cerebro

¿Qué nos diferencia de los animales?

¿Somos verdaderamente diferentes o es sólo una cuestión de grado?
animales_ humanos_1

Los animales no humanos hacen muchas cosas que, hasta ayer, creíamos exclusivas nuestras. Utilizan y construyen instrumentos y edificios con aire acondicionado, poseen lenguajes para comunicarse, tejen, envenenan a sus adversarios y se comportan en familia como nosotros. Quizás algunas cosas las hacemos nosotros mejor o más a lo grande. Pero ¿hay algo en los humanos que nos haga esencialmente distintos?

Durante siglos se creyó que la razón nos hacía diferentes. Pero en el siglo pasado se construyeron ordenadores capaces de razonar siguiendo escrupulosamente las reglas de la lógica. Y en 1997 una máquina de nombre Deep Blue ganó al campeón del mundo de ajedrez Gari Kaspárov. Y en 2015, otra máquina gana a cualquier jugador de póker. El saber en qué es diferente un ser humano, se vuelve cada vez más esquivo.

En este documental –“Animal Sapiens”– (50 min.) que os recomiendo, repasan las distintas habilidades que compartimos con otras especies. Y lo más notable es que todas las descubrieron ellos; y nosotros se las hemos copiado.

El documental concluye que nuestra principal diferencia con los animales es la capacidad de imaginar. Y con ella, la de tener esperanza. Estoy de acuerdo.

Homínidos y bebés de 8 meses
Me gustaría profundizar en esta clave. En otros posts he intentado analizar dos casos aparentemente muy distintos.

bebe8mesesUno es el del bebé de 8 meses que arroja un objeto, esperando confiado que volverá a aparecer gracias al adulto que está a su lado(1).

manos_hueso_120El otro, es el del simio prehumano que, en una situación límite, destruyó a golpes de piedra el caparazón que ocultaba y le impedía acceder a la comida(2).

Creo que esas situaciones no sólo se parecen, sino que lo que tienen en común podría aportar luz al salto que inicia la condición humana. En un caso, como un paso en la evolución de las especies. En el otro, como paso necesario del aprendizaje de cada criatura humana.

Esas situaciones tienen estas cosas en común:

1) El individuo se comporta como sujeto activo, al lanzar el objeto o al golpearlo con una piedra.

2) La acción de los dos es negativa: el bebé elimina el objeto de la vista; el simio destruye el objeto que le impide alcanzar la comida.

3) En ambos casos, esa acción negativa transforma el marco de la situación, crea un espacio vacío(3) que abre nuevas posibilidades; un nuevo marco en el que aparece, como contenido, el objeto del deseo. En el homínido, un alimento accesible y directamente comestible. En el bebé, el objeto deseado como petición y pregunta dirigida al adulto.

4) En los dos casos el sujeto se ha enfrentado a una paradoja pragmática con una contraparadoja que ha resuelto el problema(4).

Situación límite
En ambos casos se trata de una situación límite(5). El homínido se encuentra en una situación límite real, porque necesita esa comida para sobrevivir. El niño, por el contrario, está jugando a enfrentarse a una situación límite; adquiriendo una  experiencia de comunicación(6) y a la vez aprendiendo que los objetos siguen existiendo aunque no estén a la vista.

Los niños tienen un enorme potencial creador porque, convertir una situación límite en juego, les permite poner en juego diversas posibilidades imaginarias. Niños parisinos que se libraron por muy poco de un asalto terrorista a su escuela, se pusieron al día siguiente a construir pistolas con su Lego. Algunos adultos se horrorizan de esa reacción. marcos_animSin embargo, los niños necesitan jugar al atentado con su kalashnikov de juguete, para explotar todas las posibilidades de la situación: Morir, esconderse, escapar, cooperar, enfrentarse al agresor, matarle, etc. Eso no les convertirá en asesinos, es su manera de afrontar y adaptarse mental y socialmente a un nuevo marco cuando el anterior se ha visto desbordado.

Los niños aún no han aprendido a negar posibilidades(7).

lateralizacion cruzada_figura

Lateralizacion cruzada

Los dos lados de lo humano
Centrándonos en la raíz común a esas situaciones, creo que en los seres humanos coexisten dos maneras muy distintas de enfrentarse a su existencia. Una, inmediata, la hemos heredado genéticamente de nuestros antepasados animales a lo largo de cientos de millones de años. La otra, mediada por instrumentos, la hemos heredado culturalmente de nuestros antepasados homínidos en los últimos ocho millones de años.

Tenemos en común con  otros animales la capacidad de percibir la situación inmediata en que nos encontramos. Registramos patrones de esa situación por un lado y otro del cerebro. Lo que sucede a nuestra derecha va a un lado; y lo de la izquierda al otro. Nuestro cerebro compara esos patrones con los que tiene guardados de experiencias vividas en el pasado. Pero no lo hace de la misma manera por un lado y por el otro. Si la experiencia es nueva, se procesa en el hemisferio derecho(8). Si es algo conocido y convertido en rutinas, se procesa en el otro hemisferio. Lo mismo sucede en todos los vertebrados(9).

sujeto-instrumento-objeto_parcial_271x335Con el uso de instrumentos a lo largo de miles de generaciones, los homínidos encontraron así otra manera de percibir las situaciones, a través  del uso de instrumentos. El instrumento establece una relación específica con el objeto: una relación objetiva, es decir, de objeto a objeto, independiente del sujeto.

El objeto, la materia prima transformada por el instrumento, es negado en su ser, aniquilado. El filósofo Spinoza escribió en el siglo XVII: “Toda determinación es negación” (10). Aunque no se llegó a extraer las consecuencias de ese descubrimiento trascendental hasta un siglo después, cuando Hegel construyó su sistema filosófico -la lógica dialéctica–  sobre esa idea.

Doble patrón neuronal (11)
Creo que la experiencia trascendental de destruir con una piedra lo inmediato, tuvo consecuencias a largo plazo en la evolución biológica del cerebro. Las relaciones objetivas percibidas en el uso de instrumentos, se imprimieron en la parte del cerebro que controla la mano que empuña el instrumento. Eran relaciones abstractas: cortar, perforar, alisar, unir, etc. Con el paso del tiempo, se fue acumulando información en ese hemisferio. No sólo de patrones de los instrumentos materiales y sus procedimientos de uso, sino de signos para referirse a ellos, esto es, de signos lingüísticos: de palabras.

Fue una verdadera revolución. La experiencia del trabajo y de las nuevas formas de colaboración social, mediadas al principio por instrumentos y más tarde por el lenguaje, se registraba ahora de dos maneras muy diferentes en cada lado del cerebro. En casi toda la corteza cerebral la situación se siguió representando como en otros animales, es decir, como relación inmediata con el entorno . Pero en ciertas zonas del lado izquierdo del cerebro se registraron las nuevas relaciones abstractas, ahora perceptibles. Fue una adaptación drástica al mundo exterior, como si hubiera sido dirigida por el mismísimo Procusto(12).

Lo que sucedía ahora en ambos hemisferios pertenecía a dos dimensiones distintas de la existencia. Una inmediata y otra mediada por leyes universales ajenas a aquellos homínidos, pero que desde ahora resultaban accesibles. Al estar ambos hemisferios conectados, ahora debían ponerse de acuerdo. Pero no siempre se llevaban bien. A esto me refiero en otro post al decir que nuestro cerebro está habitado por una extraña pareja que vive una relación de amor-odio(132).

Son dos perspectivas complementarias, como la visión binocular que da lugar en el cerebro a la percepción tridimensional. Con un ojo veo una imagen; con el otro, otra imagen ligeramente distinta. Y mi cerebro combina ambas, de tal modo que veo la imagen en 3 dimensiones. De manera similar, pero con mayores diferencias. No es que se abra una tercera dimensión, sino que se abre todo un espacio lógico. La negación forma -con la afirmación- las dos operaciones básicas sobre las que se levanta la Lógica(14). Y con la lógica, las matemátivcas, las ciencias y el derecho. En resumen, de la interacción de esas dos percepciones inmediata y mediada, emergió  el lenguaje, el pensamiento y toda la cultura humana.

Pictogramas

La percepción misma se convierte por un lado en comprensión racional; y por el otro, en percepción estética o trascendente. El conocimiento racional puede quedar reducido a clichés estereotipados como pictogramas. Pero también puede llegar a convertirse en saber humano y sabiduría; abierto a conexiones no contempladas antes.

Posibilidad de trascender el marco de la situación
La percepción situacional se convierte en percepción relativa a un marco(15). Pero ese marco es ahora una perspectiva mental que puede reemplazarse por otra a voluntad. Y puede trascenderse, ampliándose a nuevas conexiones, sin quedar reducida a clichés estereotipados como le sucede a un ordenador.

A diferencia de otros animales, el ser humano no está sujeto inexorablemente al marco de su situación. No sólo puede escapar de él mediante la fuga o el suicidio, como dijo Sartre, sino que puede imaginar otra situación y encontrar en ella motivos para sobrevivir a la más terrible experiencia. Como comprendió Viktor Frankl(16) en Auschwitz.

Así la emergencia de lo humano es una eclosión de posibilidades relacionadas con la acción voluntaria. La posibilidad de construir su propio destino en libertad. Posibilidades de crear algo nuevo y también de destruir lo existente. De ahí emerge la responsabilidad, pero también la irresponsabilidad. Emerge la libertad, pero también la tiranía.

La pareja que convive en nuestro cerebro, cuando va cada uno por su lado,  o se enfrenta a muerte, explica los trastornos mentales específicos de la humanidad, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Y el caso de los psicópatas, cuyos crímenes nos dejan desconcertados o cuyo modo de dirigir el mundo nos conduce a un desastre tras otro.

_____
En este mismo blog:

(1) Ver El origen de la magia en el niño.
.

(2) Ver Homínidos: golpe a golpe
.

(3) Sobre los aspectos del vacío tratados en este blog, ver El vacío y sus mil caras.

(4) Ver Paradojas: Se acabaron las alegres y confiadas mañanas

y también: Metáforas y paradojas
.

(5) Ver Jaspers: La situación límite
.

(6) Ver Lenguaje: el otro como instrumento

(7) Ver Posibilidades negadas.
.

(8) El hemisferio izquierdo es dominante en los diestros y en algunos zurdos. Ver Izquierda y derecha.

(9) Ver Goldberg: Novedad y rutina en el cerebro

(10) Ver Spinoza: Toda determinación es negación (Omnis determinatio est negatio). Un instrumento, al ser usado, prolonga la mano, para actuar más eficazmente sobre un objeto. Pero lo que el instrumento hace sobre el objeto es una determinación, es decir, una negación de su existencia actual. Si nos referimos a acciones físicas, podríamos decir que es una negación pragmática. Y, cuando operamos con símbolos, es una negación lógica; que parece distinta, pero no es más que la forma abstracta de la operación física.

(11) Ver La red neuronal de nuestro cerebro.

(12) Ver El Procusto controlador que llevamos dentro

(13) Ver La extraña pareja que se disputa mi cerebro

(14) En una red neuronal, la afirmación se obtiene casi como en un interruptor, activando una neurona; y la negación, inhibiéndola. Sin embargo, las operaciones lógicas más complejas no se procesan en el cerebro como en un ordenador, sino con un sistema de bricolaje propio de la naturaleza, que a los racionalistas humanos nos vuelve locos. Aún estamos dando los primeros pasos para entenderlo. Ver Un poco de lógica… borrosa, por favor.

(15) Ver Goffman: marcos de referencia.

(16) Ver Viktor Frankl: En busca del sentido

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