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Yo no mato…

Jorge e Itziar1Lo que voy a relatar sucedió a la familia Oteiza, aunque en esta ocasión el protagonista no fue Jorge, sino Itziar, su mujer.
El general Franco había muerto poco antes y España se hallaba recorriendo una difícil transición a la democracia. Itziar y Jorge Oteiza vivían muy cerca de la frontera que ahora une, pero entonces separaba, a España y Francia.

El lado francés de la frontera se conoce en Francia como “Pays Basque”. Allí ondeaba la bandera vasca que estaba prohibida en España, y en los pueblos del interior se podía oír hablar en euskara.

La gente del lado español solía referirse al lado francés de la frontera como “el otro lado”. Y no sólo por los lazos culturales que les unían, sino porque allí encontraban refugio quienes escapaban de la policía política española.

Muchos de esos refugiados pertenecían o habían pertenecido a la organización ETA que desde veinte años antes había desafiado al franquismo con las armas.

El matrimonio Oteiza conocía personalmente a algunos de ellos. Y todos conocían a Oteiza, ese artista que realizaba esculturas que nadie entendía, pero cuya voz atronaba donde la mayoría susurraba o callaba.

Y todos querían entrevistarse con él, porque ahora que la historia parecía a punto de abrirse como un melón, él veía cosas que para otros quedaban ocultas.

Entre los activistas refugiados, unos querían volver a casa y defender sus ideas utilizando los cauces democráticos que empezaban a ser transitables. Otros, en cambio, se habían endurecido aún más tras la desaparición de Franco, aumentando los atentados terroristas, secuestros y asesinatos políticos.

Uno de éstos últimos, se entrevistó con Oteiza. Su mujer Itziar tenía por entonces más de setenta años y se dirigió al activista, que podría haber sido su nieto:

“Pero ¿por qué estáis matando a todas estas personas?”

Él, la miró sin expresar ninguna emoción y contestó:

“Yo no mato. Yo ejecuto”.

Una evolución inexorable
Se empieza por idealismo, por amor a la libertad, incluso por amor al próximo (1). De ahí se pasa al odio hacia otros, a los que se considera opresores y liberticidas. Pero en cuanto se atraviesa la frágil línea que nos separa de la violencia, todos los sentimientos y emociones –sean de amor u odio- se convierten en obstáculos. Para ser eficiente matando, hay que haber llegado a ser capaz de hacerlo con total frialdad. Como si no se matase a un ser humano, como si tan sólo se estuviese cortando en rodajas una cosa(2). Por eso el camino de un “buen” revolucionario, pasa por convertirse a sí mismo en despiadado psicópata. Todos pasan por ahí. Para salvarse hay que fracasar en el empeño de librarse de algo que los humanos hemos heredado de otros mamíferos: el sentimiento de compasión.

Luchar contra los malos no nos convierte en buenos, porque con el tiempo, aprendemos lo peor de ellos. Sun Tzú dejo escrito que en la guerra el tiempo embota la espada. De lo que estoy seguro es de que embota el alma.

Epílogo
Aquel hombre que respondió “yo no mato, yo ejecuto” llegó a ser el jefe de la organización terrorista vasca. Unos años después ordenó asesinar a María Dolores González Katarain (Yoyes) en presencia de su hijo de tres años.

Oteiza cartel 1987En su memoria, Jorge Oteiza diseñó este cartel para la Asociación pro Derechos Humanos del País Vasco, destinado a movilizar a la ciudadanía contra el terrorismo(3).

Oteiza_cruces113Itziar murió en 1991. Doce años después, Jorge se le unió bajo la doble cruz abrazada que había diseñado para la tumba de ambos.

En 2010 la organización terrorista ETA llevó a cabo su última “ejecución”, asesinando al policía francés Jean Serge Nérin. Al año siguiente anunció el cese definitivo de la violencia. Pero aún hoy sigue sin tomar la decisión de autodisolverse.

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(1) Ver la serie de vídeos sobre El precio de la Libertad.

(2) Ver más acerca del camino que conduce al Horror.

(3) Ver Oteiza contra el silencio de los corderos.
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Todas las entradas acerca de Jorge Oteiza

Jorge Oteiza (1908-2003). Escultor y teórico de la Estética.

Oteiza contra el silencio de los corderos. La faceta desconocida de Oteiza como diseñador gráfico.

El concepto de Pregnancia en Oteiza enriquece la Ley de la Gestalt.

Ley de la Pregnancia de la Gestalt.
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Carta de Popayán. (1944)
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Ser plástico: las reglas del arte. Primera fase de creación del ser estético: fusión de la idea y la materia.

Ser estético: encuentro en la segunda fase. Impregnación del ser plástico con los sentimientos del artista.

La teoría de Oteiza sobre la creación del ser estético fue publicada por primera vez en su Interpretación Estética de la Estatuaria Megalítica Americana (Ediciones Cultura Hispánica 1952) y reeditada por la Fundación Museo Oteiza (Edición facsímil FMO 2007). La definición del ser estético se encuentra en la ed. original en la pág. 54, (en la ed. facsímil de 2007 en la pág. 130).

Entrevista a Oteiza sobre ser estético y vacío trascendente. Sus palabras en vídeo.

Estética existencial como inmersión en la vida real desde la investigación artística.

Estética existencial como proceso en el tiempo.

Estética del huevo. movimiento irregular entre izquierda y derecha.

El salto metafísico en la vivencia estética, es un momento y no debe durar más.

Poemas de Oteiza:
Nosotros no nacemos, nos nacemos.
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En qué difícil país nos encontramos….
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4 thoughts on “Yo no mato…

  1. Preguntas que se me plantean después de leer tu post:
    1.- El “yo ejecuto” ¿no será sólo parte de la jerga propia de la organización, igual que el ejército usa sus eufemismos para las distintas matanzas?
    2.- La ausencia de sentimientos frente al asesinato ¿se manifiesta también en sus otras facetas humanas, como la de pareja o la de padre o la amistad?
    3.- Si fuesen psicópatas sin más, ¿no lo serían en todas sus relaciones?
    Es clásico asombrarse ante la vida familiar cariñosa de los nazis, torturadores, etc. ¿Eran psicópatas? ¿Lo son los terroristas? ¿O sólo son miembros de una secta mortífera?
    No sé si hay respuesta para alguna de mis preguntas. Pero es que no los entiendo. O quizá no haya nada que entender…No lo sé

    • El “yo ejecuto” no me parece un eufemismo, sino una “grandiosidad”, como disfrazarse de uniforme militar, con botas de montar y sable desenvainado. No sé si consiguen eliminar sus sentimientos, pero me consta que lo intentan. Habría que preguntárselo a Freud, pues se trata de represión y regresión freudianas. Aunque tampoco hay que olvidar a Hannah Arendt y la “banalización del mal”. No sé contestarte más. Cada persona es un mundo. Lo que sé es que “arrancarse el corazón” no es una buena manera de hacer amigos.

  2. Anónimo dice:

    Tus palabras nos humanizan, joseluis. Son vivencias que contribuyen a deshacerme de ese viejo coraje sin destino, el que me llevó a memorizar durante décadas este apotegma del Ché:· “El odio como factor de lucha; el odio que nos lleva más allá de las limitaciones del ser humano; el odio que nos convierte en una ágil, fría, selectiva máquina de matar. Un pueblo sin odio no puede vencer a un enemigo tan poderoso” Ahora pienso y siento -sin renegar de lo que fui- que mi verdadera enemiga es mi ignorancia, comenzando por mí mismo… me sigues enseñando a desaprender. jorgenrique

    • Gracias jorgenrique. Sí, cuando uno acepta convertirse en instrumento de un líder o una idea. Se comienza con amor y admiración, en seguida viene el odio. Lo siguiente, con la “práctica”, la frialdad: el “yo no mato, ejecuto”. También la extensión del delirio a otras personas. Cuánto contribuimos nosotros mismos a dejarnos engañar y a engañar a otros…

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