evolución

Muchos se convierten en uno

muchos_a_unoMuchos mueren para que uno sobreviva.
Muchos son los llamados, pero pocos los elegidos.
Muchas voces intervienen en una decisión.
Esta es la democracia de la naturaleza y del cerebro.

Este post es continuación de
Uno se convierte en muchos

Selección: el Juicio Inicial
tortugasLa selección es otra clave de la evolución. Estas tortugas se enfrentan al nacer a la carrera de su vida, cazadas despiadadamente por gaviotas hambrientas.

sentidoEl azar viene moldeando desde hace cien millones de años el sentido de la vida de las tortugas marinas:
-¡Ve al mar!

muchos a uno 150Este icono significa: muchos pájaros intentarán comerte. La determinación de alcanzar el mar que será tu hogar, viene de la muerte de todas las tortuguitas que te precedieron sin conseguirlo. No es la decisión de un creador que un día hubiera dicho: “Hagamos una tortuga que viva doscientos años; pero antes, pongámosla a prueba, no en un juicio final, sino en un juicio-inicial que decida su destino”. Una explicación demasiado complicada.

El icono también podría significar que hay muchas bolas en el bombo, de las que sólo una (o unas pocas) resultarán agraciadas. Pero con esta interpretación perdemos lo principal. Que no somos seres pasivos (ni nosotros, ni las tortugas ni las plantas). Nuestras historias son épicas, porque estamos involucrados en nuestro destino. No estamos a la espera de un juez que lo decida. Lo que hacemos o no hacemos, cuenta. Por eso hay que estar siempre alerta(1).

¡Supervivientes!
Lo que sucedió -y sigue sucediendo- es complejo, pero su origen es muy simple. Con que una sola tortuga llegue al mar, crecerá y pondrá cincuenta o cien huevos; de cada uno de los cuales nacerá una tortuguita con los mismos genes (o ligeramente distintos) de sus padres que lograron llegar al mar: es una superviviente.

El azar es lo contrario de la necesidad; y también es lo contrario de la determinación y de la causalidad. Pero también es el medio por el que se abren paso la necesidad, la causalidad, la determinación… y la vida.

La muerte es ciertamente lo contrario de la vida(2). Es el límite que cierra y abre la posibilidad de morir o sobrevivir. Todos los seres vivos que existimos, descendemos de supervivientes. De antepasados que lograron sobrevivir a alguna situación límite(3).

Superviviente no es el que se libra de ser víctima. Es el que se niega a convertirse en víctima. Si una tortuga recién nacida lucha por sobrevivir, qué no podremos y deberemos hacer nosotros para superar la situación de víctimas. No tirar nunca la toalla. No decir jamás “No hay nada que hacer”.

La naturaleza es cruel. Y los humanos aún más crueles a menudo. Muchas personas que hoy sólo buscan una oportunidad de sobrevivir a la guerra o el hambre, siguen la misma llamada y sólo encuentran la muerte. Parece que no hemos cambiado bastante las reglas en cien millones de años.

Muchas voces intervienen en una decisión
¿Es la naturaleza democrática? ¿Es democrático el cerebro? No lo sabemos. Pero hay al manos una parte de democracia asamblearia en estos misteriosos fenómenos.

Lo excepcional es la relación unilateral, de una causa para un efecto. Existe en la física, pero es un caso especial, por muy universal que pareciera a los ilustrados del siglo XVIII. Más frecuente es que muchas causas intervengan en un efecto. La naturaleza es una obra musical a muchas voces.

En el mundo de las relaciones sociales, de la comunicación, casi siempre intervienen muchos actores. Es cierto que al institucionalizarse un movimiento, el clamor de tantas voces se encauza y se reduce, incluso a una sola voz. Pero el orden jerárquico, que solemos tomar por universal y eterno, es también excepcional. Los imperios caen y los reinados que se proclaman milenarios, caen en una década como el III Reich. O en siete, como la Unión Soviética.

abeja_200Los enjambres de abejas envían exploradoras en busca de terrenos donde abunden las flores de las que se alimentan. Cuando regresan, cada abeja exploradora ejecuta una danza en forma de 8, que indica la dirección y distancia de la fuente de alimento. Las otras abejas que les contemplan, imitan alguna de las danzas que compiten. Cuando una abeja aprende una danza, sale volando en esa dirección a recolectar el polen. De ese modo la colmena va decidiendo entre distintas alternativas. La reina no decide; se limita a poner huevos. Las decisiones las toma la colmena por votación, de manera similar a un parlamento moderno, aunque con más arte.

El cerebro
muchos a uno 150En las redes neuronales que constituyen el cerebro, hasta diez mil neuronas actúan sobre cada una. También aquí se decide por votación. La conexión de cada neurona con otra se llama sinapsis. Es como una puerta o como un contador del peso o importancia de ese voto particular.

Porque todos los votos no cuentan igual. Lo que hace que un voto valga más o menos es lo que ha sucedido con las votaciones anteriores. Si han servido para algo bueno o para evitar algo malo, ese voto valdrá más en el futuro. Eso es la memoria.

La memoria
Todo este ajetreo de conexiones en la naturaleza y en el cerebro, no serviría de nada si los personajes de estos dramas no sacasen enseñanzas de sus experiencias. Sean granos, tortugas, abejas o humanos, si sólo el azar interviniese en la selección de supervivientes, se estaría repitiendo siempre el mismo ciclo de vida individual. Pero no es así porque la naturaleza cuenta con la memoria.

Como Charles Darwin aprendió de las islas Galápagos, los individuos mueren, pero su especie cambia. Para desconcierto de los modernos creacionistas, las especies cambian con el tiempo, se extinguen y aparecen especies nuevas. Esto es así porque algo de cada individuo permanece tras su muerte como herencia de las nuevas generaciones. Es la memoria de la especie que se almacena en el ADN.

La naturaleza deja huellas como si quisiera que fuese descubierta. Pero es más simple: en toda relación, la interacción deja huellas en el otro. Algunos han comparado el amor con una herida. A veces lo es y duele. Pero siempre queda alguna huella. Esa costumbre es anterior a la vida. La luz deja huellas. La electricidad y el magnetismo dejan huellas. Los volcanes, terremotos colisiones de planetas, el aire, el agua… Todo está conectado dinámicamente y cada conexión deja su huella. Esto es la memoria.

La memoria es la huella del pasado que modela el futuro(4). El tiempo fluye en una dirección, pero las huellas permanecen. No son eternas; nada lo es. Pero una huella resiste más que quien la dejó. Así es como la vida aprendió muy pronto a servirse de esas huellas.

Pero este post ya se ha hecho muy largo; habrá que dejar para otra ocasión la historia de cómo las huellas se convirtieron en memoria. Ver Memoria de la vida.

_____
(1) Ver Diez vírgenes.
.

(2) Ver Unidad de los contrarios.
.

(3) Ver Jaspers: La situación límite.
.

(4) Ver Espacio y tiempo.

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2 thoughts on “Muchos se convierten en uno

  1. Precioso el post. Eres el poeta de la evolución. Estoy esperando el siguiente de esta trilogía.
    Las tortuguitas dirigiéndose al mar, en este caso, parece que obeceden la orden inapelable del niño…¡Cualquiera se le resiste, con este gesto tan decidido!

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