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Memoria del cerebro

memoria en cerebroLo que pasa permanece. Y, sobre todo, permanece lo que tiene sentido: sea bueno o malo.

Para comprender cómo es la memoria que funciona en nuestro cerebro debemos revisar algunos conceptos que no son lo que parecen: como puerta, peso, cóncavo y convexo(1).

El peso es una puerta semiabierta
Una masa parece algo sólido, pesado y ocupante, que cae de arriba abajo por causa de la gravedad “y si no, por su propio peso”. Pero ésta es una visión parcial, propia de nuestra vida cotidiana, donde usamos la tierra que pisamos como referencia absoluta. Los astronautas ven las cosas de otra manera: que las cosas pesadas flotan; y que, las suficientemente grandes, atraen a otros cuerpos suavemente, como si pidieran que se acerquen, que se unan a ellas u orbiten a su alrededor.

En el espacio exterior el peso es más femenino que en la tierra: es cóncavo, más parecido a una puerta que se abre y una invitación al baile.

Lo cóncavo y convexo de una huella
Todo pasa y todo queda. Aquí en la tierra, las cosas convexas y pesadas dejan huellas cóncavas. Quien camina por la arena va dejando huellas de su paso. Pero ¿seguro que las huellas son cóncavas? ¿Penetran en la tierra o salen de ella? huellas_animSi miramos una huella separada del paisaje, no estaremos seguros de si es un hueco en la arena o algo que sobresale. Como en estas fotografías de María Bilbao: Huellas.

Las imágenes y las palabras a menudo nos engañan. Pero si las escuchamos con atención cuando susurran, podemos descubrir su lado oculto(2): por ejemplo, que lo que me “falta” es lo que deseo y me atrae. Que lo que me “pesa”, me duele y conmueve. Y que lo “pasado” permanece, tanto si me gusta como si me disgusta.

Memoria del cerebro
cerebroEl cerebro, esa cosa tan cercana que tenemos dentro de la cabeza, nos resulta tan extraño como un alienígena. Para empezar a comprenderlo podríamos imaginarlo como el Centro de Mando Comunicación y Control de una Galaxia. Como el senado de la película Star Wars, pero mucho más grande. Una construcción que ocupara todo un planeta, la capital de la República Galáctica.

Ese Centro de Mando extraterrestre, verdadero “cerebro” de la Galaxia, estaría formado por muchas asambleas, en las que se tomarían todas las decisiones de gobierno y donde se guardaría memoria de todo lo importante que suceda. Y cuando digo “muchas” quiero decir muchísimas.

asamblea_galacticaFijémonos en una de esas asambleas a la que podríamos llamar “Neurona”. No es una sala pequeña, pues en ella hay no menos de dos mil puertas para otros tantos diputados que llegan, trayendo cada uno un mensaje con una pizca de información, que servirá como un voto para tomar decisiones.

Cada diputado ha de depositar su voto en una puerta que tiene asignada. Proceden de todos los lugares del imperio, incluyendo los más lejanos de la galaxia y de la propia capital. Algunos vienen de otras asambleas situadas en el mismo Centro de Mando; en ese caso, su mensaje es una decisión tomada por aquella asamblea particular, una interpretación, un fragmento o una información resumida. Pero sea lo que sea o haya sido, para la asamblea receptora no es ahora más que un voto más entre otros miles.

Emblema Republica GalacticaEste icono representa una asamblea de la República Galáctica con sus puertas para entrar los diputados a depositar su voto. Pero en vez de 8 puertas, cada asamblea-neurona tiene varios miles.

Varias veces por segundo los votos son recontados y la asamblea toma una decisión, pero sólo si la suma de los votos supera un valor de corte. En este caso, la asamblea emite un mensaje, del que envía más de dos mil copias destinadas a otras tantas asambleas. Cada mensaje es enviado a la asamblea de destino por la puerta que tiene asignada sólo para él. Allí, si logra atravesar la puerta, se convertirá en un voto para otra decisión.

Puertas con goznes sin engrasar
Al llegar un mensaje a su puerta de destino, aún le queda por superar la importante prueba de abrir la puerta. Porque esas puertas no están cerradas con llave; pero mientras no se usan, se van atascando y haciéndose más difíciles de abrir; y si una puerta no se abre, se pierden los votos destinados a ella.

virgenes_puertasEs una paradoja; porque la llegada de votos a una puerta es lo que hace que la puerta se abra con más facilidad(3). Cuanto más a menudo se abra, más fácil será abrirla. Cuanto menos se abra, más se atascará y más difícil será abrirla. Esto es fácil de entender si pensamos que una puerta es un camino. En nuestro planeta sabemos que “se hace camino al andar”.

Vale más lo que más se usa
Las puertas que más se abren no sólo dejan pasar más votos, sino que cada uno de esos votos vale más. Es difícil de entender que en esa lejana galaxia un voto valga más cuanto más fácilmente se abra la puerta. Parece ser una recompensa para los diputados más trabajadores. O para los planetas que más se comprometen en las tareas de gobierno. Los que se desentienden, no son tenidos en cuenta. Eso es comprensible, aunque no se practique entre nuestros políticos terrícolas.

El sistema de gobierno de esa galaxia favorece lo que más se usa. Ese es el primer criterio. Así empezó a organizarse esa galaxia. Pero no es la única regla ni actualmente la más importante.

Las emociones cuentan
Hay otro criterio para valorar los votos: éste es según el resultado de las decisiones. De valorar los resultados de cada cadena de decisiones, se encarga un departamento especial, conocido como “Sistema Emocional”. Si el resultado ha sido favorable, todas las puertas que hayan intervenido en la decisión serán lubrificadas para que en lo sucesivo se abran con más facilidad. ¿Y si el resultado ha sido muy adverso? También se lubrificarán las puertas, pero no las mismas, sino aquellas que reciben votos negativos (“inhibidores”) capaces de impedir una decisión. Es lo que hace que en nuestro planeta, huya del agua un gato que fue una vez escaldado con agua hirviendo.

Las puertas son la memoria
El sistema de gobierno de nuestra galaxia imaginaria es como nuestro cerebro. El uso de las conexiones que unen las neuronas es lo que facilita que conservemos el recuerdo de lo vivido y que actuemos de acuerdo a esa experiencia cuando volvemos a encontrarnos en la misma situación.

Esas conexiones (se llaman sinapsis) son nuestra memoria. Su uso las refuerza, haciendo que las señales que llegan a ellas valgan más.

Y luego está también nuestro sistema emocional de recompensas y castigos, que añade a la memoria un mecanismo de realimentación muy eficaz. Ya no es sólo el uso lo que revaloriza una conexión, sino el uso que ha conducido a resultados positivos o a resultados negativos. Es decir, se refuerza todo lo que tiene sentido. Lo bueno se refuerza para convertirlo en rutina(4) fácilmente repetible. Lo malo se refuerza para evitar que se repita. Aprendemos las rutinas por la derecha y evitamos lo malo por la izquierda. Pero esa es ya otra historia(5).

Notas
Este post es el cuarto de la serie:
I. Uno se convierte en muchos.
.

II. Muchos se convierten en uno.
.

III. Memoria de la vida.
.

Ver también: La red neuronal de nuestro cerebro.

Notas al texto
(1) Ver Abierto y cerrado.
.

(2) Ver Negatividad fecunda: el valor oculto.

(3) El cerebro utiliza lógica borrosa. Ver Un poco de lógica… borrosa, por favor.

(4) Ver Goldberg: Novedad y rutina en el cerebro.

(5) Ver Izquierda y derecha.

______
Acerca de las conexiones

Las conexiones como pizcas elementales de sentido que construyen el universo.

Las Conexiones en modo Menor podrían estar en el origen de la música y del lenguaje.

El sentido de ser director de orquesta se manifiesta en el brillo de la mirada de músicos y oyentes.

Preguntas y respuestas se suceden en la música y el lenguaje de los niños aún antes de saber hablar.

La vida en dos tangos, uno alegre y otro triste.

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2 thoughts on “Memoria del cerebro

  1. Miles y miles de asambleas galácticas en millones de neuronas con miles de puertas cada una… El vértigo ha colapsado todas mis puertas. Incapaz de tomar una decisión. Cuando me recupere, te aviso

    • No me extraña. Pretendía que alguien intentase imaginarlo: Ochenta mil millones de asambleas (neuronas), con entre dos mil y diez mil puertas (sinapsis) cada una. Todo eso no cabría en un planeta como el nuestro y, sin embargo, cabe físicamente en nuestra cabeza. Los antiguos egipcios tiraban el cerebro de los muertos que embalsamaban, porque creían que no servía para nada. Yo tampoco creo que el mío me sirva después de muerto. Pero por ahora, gracias a ese cerebro hablamos y a veces nos complicamos la vida.

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