poder

Podemos, pero no debemos

RoxyHace años conocí a un joven guardia civil que estaba haciendo un curso de policía judicial. Un amigo le preguntó qué le habían enseñado; y él respondió: “Que podemos hacer muchas cosas, pero no todas debemos hacerlas”.
El amigo le contestó: -Pues te han enseñado lo más importante.

En España, la Guardia Civil es una institución policial de carácter militar. Por ello destaca por su disciplina. Pero, en este caso, el profesor del curso –que no era militar- había contrapuesto el deber al poder. No se limitó a recordar a sus alumnos que su deber era obedecer a sus superiores; sino que apeló a su responsabilidad personal, para limitar el uso del poder a los fines para los que se les confiaba. Porque se hallarían en situaciones en que deberían elegir entre unas posibilidades y otras. Incluyendo en ellas el decidir no hacer, por ejemplo, no hacer daño a los demás.

Este aspecto del deber como límite de la libertad que resulta del poder, me parece importante para diferenciar el poder inteligente del poder malvado o estúpido. Porque del poder emerge la diferenciación entre lo que es bueno y lo que es malo(1). Pero ¿quién decide si es bueno o malo el poder mismo?
Poder diferenciar bien mal
Para quien tiene el poder, resulta fácil separar a los demás en buenos y malos: son buenos si le facilitan alcanzar sus designios; y malos si suponen un obstáculo en su camino. Pero el poderoso no suele verse a sí mismo incluido entre los seleccionables, pues él es la referencia para los demás: está fuera de la norma que aplica(2). Se encuentra –cree encontrarse- por encima del bien y del mal.

La corrupción se produce al desviar los medios fuera de los fines para los que han sido confiados; es decir, fuera del marco en que se deben utilizar, típicamente el marco de lo público. El corrupto usa los medios públicos para fines privados. Por eso se dice que el poder corrompe: porque tiende a aislarse, volviéndose sordo y ciego hacia todo lo que sea ajeno a quien lo ejerce.

Otra variante es el poder absoluto, que se produce cuando se junta el poder con una libertad sin límites. Por eso se dice también que el poder absoluto corrompe absolutamente.

caudilloUn general que mandó sobre mi país durante cuarenta años, hizo grabar su rostro en las monedas, rodeado por una leyenda que decía: “Caudillo de España por la gracia de Dios”. Es decir, que no es que él quisiera el poder y se hubiese alzado en armas para conseguirlo. Es que el Dios creador del universo le había enviado como un ángel con su espada flamígera para cumplir los designios divinos.

Nadie le explicó que hay cosas que podemos hacer, pero no debemos hacerlas(3).

Poder de la fuerza y del signo
Entre los animales y en culturas de cazadores-guerreros, la fuerza física era la base del poder social. El guerrero más fuerte se convertía en líder. Luego, el perfeccionamiento de las armas desplazó la fuerza corporal hacia el poder del arma y la destreza para manejarla. Pero aún entonces, la apariencia era tanto o más importante que la fuerza material.

comunicacion humana 257x335aEsto es así porque el poder es un medio de comunicación, o sea, un lenguaje(4). Incluso entre los animales, la ostentación, la demostración de fuerza, es tan importante como la fuerza misma. En la sociedad moderna, el poder se expresa en signos y los signos se convierten en signos de poder de quien los emite.

También el poder económico se apoya en el dinero, que no es más que un conjunto de signos impresos; y últimamente, de signos digitales (unos y ceros) transmitidos sin hilos de una parte a otra del mundo.

Como medio de comunicación, el poder es interactivo. Está formado por preguntas y respuestas. Este flujo de ida y vuelta aumenta la libertad de quienes se someten voluntariamente a un poder delegado por ellos mismos en otros, para que les representen(5).

franco muerto

Muerte del general Franco

Pero cuando ese flujo se estanca(6), el poder se aisla y corrompe, porque desligado de sus destinatarios, se vuelve maligno y a la larga estúpido(7); y se encamina -más tarde o más temprano- a un infierno particular de soledad.

Compartir el poder con los otros, consensuarlo, escuchar a los demás y agregar el punto de vista de ellos a la propia mirada, reconocer qué límites se deben respetar y cuáles no, reduce la libertad por un lado, pero la amplía por otro.

El poder aumenta la libertad de quien lo tiene. Pero, con inteligencia, quien tiene poder pone límites a su libertad de ejercerlo, ensanchando así la libertad de los otros y, a la larga, haciendo que el poder instituido resulte sostenible.

Y esto vale igualmente para quien recibe un poder que le ha sido confiado. En las sociedades democráticas, el poder público proviene en última instancia del pueblo o está sometido a límites legales que emanan igualmente de la soberanía popular.

Crimson

Monty Python: El sentido de la vida

Esto incluye a empresas como los bancos. Quienes navegan fuera de esos límites, deberían ser tratado como piratas; aunque en la práctica no siempre sucede así.

Es importante darnos cuenta de que podemos y de qué podemos Pero aún es más importante conocer los límites(8) de ese poder que se nos confía. Saber que hay cosas que podemos pero no debemos, si queremos que nuestra huella en el mundo merezca perdurar.

Que el poder, que aún no se tiene, se convierta en poder inteligente o en poder estúpido y maligno, depende de esa sabiduría(9) consistente en reconocer los propios límites.

Y esto vale también para la obediencia, que debe ser obediencia inteligente. Porque la obediencia casi siempre incluye cierta forma de poder y de libertad para ejercerlo. Como era el caso de aquel joven guardia civil que conocí hace años.

____
(1) Diferenciar el bien del mal.
.

(2) Ver la paradoja del barbero en Paradojas: Se acabaron las alegres y confiadas mañanas.

(3) En realidad, sí se lo había dicho un filósofo, Miguel de Unamuno: “Venceréis, pero no convenceréis”. Pero se lo tomaron muy mal.

(4) Ver Lenguaje: el otro como instrumento.

(5) Ver Luhmann: el poder como ampliación de la libertad.

(6) Ver Estancamiento: lo negativo paralizante.

(7) El poder malvado degenera en estupidez, que también es una forma de poder. Ver El poder de la estupidez.

(8) Ver acerca de Los límites.
.

(9) Ver Inteligencia espiritual.

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2 thoughts on “Podemos, pero no debemos

    • Gracias Maite. A veces me dejo llevar de la esperanza, tras contemplar a una niña de dos años moverse llena de gracia en este siglo XXI problemático y cerril.

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