comunicación

Watzlawick: El lenguaje del cambio

En 1992, Paul Watzlawich publicó El lenguaje del cambio (1), donde reunió sus conocimientos sobre comunicación humana, que aplicaba en terapia de pequeños grupos, principalmente familias. Ésta es una breve introducción al tema.

Constructivismo. El autor parte de la siguiente premisa: un lenguaje, más que reflejar la realidad, lo que hace es crear mentalmente una realidad (2). Esto es, crea un modelo de la realidad en el cerebro. El cerebro humano está formado principalmente por dos hemisferios cerebrales, derecho e izquierdo (3) que se diferencian en la manera de procesar la información. Uno analiza, separando la situación en partes, las articula y procesa secuencialmente. El otro construye totalidades, capta globalmente situaciones.

lateralizacion cruzada_figura

Lateralizacion cruzada

El hemisferio cerebral izquierdo controla el lado derecho del cuerpo y del entorno. Está especializado en traducir la percepción del medio a representaciones lógicas, semánticas y fonéticas. Y asimismo en comunicarse socialmente sobre la base de esta información lógico-analítica del mundo. En sus funciones entra lo que se refiere al lenguaje articulado (gramática, sintaxis, semántica) y al pensamiento estructurado en forma de lenguaje, como la lectura, la escritura, el cálculo y, en general, lo relativo a la comunicación racional.

El hemisferio cerebral derecho controla el lado izquierdo del cuerpo y del entorno. Está altamente desarrollado para la comprensión unitaria de conjuntos complejos, muestras, configuraciones y estructuras. Dirige la percepción de una figura desde los más diversos puntos de vista y perspectivas. Consigue así también comprender una totalidad a partir de fragmentos de la misma [pregnancia (4)].

cerebro_hemisferios_inhibiciónDiversos estudios citados por Watzlawick señalan que la conexión interhemisférica a través del cuerpo calloso (5), es débil comparada con la conexión intrahemisférica. Por tanto, los dos hemisferios pueden separarse funcionalmente. Sin embargo, en situaciones conflictivas, un hemisferio puede bloquear al otro. Usualmente el hemisferio dominante inhibe (censura y bloquea) al otro, imponiendo sus estereotipos y negando otras posibilidades.

El autor subraya que todo intento por influir en uno de los dos hemisferios debe utilizar su “lenguaje” específico.

El lenguaje del hemisferio izquierdo (dominante en las personas diestras) es imprescindible para el lenguaje articulado humano, hablar o entender las palabras, para leer y escribir. En definitiva para pensar y actuar como seres racionales. Un accidente (ictus) en este hemisferio suele dejar al paciente sin posibilidad de comunicarse con palabras.

En el lenguaje del hemisferio derecho se expresarían los marcos de referencia y es, por tanto, la llave del ser-en-el-mundo y del sufrir por el mundo de una persona. Un accidente en este hemisferio tiene consecuencias menos visibles. El paciente conserva el lenguaje y el comportamiento racional, pero su personalidad queda afectada de maneras más sutiles pero importantes en la convivencia: falta de tacto social, rigidez afectiva, negación de sus carencias y de sus sentimientos profundos.

Para la terapéutica, este hemisferio derecho es esencial para avanzar hacia el cambio. Porque en él es donde probablemente se procesa nuestra capacidad de enmarcado de la situación y la flexibilidad para alterar el marco. Para lograr un cambio existencial es necesario aprender su peculiar lenguaje. Una técnica para lograrlo sería ésta:

  1. Utilizar las formas lingüísticas propias del hemisferio cerebral derecho: metáforas, analogías, imágenes, paradojas.
  2. Inhibir la censura o bloqueo inducidos desde el hemisferio cerebral izquierdo [lo que en psicoanálisis freudiano se llamó control del superego].
  3. Definir normas de comportamiento mediante metas muy claras.
  4. Descubrir la presencia de paradojas pragmáticas (del comportamiento) y afrontarlas mediante contraparadojas [esto es de nota, pero los resultados son más que sorprendentes] .

Las obras de Paul Watzlawick, muy conectadas con el pensamiento de Gregory Bateson y, más tarde de Erving Goffman, siguen siendo del mayor interés para avanzar en la comprensión de la comunicación humana, base de toda relación interpersonal.

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Nota del autor del blog
He puesto entre corchetes [] los conceptos de otros autores utilizados en este blog.

En la actualidad, las investigaciones con neuroimágenes han mostrado que las interpretaciones que atribuían funciones específicas a uno u otro hemisferio eran una simplificación excesiva y que las funciones mentales están más repartidas entre diversas zonas de ambos hemisferios. Por ejemplo, sería exagerado hablar de un hemisferio creativo enfrentado a otro racional. Tanto la razón como la creatividad emplean ambos hemisferios. Acerca de interpretaciones actualizadas, ver Goldberg: Novedad y rutina en el cerebro.

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(1) Paul Watzlawich: El lenguaje del cambio. Nueva técnica de la comunicación terapéutica. Barcelona: Ed. Herder 1992.

(2) “Crear la realidad”. Esta manera de expresarse, propia del constructivismo radical que estuvo en auge en los años 60-90, no debe entenderse -al menos en el caso de Bateson y Watzalawick- en un sentido fuerte, de que la realidad física se reduzca a una imagen mental, sino en el sentido de que la mente construye un modelo mental, como marco de referencia capaz de encuadrar las relaciones sociales en que se halla involucrado el sujeto. El concepto de marco fue introducido por Gregory Bateson y desarrollado por Erving Goffman en su libro Frame Analysis, Boston, Northeastern Univ. Press, 1986. Edición en español Madrid, CIS 2006.

(3) Hemisferios cerebrales. Las hipótesis sobre las funciones diferenciadas de los hemisferios cerebrales, a las que hace referencia Watzlawick en varios de sus libros, se basan en las investigaciones sobre el cerebro escindido llevadas a cabo por Gazzaniga y Sperry, por las que este último obtuvo el premio Novel en 1981.

(4) Ver las entradas acerca de la pregnancia:
El concepto de Pregnancia en Oteiza enriquece la Ley de la Gestalt.

Ley de la Pregnancia de la Gestalt.
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(5) El “cuerpo calloso” es un haz de 200 millones de fibras nerviosas que conectan neuronas de un hemisferio con las del otro. Ésta es una de las vías por las que ambos hemisferios están conectados. No es la única, pues también se comunican a través del mundo exterior. Los pacientes de cerebro escindido (a los que seccionaron quirúrgicamente el cuerpo calloso para reducir los efectos de ataques epilépticos muy graves) se recuperaron rápidamente hasta hacer vida normal. Sólo aislando experimentalmente sus campos perceptivos izquierdo y derecho, lograron Sperry y Gazzaniga reproducir el estado de aislamiento interhemisférico.

Ver también La red neuronal de nuestro cerebro.

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