filosofía

Los límites

9 puntos

Estéticamente, el concepto de límite está estrechamente emparentado con los conceptos de lo nuevo, de una situación, de su marco y de sus márgenes.

A veces un marco se crea porque se establecen unos límites en el espacio o en el tiempo. Pero, estéticamente, suelen ser los sucesos pertenecientes a la situación, los que crean el marco, sin que al principio existan o se aprecien sus límites(1).

Los niños, especialistas en lo nuevo, están siempre en situación, sin caer aún en trampas lógicas, ni en paradojas. Pero eso tiene desventajas: no suelen darse cuenta de que existan límites, hasta que se dan con ellos de bruces o se caen por el borde. Por eso los niños necesitan ser protegidos por adultos.

De adolescentes (y a algunos aún de adultos), cuesta aprender a tener en cuenta los límites,  incluso después de sufrir las consecuencias de no hacerlo. Las mujeres suelen tenerlos en cuenta más que los hombres, aunque no sé por qué. Pero junto a cada hombre al que he admirado, siempre estaba una gran mujer que le contenía su ímpetu al acercarse al límite.

Si descontamos a los niños, que no conocen los límites, y a algunos hombres que somos como niños, los adultos acaban cayendo en el error contrario: creer que las situaciones tienen límites infranqueables de por sí. Y sucede que a menudo no es la realidad la que impone esos límites, sino la persona que los crea en su imaginación. Lo que suele llevarles a decir: “No hay nada que hacer”. Y tiran la toalla, dando el juego por perdido.

A veces los límites son reales, los veamos o no. Para los constructivistas siempre somos nosotros quienes creamos la realidad en nuestro cerebro. También yo creo que nuestro cerebro construye un modelo de la realidad; como un mapa para orientarnos. Y unas veces acertamos y otras no. Cuando ponemos a prueba ese modelo, ponemos a prueba nuestro cuerpo y a veces nuestra alma, porque las consecuencias de un error nos suelen afectar, como a un motorista, cuyo cuerpo hace de carrocería. Si los límites del modelo no nos sirven para reconocer el muro que tenemos delante, nos daremos de bruces con él. Si no señalan el borde de un abismo, puede que nos precipitemos al vacío.

Karl Jaspers se ocupó de las situaciones límite. Toda situación tiene límites, pero una situación límite es una situación insostenible, que aboca irremediablemente a un cambio irreversible y probablemente,  o con seguridad, desastroso. Tales situaciones ponen a prueba la parte más oscura y desconocida de nosotros mismos.

La cuestión de los límites siempre está abierta. Personalmente la considero entre las más difíciles que nos plantea la vida.

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(1) Ver Goffman: marcos de referencia.
Abraracúrcix, jefe de Asterix en la aldea gala que resiste siempre al imperio romano, suele decir que a él sólo le preocupa que el cielo se desplome sobre sus cabezas. Siempre le he tomado en serio; aunque, para no ser considerado un bárbaro, yo solía terminar: “…a no ser que caiga un meteorito”. Mis amigos se reían de mi y de mi meteorito, hasta que cayó el Lehman Brothers.

(2) Ver Jaspers: La situación límite.

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