filosofía

Situación e ideas salvajes

Usamos habitualmente el término “situación” sin detenernos en su significado, para referirnos a todo lo que esté sucediendo en un momento y lugar determinados. Un sentido tan abierto suele durar poco. En seguida se le pone un nombre.

Empecé a escribir el contenido de este post  hace 21 años y ya lo titulé “La Situación”. Era el primer capítulo de lo que pretendía ser una tesis doctoral imposible. El motivo fue precisamente una situación desconcertante.  Los sucesos tenían lugar en Rusia en agosto de 1992, pero la confusión acerca de lo que estaba sucediendo abarcaba al mundo entero. Aquella situación hoy se conoce como el “derrumbe de la Unión Soviética”(1).

Durante tres larguísimos días, todos los informativos del planeta empezaban diciendo: “La situación en la Unión Soviética…”. Me llamaba la atención que todos usasen el mismo término, hasta que caí en cuenta de que lo hacían porque no sabían qué estaba pasando. Conocían más o menos los sucesos; sabían cosas, pero no lo que esas cosas significaban. Lo que sucedía parecía no tener ningún sentido. Era demasiado nuevo e increíble para ver lo que teníamos delante. Sólo sabíamos que algo histórico estaba ocurriendo y que nosotros lo estábamos viviendo.

hombrecillos verdes1Con todo, no habían faltado señales que lo anunciasen. Meses antes, cientos de ciudadanos de Moscú vieron en un parque aterrizar un platillo volante del que descendieron personajes de tres metros de alto. Lo vieron o creyeron verlo o alguien dijo que oyó decir que sucedió. En todo caso era una señal. Si hubiera sido en España o latinoamérica, la aparición habría sido atribuida a la Virgen. Pero en la cultura soviética de Gagarin, los aparecidos sólo podían ser extraterrestres (quizás una vanguardia de los extranjeros que vendrían a traer a los rusos la Coca-Cola).

Toda situación es escurridiza
Me llamó la atención el uso tan repetido de la palabra “situación“. Un término tan humilde como “cosa“. También la palabra “ser” debió llevar una existencia humilde hasta que los teólogos descubrieron que era Dios. Yo no sabía por entonces que situación es un concepto clave de la filosofía existencialista y que Karl Jaspers lo había estudiado específicamente, en la variante de situación límite (2). Y más tarde pasó al vocabulario de psiquiatras y psicólogos, como Castilla del Pino en España. Y llegó a ser empleada hasta por los pilotos de cazabombarderos…(3)

Como sirve para casi todo, la “situación” -en general- puede hacer referencia a cualquier sitio y a cualquier momento. Pero una situación particular siempre estará centrada en un lugar y en una ventana temporal. La situación no es un contenido, sino el marco en que transcurre una parte significativa de la secuencia de la vida (“situación en la Unión Soviética, “situación de la sanidad”, etc.). Pero la clave puede encontrarse en Wikipedia si se busca en teoría de la comunicación:

En teoría de la comunicación, se denomina situación al factor de la comunicación que consiste en el contexto o marco de relación en el cual tiene lugar un proceso comunicativo cualquiera, el momento y el espacio en que tiene lugar. Como tal, es extralingüística, a diferencia del contexto, que es de naturaleza lingüística. Sin embargo, es importante para la comprensión del mensaje transmitido, de manera tal que el mismo mensaje puede cambiar su interpretación y significado según el momento o el lugar en que se transmita. Así, por ejemplo, una explicación o conferencia sobre trigonometría analítica recibe su correcta interpretación en un aula o sala de conferencias, pero puede ser mal interpretada en una tienda donde se venden tomates…(4)  

Situación, contexto y marco(5) son pues, casi sinónimos. Pero en el habla se dice “sentido de la situación” y no se entendería decir “sentido del marco”. Esto es porque el marco de referencia no “tiene” sentido sino que “da” sentido al contenido.

maraña_BNEl final es el comienzo: la maraña
En 1992, la situación de la Unión Soviética se aclaró finalmente. Fue tan simple como anteponer la partícula “ex” y referirse a la ex-Unión Soviética. Así pude dedicar más tiempo a investigar el misterio que había abierto ante mí una idea tan escurridiza; y en seguida vi que aquello daba para una tesis doctoral (por lo menos).

El concepto de situación me llevó a otros conceptos igualmente resbaladizos y escurridizos. Y, lo que era peor, tendían a enredarse unos con otros. Así conocí el lado oscuro de las ideas: “la maraña”. No era la primera vez que me encontraba enmarañado. Pero sí fue cuando encontré que las ideas -esos entes que nacen ingrávidos y gentiles como pompas de jabón, crecen hasta convertirse en unos orcos sucios y rencorosos. En seguida explicaré que las ideas se enmarañan cuando se intentan ordenar poniéndolas unas sobre otras. Pero antes quiero contar como pude salir del laberinto(6).

De maraña en maraña fueron pasando los años. Una mañana, por un cruce de casualidades, me encontré con este blog en las manos. Y, como las entradas de un blog deben ser cortas (si uno quiere mantener la esperanza de que alguien las lea), las ideas no encuentran tiempo ni espacio suficiente para enmarañarse. Permanecen tranquilas por un rato, cada una en su parcela. Pensé que un blog sería como una urbanización de clase media, donde los vecinos se saludan y se ignoran, pero no se enzarzan en peleas. Y que, de la misma manera, tampoco se enmarañan las ideas domesticadas. Pero estaba equivocado.

El instinto salvaje de las ideas
A medida que el blog se fue poblando, las ideas empezaron a pedir relacione con sus vecinas más próximas y, a veces, con otras que tenía yo por lejanas. Pensé que sólo querían saludarse como buenas vecinas y a veces pedirse algo prestado. Pero no era así. Las ideas, y especialmente las que forman los cimientos del pensar, son seres salvajes que no se dejan domesticar. Ni se puede ni se debe intentarlo.

Cuando se escribe un ensayo o una tesis, se ordenan las ideas unas encima de otras, formando una jerarquía, que aparece en el índice del trabajo. El autor se esfuerza en que las ideas respeten la disciplina, que cada una se someta a las que tiene encima y que ninguna se salga del terreno que se le ha acotado. Pero de esa manera se crea una paradoja insalvable. A las ideas les gusta saltar, correr, pelearse y les gusta sobre todo el sexo. Si se les obliga a respetar la jerarquía, se deprimen y se mueren. Entonces, el libro se vuelve viejo y polvoriento y no sobrevive a una generación.

Todas las grandes obras de pensamiento del pasado parecen monumento funerarios para recordar a sus autores.  Los grandes filósofos no interesan a nadie y menos al ministro de educación y cultura. Donde el autor quiso construir una fortaleza inexpugnable, lo que obtuvo fue un presidio mortal o una tumba para los esqueletos en que se convertirían en poco tiempo sus ideas. El marco conceptual (framework), al cerrarse sobre la situación existencial del autor, funciona como una limitación insoportable para las ideas que forman su contenido.

ontologiaSospecho que el problema de fondo es que las ideas creen que ellas son eternas, porque sobreviven a sus creadores y a la materia en que han sido impresas (y si no lo “creen” las ideas, son sus autores quienes creen que esas ideas les harán inmortales). Si Platón ha muerto, pero sus ideas le han sobrevivido; si el papiro y la tinta en que fueron escritas ya no existe, pero las ideas plasmadas en ellos se han reencarnado en letra impresa y traducidas a todos los idiomas, ¿no sería esa la prueba de que las ideas son inmortales, inalcanzables y por encima de la realidad material, justamente como Platón anunció?

Pues no. Su inmortalidad sólo es aparente, comparada con los humanos que las crean y utilizan. Pero es porque su ciclo de vida es distinto y sólo algo más largo que el nuestro. D. Quijote es un poco más inmortal que Cervantes y bastante más que sus lectores. Pero sin la posibilidad de lectores que le infundan vida, también D. Quijote, Aquiles, Superman, los dioses y el maestro Yoda, mueren algún día.

Fragmentos
Las ideas son seres vivos creados por humanos, que se cristalizan o congelan en cuanto el pensador las pone por escrito o el artista conforma mediante ellas la materia. Y luego el propio artista u otro ser humano (o un intérprete o un director de orquesta) o cada lector o espectador, las infunde nueva vida. No dura mucho, pero lo aprovechan bien. Son seres salvajes muy reproductivos. No tiene conciencia pero son huéspedes de la conciencia de otros. Su “adn” utiliza a los humanos para reproducirse (ahora mismo me están utilizando a mí para difundirse por Internet) (7). No saben pero lo hacen. Deberíamos aprender a tratar con ellas. Y no sólo manipularlas con la lógica encerrándolas en jaulas. Como animales salvajes deberíamos tratarlas con respeto, porque a veces muerden. Pero sin ellas careceríamos de cultura, seríamos prehumanos y no racionales; ni siquiera humanos.

Los humanos que más han conectado con el lado salvaje de las ideas han sido los poetas. Algunos se enfrentaron a muerte con chulería y perdieron su vida en el combate. Recordemos a los poetas malditos del siglo XIX y a los surrealistas del XX.

Heidegger empezó con vocación de domador de ideas, escribiendo su magna obra Ser y tiempo. No pudo terminarla; y poco después, estaba escribiendo discursos de exaltación a Hitler. La infección le duró un año y creo que pasó el resto de su vida intentando desenmarañar la madeja (o si se le hace caso a Hanna Arendt, cayendo en sus propias trampas). A medida que se hizo mayor aprendió a moverse en círculos alrededor de alguna idea. Y cuando parecía a punto de tocarla, prudentemente cambiaba de tema.(8)

Oteiza empezó a sentirse viejo a los 90 años. Habiendo perdido a su mujer Itziar y decepcionado por la desidia que veía alrededor, aún siguió dejándonos cosas en que pensar: “Voy a cambiar de técnica. Ahora voy a escribir de manera fragmentaria. Sólo en base a fragmentos.  El fragmento te inicia y te prepara para una creación. Y escribes un libro que llamaría “Oteiza en fragmentos. Por ejemplo, si estoy con una idea, la escribo y suelto lo que pienso. Luego que la complete el lector, y si no que lo deje”(9)

Este blog funciona así, cada post es un nuevo fragmento que, con los otros, enmarca una situación compartida, un centauro salvaje que cabalga entre dos siglos.

_____
(1) El “derrumbe de la Unión Soviética” puede resumirse así:
Un grupo de miembros del gobierno de la Unión Soviética y de su Partido Comunista intentaron tomar el control del país confinando en su casa de campo al Presidente de la URSS y presionándole para que dimitiera o declarase el estado de emergencia. El intento de golpe fracasó en sólo tres días; pero la legitimidad del partido dirigente quedó tan tocada, que las instituciones de la URSS colapsaron, el partido comunista fue disuelto; y antes de finalizar el año, la Unión Soviética había dejado de existir y las repúblicas que la componían regresaron, después de 73 años, al capitalismo.

(2) Ver Jaspers: La situación límite.
.

(3) Los pilotos de combate utilizan sistemas de información conocidos como Situation Awareness (conciencia de situación) para darse cuenta y valorar en tiempo real su situación respecto de las naves amigas y enemigas que pueda haber en su entorno.

(4) Wikipedia, Situación (teoría de la comunicación)

(5) Ver Goffman: marcos de referencia.
.

(6) Ver Laberinto, Minotauro y Ariadna.

(7) El término meme fue introducido por Richard Dawkins en su libro El gen egoísta en 1976.

(8) Heiddeger y Fink: Heráclito. Trece conferencias acorralando la idea del Logos.

(9) José Luis Merino: Habla Oteiza.  AVANCE, 2008 p. 43

Ver otras entradas relacionadas con el tema situación.

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4 thoughts on “Situación e ideas salvajes

  1. Me ha encantado tu reflexión sobre la SITUACIÓN y las IDEAS SALVAJES. Es cierto que hay ideas o pensamientos (casi siempre filosóficos) que nacen, se desarrollan y mueren. Los dogmas religiosos se mantienen con una fortaleza insospechada a pesar de los envites del pensamiento racionalista, la ilustración, que es el que me interesa y el ateismo, sobre todo el marxista mientras duró en el poder.

    Pero no me cabe la menor duda que estos pensamientos e ideas de autores “olvidados” se mantienen o continúan en nuevos pensadores que aumentan y desarrollan los argumentos que van conformando el pensamiento de cada época. El ejemplo de Platón es paradigmático.

    Si lees, en mi caso “ojeo”, la Historia de la Filosofía de Ferrater, cinco tomos en Gredos, se relacionan una multitud de filósofos que han trabajado sobre todos los temas que la filosofía, desde los dichosos griegos presocráticos y postsocráticos que en el mundo han sido, ha desarrollado.

    Y nos encontramos que hay una línea muy profunda y desconocida para nosotros el vulgo, de filosofía académica y unos cuantos filósofos que saltan esa barrera y se hacen populares e invaden otros campos del conocimiento y del interés, Nietzsche, Schopenhauer, Savater, etc. y otros de difícil digestión pero de reconocido prestigio, Hegel, Heidegger, todos aportando ideas para empujar la solidez de lo humano. Y por supuesto el mencionado mundo privilegiado de la universidad y su diletantismo, unas veces fructífero, otras meramente “académico”.

    Se hundió la URSS y desapareció el manantial, que parecía inagotable, del pensamiento marxista. La Iglesia Marxista se mantiene encriptada en expresiones ideológicas que ya no se manifiestan marxistas, salvo en una minoría inasequible al desaliento que sobrevive con sus ínfulas renovadas por un anticapitalismo visceral y su secuela “los mercados” como enemigos públicos, olvidado lo de enemigos de clase, que les dan vidilla.

    Supongo que se necesita una nueva SITUACIÓN para enfrentarse a los nuevos problemas, o a los problemas de siempre, que esperan soluciones sensatas. Digo yo.
    josemi

  2. Muchas gracias por compartir tu reflexión. La supervivencia de los dogmas religiosos me resulta un misterio. Podría ser debida a que se apoyan en historias enraizadas en la experiencia humana de todas las culturas y desde hace decenas de miles de años, como descubrió Jung. Una inteligencia espiritual que nos llevaría a buscar trascendencia o sentido a nuestros actos y a la propia existencia. Un camino de exploración habría sido la religión, pero el poder eclesiástico siempre lo valló para mover a sus rebaños. Quizás la filosofía sea un camino racional. Y el otro, el arte.

    • José Luis, la supervivencia de los dogmas religiosos no creo que pueda explicarse sólo porque se basan en historias que han “estado ahí” desde hace decenas de miles de años. La mayoría de ideas humanas han estado igualmente “ahí” de un modo u otro y sin embargo se han ido reformulando a lo largo del tiempo y se les ha ido dando respuestas distintas.
      Encontré una cita anónima en un libro de Dennett que me resultó esclarecedora: “La filosofía son preguntas que quizá nunca sean respondidas. La religión son preguntas que quizá nunca sean formuladas. ”
      El simple hecho de formularlas “rompería el hechizo”, así que el dogma número uno y requisito indispensable de cualquier religión es: prohibido formularse cualquier pregunta.
      ¡Tu planteamiento de ideas salvajes es un hallazgo! Además es José Luis en estado puro 😉

      • Maite, gracias por tus ánimos y por la idea acerca de preguntas no respondidas o no formuladas. El misterio al que me refería es por qué la religión sigue encontrando tanta adhesión a pesar de la reformulación filosófica y científica de las ideas que subyacen a las religiones. No creo que sea por falta de conocimiento (la superstición que denunciaban los ilustrados). Tiene que ver con el sentido, pero aún no sé cómo.

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