demasiado lejos(5). Los que se han rendido, no ven más que tierra seca bajo ellos. Incluso han formado una familia. Tal vez educan a sus crías en la fe de sus mayores, en la esperanza de una isla y un tesoro prometidos. Y también les transmiten su miedo a volar. Quizás les enseñan la manera de mover las alas; pero advirtiéndoles de los terribles peligros que les aguardarían si decidiesen rompen con sus raíces ancestrales. Todo es un delirio.

pinguinoSu situación me parece más triste que la de los pingüinos que han perdido la capacidad de usar sus alas, porque han aprendido a nadar como un pez.

avestruzO las avestruces, que no vuelan pero corren como un gamo.

Estas aves del cuadro habrían podido volar si se lo hubieran propuesto. Alguna vez tuvieron que elegir, sopesando lo que podrían ganar y perder si se atrevían a salir volando. En ese caso, perderían lo que tenían y, sobre todo, perderían el miedo a volar. Al quedarse, han negado la posibilidad(6) -nada material- tan sólo la posibilidad de llegar a tener lo que aún no tenían y ya nunca tendrían. Se conformaron a no ser lo que podrían haber llegado a ser. Juntos lo habrían logrado y no habría habido tierra lo bastante compacta para retenerlos. Pero dijeron no; decidieron que querían no-volar y se quedaron para siempre sin poder volar. Paralizados por el miedo. Encadenados para siempre a su sentido “práctico” (7).

magritte 1942 Los compañeros del miedo

René Magritte: Los compañeros del miedo. 1942

El propio Magritte pintó otra obra similar en el mismo año 1942 y la tituló “Los compañeros del miedo“. Son búhos, con una vista capaz de atravesar las tinieblas. Poseen el don de ver lo que los demás no ven; pero ¿de qué les sirve, si se han hecho a sí mismos incapaces de pasar de la mirada a la acción? Son la consecuencia de haber decidido decirse “no” a sí mismos.

Lo que más me gusta de estos cuadros de Magritte es lo que en ellos no se ve: los pájaros que faltan, porque decidieron romper el tabú del grupo y se fueron volando. Especialmente, aquellos que se enamoraron y cogieron fuerzas uno del otro para liberarse mutuamente de otras ataduras y echarse a volar juntos hacia lo desconocido, en una misión compartida, en una vida auténtica. Se movieron de su sitio y por eso no salen en la foto. No sé si llegarían a encontrar su isla del tesoro. Pero el viaje para intentarlo, seguro que mereció la pena. Nadie podrá nunca arrebatarles lo que han vivido.

¿Queréis que hablemos de raíces? Pertenecemos a una especie de emigrantes, descendiente de antepasados que salieron de África hace ochenta mil años en busca de una vida mejor. En algún momento de la vida nos encontramos en una situación límite(8) en que hay que emigrar. Aunque entonces, muchos deciden quedarse. Nosotros descendemos de aquellos que se fueron: de los auténticos resilientes(9).

“Los seres humanos no tenemos raíces, tenemos piernas para movernos. La verdadera raíz está delante de nosotros, no detrás”(10). Piernas y alas e imaginación. Y las tenemos para usarlas.

Personalmente he aprendido mucho de estos pájaros. No me fío de ellos. Puede que se hayan convertido en plantas, pero en plantas carnívoras que, con su piquito inocente, te convierten en pulpa, en cuanto te descuidas. Se presentan como débiles e incluso como víctimas. Se alimentan de ti y luego te escupen. Mantengo su imagen muy presente para no olvidar.

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Foto de Antton Elizegi

En el polo opuesto al de estas aves paralizadas por el miedo, se encuentran quienes cifran todo en la acción, como este apóstol nº 13 de Oteiza, el único de espaldas y que se arranca la cabeza con las manos. Éste hombre, que también nació sujeto a sus raíces, rompió con todo para darse a los demás y llegó a ser un asesino despiadado(11).

Unidad de los contrarios. Es que el tema de las raíces tiene mucha historia. O, como escuché a un cubano, cultivador de tabaco, al ser preguntado si también cultivaba maría: -“La marihuana… da mucha sombra”.

______
(1) Ver Verdadero y falso.
.

(2) Todos los niños nacen sabiendo volar, como nos contó Barrie. Y lo saben “por el hecho de que tienen una fe ciega; porque tener fe quiere decir tener alas”. (J. M. Barrie: Peter Pan en los jardines de Kensington). Ver Wendy, amor imposible.

(3) Acerca del espacio que no tienen, ver El vacío y sus mil caras.

– Ver también Negatividad fecunda: el valor oculto.

(3) La pintura de Magritte es una ficción; pero existe una especie animal -la ascidia- que habiendo nacido con un cerebro que le facilita moverse por el agua, lo pierde al echar raíces, convirtiéndose prácticamente en una estatua. Es una precursora de estos pájaros de Magritte que también han perdido la capacidad de desplazarse. Ver Ascidia: nuestro primer cerebro.

(5) Ver Tan lejos y tan cerca.
.

(6) Ver Wolfang Iser: el acto de leer. Cuando las posibilidades negadas se hacen visibles.

(7) Ver En busca del No.
.

(8) Ver Jaspers: La situación límite.
.

(9) Ver Resiliencia ¿despiadada?.
.

(10) George Steiner: “Los seres humanos no tenemos raíces, tenemos piernas para movernos. La verdadera raíz está delante de nosotros, no detrás”. Citado por Fernando Savater (La Sexta TV 18/1/14)

(11) Ver Horror.

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2 thoughts on “La isla del tesoro

  1. Tal vez tampoco son pájaros. Tal vez son hojas que se lleva el viento. Y tal vez simbolizan el tesoro de la vida: la amalgama de la naturaleza. Y como de una semilla nace una planta y de la planta al pájaro que transporta la semilla a otro lugar. Una interconexión de intereses, una relación entre lo que fue y lo que es.

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