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Estética existencial como proceso

oteiza procesoLa estética objetiva parte del espacio porque las pinturas y estatuas suelen estar quietas. Pero la estética existencial se centra en la existencia humana; y los seres humanos se mueven mucho. Ahí el tiempo parece dominar.

Cuando Jorge Oteiza completó su investigación estética sobre el vacío (1955-1957) se percató de que la Estética Objetiva en la que venía trabajando, había llegado a su fin; pero, justo por ello, en ese punto (“el final es el comienzo”) comenzaba la estética existencial. Así que en vez de perder el tiempo en publicar un libro sobre estética objetiva, que ya pertenecía al pasado, se lanzó de cabeza en un compromiso personal, que le habría llevado a la cárcel, de no haber sido porque la policía política, al igual que el obispo y otras gentes de la situación, creían que estaba completamente loco(1). Diagnóstico erróneo, pero que él contribuía deliberadamente a fomentar, esparciendo miguitas de locura por donde transitaba.(2)

Cuento esta anécdota para explicar que era muy difícil seguirle (y no digamos atraparle). Se movía en zig-zag, como cualquier persona sensata al salir a comprar leche en la avenida de los francotiradores(3).

Yo mismo me pasé media vida intentando que me explicase el ser estético o el estetisema e-t. Pero cuando conseguía llegar hasta él, él ya estaba en otro sitio.

He esperado diez años tras su muerte a que se detuviese. Pero era pedir demasiado. Digamos que su zigzagueo se ha hecho algo más lento. Lo que me ha permitido centrarme en lo fundamental: aquello que se encuentra en los recuerdos y en el borde de sus escritos (literalmente en notas al pie) como el salto metafísico,(4) o que no encuentro escrito por él en ningún lado, como su concepto de pregnancia(5). Él nos ganaba a todos en velocidad y yo estoy intentando alcanzarle mediante la paciencia. Estrategias de gestión del tiempo, al fin y al cabo. Y de eso quiero hablar: del tiempo. De cómo la estética “objetiva” se convierte en existencial como comportamiento en libertad (humana) o en el azar de la naturaleza, donde el tiempo lo es todo.

Reconozco que el vacío metafísico o vaciamiento estético del espacio, es difícil de entender. Pero lo que fluye en el tiempo es aún más complicado. Así que quien lea esto y quiera las cosas fáciles, que se vaya a un blog de autoayuda.

Y ahora que nos hemos quedado en familia, voy a intentar atrapar el ratoncito por el rabo.

Entre Heráclito y Parménides
Hace 2.500 años el griego Heráclito declaró que todo fluye (cambia, se encuentra en devenir) como resultado de una lucha entre contrarios. Y que esa evolución sucede según una regla, a la que llamó Logos, pero de la cual no explicó nada más.

Pocos años más tarde, otro pensador griego, Parménides, dijo justamente lo contrario: Sólo el ser (lo que es) existe. Y no cambia nunca, porque es eterno.

La filosofía occidental, conocida como Metafísica, ha desarrollado el pensamiento de Parménides y ha arrinconado a Heráclito motejándole como “el oscuro”. Hasta que en el siglo XVIII, Spinoza abrió una brecha, que Hegel desarrollaría un siglo después en su dialéctica. Y ya en el s. XX, los existencialistas, como Heidegger siguieron explorando aquella primera intuición de Heráclito.

En el otro lado del mundo, el pensamiento oriental tenía muy en cuenta el paso del tiempo y el vacío; pero sin una metafísica a la que enfrentarsese, se mantuvo apegado a los ciclos repetitivos de la naturaleza.

Cada uno veía sólo un lado
Si con una máquina del tiempo pudiera encontrarme con Heráclito y Parménides, creo que les diría: Lo que ve cada uno de vosotros es cierto, pero sólo miráis con un ojo. Los humanos debemos mirar con dos miradas y actuar con ambas manos. A falta de una, nos perdemos. Mirando sólo por un lado, veríamos el mundo cambiante y caótico de Heráclito. Sólo por el otro, veríamos el ser inmóvil y eterno de Parménides. Si nos empeñamos en cerrar un ojo caemos en la locura del corazón. Y si cerramos el otro, caemos en la locura opuesta de la razón. Somos seres siempre al borde de la escisión. Necesitamos oscilar continuamente entre el azar y la libertad; y entre la seguridad y la libertad. Precisamos un grado de locura limitada por la razón o un grado de razón fecundada por el instinto.

Los dos se habrían puesto de acuerdo en apedrearme.

Volviendo al presente
En la Estética del huevo(6) dejábamos al par móvil rodando por el suelo. No ciegamente hacia delante como haría una esfera psicópata, sino zigzagueando, en equilibrio inestable, fruto de sus dos ejes descentrados. Y ¿qué tiene eso de bueno?

Que así funciona todo lo humano, en un movimiento oscilante de su cerebro, entre la izquierda y la derecha(7).  El par móvil rueda como un huevo, como gira la cadera de un humano a izquierda y derecha y de arriba abajo al caminar como Marilyn. Para una reflexión más profunda acerca del estado de fluidez o estética existencial como proceso, la que Billy Wilder pone aquí en boca de Jack Lemon en Con faldas y a lo loco(8):

Desdoblamiento del espacio y tiempo
Y lo importante, en teoría estética, es que ahí se produce el desdoblamiento del espacio y el tiempo. Partamos de la tríada hegeliana (que parece que tiene tres partes; pero atentos, que en realidad son dos).

Primero tenemos el ser, que es como tener nada, porque el ser sin ninguna determinación es lo mismo que nada. Así que en segundo lugar, tenemos la nada, porque también la negación del ser es la nada(9). En tercer lugar, la negación de la nada, no es de nuevo el ser: es el devenir. Y fijaos cómo así, en un simple párrafo(10) y sin despeinarse, Hegel ha convertido el ser de Parménides en el devenir de Heráclito. Veinticuatro siglos para resolver este acertijo: un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la humanidad.

Y ¿qué es el devenir? Es la creación del ser desde la nada. O bien, la aniquilación del ser. O bien la conversión de un ser en otro distinto. Ejemplo: una isla con dos montañas; cuando sube el nivel del agua, la isla se convierte en dos islas. Otro ejemplo: dos células se juntan en la matriz de una mujer y empieza a desarrollarse un nuevo ser, será un ser humano. Pero ¿cuándo empieza a ser humano? Esa es la pregunta: –cuándo-; y trata del tiempo. Demasiado para un ministro de Justicia(11). Un último ejemplo: Hace 8 millones de años en África, encontramos varias especies de simios. Corremos la escala de tiempo y en el mismo lugar encontramos que sus descendientes son humanos. ¿Cuándo han empezado a ser humanos? Esa es la pregunta. Preguntas acerca del tiempo.

Con el devenir entra en escena el tiempo. Y el tiempo no juega sólo con el ser, sino con el espacio. El tiempo y el espacio no existen por separado. De ahí la teoría del inicio de  nuestro universo como una explosión a partir de un punto, hace unos 14.000 millones de años. En ella, el espacio y el tiempo empiezan a existir juntos. Se expanden juntos. Y, al diferenciarse espacio y tiempo, nace también el movimiento.

Los físicos se ocupan de investigar estos fenómenos. Pero también los artistas lo hacen a su manera. Porque el artista se enfrenta a la creación del ser estético. Lo que significa: a la creación de su obra y a la creación de su propio ser-autor de la misma. El ser estético no es la obra de arte y no es el artista. Puede que sea la sustancia de la conexión que se establece entre ambos. Esto es la pregnancia(5). El sentido que el autor pone en su obra o que él encuentra en ella. Ambas cosas.

La acción del creador pone en marcha el motor espacio-tiempo. No estoy haciendo teología, sino hablando del fenómeno estético. Y no es una metáfora, sino la cosa misma. La acción de Miguel Angel sobre el bloque de mármol, lo destruye y de la polvareda emerge el David. La acción de Velázquez vacía el cuadro de personajes empujándolos a los bordes de la habitación y de ese vacío nace Las Meninas(12).

La acción de los dedos de Bach sobre el teclado de su clavicordio producen sonidos musicales, los cuales crean un espacio que enmarca esos sonidos con los anteriores y con los que posiblemente le seguirán. Ese espacio marco acoge cada nota dándole un sentido. Pero esa nota, a veces confirma el marco, otras lo expande o lo contrae o lo sustituye por otro. La música avanza en zigzag, estableciendo una regla y rompiéndola, creando un espacio y destruyéndolo en el siguiente pulso temporal. Así avanza la música, desde un silencio inicial, que es un espacio vacío, sólo delimitado por el rango del teclado, roto por la primera nota, pero a la vez reconstruido como marco por esa nota y la siguiente y la siguiente.

Ese devenir puede darse a trompicones, en una lucha atravesada de rupturas o de  cataclismos. Pero también puede suceder con fluidez, sin atascarse ni tartamudear: suavemente. Eso que a Jack Lemon desconcertaba en el movimiento de las caderas de Marilyn.

Representar gráficamente esa estructura espacial en el tiempo (-e-t-e-t-e-t-) es difícil, porque tiene más de tres dimensiones y no podemos percibirla con la vista, aunque sí por el oído musical. Pero si lográsemos graficarla, quedaríamos anonadados por su belleza. Algún día alguien lo intentará.

Entretanto incluyo aquí lo que escribió Oteiza en su “Estética del huevo”:

“Para un análisis lingüístico de lo abierto y lo cerrado es claro que no debemos mezclar el plano de la objetividad estructural y el plano estructural de la subjetividad. Objetivamente son las estructuras que se abren o se cierran. Subjetivamente es el espectador que está preparado o no, que es abierto o es cerrado. Lo abierto y lo cerrado son conceptos que convienen a una bioquímica de la expresión. […] [Se parte de] la oposición primaria de un Espacio continuo (e) a su discontinuidad o partición (-e-e-), esto es, la contradicción dialéctica de Espacio entero (que no tiene tiempo)  y subdivisión espacial, de intervalo espacial (que es la aparición de su tiempo interno, de su interna posibilidad de extensión y desarrollo), constituye esa fórmula básica molecular o estetisema (e-t) del metalenguaje estructural, unidad a partir de la cual (-e-t-) se desarrollan las cadenas moleculares de las estructuras narrativas, que a semejanza de las cadenas del carbono en bioquímica, funcionan en un juego de equilibrios o satisfacciones (es cuando se cierran) y de insatisfacciones y rompimientos (que es cuando se abren).” (6)

Me parece que el estructuralismo de moda cuando Oteiza escribió esto, y la química orgánica que había estudiado años antes en medicina, le enredaron un poco. En la época en que escribió esto, en Palo Alto (California), el antropólogo Bateson y el psiquiatra Watzlawick descubrían en su relación terapeútica con grupos familiares, que una secuencia de comunicación entre dos partes, que desde fuera parece no tener principio ni fin (-a-b-a-b-a-b-a-), siempre es ordenada por cada interlocutor como si sus intervenciones respondieran a las del otro. Para uno de ellos, A, el sentido es : (b-a-b-a-b-a); mientras que el otro, B la vive en sentido contrario: (a-b-a-b-a-b). Lo que para uno es respuesta, para el otro es pregunta (una proposición, si están a buenas; o una provocación, si están a malas) (13).

El bebé de 8 meses que tira su juguete(13) para que el adulto se lo devuelva, crea un espacio vacío que el adulto rellena al devolverle el juguete.  El adulto preparado, participa de la experiencia mágica de hacer reaparecer el objeto en medio de la nada. Pero un adulto no preparado, lo vive como una secuencia sin sentido de recoger una y otra vez el juguete del suelo, pensando que el niño lo tira para fastidiarle.

Cada participante, sea artista, espectador o interlocutor en una charla, recibe un espacio de posibilidades (por el lado izquierdo) y responde por el lado derecho con una acción (en el tiempo). En esto creo que consiste el desdoblamiento espacio-tiempo (-e-t-e-t-) del que habla Oteiza.

En el próximo post (Izquierda y derecha) seguiré explicando cómo en el proceso de interacción, cada cual recibe la información por la izquierda y lo completa por la derecha. Para eso deberemos viajar a la antigua Atenas, porque en los frisos del Partenón está la clave.

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(1) “La aventura puede ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo” (G. K. Chesterton). Oteiza repetía con frecuencia este aforismo, que define su concepción estética existencial como compromiso personal. Expresa con nitidez la dualidad de la condición humana, de la aventura existencial por la izquierda y la cordura racional por la derecha.

(2) Por extraño que parezca, este texto fundamental (sobre el paso de la estética objetiva a la existencial) se encuentra en una nota al pie (Oteiza: Ejercicios espirituales en un túnel, 2ª edición 1983, pág. 309 nota al pie), añadida en el último momento, lo mismo que la “Estética del huevo” y que sus ideas más trascendentales, con la prensa esperando y el impresor al borde del ataque de nervios.

(3) La “avenida de los francotiradores” se hizo famosa en el sitio de Sarajevo (1991-95)

(4) Ver El salto metafísico.
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(5) Ver Pregnancia en Oteiza.
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(6) Oteiza: “Estética del huevo” en el libro “Oteiza 1933-68” Ed. Alfaguara (1968). Ver en este blog Estética del huevo.

(7) Acerca del movimiento del cerebro entre izquierda y derecha, ver La extraña pareja que se disputa mi cerebro.
– y Goldberg: Novedad y rutina en el cerebro.

(8) Estética del huevo en el movimiento de caderas de Marilyn (Con faldas y a lo loco). Como dice Jack Lemmon en esta escena: “¿Cómo pueden guardar el equilibrio? ¡Te digo que ellas son diferentes de nosotros!”.

(9) Ver Negar algo es como afirmarlo.
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(10) Esto es el capítulo 1 de la Ciencia de la Lógica de Hegel. Ver también La tríada hegeliana.

(11) Ver Aborto es sagrado.
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(12) Ver Las Meninas como caja metafísica.

(13) Ver Preguntas y respuestas.
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(14) Ver El origen de la magia en el niño.

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Todas las entradas acerca de Jorge Oteiza

Jorge Oteiza (1908-2003). Escultor y teórico de la Estética.

El concepto de Pregnancia en Oteiza enriquece la Ley de la Gestalt.

Ley de la Pregnancia de la Gestalt.
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Carta de Popayán. (1944)
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Ser plástico: las reglas del arte. Primera fase de creación del ser estético: fusión de la idea y la materia.

Ser estético: encuentro en la segunda fase. Impregnación del ser plástico con los sentimientos del artista.

La teoría de Oteiza sobre la creación del ser estético fue publicada por primera vez en su Interpretación Estética de la Estatuaria Megalítica Americana (Ediciones Cultura Hispánica 1952) y reeditada por la Fundación Museo Oteiza (Edición facsímil FMO 2007). La definición del ser estético se encuentra en la ed. original en la pág. 54, (en la ed. facsímil de 2007 en la pág. 130).

Entrevista a Oteiza sobre ser estético y vacío trascendente. Sus palabras en vídeo.

Estética existencial como inmersión en la vida real desde la investigación artística.

Estética existencial como proceso en el tiempo.

Estética del huevo. movimiento irregular entre izquierda y derecha.

El salto metafísico en la vivencia estética, es un momento y no debe durar más.

Sucedió a Itziar, la mujer de Oteiza Yo no mato…

Oteiza contra el silencio de los corderos. Su faceta desconocida como diseñador gráfico… y activista por los derechos humanos.

Poemas de Oteiza:
Nosotros no nacemos, nos nacemos.
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En qué difícil país nos encontramos….
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2 thoughts on “Estética existencial como proceso

  1. A mi contigo me ocurre lo mismo que a ti con Oteiza. ¡Qué difícil alcanzarte, siempre vas unos pasos por delante! Supongo que este es tu encanto…y el de tu blog.

    • Pero me muevo en círculos; y eso hace más fácil volver a encontrarnos. Lo malo será si te entra una necesidad irreprimible de escapar corriendo. En tal caso, no dejes de avisarme de que me he pasado.

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