estética

Las Meninas como caja metafísica

Oteiza admiraba a Velázquez porque al vaciar el espacio de Las Meninas había concluido el Renacimiento. Desde esa posición fronteriza, Velázquez anticipó el impresionismo, el cubismo, e incluso al racionalismo abstracto del siglo XX. Aún hoy sigue enseñándonos a ver.

Velázquez: Las meninas, 1656

El cuadro Las Meninas
Se considera la obra maestra del pintor Diego Velázquez. Fue acabado en 1656 y es un retrato de la infanta Margarita de Austria rodeada de sus sirvientes (las “meninas”) y algún otro personaje, incluyendo al propio Velázquez en postura de disponerse a pintar. La escena  representa una sala del Alcázar de Madrid, residencia de los reyes de España Felipe IV y su esposa Mariana de Austria. El aposentador de la Reina abre la puerta del fondo y permanece esperando. En ese momento llegan los reyes. Al advertir su presencia, unos les miran o inician una reverencia. La escena se congela. ¿Fin de la historia?

Una anécdota de la vida cotidiana en la corte de Madrid. Nada trascendental. El artista Velázquez la pinta de manera realista. aplicando todos sus conocimientos acerca de las reglas de perspectiva, de la luz, del enfoque y el color. Pero no se limita a hacer eso.

También aplica una sabiduría desconocida en su época, pero que intuye, porque se involucra con sus sentimientos y con toda su ambición. Pretende que esta obra sea la demostración de que él no es un artesano, sino un creador, un filósofo y un genio. Con su tratamiento del color y de la luz construye un anticipo de lo que será el impresionismo dos siglos después. Con su tratamiento del espacio tridimensional se anticipa al cubismo. Y con su sentido metafísico anticipa el racionalismo abstracto del siglo XX. Pero vamos por partes.

La fama de Velázquez

Picasso: Las Meninas 1957

Velázquez fue poco conocido en su época, fuera del rey Felipe IV y unos pocos allegados. Paradójicamente fueron militares napoleónicos quienes posibilitaron su reconocimiento internacional al trasladar parte de sus obras a museos de París, donde fueron admirados por los pintores que se convertirían en impresionistas. Ellos consideraron a Velázquez su precursor. A finales del siglo XIX, Cézanne abrió la puerta al cubismo y, poco después, Picasso(1) dedicó a Las Meninas 58 de sus obras haciéndole precursor del cubismo.

En 1955 el escultor Jorge Oteiza(2) culminó su investigación sobre el vaciamiento del espacio escultórico con su serie de “cajas metafísicas”. Y declaró públicamente su admiración por Velázquez, en el vaciamiento del espacio de Las Meninas.

En 1966 Michel Foucault inició una nueva corriente de interpretación filosófica de Las Meninas, con su ensayo “Las palabras y las cosas”. Explicó esta pintura como una estructura de conocimiento en la que el espectador se hace partícipe dinámico de su representación.

En 1976 Wolfang Iser publicó “El acto de leer”, culminando los estudios de diversos autores de la década anterior para descubrir que los textos literarios de ficción constituían una propuesta que dejaba al lector la función de dar sentido a la obra. Esta teoría, que une estéticamente el objeto y el sujeto, es aplicable a todas las artes.

El arte de vanguardia del s. XX y estos avances del pensamiento, nos permiten comprender mejor la obra de Velázquez y su vigencia actual.

La creación del vacío metafísico en la práctica y teoría de Oteiza

Malévich: Cuadrado negro

En los años de la revolución Rusa, Malévich  había partido de un cuadrado en dos dimensiones, deformándolo para ponerlo en movimiento, abriéndolo a una tercera dimensión no geométrica: el tiempo. Este fue el origen del suprematismo.

Oteiza: Apóstol

Jorge Oteiza empezó experimentando el vaciamiento del espacio con los huecos y concavidades de sus estatuas  (ver sus apóstoles de Arantzatzu). Buscaba expresar la trascendencia de los personajes que se abrían a los demás. Un abrirse, haciendo sitio a los otros dentro de uno mismo; que a la vez era un salirse de sí mismo para encontrarse con los otros. Su investigación del espacio concluyó en los años 50 en el racionalismo abstracto con su serie de cajas metafísicas.

Oteiza: Caja metafísica 1959

En ellas, Oteiza partió de las tres dimensiones de un cubo, abriendo sus caras para mostrar su vacío interior y, a la vez, abrirlo a una dimensión metafísica (esto es que trascendiera sus límites físicos y lógicos).

Pero en Las Meninas, Velázquez había hecho eso mismo: en primer lugar, representar en dos dimensiones un cubo y “llenarlo” con doce personajes. En segundo lugar, los personajes parece que ocupan el lienzo, pero si el espectador se pone en situación, se da cuenta de que en la realidad tridimensional representada, los personajes se amontonan junto al borde o se salen de él, dejando la sala vacía. En el vídeo adjunto he reconstruido la escena en 3D y al girarla, se aprecia claramente ese vacío.

Señales que Velázquez dejó en Las Meninas
El pintor dejó varias señales para guiar al espectador hacia ese enmarque del espacio escénico:

1)  Las miradas
6 de los 9 personajes centran sus miradas en un punto fuera de cuadro, a unos 5 metros por delante de ellos. Miran posiblemente a los Reyes que les están mirando desde fuera de la escena.

2) El reflejo del espejo al fondo
Los reyes aparecen reflejados en él. No hay duda que son ellos y, por la posición del espejo frente al espectador, podría reflejar a los reyes recién llegados. Picasso dijo en 1958 que el espejo refleja lo pintado en la cara oculta del cuadro que está pintando Velázquez; pero en la realidad, nunca existió tal cuadro.

3) El camino a través de la puerta del fondo
El aposentador acaba de abrir la puerta del fondo y mira a los reyes, a quienes probablemente precede, abriendo las puertas a su paso. Entendemos así que los reyes se disponen a atravesar la estancia para salir por esa puerta abierta al fondo.

Estos tres conjuntos de señales se articulan construyendo un relato que Velázquez representó de manera “realista”, congelado como una instantánea fotográfica. Pero Velázquez no se conformaba con realizar una obra gráfica maestra: él quería más.

meninas_top_lienzoEl lienzo como puerta metafísica
La imagen de la derecha es una vista proyectada  en planta del espacio representado en Las Meninas. Aquí se aprecia que todos los personajes del cuadro se encuentran o fuera del cubo o amontonados junto a su borde anterior. También se aprecia que el bastidor del lienzo cuya parte trasera se ve en la pintura, “se sale” de la escena. En el cuadro, el borde inferior del bastidor apoyado en el suelo, parece encontrarse a unos centímetros del límite de la escena; pero como el bastidor está inclinado, su mitad superior se asoma fuera del límite. Aún se ve más claro en el vídeo de cabecera cuando la escena se gira.

Velázquez habría buscado deliberadamente este efecto del bastidor, para romper el límite frontal de la escena, acentuando así su función de puerta metafísica(3) que se abre hacia nosotros, más allá de lo representado en el cuadro. Se trata de una puerta “metafísica” em dos sentidos:  trasciende los límites del espacio escénico penetrando en el espacio del espectador. Ese espacio pertenece a una dimensión distinta de la dimensión iconográfica (representada de manera realista en la pintura); y también es distinta del espacio físico en que se encuentran los espectadores, porque es algo que sucede en su imaginación. Por eso es metafísico en sentido ontológico (del ser). Es un ser a la vez objetivo y subjetivo, real e imaginario.

Un ser fronterizo es, en fin: el ser estético (4). Un ser creado por la pregnancia(5) de la obra que propone salirse de sí misma y por la pregnancia del espectador que, al involucrarse en ella, realiza en su imaginación ese salto metafísico(6).

La idea metafísica imaginada por Velázquez
Al vaciar el espacio(7) de Las Meninas, Velázquez indicó que lo más importante estaba fuera del cuadro y fuera de la escena representada(8).  Y que el suceso más importante no era la anécdota representada, sino algo que no sucedía materialmente, porque para ello no pasaba el tiempo.

Y no me refiero al Rey -que no está dentro del cuadro, sino fuera- o, al menos, no al rey físicamente envejecido y próximo a la muerte que ya no deseaba ser pintado. Sino a lo imperecedero: tal vez la Dinastía de los Austrias, representada en el cuadro por la Infanta Margarita.

Lo que Velázquez no sabía es que la infanta Margarita nunca reinaría, porque poco después nació un heredero. Y menos aún pudo sospechar que la dinastía de los Austrias se extinguiría en apenas una generación, sustituida por la dinastía de los Borbones.

Así que, si la Idea no era la Dinastía tal vez fuera la Monarquía, con su Poder y Gloria imperecederos.

Velázquez también desconocía que la monarquía española sería abolida dos veces, si bien luego restaurada. Ni que a finales del siglo XX sería despojada del “poder absoluto por la gracia de Dios” y constreñida al marco de una Constitución democrática, que no reconoce más soberano que el pueblo español.

Entonces ¿cuál es la Idea eterna y absoluta que nos propone Velázquez en Las Meninas, sacándola fuera del cuadro para que nada, ni el tiempo la debilite? Imposible saberlo. Tal vez el artista no pensase tanto en el Rey o la Monarquía como en su propia inmortalidad y reconocimiento por los siglos como artista y filósofo genial. Hay que admitir que, si lo pensó, no anduvo muy descaminado.

Pero tampoco es decisivo lo que pensase. Sí lo es, que nos hizo pensar y sentir a nosotros, espectadores de su pintura, generación tras generación.

Velázquez con su genialidad proyectó fuera del cuadro un espacio donde quienes se acercan a Las Meninas, sean ciudadanos españoles, turistas japoneses o cualquier ser humano capaz de involucrarse en esa pintura, se reconocen como soberanos. Ahora lo dice la Constitución, pero tres siglos antes lo hizo Diego Velázquez.

Ese es el legado que dejó a la humanidad.

_____
(1) “Si alguien se pusiese a copiar Las Meninas, totalmente con buena fe, al llegar a cierto punto y si el que las copiara fuera yo, diría: ¿Y si pusiera ésta un poquito más a la derecha o a la izquierda? Yo probaría de hacerlo a mi manera, olvidándome de Velázquez. La prueba me llevaría de seguro a modificar la luz o a cambiarla, con motivo de haber cambiado de lugar algún personaje. Así, poco a poco, iría pintando unas Meninas que serían detestables para el copista de oficio, pero serían mis Meninas.” (Picaso en 1957, cuando hizo su serie de 58 cuadros sobre las Meninas. ver Fuente)

<a href=”https://joseluis817.wordpress.com/index.php?p=438&#8243; target=”_blank”><img class=”alignright wp-image-7733 size-full” style=”margin-bottom: 0px; margin-right:0px;” src=”https://joseluis817.files.wordpress.com/2014/06/indice_019.jpg&#8221; width=”250″ height=”81″ /></a>(2) Ver <a title=”ver Jorge Oteiza” href=”https://joseluis817.wordpress.com/index.php?p= 438 ” target=”_blank”><span style=”color:#000080;”><em>Jorge Oteiza</em></span></a>.

(3) La concepción del bastidor del lienzo como puerta metafísica, se la debo a Maria Bilbao.  Oteiza le dijo en una ocasión que Las Meninas era una caja metafísica. Pensando luego en ello, se dio cuenta de que el lienzo ligeramente girado e inclinado hacia los espectadores tenía justamente esa función de puerta, para facilitarnos estéticamente el paso a un espacio metafísico.

(4) Ver Ser estético: encuentro en la segunda fase.

(5) Ver Pregnancia: más allá de la Gestalt.

(6) Ver El salto metafísico
.

(7) Ver El vacío y sus mil caras.
.

(8) Ver Dentro y fuera.
.
.

Citas de Oteiza acerca de Velázquez y el vaciamiento del espacio en Las Meninas

Las Meninas como pintura final vacía del Renacimiento (Quosque Tandem #77, Ejercicios espirituales en un túnel p. 79).

La hazaña de Velázquez se produce tardíamente [para el Renacimiento] y nadie se entera. (ibid p. 80). Pío Baroja dice que Velázquez es una circunferencia. (Citado por Oteiza en Ejercicios p. 116, 185).

Las Meninas como símbolo conclusivo de un proceso artístico es comparada por Oteiza con el cromlech microlítico vasco, el partenón y el jardín de piedras de la cultura Zen en Japón (ibid p. 137) y la cueva paleolítica de Lascaux (ibid p. 339).

Velázquez desocupa espacialmente el tiempo, inmovilizándolo todo, quedándose fuera, al borde del espacio sagrado y solo.  Lo contrario de Miguel Ángel, que es convexidad, acumulación, circulación con el tiempo, angustia, ruido (ibid p. 428).

Vacío metafísico desde el humor de la viñeta cómica de Asier y Javier: Vaciamiento del establo de Belén.

Enlaces externos recomendados:
– Jesús Hernando Pérez: La Geometría del Espacio en Las Meninas  (1/10/12 Revista Pensamiento Matemático I.E.S.)
– Blog de Miguel Ángel Mantilla  http://enviarte.wordpress.com/   incluye aplicación de visualización panorámica en 360º de Las Meninas y vídeos relacionados.

 

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One thought on “Las Meninas como caja metafísica

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