estética

Betty Edwards: el acto de dibujar

Edwards_0Esta profesora de dibujo nos enseñó que, para dibujar bien, debemos atar corto la mitad lógica de nuestro cerebro.

Betty Edwards enseñaba dibujo en los años 70’s. En los cursos que impartía, se encontró con que sus alumnos eran incapaces de dibujar a partir de los 10 o 12 años. No entendía por qué sus esfuerzos, como profesora de dibujo, tenían tan escasos resultados.

Edwards_1Empezó a comprender que la mayoría de personas no podemos dibujar porque no vemos lo que tenemos delante. Vemos los objetos como sabemos que son, como creemos que deberían ser: simplificados, estereotipados, infantiles y carentes de vida. Y así los seguimos dibujando por el resto de nuestra vida.

Pero ¿por qué sucede eso? y ¿qué solución tiene? Mientras permanecía enredada en ese problema, conoció las investigaciones que habían llevado a cabo dos neurólogos: Gazzaniga y Sperry, por los que el segundo recibió el premio Nobel(1).

Ella se dio cuenta de que lo que sucedía a sus alumnos se parecía a lo que esos neurólogos habían investigado. Sus pacientes eran personas a las que, para librar de graves ataques epilépticos, se les había cortado las fibras nerviosas que conectan las dos mitades del cerebro. Como consecuencia, una mitad del cerebro no recibía información de la otra mitad.

Los alumnos de Edwards no tenían  el cerebro escindido por una intervención quirúrgica, pero su hemisferio dominante parecía haberse adueñado de la situación y cerraba la puerta al otro hemisferio. Le llamamos dominante, porque es la parte del cerebro que controla el habla y su comprensión; la mano con la que manejamos el lápiz o el cuchillo. Es el que ordena, clasifica, pone nombres a las cosas y  a las personas. Y cuando ha identificado el objeto y le ha puesto un nombre, el resto le sobra.

Así que la información visual extraordinariamente rica que recibimos y procesamos por nuestro lado izquierdo, no llega al otro lado ni a la mano que maneja el lápiz.

Edwards_7Para sortear ese indeseable fenómeno, Betty Edwatds probó nuevas técnicas de enseñanza y obtuvo un éxito espectacular. Con el resultado de su experiencia, publicó un libro que se hizo mundialmente famoso: Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro(2).

Betty Edwards no sólo ha enseñado a dibujar a muchos miles de personas (y su libro seguirá haciéndolo en el futuro) sino que nos ha enseñado a todos que áreas muy diferentes del conocimiento están conectadas y que hay que atreverse a pensar por sí mismo, fuera de los convencionalismos.

No conozco que nadie haya hecho con la música o con la redacción literaria, algo parecido a lo que ella hizo con la enseñanza del dibujo(3).

Dibujamos lo que sabemos, no lo que vemos
En palabras de Betty Edwards, dibujamos lo que sabemos, en vez de lo que vemos. Lo que sabemos acerca de las cosas, se interpone como una pantalla entre las cosas y nosotros, impidiéndonos verlas tal como son.

Sustituímos las cosas en su existencia concreta por símbolos estereotipados que representan sus categorías. Esta sustitución no es algo voluntario sino inevitable, en la medida que constituye una costumbre muy difícil de desarraigar. El modo de percepción y comportamiento controlado por el hemisferio dominante, se impone de manera avasalladora sobre el modo de comportamiento del otro hemisferio. Los artistas son personas que han aprendido con grandes esfuerzos (a veces prolongados durante toda su vida) a desactivar temporalmente ese modo de funcionamiento habitualmente dominante.

Entrar en estado de fluidez
Desactivar el hemisferio dominante se ha llamado también “estado de fluidez” (o estado de flujo). Un estado de consciencia diferente al de la vida cotidiana, que conocen los deportistas de élite y ha sido descrito por Csikszentmihalyi(4).

Pienso que quizás no se trata tanto de “desactivar” el hemisferio dominante, como de establecer un estado en que la interacción entre ambos lados “fluye” de uno a otro. Como cuando andamos, los dos lados del cuerpo colaboran cediéndose el control de manera fluida, sin interrumpir el movimiento(5). O cuando hablamos, articulando sílabas, palabras y oraciones. Esos elementos se suceden con fluidez, sin que nos detengamos a pensar qué viene después. Y asimismo en la música, al cantar o tocar un instrumento, la música debe fluir sin moverse a trompicones.

Lo mismo debería suceder al dibujar. Pero desde los diez o doce años, cuando intentamos dibujar una línea, es como si fuésemos tartamundos con el lápiz.

De lo que se trata, es de no detenernos a pensar. Se trata de entregarnos, de impregnarnos del dibujo(6).

Trucos para atar corto el lado dominante del cerebro
Dentro del dominio específico de la percepción visual y su expresión gráfica, Edwards encontró varias técnicas que sirven para desactivar el modo dominante, al menos lo suficiente para que deje que el dibujo fluya. Una es evitar el uso de palabras y pensamientos: evitar pronunciar el nombre de los objetos que se están dibujando, para no evocar su imagen convencional.

Edwards ojo1Por ejemplo, si uno pronuncia o piensa en la palabra “ojo”, no puede evitar imaginarse un ojo como un círculo entre dos arcos ovalados. Pero ningún ojo real es así. Hay que llegar a verlo como es en cada situación y en cada instante.

Edwards_invertidoPodemos dibujar la imagen invertida para dificultar su reconocimiento. De esta manera, el cerebro lo considera como algo nuevo, inclasificable, y pasa a ser tarea del hemisferio que se ocupa de las novedades.

Edwards_2Empezar ejercitándose en dibujar sin mirar el dibujo, para aprender a concentrarse en el objeto que se está dibujando. Así uno se da cuenta de la riqueza de los detalles que es capaz de ver y dibujar.

Edwards_bordesOtros trucos consisten en presentar al hemisferio izquierdo tareas imposibles o aburridas, como dibujar contornos puros, moviendo el lápiz como si se estuviera tocando el borde de las cosas, pues el contorno sólo tiene significado en su totalidad. Esto evita la tendencia a fragmentar la totalidad en objetos.

Edwards_50Rellenar los espacios negativos (la parte exterior del objeto). Porque los espacios negativos no suelen tener una forma reconocible. Tampoco las sombras. Empecemos pues, dibujando sombras: rellenándolas.

Edwards_gafasEvitar dibujar los objetos reconocibles, sobre todo los que tienen símbolos gráficos. Por ejemplo, no dibujar las gafas, sino sólo lo que existe a su alrededor.

Edwards_6Dibujar primero las partes más complejas, repetitivas y aburridas, como el pelo o los adornos. Lo que no significa nada para el hemisferio dominante, activa el otro hemisferio.

Había puesto aquí los enlaces a 7 vídeos de lecciones de ejercicios prácticos para aprender a dibujar por este método, pero han sido eliminados de YouTube. Si no podéis haceros con el libro, aquí lo tenéis en formato electrónico publicado por Google.

_____
(1) Gazzaniga y Sperry investigaron el comportamiento de pacientes a las que se se les había escindido el cerebro, para evitar ataques graves de epilepsia, seccionando quirúrgicamente las conexiones nerviosas que unen ambos hemisferios cerebrales. Estos pacientes mostraban un comportamiento normal en la vida cotidiana, porque la percepción a través de las conexiones múltiples que establecían a través del mundo exterior, compensaba la pérdida de información a través de las conexiones nerviosas seccionadas. Pero en pruebas de laboratorio, los investigadores encontraron importantes diferencias funcionales en la percepción de objetos, según fueran procesadas por uno u otro hemisferio.

(2) Betty Edwards: Aprender a dibujar (Drawing on the right side of the brain). Hermann Blume 1984.

(3) Cuatro decenios después, las investigaciones sobre lateralidad del cerebro en muchas especies de animales, han introducido los conceptos de novedad y rutina como características diferenciales de los hemisferios cerebrales. Lo que abre otro punto de vista diferente y enriquecedor.

(4) Ver Csikszentmihalyi: Fluidez.
.

(5) Acerca del movimiento fluido, ver Estética del huevo.

Hay que dibujar moviendo el cerebro como Marilyn movía las caderas al andar. Esto es la Estética existencial como proceso.

(6) Un viejo loco por el dibujo.

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2 thoughts on “Betty Edwards: el acto de dibujar

  1. El pintor más prestigioso de La Gomera, un vienés afincado aquí desde los años 60, cuando tenía 18 años, llamado Guido Kolitscher, sufrió una gravísima enfermedad cerebral que le paralizó el lado izquierdo de su cuerpo. La Gomera se quedó conmocionada porque sabía de algún modo que el lado dañado del cerebro era el “artístico”. Después de años de rehabilitación, volvió a pintar, sin que su estilo experimentase un cambio remarcable. ¿Cómo lo hizo?
    Estas son algunas de sus obras:
    http://www.galerialuna.com/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=42&Itemid=123
    Aquí se puede ver cómo hace sus grabados:

    • Un misterio. Aún mayor que la recuperación de algunas personas que han perdido el habla al sufrir daño en el otro lado. Hay quien nunca tira la toalla (él y su rehabilitador). Quizás tuvo cerca un hada, revoloteando alrededor. Hay hadas de dos años muy milagreras… Si algún día te encuentras con él, pregúntaselo y nos lo cuentas. Muchas gracias, Maite.

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