comunicación

Relación y conexión

relacionTodo lo que existe está relacionado. Mucha gente está de acuerdo en eso. Pero ¿qué es una relación?:  ¿Una cosa, una idea, una sustancia? Los matemáticos tienen claro lo que es, pero tal vez se estén dejando algo.


En el diccionario, encontramos que el término “relación” tiene diversos significados: relato, conexión, vinculación (emocional, sexual o social), dependencia, interacción, intercambio económico, proporción aritmética, regla.

relacion_conexionDos árboles se encuentran a 4 metros de distancia, eso es una relación que existe entre ellos. Una abstracción obtenida al considerar los árboles como objetos abstractos y comparar su posición en el espacio.

El problema es que esa abstracción (al igual que su nombre) oculta otra relaciones, como la conexión(1) entre sus raíces que les permite comunicarse y cooperar. Las raíces no son abstracciones, sino parte de esos árboles que vive y muere con ellos.

Igualmente la distancia entre la tierra y un objeto en órbita, tiende a hacernos olvidar la conexión gravitatoria que los mantiene unidos.

Las cosas existen en el marco físico de nuestro universo. Dentro de ese marco, todas las cosas y sucesos que existen son relativas unas a otras. Existen conectadas o comunicadas unas con otras. Algunas directamente. Otras, a través de terceras; que hacen de intermediaras.

En ese marco hay espacio y tiempo para muchas más cosas de las que existen. Por ejemplo, yo existo ahora mientras  escribo. Y es posible, aunque no seguro,  que continúe existiendo cuando tú leas esto. Siempre se abre un vacío(2) en el tiempo ante nosotros, que esperamos ocupar con nuestra existencia y con casi todas las demás cosas que nos rodean.

Porque en el mismo marco que abarca lo existente, hay también lugar y tiempo para lo que ha dejado de existir y para lo que es posible que llegue a existir. Pero antes de que algo suceda sólo es una posibilidad. Y después de que suceda, ya quizás ni eso.

Creación y aniquilación
Entre lo real y lo posible se mueven los misterios de la creación y de la aniquilación. Científicos y artistas tienen en común que descubren relaciones ocultas. Los científicos descubren relaciones ocultas pero que existen. Y una vez descubiertas, pueden inventarse cosas que sirven para hacer la vida más fácil. Otras veces sirven para que unos vivan mejor a costa de otros que vivirán peor. Y otras, sirven para destruir y aniquilar lo existente, como las armas.

Creación artística
Los artistas -como también los científicos aunque de otra manera- descubren relaciones reales que están ocultas; pero también descubren relaciones posibles. Y crean cosas para representar esas relaciones. Lo que los artistas crean y que antes no existían, son las obras de arte. Sirven para hacernos ver que hay conexiones posibles que no comprendíamos e incluso se negaban que fuesen posibles en el marco social en que vivimos. De esa manera, gracias al trabajo de los artistas, el marco de nuestra existencia se enriquece y se ensancha. Disponemos de nuevas posibilidades antes desconocidas. Podemos llegar a ser más humanos, al comprender mejor nuestra conexión con otros seres y conmigo mismo.

Por desgracia, como ocurre con las armas, las obras de arte también sirven al lado oscuro de lo humano: sirven para que algunos ricos exhiban su vanidad o se enriquezcan a cambio de ofrecer mundos ilusorios, para que millones de personas pasen una gran parte de su vida viviendo como-si vivieran realmente, dilapidando su tiempo. En tiempos pasados construyeron su poder ofreciendo la felicidad eterna después de la muerte. Ahora lo hacen ofreciendo aquí y ahora una felicidad que desemboca en resacas, síndrome de abstinencia y una vida vaciada de sentido; o sea, que termina en depresión.

Cuando un científico descubre una relación desconocida,  puede acabar creando conceptos para cosas que antes parecían unidas y que ahora la relación descubierta ha separado. Es que muchas veces el conocimiento de una relación separa sus componentes en cosas distintas. Analizar es separar lo que está unido. Lo que parecía una cosa, se presenta ahora como dos cosas “unidas” por una relación. Y por eso, cada vez que la ciencia avanza, y cada vez que aprendemos algo, puede que estemos perdiendo de vista algo importante.

[Hace años dije a un amigo, profesor de filosofía, que yo creía que habíamos perdido algo que los antiguos griegos sabían. Me preguntó: “¿y qué es eso que hemos perdido?” Le contesté: “Cómo voy a poder decírtelo si lo hemos perdido?” Me quedé con la sensación de ser un tonto, pero no se me olvidó; y cada vez que volvemos a vernos le digo: “Aún no puedo decirte qué es lo que hemos perdido”. Pero ahora, mientras escribo este post empiezo a sospechar que empiezo a acercarme a comprenderlo.]

Heráclito, hace 2300 años, hablaba mucho del Logos. Pero hoy ese término se traduce por “palabra”, “razonamiento”, “argumentación”, “habla” o “discurso”. También puede ser entendido como “inteligencia”, “pensamiento” o “sentido”. ¿En qué quedamos?

¿Qué perdemos de niños cuando adquirimos el “uso de razón”, esto es la capacidad de pensar racionalmente, a los 8 o 10 años? ¿Qué perdemos al escindir la realidad o las ideas; al poner nombres a las cosas, o incluso al pensar en ellas por su nombre, como creen algunos maestros Zen?(3)

Me he referido a los científicos y a los artistas. Pero todos los humanos tenemos algo de ambos, especialmente cuando aún somos niños. Aprendemos, adquirimos conocimientos, negando las cosas y recuperándolas [pienso en el niño de 8 meses(4) que arroja un objeto esperando que su padre lo devuelva a la existencia]. Separamos cosas y las re-unimos en una relación, re-ordenándolas, como si todo fuese un puzzle. Pero la existencia no es un puzzle. Todo lo que tiene vida se muere si se divide en partes; y ya no se recompone. Hasta una piedra, que no tiene vida, si se parte en dos, aunque se junten los pedazos y se peguen con cola ya se trata de otra cosa; la anterior ha dejado de existir: ahora existen los fragmentos unidos por la cola o por una relación, pero ya no se trata de la piedra que existía y que nunca volverá a existir como totalidad.

Así que cuando encontramos una relación, es probable que la hayamos encontrado porque hemos roto algo. O destruido. O aniquilado. Y por eso los artistas tienen tanto trabajo. Un artista camina siempre detrás de algún científico, recogiendo los fragmentos que el otro arrojó. Recreando un universo donde haya sitio para lo que ha sido negado o eclipsado y se necesita para seguir conectados al resto de los seres como humanos.

Porque el artista hace magia. No es que junte los pedazos: es que en el pedazo es capaz de imaginar lo que falta. Y de sentir lo que a él mismo le falta para comunicarse con ese objeto. Eso es la pregnancia(5).

El artista crea un nuevo marco de sentido donde haya sitio para lo que aún no existe en realidad. O crea cosas únicas, posibles en ese marco pero inexistentes hasta que él las crea. Puede que el arte haya muerto varias veces; pero siempre vuelve a nacer, porque lo necesitamos. No porque sea bonito o agradable, sino para recuperar el tipo de entropía negativa que nos permite contrarrestar con humanidad la cosificación, destrucción y aniquilación(6) que provocamos al progresar hacia un mundo más complejo.

El mundo moderno está lleno de cosas, es decir de una inmensidad de fragmentos a los que llamamos cosas. Y está lleno de reglas y leyes que pretenden relacionar y ordenar esos fragmentos. Muchas de esas cosas y relaciones son necesarias en nuestra cultura. Gracias a ellas vivimos el doble que nuestros antepasados y nos movemos por tierra, mar y aire, más veloces que cualquier otro ser viviente. Y gracias a ella podemos conocer cosas que sucedieron hace dos mil o cien millones de años.

Pero todo eso tiene un coste. La violencia y la destrucción masiva son la parte más visible de ese coste al que conocemos como el mal. Pero el coste total es mucho mayor: es la entropía que convierte todo y a nosotros mismos en basura, en cosas sin sentido. Esa entropía (tendencia natural hacia el desorden y la aniquilación de lo existente), que hemos etiquetado paradójicamente de “positiva”, puede y debe ser contrarrestada con su opuesto, la entropía negativa, la capacidad de la naturaleza de crear y aportar sentido. Una capacidad que en los humanos se ha desarrollado más, gracias a nuestro cerebro.

Relativo y absoluto
Al decir que todo está relacionado, estoy diciendo que todo lo que nos parece existir por sí mismo es relativo(7). Sé que esto no suena bien. Más aún, que es una herejía para los dogmáticos. Para ellos, todo es relativo menos Dios que es absoluto; y, por ser absoluto, Él no depende de nadie ni necesita de nadie. Los demás, no podríamos vivir sin ese Dios que nos habría creado, aunque Él si que podría vivir sin nosotros, si quisiera(8), que no quiere, porque es la Bondad personificada, etc.

A los que no creemos en esa hojarasca metafísica, nos acusan de relativismo. Lo que para ellos significa que todo nos da igual.

Pues no. Hay cosas que están bien y otras que están mal. Precisamente porque todo es relativo en el sentido de que todo está conectado. Y si haces mal las cosas -y sobre todo, si haces mal a otros- lo que haces va rebotando, propagándose y reproduciéndose hasta que, con una probabilidad que crece con el tiempo, acaba alcanzándote donde más te duele.

Yo no me fiaría de un gobierno ni de un rey que no tuviera que dar cuentas a nadie. Por eso tampoco confío en ningún Dios absoluto (absoluto viene de ab-soluto: en-soledad). Me dan pena los humanos que envejecen solos. Corren el riesgo de amargarse y acabar dándose a la bebida y rodeados de basura. Un día les encuentran por el olor que sale de su apartamento. A los espíritus solitarios les sucede lo mismo, aunque no sean reales: recluidos en la soledad del subconsciente, se vuelven fantasmas muy pesados, especialmente por la noche. Así que un Dios omnipotente, y encima solo, puede ser inaguantable. Los antiguos hebreos ya descubrieron sus manías. Por lo menos el Dios cristiano lleva unos siglos discretamente callado.


La conexión es la base de nuestro cerebro

El cerebro humano tiene más neuronas que 14 veces los habitantes actuales de la Tierra. Sin embargo no son las neuronas lo que nos hace humanos, sino las relaciones que se establecen entre ellas. Pero esas relaciones existen porque las neuronas están conectadas entre sí. Cada neurona está conectada con varios miles de otras. En esas conexiones reside la memoria de cada persona, la capacidad de pensar, de amar y de vivir como un ser humano. Es decir, la existencia de la mente y el espíritu humanos(9).

cerebro_relaciones_280En la imagen adjunta, las estrellas representan neuronas, mientras que las líneas representan conexiones entre neuronas. Esas conexiones representan relaciones entre partes del cuerpo al que pertenecen y de ese organismo con el mundo que le rodea. Y, además, en los humanos, representan relaciones objetivas de las cosas y sucesos del mundo entre sí (10). No sólo relaciones existentes en este instante, sino relaciones que existieron hace tiempo y acaso ya no existen; y relaciones posibles que nunca existieron más que ahora en el cerebro representado aquí.

Ésta es la ventana que se nos abre a la comprensión del universo.

_____
(1) Ver Conexiones.
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(2) Ver El vacío y sus mil caras
.

(3) Acerca de si perdemos algo al referirnos a las cosas por su nombre, ver Budismo Zen y estética existencial.

(4) Ver El origen de la magia en el niño.

(5) El concepto de Pregnancia en Oteiza enriquece la Ley de la Gestalt.

(6) Agradezco a Jean Paul Galibert y a la lengua francesa, el concepto de la nada (néant) resultante de la aniquilación. Ver La nada.

Sobre la negación de lo sustancial como aniquilación, ver también En busca del No, acerca de un espíritu mitológico vasco que se enriquece con aquello que alguien niega que es o que posee.

(7) No es que lo absoluto no exista, sino que lo absoluto es absoluto-en-relación con algo. Es absoluto-para-alguien. Puede verse aquí El salto metafísico.

(8) Sobre el tema de la soledad de los humanos sin Dios, ya he dicho arriba que somos humanos con-los-demás-seres. El que quiera leer más, puede ver aquí Y si no hay Dios ¿qué hacemos?.

(9) Ver La red neuronal de nuestro cerebro.

(10) Me refiero a las relaciones objetivas que existen entre cosas y sucesos con independencia del sujeto que las percibe. Ellas constituyen el contenido del conocimiento científico y la característica única del cerebro humano entre todos los seres vivos del planeta. Sujeto y objeto.

Acerca de la relación en el arte:

La idea.
.

La materia y el vacío.
.

– Ver Ser plástico: las reglas del arte.
.

Ser estético: encuentro en la segunda fase.

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