comunicación

Metáforas y paradojas

arbol-nubeUna metáfora es algo que se dice “como si fuera verdad”. Pero ¿es verdad o mentira? Quizás ambas cosas, como este árbol de nube.

Recuerdo que siendo adolescente, un día dije algo a mis padres y me contestaron que eso no era cierto. Entonces repliqué: “Es una metáfora”. Acababa de descubrir el truco para librarme de encerronas, especialmente aquéllas en que solía caer yo solo. Seguramente había oído en clase de literatura qué eran las metáforas y ya estaba queriendo encontrarlas alguna utilidad.

Efectivamente una metáfora puede ser a la vez mentira y verdad. O sea, como las paradojas(1) pragmáticas, en las que ser verdadero o falso depende del contexto. Generalmente las metáforas se presentan como tales de manera explícita. Empiezan: “Es como si…”(2) o “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…”

Las obras de ficción son pues metáforas, lo que se cuenta en ellas es verdadero en el marco de la mentira consensuada socialmente que constituye la ficción. ¿Y son mentira en el marco del mundo real? Sí y no. Porque los personajes, cosas y sucesos que describen pueden ser falsos y, sin embargo, las posibilidades que describen puede que sean verdaderas(3).

Por eso, los sueños pueden decir la verdad aunque lo que acontece en ellos sea mentira. En los años 1970 los psiquiatras empezaron a animar a sus pacientes neuróticos a contar sus fantasías empezando: “Es como si…” para eludir la represión o la vergüenza. Sin embargo, ese truco no les valía con los esquizofrénicos, porque ellos se tomaban las metáforas literalmente en serio.

Conocí a un joven esquizofrénico que contaba algo que le había sucedido en el pasado, como si quienes le estábamos escuchando en el presente lo hubiésemos vivido junto a él. Hablaba convencido de que cuanto decía era verdad. Para quienes le escuchábamos, la situación era angustiosa, como si estuviésemos siendo arrastrados al fondo del mar.

Tales cosas no suceden sólo en la consulta de un psiquiatra. Cuando un sargento instructor dice a los reclutas que espera de ellos que estén dispuestos a morir por la bandera, está utilizando una metáfora en sentido literal.

Y durante cientos de años, cuando un inquisidor preguntaba al sospechoso de herejía, si creía ciertamente que un pan consagrado era el verdadero cuerpo de Cristo, se lo estaba preguntando en serio. Yo no sé si estaría dispuesto a morir por ello, pero sí estaba dispuesto a torturar hasta la muerte a quien no le diese la respuesta satisfactoria.

La metáfora es un gran descubrimiento de la cultura humana y de la libertad de pensamiento. El arte, la religión y quizás hasta el lenguaje humano se fundan en ella. Gregory Bateson decía que la metáfora expresaba la conectividad que llamamos “relevancia” (o sea, el sentido, el que algo tenga significado para mí). Pero llegaba más lejos; decía que la vida funciona en series circulares donde la lógica nos hace entrar en paradojas. Entonces ¿qué usamos para comprenderla? La metáfora. Y concluía: “La metáfora es cierta en el fondo del ser vivo”(4).

A ver si lo entiendo. Creo que estaba diciendo que estamos conectados a cuanto nos rodea de muchas maneras. Muchas más de las que percibimos con nuestros sentidos. Y sobre todo, mucho más de lo que entendemos mediante la razón que nombra, clasifica y separa las cosas. Las metáforas permiten recrear esas conexiones invisibles e innombrables.

Magritte_no es una pipaDecir “Esto es una pipa” es una metáfora porque “esto” es una imagen y no una pipa real. Pero, a la vez, esto es una pipa porque representa a una pipa y nos permite acercarnos a lo que es una pipa. De ahí la paradoja. Por eso, si decimos, como Magritte que “Esto no es una pipa” la paradoja se hace aún más evidente.

Creo que lo más importante de la idea de Bateson, es que la metáfora no empieza con el lenguaje humano, sino que constituye el tejido de la vida: “la pauta que conecta”. Lo que nos une a nuestro planeta y hemos olvidado. Lo que nos une como humanos y hemos olvidado. Lo que nos conecta como mortales y no queremos que nos lo recuerden.

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(1) Ver Paradojas: Se acabaron las alegres y confiadas mañanas

(2) Sobre los riesgos de vivir dentro de una metáfora, ver Viviendo “como si…”

(3) Sobre la complicidad entre autor y lector, ver El acto de leer

(4) Fritjof Capra: Uncommon Wisdom New York 1988, p. 176, entrevista a Gregory Bateson en Esalen.

Ver también en este blog una utilización magistral del “Y si…” en El Papa Francisco y los gays.

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2 thoughts on “Metáforas y paradojas

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