comunicación

Wolfang Iser: el acto de leer

¿Cómo es posible que un escrito que nos cuenta algo que nunca sucedió a personajes que nunca existieron, consiga involucrarnos en el acto de crear, guiándonos por mundos imaginarios, como si fueran reales, y haciéndonos participar de emociones y aventuras, aún después de dos mil años?

En 1976 Wolfang Iser(1) publicó El acto de leer, con el que revolucionó la manera de interpretar los textos de ficción. En su teoría considera que el sentido de un texto tiene dos partes: una es el texto con su estructura objetiva; y otra, el proceso de lectura en el que el lector completa el texto, recreándolo a su manera como objeto estético. Se refiere a un lector posible o “implícito(p.69) pero trascendente, porque es quien aporta al texto su  sentido.

La acción del lector
Iser titula su obra “el acto de leer”, para subrayar que la lectura de un texto de ficción tiene menos que ver con el conocimiento, que con la acción del lector que complementa la obra del autor.

¿Un mismo proceso mental en el autor y en el lector de cualquier obra de arte?
A mi entender, esta teoría permite comprender la experiencia estética de interpretación de cualquier obra de arte. Y no sólo desde el punto de vista del lector, sino igualmente desde el punto de vista del autor. Cuando Jorge Oteiza, en 1952 publica su teoría del Ser Estético (2), el papel que asigna al autor coincide con lo que Iser dice del lector.

Oteiza explicó la creación artística, en dos fases: En la primera -el ser plástico(3)– el artista aplica una idea, forma o estructura a la materia. En la segunda fase el autor pone sus emociones y experiencias en ese ser plástico (moldeable), dando sentido a la obra y creando vacíos pregnantes(4) como posibilidades abiertas al espectador. No se refirió expresamente al lector, oyente o intérprete de la obra, sino solamente al autor, eso sí, de cualquier tipo de arte. Pero opino que tanto la teoría de Oteiza como la de Iser, describen un mismo proceso mental, que primero se da en el autor y luego en los diversos lectores, intérpretes o espectadores de la obra. No deben extrañar esas coincidencias; porque ambos autores, y no sólo ellos, basaron sus ideas estéticas en la fenomenología y el existencialismo de la primera mitad del siglo XX. En los años 70 esas ideas empezaron a cristalizar en diversas disciplinas, pero cada una con su terminología. Y aún hoy en día parecen teorías más diferentes de lo que realmente son. Pero prosigamos con la teoría del acto de leer y encontraremos más aspectos en que las diversas teorías convergen.

Construcción de la realidad
El texto no es ningún reflejo de la realidad dada, sino parte de su realización. Es el lector quien construye una realidad imaginada)(p.125). De esta manera, el texto de ficción permite a sus  lectores trascender su particular situación en la vida real viviendo una ficción como si fuera real.

Entre el recuerdo y la expectativa
A medida que el lector avanza en la lectura, lo que va leyendo le lleva a crear expectativas que anticipan como posibilidad lo que aún no ha leído; y, al mismo tiempo, lo que acaba de leer se almacena como recuerdo agregado a lo ya leído. En esa síntesis dinámica se va creando una realidad compleja en la que desaparece la diferencia entre sujeto y objeto(p.217). Y por ella, el lector crea su propia experiencia(p.228).

Horizonte de sentido y punto de vista del lector
De esa síntesis sujeto-objeto producida en la lectura emerge, por un lado, el horizonte de sentido; y, ante él, el punto de vista del lector. Ambos están en continuo movimiento a medida que avanza la lectura(p.226).

Posibilidades de sentido
El texto de ficción funciona sobre el sistema de reglas vigente en la sociedad de que trata el tema. Esas reglas no son sólo de comportamiento social, sino de significado (más o menos como un diccionario). Entre los diversos sentidos posibles de las mismas, hay unos que son dominantes. Otros que son meramente posibles (virtualizados) y otros que son negados.

Iser, citando a Ingarden(5), dice que no es que el autor sobredetermine el texto para crear el sentido, sino que lo deja indeterminado para que sea el lector quien produzca el sentido del texto(p.87). Un sentido que no es dado explícitamente, pues sólo puede hacerse presente en la conciencia de cada lector concreto(p.66).

Marco, límite y horizonte
Iser levanta su teoría sobre los conceptos de marco de referencia (6), límite y horizonte. La lectura crea un marco situacional(p.111), esto es una situación(7) en la que el lector se involucra, aportando el sentido que para él adquiere el texto.

Los límites constrictores(p.121-125)
El texto de ficción facilita al lector construir un marco de relaciones sociales, donde transcurre supuestamente el relato. Pero no se queda ahí, sino que da claves para que el lector vea lo que falta: aspectos en que las normas representadas constriñen a los personajes (p.125). Esto es lo que forma el nudo problemático del drama que los personajes deberán desenredar.

Posibilidades negadas(8) o paradojas pragmáticas
¿Cómo se da ese constreñimiento? Los sistemas sociales, al convertirse en instituciones, generan posibilidades virtuales y, en la práctica, las niegan. Bateson(9) y Watzlawick llamaban a estas situaciones “paradojas pragmáticas”marco posibilidades negadasconflictos creados por la aplicación de diferentes normas comportamiento que entran en conflicto al coincidir en la misma situación. Iser, que no conocía la obra de estos autores, utilizó el término “posibilidades negadas” (p.121) para referirse a lo que -en mi opinión- es el mismo concepto.

Vacíos trascendentes
Forma cóncava constitutiva del texto (p.137).  Se refiere a espacios vacíos receptivos al espectador. Para Iser, todo texto de ficción crea tales espacios vacíos (9), para que puedan ser completados por el lector en su imaginación. El autor del texto trataría de inducir al lector a crearse expectativas en torno a esas posibilidades dominantes, virtualizadas y negadas, de manera que él mismo se encuentre en situaciones paradójicas (sin salida) como las que vive o es capaz de imaginar en su existencia real.

Desviación, tensión, transgresión(p.145-150)
Iser no está de acuerdo con otros teóricos de la literatura en que estrategias de escritura del texto, como la tensión, tensión y transgresión propuestas por el estructuralismo, basten para constituir el objeto estético de la obra. Para él, la tensión producida mediante estrategias como la desviación y la transgresión, tiene por función involucrar al lector, atrayendo (movilizando) su atención y estableciendo una relación [yo diría interna] entre el texto y el lector. La tensión caracteriza a la estructura del texto, sino a las expectativas creadas en el lector.

Referencias a otras artes
El acto de leer tiene varias referencias a otras artes como metáforas aplicables a la lectura. Unas se refieren a la música. Así dice que un texto es como una partitura que el lector interpreta (p.177). Acerca de los diversas perspectivas que forman una polifonía (p.165 cita a Ingarden). Como en la música, el autor de una obra de ficción debe mantener al lector en un equilibrio entre la sorpresa y el aburrimiento, manteniendo la continuidad del relato, pero sorprendiéndole (p.176).

Durante la lectura, el lector adopta un punto de visión móvil (p.177), lo que es característico de quien se desplaza en torno a una escultura.

Iser utiliza diversos elementos de las artes figurativas (p.150) para ayudar a comprender el proceso de lectura: las perspectivas, puntos de vista, horizonte de la mirada, relación entre figura y fondo (p.154-158), forma cóncava del texto (p.137), espacios vacíos (p. 181), superficie de proyección (p.181, 217).

Acerca de las diversas especies de vacío tratadas en este blog, ver El vacío y sus mil caras.

Estética de la recepción
Es la teoría literaria centrada en la respuesta del lector ante los textos literarios. Su principal teórico es Hans Robert Jauss , junto con Wolfang Iser. La principal obra de Jauss fue Experiencia estética y hermenéutica literaria, fue publicada en 1977 (en español, Taurus 1986). A él se deben los conceptos horizonte de expectativas y horizonte de experiencias. Horizonte puede considerarse sinónimo del concepto de marco propuesto por Bateson(8) y Goffman (1975).

La Escuela de Constanza
Toma su nombre de la Universidad de Constanza, donde trabajaron varios de los teóricos de la estética de la recepción en la década de 1970.

____
Iser(1) Wolfang Iser (1926_2007) fue uno de los fundadores de la Escuela de Constanza de recepción estética. En El acto de leer (1976) se basa en la fenomenología de Ingarden (1893-1970) , en la hermenéutica de Gadamer (Verdad y método, 1960) y en Ricoeur. Sus raíces filosóficas se encuentran en la fenomenología de Husserl y en el existencialismo de Heidegger, Sartre y Jaspers. (W Iser: El acto de leer, 1976. Ed. en español 1987 Altea Taurus. Las citas en el texto están tomadas de esta edición).

(2) La teoría de Oteiza sobre la creación del ser estético fue publicada por primera vez en su Interpretación Estética de la Estatuaria Megalítica Americana (Ediciones Cultura Hispánica 1952) y reeditada por la Fundación Museo Oteiza (Edición facsímil FMO 2007). La definición del ser estético se encuentra en la ed. original en la pág. 54, (en la ed. facsímil de 2007 en la pág. 130).

Ver también: Entrevista a Oteiza sobre ser estético y vacío trascendente.

Ver también: En busca del No.
.

(4) El concepto de “espacios vacíos” es clave en la teoría de Iser. En este blog utilizo en varios lugares los términos “vacío”, “metafísico” y “vacío metafísico” referidos a la la teoría estética de Oteiza. La Pregnancia en Oteiza  es un vacío metafísico creado por el autor, que abre posibilidades al espectador/lector. Metafísico significa estéticamente trascendente (en un sentido similar al empleado por Viktor Frankl. para calificar el proceso de cambio personal en la logoterapia).
Un vacío metafísico o trascendente, significa que es como-si contuviera algo que realmente no contiene, pero que  el observador pone o podría poner ahí imaginariamente. Como en la silla vacía que usaba habitualmente alguien que acaba de fallecer. Sus seres queridos seguirán viéndola como si el ausente fuese a sentarse en ella. La imaginación no es sólo una visualización, sino todo un sentido vital puesto (creado) por el observador al involucrarse o impregnarse en una situación imaginaria.
Un vacío puede convertirse en marco de contenidos imaginados. Lo mismo sucede con cualquier forma de arte, gracias a la pregnancia: lo que falta al objeto es completado por el observador y constituye su valor estético.

(5) Roman Witold Ingarden (1893-1970) filósofo y teórico literario polaco seguidor de la fenomenología de Husserl. Reconocido como padre de la estética de la recepción, que analiza la respuesta del lector  ante los textos literarios.

(6) El sociólogo Erwing Goffman publicó su teoría de los marcos (Frame Analysis) en 1975 que produjo un fuerte impacto en la teoría sociológica, utilizando muchas analogías con las obras teatrales. Iser, que publicó El acto de leer un año después, cita una obra anterior de Goffman, pero sólo para distanciarse de las teorías sociológicas, aduciendo que en el acto de leer falta la interacción cara a cara, con su feedback que caracteriza el diálogo. En mi opinión, lo relevante es que el lector de un texto de ficción se imagine esa interacción; no que el diálogo sea real.

(7) Ver Situación e ideas salvajes.
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(8) Ver Posibilidades negadas.
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(9) Gregory Bateson, uno de los fundadores de la Escuela de Palo Alto (California), empezó a utilizar el concepto de marco en su ensayo “Una teoría del juego y de la fantasía” ( en una conferencia ante psiquiatras en Méjico 1954).  Este ensayo fue publicado en “Pasos hacia una ecología de la mente” en 1972).

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3 thoughts on “Wolfang Iser: el acto de leer

  1. Es curioso que Iser, para explicar cómo comprender el proceso de la lectura, emplea términos relativos al espacio; lo describe como si tuviera delante un edificio, una obra arquitectónica. Cuando Oteiza explicaba el espacio usaba términos químicos, la composición de las sales, los espacialatos. Para que ahora eliminen en España la asignatura de Filosofía…
    María

    • Es cierto, los dos buscan fuera de su especialidad algo que les ayude a comprender el sentido de lo que están haciendo. Y luego, nosotros hacemos lo mismo con ellos. Tales gentes son una especie de Hermes, que visitan unos mundos recogiendo semillas para sembrarlas en otros.

  2. Pingback: Y ayer, doble banquete | gabinet central de lectura

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