estética

El vacío y sus mil caras

Ria16Parece que en el vacío no hay nada. Pero el vacío está poblado de posibilidades. En este post quiero resumir l0s diversos enfoques en torno al valor del vacío, que van apareciendo en este blog.

En el espacio. El vacío como nada rodeada
El vacío delimitado, circunscrito a un marco. Lo que lo enmarca le confiere sentido(1). Por ejemplo, una botella de leche, sigue siendo “de leche” aunque esté vacía. Si en ella pusiéramos lejía, sería un peligro, porque quien la encuentra, espera que contenga leche.

Horror al vacío
En el mundo actual, mucha gente tiene horror al vacío. Intentan ocupar todo lo que encuentran vacío. Llenan el espacio con cosas y ocupan el tiempo con actividades. No pueden parar quietos ni demorarse contemplando el horizonte, si no sucede “algo”, como una puesta de sol o una tormenta. Hoy, todo el mundo va con prisa.

Tampoco soportan el silencio. En un ciudad actual es prácticamente imposible encontrar un lugar vacío o en silencio. En un pueblo, por pequeño que sea, es imposible ver de noche la estrellas, debido a la polución lumínica. Esto significa que la luz puede ocupar el vacío, llenándolo e impidiendo ver, como cualquier otra cosa material.

Sin espacios vacíos no existiría la arquitectura. Sin descansos no puede mantenerse ninguna actividad. Sin silencios no existe la música. Si nadie calla para escuchar a otro, no puede haber conversación. En las tertulias por TV todos hablan a la vez. Ninguno tiene interés en escuchar; sólo de que su voz prevalezca sobre los demás(2).

El vacío en el espacio interior y exterior
Como la frontera que delimita cualquier situación, el marco divide el espacio en interior y exterior.

En una situación dada, sólo el espacio interior es percibido. Para percibir el espacio exterior hay que cambiar de situación, lo cual en unos casos es fácil y en otros difícil o imposible. Uno puede imaginarse lo que hay al otro lado, pero  se puede equivocar.

Algunos marcos carcelarios o políticos se hallan protegidos por cuchillas; las llaman “concertinas”. Cuando es para evitar que nadie salga, el espacio interior se convierte en una cárcel. Cuando es para evitar que nadie entre, el espacio exterior es representado como algo terrible, triste y desolado. Al poder político -y cuanto más despótico- le encanta demonizar el mundo exterior. Pero en la historia, nadie ha sabido dramatizarlo mejor que los autores de textos religiosos: “Y serán arrojados a las tinieblas exteriores; allí será el llanto y el crujir de dientes”(3).

El vacío en el tiempo: la pérdida y lo posible
Aunque en el vacío no exista nada, ahí siempre pueden suceder cosas. Y todo lo que está por  suceder, puede resultar bien o mal. El vacío es una modalidad de lo negativo en donde mora lo posible; por eso es tan ambivalente. Puede habitarse como negatividad fecunda(4), percibiéndose con alegría, en espera de las oportunidades que traerá  lo nuevo; pero también existe una negatividad oscura y paralizante(5), que se vive con angustia y preocupación ante la expectativa de un futuro amenazador.

En el tiempo, el pasado y el futuro no están separados por un punto sino por un intervalo: la ventana del presente.  Precisamente ese es el marco de la situación en que existimos aquí y ahora. En este presente nos encontramos a veces con un vacío llegado del pasado: es la pérdida.

hopper-habitacion-de-hotel_desat2

Hopper: Habitación de hotel (1931)

El vacío como pérdida
El vacío dejado por un ser querido, especialmente cuando se sufre como ser abandonado; ese espacio está saturado de una sustancia irrespirable. Los fantasmas sólo existen en la imaginación, pero absorben  el espacio, el tiempo y hasta el aire que respiramos. Hasta los buenos recuerdos se vuelven dolorosos, porque terminaron mal. Así, bajo el signo de la pérdida, lo posible se convierte en amenaza, vivida como angustia de volver a ser abandonado.

Esta es la situación de las víctimas en general, sobre todo, de las víctimas de un acto del que alguien es responsable. Para quien ha sido abandonado o atacado por otro, ¿qué salida le queda más que vengarse o acorazarse ante la oscuridad del pasado y el futuro?

Queda la esperanza
Y es que la esperanza(6) es lo último que se pierde. Con ella, aunque parezca que no queda nada, se dispone de lo más importante para volver a empezar. La esperanza es lo que permite percibir las posibilidades como oportunidades y no sólo como amenazas. Es lo que da sentido a la negatividad fecunda. Y es también el fundamento de la resiliencia(7).

Vacío existencial
Viktor Frankl(8) encontró en Auschwitz que la supervivencia en situaciones límite es imposible cuando se llega a la conclusión de que “no hay nada que hacer” porque no hay nada por lo que merezca la pena vivir. A ese estado del espíritu se refirió como vacío existencial, que es el peor de los vacíos. En él, paradójicamente, no hay sitio para seguir viviendo y uno se deja morir o se arroja en brazos de la muerte. Según cuenta Frankl, los que lograban evitar ese agujero sin salida, es porque sentían que alguien les estaba esperando o porque tenían una tarea pendiente de completar. Yo creo que ambas situaciones son en realidad la misma, porque siempre es el otro el que da sentido a lo que hacemos y a lo que no hacemos.

El vacío trascendente
El vacío preñado de futuro, la negatividad fecunda, es el fundamento de la existencia humana. De quienes a lo largo de miles de generaciones, enfrentados a situaciones límite, se convirtieron en supervivientes.

Como sedimento de tantas experiencias, los humanos tienen desde muy niños(9) la capacidad de percibir el vacío en lo que tiene de promesa de futuro-en-compañía.

MiguelAngel_La-creacion-de-Adan

Miguel Ángel: La creación de Adán

Vacío y creatividad
Por todo lo dicho hasta aquí, el vacío juega un gran papel en la creatividad. No es sólo que el artista llene el vacío de pinturas y esculturas. Eso hacía Miguel Angel(10) y lo hacía muy bien, convirtiendo los espacios en habitables. Digamos que era capaz de amueblar el cielo.

Pero otros artistas llegan más lejos: son capaces de crear espacios. Tengo una amiga oteiziana(11) que se gana la vida creando espacios habitables. Hace sitio derribando paredes, si hace falta. Estos artistas no se limitan a humanizar el vacío, como Miguel Angel, sino que son capaces de crearlo, como Velázquez.

Y como los músicos. ¿Os habéis fijado que que cuando sale al escenario un director de orquesta, lo primero que se hace es el silencio?

El vacío en la pregnancia de la obra de arte
El artista aporta a su obra la negatividad fecunda, el vacío pregnante, al abrirse el mismo a la obra y al abrir la obra para sí mismo y para el otro que vendrá después. Haciendo eso es como crea la obra de arte.

Para comprender la concavidad, el vacío esencial de un obra de arte, hay que verlo como un vacío socialmente compartido, en un doble o triple sentido. La obra se abre al artista porque el artista se abre a la obra. Pero también porque la obra es un medio en el que converge la mirada del artista y la mirada del espectador potencial. Por eso, el expectador puede ver el mundo con la mirada del artista.

meninas

Las Meninas

Esto parece más claro en las primeras obras de arte, las pinturas rupestres de hace 30.000 años. Al pintar al bisonte, extrayéndolo de la escena de caza que recuerda, el artista está viendo la mirada de los otros cazadores; es decir, está representando la escena de caza de la que forma parte él mismo y los espectadores que la contemplarán cuando el se haya ido. Escena de la que forma parte el espacio intermedio -la atmósfera- existente entre la pintura de un lado y el artista y los espectadores, del otro. Esto mismo puede comprobarse que hizo Velázquez al pintar Las Meninas(12).

En general, el artista aumenta la pregnancia de una obra plástica eliminando material expresivo, borrando una parte de la misma o abriendo en ella agujeros, ahondándola, creando una cavidad. Esto último hizo Oteiza en sus apóstoles de Arantzazu para mostrar plásticamente cómo se abrían, vaciándose para darse a los demás. En sus cajas metafísicas eliminó parte de las caras del cubo para mostrar su vacío interior. Oteiza llamó metafísicos(13) a esos vacíos para indicar que trascendían más allá de la realidad física de la figura.

lichtungEl vacío del claro del bosque
Heidegger se refirió al claro del bosque (lichtung) como un espacio vacío, libre de maleza, desenmarañado o des-encubierto, en el que juega la luz. Lo presentó como símbolo del final de una filosofía que se había enmarañado y comienzo del pensar(14).

El vacío como margen disponible
El margen es el espacio o el tiempo que queda entre el marco de una situación y su contenido(15). El margen es un concepto paradójico. Suele ser un espacio vacío. Pero en un combate, es un espacio que sirve para ganar tiempo: un tiempo precioso. Puede estar vacío; pero a veces es algo tangible. Los militares lo llaman “la reserva”. Mi suegra decía sabiamente: “Los bienes son para remediar los males”. En el margen nos encontramos en una zona fronteriza. Ante algo sagrado e intocable. No tiene que ver con la superstición, sino con la prevención de lo imprevisto. Ser capaces de ver lo invisible y de prever lo imprevisible: ¿puede haber algo más práctico que esto?

El vacío como espacio sagrado
Lo intocable es una característica esencial de lo sagrado. Gregory Bateson dedicó su obra póstuma a lo sagrado y la tituló: “Donde los ángeles no osan pisar”. Lo sagrado es intocable porque es lo que debe ser preservado. Es el instrumento negativo por excelencia; un medio cuya utilidad consiste en no usarlo, sino respetarlo.

Un templo es un vacío, rodeado de paredes más o menos altas y adornadas. Pero lo importante es su vacío y su silencio. Su función principal no es llenarlo de gente. Porque se trata de un vacío trascendente, para facilitar que una persona se aísle de las cosas, ruidos y preocupaciones cotidianas y conecte con todo lo que no es evidente. Si esa persona es creyente, se comunicará con su Dios. Si no lo es, se comunicará con lo que le resulta más próximo y a la vez inalcanzable: el otro que le espera, la tarea por realizar, lo que tiene la capacidad de dar sentido a su vida.

El espacio sagrado es habitable espiritualmente, aunque uno se encuentre fuera, porque el verdadero templo es espiritual; se crea en la mente, como un espacio-tiempo íntimo de recogimiento que, sin embargo, puede y debe  ser compartido. Oteiza empleaba la imagen de alguien que con la mano izquierda toca el borde del espacio vacío y sagrado, y con la mano derecha abierta y libre, está listo para entrar en acción(14). Encontrarse en ese vacío le ayuda a encontrar sentido en cada situación. El vacío y el silencio físicos constituyen el mejor medio para desarrollar la inteligencia espiritual(15).

_____
(1) Ver Goffman: marcos de referencia.

(2) Ver Preguntas y respuestas.

(3) Mateo 8:12, Mateo 22:13, Lucas 13:28.

(4) Ver la Negatividad fecunda: el valor oculto en el pensamiento chino y occidental.

(5) Ver el Estancamiento: lo negativo paralizante.

(6) Sobre la esperanza humilde, ver La vida en dos tangos.

(7) Ver Resiliencia despiadada. ¿Pasar de todo o superarlo?

(8) Ver Viktor Frankl: en busca del sentido.

(9) Ver El origen de la magia en el niño de 8 meses.

(10) Acerca de obras de arte que pueblan el espacio y otras que lo vacían, ver Estética objetiva.

(11) Autora de la fotografía que preside este post. Ver María Bilbao.

(12) Ver Las Meninas como caja metafísica de Velázquez.

(13) Ver Lo metafísico en Oteiza.

(14) Ver el claro del bosque: La Lichtung de Heidegger.

(15) Ver Tener margen o no tenerlo. Y para la reserva, ver El margen en Clausewitz.

(16) Ver Inteligencia espiritual.

 

 

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s