filosofía

La materia y el vacío

Mucho antes de que surgiese la primera idea, estaba presente la materia. Y con la materia, el vacío. Esto lo enseñó Demócrito (460-370 aC); lo que le convierte en el precursor de la ciencia moderna. Y no sólo de la ciencia; también, en cierto modo, de la estética.

Cómo empezó y terminará todo
Demócrito no dio importancia a la energía (lucha de contrarios, fluir incesante) que Heráclito había proclamado unos años antes de que él naciera. Faltaban 2.300 años para que Einstein demostrase que la materia y la energía pueden convertirse una en otra, según la simple regla  E = mc.

Hoy sabemos que  un instante antes de existir la materia, hubo una gran explosión de energía. El espacio y el tiempo nacieron o se separaron en ese instante. La materia nació en movimiento, de un puro grito. En expansión. Fragmentándose, dejando huecos -es decir vacío- entre ella misma. Los antiguos llamaron a la materia “cosa extensa”, lo que existe en el espacio. El tiempo crea espacio, vaciado de materia. Y en ese espacio, en ese vacío, habita la materia en movimiento. Una materia cada vez más espaciada y fría.

Esta es la física de la creación del universo descubierta por la ciencia actual. Y de su final, que no parece un final feliz, sino una especie de divorcio, donde las estrellas ya no se verán, de puro lejanas y frías, aunque tampoco habrá espectadores que puedan contemplar su desaparición.

La gran paradoja de la vida
Si esto fuera una película, no tendría mucho éxito. Es larga, lineal y termina mal. Empieza demasiado caliente y su final es frío y lejano. Habría que recortarla un poco, porque lo más interesante está en el medio. Y es que, entre la gran explosión inicial y el gélido final, emergió la vida.

El tiempo se hizo asimétrico bifurcándose en un antes y un después. El espacio se desplegó en nuevas dimensiones y también se replegó sobre sí mismo volviéndose receptivo. Materia y energía se hicieron más complejas. La energía se encauzó en tales recovecos. De su maridaje salieron ambos transformados: La materia altamente organizada se transformó en materia viva. La energía, en energía vital -es decir- en vida.

Y el tiempo siguió dejando su huella. La materia viva, cada vez más compleja, adquirió conciencia de sí misma y de su entorno. La materia y la energía de la vida se humanizaron.

Intervienen los artistas
Los científicos se dedican a descubrir las reglas que unen las cosas separadas. Así que cosen entre sí esas cosas, pero queda el zurcido y, con ello, una sensación de frío y distancia insalvable. Por eso, hace 40.000 años, aparecieron artistas y hechiceras preocupados, no tanto de volver a unir lo que se había separado, sino de mantener unido lo que aún no había sido dispersado, pero ya estaba amenazado.

Los artistas tratan con los factores primigenios del universo: el espacio y el tiempo, la materia y la energía, la materia y el vacío. La conversión del tiempo en espacio y del espacio en tiempo. En pocas palabras, juegan a crear el universo.

Y no la creación inicial, sino la más difícil de entender, la creación de la materia viva. Del espacio vital y habitable. El valor del intervalo, del intersticio, de la apertura de la materia, de su concavidad. O de su cierre, de su convexidad. La conexión de lo visible y lo invisible, de lo evidente y el misterio. Y de la llave que abre el misterio o que lo cierra para protegerlo.

De lo que se repite, pero sin llegar a repetirse del todo y sin dejar de sorprender.

De lo que siendo diferente se mueve al unísono, no porque haya algo externo que lo mueva, sino porque hay algo que lo une desde dentro en el tiempo y la distancia.

Del equilibrio que se pierde y se reencuentra, sin llegar a perderse del todo y sin llegar a detenerse del todo.

Del ablandarse y el endurecerse. Del impregnarse del otro. Del verse reflejado. Es decir, de la mirada.

Del mirar al otro y del verse  así mismo -y reconocerse- en el otro.

De la palabra que echa a volar, desprendida de su atadura a las cosas.

Del sonido que echa a volar desprendido de la materia que lo produce y juega con el tiempo y en el tiempo, creando espacios habitables o inhóspitos, fundiéndose con recuerdos y sentimientos que encuentra al paso.

Del movimiento armonioso. De la armonía entre lo existente y lo posible.

Demócrito se refería a la materia como el ser y el no ser. Si hubiese incluido la energía, habría podido hablar también del silencio y el reposo. Del ritmo caminante o alegre o épico o frenético.

Cómo empezaron los artistas
Los artistas experimentan con el intercambio entre la materia y el vacío. La materia y la energía. El sonido y el silencio. El ritmo y el reposo. Vienen haciéndolo desde hace 40.000 años.

Y al experimentar con ello nos transmiten su experiencia para que nos sirva a todos. Para que no vivamos escorados a un lado de la vida o del cerebro; o del lado de instrumentos que nos vuelven poderosos y peligrosos.

En otras palabras, los artistas nos tienden su mano para que no quedemos apresados en el inhóspito mundo helado de las ideas absolutas.

La otra gran paradoja
Antes de que surgiese el primer artista en las cuevas hace 40.000 años, fue necesario que le precedieran muchas generaciones de artesanos. De artesanos con ideas. Las ideas que separaron las cosas en la mente humana.

En otro artículo, al referirme a la idea he escrito que para Platón la realidad es un pálido reflejo, apenas una sombra, de la idea. Una idea se materializa cuando un operario da forma a la materia de acuerdo a la idea que tiene en mente. Al comienzo de este artículo vemos un círculo que se convierte en una rueda. Es una representación un poco abstracta del proceso por el que un artesano aplica a la materia una idea que existe en su mente, para convertirla en una rueda.

Las cosas, los organismos, las personas, somos perecederos, relativos, contingentes, determinados, finitos  y relativos. Las ideas. por el contrario, son absolutas, inmortales e infinitas.

El siguiente vídeo es más realista, cómo se talla una punta de flecha de sílex. En España la palabra “corte” significa un objeto capaz de cortar y también el acto de cortar y el resultado del corte. Así no nos es difícil imaginar que hace un millón de años, los homínidos que precedieron a los humanos, llegaron a formar en su mente algo parecido a una idea de corte asociada a los gestos que vemos en el vídeo y a la forma cortante que querían producir. Algo que ningún primate había hecho. Los movimientos de las manos y los sonidos producidos en la operación, se fijaron socialmente mediante el aprendizaje de los más pequeños; y, en algún momento, se formó el signo y con él la idea de corte que así tomó forma en la mente y pudo ser transmitida en el lenguaje generación tras generación. Sólo es una hipótesis, por ahora indemostrable. Pero algún día seremos capaces de reproducir por ordenador el nacimiento de los signos del lenguaje y estaremos más cerca de comprender cómo pudo suceder.

En contra de lo que creyó Platón, la realidad material de la existencia no es más pobre que las ideas. Es más rica, compleja, intrincada, misteriosa y fecunda. Es la realidad material, individual, limitada y perecedera la que ha evolucionado, dando lugar a la materia viva, al cerebro y a las ideas. Y el cerebro evolucionó mientras varias especies de homínidos surgieron y se extinguieron, hasta llegar a la que conocemos como hombre moderno o “anatómicamente evolucionado”. Es decir, nosotros, cuarenta mil años atrás.

Los primeros homínidos descubrieron que había algo oculto tras la materia ósea que cubría la médula comestible de los huesos, y resolvieron el misterio a golpes(1).

mano_huella_300_1Los primeros humanos empezaron en África inventando el uso práctico del vacío. Concretamente los huevos de avestruz vaciados, rellenados con agua y sellados y enterrados para servir de reservas de agua en las estepas inmisericordes aparecidas en el norte de África al reducirse los hielos del norte. Así empezaron a domesticar el vacío y valorar su importancia.

Hace cuarenta mil años, sus descendientes ya se encontraban en España. Es presumible que para ellos tenían bastante sentido no solamente las huellas de los animales que cazaban, sino también el vacío de una mano en la arcilla endurecida.

Mano solutrense, obtenida pulverizando pintura roja sobre la mano izquierda apoyada en el muro (40.000-18.000 BP), en la cueva de El Castillo (Cantabria. España)

Mano solutrense, obtenida pulverizando pintura roja sobre la mano izquierda apoyada en el muro (40.000-18.000 BP), en la cueva de El Castillo (Cantabria. España)

En ese momento que llamamos cultura solutrense, antepasados nuestros dejaron en una cueva de Cantabria una serie de manos vaciadas mediante un aerógrafo primitivo, soplando sobre la mano pintura por un tubo. Vaya si sabían prácticamente lo que era la materia y el vacío.

También la arcilla húmeda se puede deformar o darle forma y luego endurece congelando la forma que ha tomado.  Y esas formas o el vacío que dejaba la materia, evocaba ya en aquellas personas -que tenían un cerebro idéntico al nuestro- la realidad ausente y de sus propios sentimientos.  Evocaba la vida de alguien incluso después de su muerte.

Lo que en este blog llamo pregnancia, la materia que faltaba, también la completaban los artistas en su imaginación y el antepasado que faltaba lo agregaban ellos en su imaginación. Esos conceptos no se descubrirían hasta cientos de siglos más tarde. Ellos sólo supieron cómo hacerlo. No sabemos si le dieron algún nombre. Posteriormente se le ha llamado magia, espiritualidad, religión y arte. Somos buenos poniendo nombres a las cosas que no entendemos.

Siglos más tarde, los humanos aprendimos a congelar palabras en la piedra y luego en el papel. Más tarde, a congelar imágenes que mostraban un rostro, sentimientos y la vida de un personaje teatral o la danza de una bailarina. De todas esas cosas y de muchas más es protagonista la pareja formada por la materia (o energía) y el vacío (o silencio).

Ya tenemos pues la idea y la materia y unos seres humanos capaz de convertir la materia en un círculo imperfecto, pero que rueda. Y rodando rodando, llegaríamos en la tecnología al Mercedes y al Ferrari. Aunque mucho antes, los humanos de nuestra misma especie, aplicaron a la materia no sólo sus ideas, sino sus sentimientos. Y así nació el arte(2).

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Para un resumen de los aspectos acerca del vacío tratados en este blog, ver El vacío y sus mil caras.

Notas:
(1) Ver Homínidos: golpe a golpe

ideaPara complementar este artículo ver también la idea

(2) Ver el ser estético y el vídeo con la entrevista a Oteiza sobre este tema

El Ser plástico: las reglas del arte     

Aquí toda una colección de vídeos sobre fabricación con herramientas primitivas.

Ver en francés  Acerca de la plasticidad del vacío en el blog de Jean-Paul Galibert.

Acerca de la conexión entre vacío y negatividad fecunda, ver también:

– Negatividad fecunda: el valor oculto acerca de la potencialidad creadora de la negatividad en diversos ámbitos y su tratamiento desde el pensamiento.

– Confiar en alguien acerca del valor de la impregnación afectiva en la creación de espacios compartidos.

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