estética

Ser plástico: las reglas del arte

El ser plástico es uno de los cinco elementos de la teoría estética de Oteiza, junto con la materia, la idea, la emoción y el ser estético. Pero es más: algo repleto de posibilidades. Es donde empieza lo más interesante.

Cuando alguien analiza una obra de arte, está hablando del ser plástico. Es decir, de una idea(2) materializada en la obra de arte; y de las reglas empleadas por el artista al ejecutarla. Y no lo puede evitar, porque las palabras siempre expresan ideas, lo quiera o no quien las utiliza.

Los libros que tratan de arte y las academias y conservatorios dedicados a la formación de artistas, se han ocupado siempre de las reglas y de la manera de materializarlas, aplicándolas a la materia, sin apenas rozar el ser estético. Por ejemplo, en el dibujo, las reglas de simetría, equilibrio y la divina proporción; o más tarde, las líneas de fuga de la perspectiva. En música, las reglas de consonancia y disonancia, las progresiones de acordes, las formas musicales.

Cuando sus autores creían estar hablando de belleza sólo hablaban de la idea de belleza. Cuando creían hablar de arte sólo se referían al ser plástico. Pensaban que el arte consistía en acercarse lo más posible a un ideal y que, para eso, hay que aprender sus reglas y practicarlas desde niño con gran disciplina. Reglas y disciplina practicando con ellas, le permitirían acercarse a ese ideal infinito e inalcanzable. Es lo que el padre de Mozart hizo con su hijo y otros padres intentaron con los suyos: obligarles desde los cinco años a tocar el piano hasta tapando el teclado.

Esa postura era coherente con las creencias que han dominado el mundo occidental desde Platón. O sería mejor decir, con las creencias impuestas por quienes han dominado en el mundo.

Dios_dedo1No es que esa gente fuese estúpida. Acerca de la necesidad de disciplina tenían razón. Y seguramente sabían que una obra de arte no consiste únicamente en aplicar reglas. Que hace falta “algo más”. Los antiguos griegos lo llamaron Musas. Los cristianos, un don del Espíritu Santo. Como el dedo de Dios en este cuadro de la “Creación de Adán”.

salieri_amadeusEn la película Amadeus, el músico Salieri reprocha a Dios haber concedido a Mozart el don de la genialidad musical que no se merecía, mientras se lo negaba a él mismo,  que había dedicado toda su vida a servirle como buen cristiano. Los griegos le habrían contestado que los dioses son caprichosos. Pero ¿también este Dios único y padre perfectísimo?

Sin embargo, las creencias de ese cristianismo institucionalizado desde el siglo III, tenían una fuerte coherencia interna. Y hubo de producirse la gran Revolución francesa para que columnas tan poderosas se resquebrajasen.

El se hizo vidible en el siglo XIX. En París, las cabezas de los reyes ruedan bajo la guillotina. En América, las colonias se independizan de los imperios europeos. En 1835 el joven Darwin realiza un viaje iniciático en el que asiste al espectáculo de la creación de especies por la naturaleza. Los románticos descubren en la poesía, la pintura y la música, que ellos mismos son parte de la obra de arte con sus deseos y pasiones; y con la angustia de la soledad. Es el segundo gran renacimiento: el descubrimiento de la propia humanidad. El hombre se ha quedado solo, pues Dios parece haber muerto o permanece en silencio; pero sus huérfanos no se amilanan.

Los artistas asumen la condición de creadores. Saben que ellos no podrían crear este universo, pero pueden crear mundos imaginarios, habitables por los humanos modernos.

Descubren que las reglas del arte custodiadas con celo por la Academia no son lo más importante para ellos; al contrario, cazan al vuelo el arte que sale a borbotones de su pecho. Jorge Oteiza dirá un siglo después que las reglas sólo conforman el “ser plástico“. El primer acto con la obra de arte.

Plasticidad del ser plástico

El ser plástico es sólo un objeto. Y frente a él está el sujeto: el artista. Pero ese objeto, estéticamente incompleto, es movedizo en su plasticidad; y puede ser vitalizado, fecundado, preñado por el dedo del creador que -ahora- es humano. Un gesto apasionado que se funde con la materia idealizada, haciéndola pregnante, abierta, humanizada, interactuante con el ser humano que también se abre, fundiéndose con  ella y su entorno. En este icono a la derecha he representado el instante en que el dedo del creador humano hace sitio, abre un hueco en el ser plástico, abriéndolo a su propio ser vital, haciendo sitio para que nosotros lo habitemos.

Observad que es una acción negativa: abrir, vaciar, hacer sitio. Negativa pero fecunda(1) .

El hombre ¿ocupa entonces la función de Dios? No debería hacerlo, pues la tentación de la soberbia divina sigue conduciendo al mayor error en que puede caer la humanidad: el poder absoluto. El “hombre” aún debe aprender que “él” sólo es humano si lo es con-el-otro. Que, aunque Dios no exista, seguimos siendo mortales. Éste será un largo viaje del que solo estamos dando los primeros pasos, como un niño que aprende a andar cayéndose una y otra vez. En las Galápagos aprendimos que fuimos creados por la naturaleza, junto con las otras especies del planeta. Pero aún no hemos asumido la enorme responsabilidad que ese conocimiento implica.

Somos seres racionales incapaces de crear nuestro mundo, pero capaces de destruirlo. Somos seres estéticos(2) capaces de infundir vida a las piedras y recibirla en el mismo instante de la vida que nos rodea. Pero sin que eso nos cure, más que de manera efímera. En el viaje al más allá hay que regresar en seguida(3) . Somos capaces de tocar el cielo, pero también de hundirnos en infiernos creados por nosotros mismos. ¡Menuda tarea tenemos pendiente!

El ser plástico parecía serlo todo y resultó ser nada; nada más que un paso para encontrarnos con nosotros mismos. Pero una nada repleta de posibilidades, si somos capaces de verlas. Podríamos vaciar el ser plástico de toda su materia(3) y el vacío que quedase seguiría siendo todo lo que necesitamos para sobrevivir en la humanidad. ¿Cómo se entiende esto?

Jane Austen: Sense and Sensibility 1811

Velázquez tocó con su dedo el arte moderno -adelantándose dos siglos- cuando vació de personajes su cuadro Las Meninas(4). Las novelas de los siglos XVII a XIX contaron la vida de personajes que no-existían, no porque fueran personajes de ficción, sino porque no había sitio para ellos en el marco establecido por una modernidad que les había negado la posibilidad de existir. Los autores, y especialmente las autoras de ficción, crearon personajes posibles, colocándolos virtualmente en aquél mundo. Sus novelas contaban posibilidades negadas(5) en su época. Muchos lectores y lectoras se reconocieron en ellos y ellas. Hoy día seguimos reconociéndolos y emocionándonos cuando los leemos. Aunque han pasado siglos, les reconocemos como de los nuestros.

Para eso sirve el arte auténtico.

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(1) Ver Negatividad fecunda: el valor oculto

(2) Esta entrada continúa en Ser estético: encuentro en la segunda fase.

(3) Ver por qué El salto metafísico no debe prolongarse.

(4) Ver La idea y La materia y el vacío en la formación del ser plástico.

(5) Ver Las Meninas de Velázquez  como una puerta metafísica hacia la modernidad.

(6) Las posibilidades negadas por el marco de un sistema social y desveladas por el arte, se explican en el ensayo de Wolfang Iser: El acto de leer (1976)

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Todas las entradas acerca de Jorge Oteiza

Jorge Oteiza (1908-2003). Escultor y teórico de la Estética.

El concepto de Pregnancia en Oteiza enriquece la Ley de la Gestalt.

Ley de la Pregnancia de la Gestalt.
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Carta de Popayán. (1944)
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Ser plástico: las reglas del arte. Primera fase de creación del ser estético: fusión de la idea y la materia.

Ser estético: encuentro en la segunda fase. Impregnación del ser plástico con los sentimientos del artista.

La teoría de Oteiza sobre la creación del ser estético fue publicada por primera vez en su Interpretación Estética de la Estatuaria Megalítica Americana (Ediciones Cultura Hispánica 1952) y reeditada por la Fundación Museo Oteiza (Edición facsímil FMO 2007). La definición del ser estético se encuentra en la ed. original en la pág. 54, (en la ed. facsímil de 2007 en la pág. 130).

Entrevista a Oteiza sobre ser estético y vacío trascendente. Sus palabras en vídeo.

Estética existencial como inmersión en la vida real desde la investigación artística.

Estética existencial como proceso en el tiempo.

Estética del huevo. movimiento irregular entre izquierda y derecha.

El salto metafísico en la vivencia estética, es un momento y no debe durar más.

Sucedió a Itziar, la mujer de Oteiza Yo no mato…

Oteiza contra el silencio de los corderos. Su faceta desconocida como diseñador gráfico… y activista por los derechos humanos.

Poemas de Oteiza:
Nosotros no nacemos, nos nacemos.
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En qué difícil país nos encontramos….
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