comunicación

El factor humano

mandela factor humano1Tengo un amigo, que para no rendirse al pesimismo en situaciones que parecen sin salida, suele concluir: “Hay que contar con el factor humano”.

Es su particular homenaje a Graham Greene por su novela “El factor humano”. A veces he pensado que ese recurso al factor humano es como la famosa frase “Siempre nos quedará París“; que nunca se pronunció en la película Casablanca, pero en la que sus espectadores resumieron la última esperanza de los protagonistas, un último recurso donde apoyar el alma.

A veces se habla del “factor humano” para referirse a alguien capaz de cambiar la historia en contra de las probabilidades. Así el periodista John Carlin títuló “El factor humano” su libro dedicado a Nelson Mandela(1). Pero con Mandela muerto se han acabado los líderes carismáticos merecedores de confianza. Ahora en el poder sólo quedan payasos y algunas buenas personas atadas de pies y manos.

En la novela de Graham Green, el factor humano no es una persona, sino una relación sentimental que lleva al protagonista a una doble vida, como espía y agente doble hasta que inexorablemente todo salta por los aires.

Esto es lo que hace universal ese texto, pues todos los seres humanos tenemos varias vidas, por lo menos dobles (“Yo no”, diría un personaje de Monthy Python. Bueno, pues todos menos él). Por un lado somos más o menos racionales. Y por el otro lado está el “factor humano”. El lado racional nos hace predecibles; pero el factor humano es lo que que echa por tierra la predicción.

En situaciones complejas y contradictorias, las reglas permanecen ocultas o inoperantes y el azar parece campar a sus anchas. El azar, a veces, se encarna en personajes únicos, pero, las más de las veces, emerge como un comportamiento imprevisible de cualquier persona. Y lo llamamos factor humano para no tener que enumerar las emociones, sentimientos, intuiciones, anticipaciones y sueños que con toda seguridad se hallan implicados.

El factor humano nos lleva a comportarnos de manera irracional. A veces a acertar y otras a equivocarnos estruendosa o cruelmente. Lo racional oculto, suele abrirse paso con el tiempo, y también de manera paradójica. Entonces suele decirse que Dios escribe derecho con renglones torcidos. Y los malvados dicen: -¿Cómo es que me han pillado después de tanto tiempo? -“Pues por eso, tonto: por las veces que ha ido tu cántaro a la fuente.”

El arte imita a la realidad en eso: está a caballo entre la razón y el caos. Es lo que tiene de humano. Su factor humano. Que en este blog llamamos su ser estético.

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(1) John Carlin: El factor humano. Artículo de ABC referido al libro de Carlin.

maria_mandela María Bilbao: Homenaje a Mandela

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Ver también Resiliencia despiadada ¿pasando de todo?

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