filosofía

El azar y el misterio

loteria¿Cabe mayor misterio que el origen y evolución del universo? Pues Darwin descubrió la trampa de la naturaleza, que consiste en apostar a todas las posibilidades y -luego- eliminar los boletos que no han acertado. Así se ganaría cualquier carrera.

El azar, la selección de lo más eficaz, y el tiempo, forman la tríada más poderosa imaginable. Ese motor creó el universo y la vida; y la ha hecho más y más compleja hasta llegar (por ahora) a esta especie animal maravillosa y engreída a la que pertenecemos.

Muchos son los huevos puestos por los peces; y pocos los fecundados. Aún menos, los peces que sobreviven hasta lograr reproducirse(1).

La evolución, el aprendizaje, el cambio y la creatividad tienen en común la exploración y el cambio. De una parte,  lo aleatorio se traga el orden, la pauta y la entropía negativa. Eso que a la larga lo consume todo, y es indispensable para la emergencia de lo nuevo: para la creación de un nuevo orden y para explorar la cantidad de alternativas no puestas aún a prueba. Las mutaciones aleatorias, sometidas a la selección natural, salen reforzadas o debilitadas. El mismo mecanismo mueve la evolución biológica y el aprendizaje neuronal(2).

El azar nos da miedo
Como seres vivos, somos el resultado de una larga serie de experimentos de la naturaleza y estamos formados por fragmentos de otros seres muy distintos entre sí que vivieron antes que nosotros. Por eso somos capaces de actuar con la frialdad de un reptil, el amor o la fiereza de un mamífero, y la lógica de una máquina. ¿Con qué quedarnos? ¿Cómo dominar esos caballos que tiran de nosotros en direcciones opuestas? Es natural que nos sintamos inseguros. Mas, por el contrario, a menudo nos creemos superiores y capaces de controlarlo todo. Y no podemos. Ni los que cuentan con poder, dinero y armas tampoco logran que el control les dure mucho.

La existencia del azar nos recuerda a cada paso que hay muchas cosas que quisiéramos pero no podemos. Por eso la humanidad ha pasado toda su existencia histórica buscando la manera de dominar el azar.

Azar para saber el futuro
Es paradójico que siendo el azar lo que hace que un suceso sea impredecible, se acuda al azar para adivinar el futuro. Salvo que, si el azar trae el futuro, ¿por qué no preguntárselo?

Los chamanes solían conocer técnicas basadas en el azar para saber el futuro. En esencia, se trataba de jugar a los dados.

También en China, hace más de 3.000 años, utilizaban varillas de varios tamaños para invocar el azar y anticipar el curso de los acontecimientos. Pero ahí se produjo una variante: sabios taoístas y más tarde confucionistas desarrollaron lo que hoy llamaríamos un marco conceptual (framework) para ordenar las situaciones posibles.

I_Ching_aniAsí nació el I Ching: una máquina para ayudar a concentrarse y reconocer la situación en que uno se encuentra, incluyendo los cursos de evolución posible.

Yo diría que el I Ching es una obra de arte cinético que funciona con las leyes de la estética(3). Pero habrían de pasar miles de años para que las artes pudiesen liberarse de un nuevo fenómeno que había de impulsarlas y a la vez estrangularlas: los dioses y sus religiones.

Dios proveerá
Con el desarrollo de las sociedades agrícolas y ganaderas, y su jerarquización, los humanos crearon dioses a imagen y semejanza de sus nuevos y poderosos señores. Descubrieron que las cosas no sucedían por azar, sino por voluntad de esos dioses. Y esa voluntad se expresaba ahora por boca de los sacerdotes. En sus alocuciones, todo encontraba sentido. Si se producía una catástrofe, era porque alguien había disgustado a algún dios.

Cuando la adivinación pasó a manos de sacerdotes, la privada fue prohibida considerada como “brujería” y hubo de convertirse en clandestina . En compensación, el pueblo llano recibió un regalo: los milagros. Un milagro es algo tan improbable que se considera imposible que suceda, salvo para la voluntad de los dioses. Lo improbable o imposible adquiere un nuevo sentido misterioso: el de señal y manifestación del poder divino. Una maravilla.

Los juegos de azar
dados1
Además de las religiones, la magia y la brujería, el azar dio lugar en la historia a los juegos de entretenimiento y apuestas de dinero. Eso ni dioses ni sacerdotes conseguirían erradicar mientras hubiese marinos y soldados.

Muchos juegos se basan más en el azar que en la habilidad de cada jugador. En los juegos de cartas se baraja y corta para desordenar los naipes antes de distribuirlos a cada jugador. En los juegos de dados, el azar decide directamente el resultado de cada jugada.

Los niños utilizan espontáneamente la representación y la ficción para enfrentarse al torrente de novedades que les trae la vida. Y los juegos de azar ocupan para ellos un papel destacado junto a los de agilidad y fuerza. Diría que cuando el bebé de 8 meses arroja su juguete retando al adulto para que se lo devuelva, está tirando su primer golpe de dados(4).

La ciencia dominando el azar
Con el desarrollo de las ciencias modernas, el azar retrocedió en algunos terrenos. Por ejemplo, en el movimiento de los cuerpos celestes. A partir de Kepler y Newton se empezó a predecir cada vez con mayor exactitud un eclipse que hubiera de producirse en el futuro. Esto se tradujo en una disminución de milagros, pero no en su desaparición.

Hay otros ámbitos en que la ciencia no llega a predecir el futuro hasta que se convierte en pasado. El ejemplo más portentoso es el de la economía. Economistas, banqueros y dirigentes políticos parecen conocer el futuro mejor que un chamán. Y se equivocan aún más; pero no se desaniman mientras obtengan beneficios.

En el siglo XIX Darwin descubrió los fundamentos de la evolución biológica. Y poco después, a comienzos del siglo XX, la física cuántica(5) dio otro golpe, desde dentro, a la confianza científica de asegurar los sucesos venideros y aún los del presente.

¿Tendremos que volver a confiar en dioses y chamanes? Nos quedará al menos la experiencia de los artistas y de la sensibilidad estética. El arte como camino alternativo de los humanos para enfrentarse a lo nuevo impredecible.

Oteiza_Homenaje a Mallarme

Jorge Oteiza: Homenaje a Mallarmé

Los artistas no eliminan el azar: lo ponen de su lado
“Un golpe de dados no abolirá el azar” escribió Mallarmé en un famoso poema. Pero es que los artistas no intentan abolir el azar: le deben demasiado.

Ellos juegan al mismo juego de azar y selección que juega la naturaleza. La creación artística es siempre un encuentro(6); el artista deambula hasta encontrar algo que le impresiona: un suceso, un brillo de luz, una idea. Lo acoge y se lo lleva a su laboratorio. Con esa idea en mente, da forma a una materia(7) o a unos sonidos o a unos gestos. Él se implica personalmente en el proceso, se impregna de la obra e impregna la obra con sus sentimientos y emociones(8). Elimina lo que sobra, dejándose llevar por la pregnancia(9) creciente de la obra. Y ya está la obra lista para interactuar con otros humanos, transmitiéndoles el sentido que porta y recibiendo de cada espectador el sentido que cada uno le dé.

“En alguna parte, entre el azar y el misterio, se desliza la imaginación, la libertad total del hombre. La imaginación es nuestro primer privilegio, inexplicable como el azar que la provoca. Es la felicidad de lo inesperado” (Luis Buñuel)

El azar es un misterio y seguirá siéndolo, porque la realidad no está determinada: está sobredeterminada. Si ya Spinoza(10) descubrió que “toda determinación es negación”, ¿qué sucede cuando muchas determinaciones coinciden en el espacio y en el tiempo? Entonces pueden suceder muchas cosas, pero muy pocas de esas posibilidades llegarán a hacerse realidad.

misterio y llavePor consiguiente, la vida es una apuesta tras otra. No es necesario jugar a la lotería, porque la vida ya es bastante lotería: incierta, desconcertante, a veces desbordante. Vivimos de cara a unas orillas fugaces, de las que cada uno debe encontrar la llave que abre su misterio(11).

_____
(1) Ver Uno se convierte en muchos.
.

Y también: Muchos se convierten en uno.

(2) Gregory Bateson: Espíritu y naturaleza, 1979. Cap. 2, #8 pág. 58. Ver: Gregory Bateson: La pauta que conecta.

(3) Ver Estética.
.

(4) Ver El origen de la magia en el niño.
.

(5) Ver Física cuántica y estética existencial.
.

(6) Como Walt Whitman, que encontraba cartas de Dios tiradas por la calle: Whitman (extractos).

(7) Ver Ser plástico: las reglas del arte.
.

(8) Ver Ser estético: encuentro en la segunda fase.

(9) Ver Pregnancia: más allá de la Gestalt.

(10) Ver Spinoza: Toda determinación es negación.

(11) Ver El misterio y la llave.
.

– Acerca del azar, ver también:
Error creativo
.

El factor humano
.

Jaspers: La situación límite.
.

Dentro y fuera.
.

Conexiones.

Anuncios
Estándar

8 thoughts on “El azar y el misterio

      • Creo que lo distinto en Bach está en nosotros, en nuestra percepción de la música repetitiva. Y puede que jugase a los dados, al fin y al cabo era un cateto de pueblo, aunque genio.

  1. Es innegable que existe el azar. Pero me pregunto si muchos fenómenos que atribuimos actualmente al azar no responderán a alguna ley que la ciencia no ha sido capaz aún de descubrir, ni siquiera de imaginar. La revolución de la física cuántica forzosamente acabará evolucionando o mutando en otra. ¿Cual? Ni la imaginamos.
    ¡Precioso tu post!

    • Claro, decimos que algo ha sucedido por azar, cuando desconocemos la causa que lo ha provocado (la alternativa es atribuirlo a la voluntad de Dios). Cada descubrimiento de la ciencia aumenta el terreno de lo conocido y controlable. Pero eso no reduce el azar, sólo lo desplaza, porque la frontera de lo conocido es la frontera misma de lo desconocido: de situaciones de mayor complejidad, incontrolables e impredecibles. Es lo que sucedía el imperio romano, que cuanto más se extendía, más aumentaba lo incontrolable.

      • Tienes toda la razón. Es más, yo misma iba a desdecirme de mi anterior comentario. Tu respuesta me ha ahorrado el trabajo. Me rindo al azar…¡y no por azar! ¿O sí?

  2. “Hoy que en mis ojos brujos hay candela
    como en un condenado
    Dios mío, prenderás todas tus velas
    y jugaremos con el viejo dado.
    Tal vez, ¡oh jugador! al dar la suerte del universo todo
    se confundan los astros de la muerte
    como dos ases fúnebres de lodo.
    Y esta noche, ¡Oh ,Dios! ya no podrás jugar
    porque la Tierra es un astro roído y ya redondo
    a fuerza de rodar a la ventura
    que no puede parar sino en un hueco
    en el hueco de inmensa sepultura”. César Vallejo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s