contrarios

Saber y sentir

sentir-saber yin-yangEn el último post escribí que la ciencia y la técnica limpian de adherencias a objetos y sucesos; y, especialmente, los limpian de humanidad.
Algo, por lo menos, discutible.

Maite comentó(1) que no estaba de acuerdo, y que “Después de oir a los astrofísicos, mirar el cielo se convierte en algo mucho más maravilloso”.

whitman259x259Creo que esta última frase describe precisamente el contenido del poema de Whitman(2), pues trata de un personaje que, aburrido de las explicaciones eruditas, se escapa de una conferencia a mirar a las estrellas.

Conocimiento y experiencia estética son opuestos, pero también consecutivos.

En otro post anterior(3), escribí que “el sentido antecede al significado”. Y entonces, un amigo me preguntó: “¿Crees que el sentido antecede siempre al significado?”. Le contesté que sí, creía eso. Sin embargo, lo que cuenta el poema de Whitman -y el comentario de Maite- es que, en este caso, el significado es lo que precede al sentido. Lo que abre la puerta al hueco que alberga el sentido.

Yo mismo me metí en el lío; que es como plantearse qué pierna precede a la otra al caminar: porque la derecha precede a la izquierda y la izquierda precede a la derecha. En realidad, el movimiento de cada una hace posible el de la otra. Y si falta uno de los dos, la persona se cae. Porque cada vez que damos un paso, nos desequilibramos -nos lanzamos al abismo-  hasta que la otra pierna acude a salvarnos… y a volvernos a desequilibrar.

En cualquier interacción entre dos partes encontramos la misma historia: mejor dicho, no encontramos una historia: AB AB AB, sino dos historias: AB AB AB y BA BA BA.

Si preguntamos a una pareja que acaba de discutir, por lo que ha sucedido, cada uno dirá que se limitó a responder a la provocación del otro. Sean personas, partidos políticos o naciones, nunca encontraremos una historia, sino dos: opuestas e irreductibles.

Y en la mente sucede lo mismo. Si Whitman se aburre  con un conferenciante, se encuentra arrojado al vacío, a la nada, pero en ese vacío se encuentra, porque puede ser para él un hueco acogedor(4).

La relación entre el conocimiento y la experiencia estética no es una relación de causa a efecto. Ni siquiera es una relación, sino más bien una conexión(5), una secuencia temporal de lo particular a lo general; y de lo general a lo particular. Fragmento de una historia: de una de las historias posibles.

Lo particular no es una cosa, sino muchas. Son cosas –situaciones– de un pasado recordado y de un futuro imaginado. Lo imaginado del futuro son cosas y personas mezcladas con sucesos y sentimientos; pero de todos ellos, sólo los sentimientos son reales en este instante. Somos felices o desgraciados ya: anticipándonos a la real o posible felicidad o desgracia que se avecina. Como decía Eduardo Punset, que su gato era feliz cuando él abría el frigorífico para coger la leche que iba a ponerle en un plato. No después, cuando comía, sino antes, cuando lo veía venir.

Lo particular es pregnante, porque impregna al sujeto que lo vive. Y porque ilumina muchas conexiones posibles. Eso es maravilloso. Pero si el protagonista no vuelve a tierra, puede encontrarse en un delirio, o con un comportamiento salvaje(6).

En el otro extremo, el conocimiento de lo general es una abstracción, un paso en el caminar de la mente. Pero, si se queda ahí, si el proceso se estanca, puede volverse estéril o inhumano. Los antiguos chinos ponían los ejemplos extremos del calígrafo y el erudito: el que sabe cada vez más de un ámbito cada vez más reducido. Hasta que llega a saberlo todo acerca de nada: el que sabe que sabe que sabe. Un vanidoso insoportable y estéril(7).

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logo_molle817(1) Ver el comentario de Maite y su blog Orillas fugaces.
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(2) Ver ¿Salirse de la cuadrícula?.
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(3) Ver Sentido y significado.
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(4) Ver Lichtung: el claro del bosque.
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(5) Ver Relación y conexión.
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(6) Ver El salto metafísico.
.

(7) Ver Humpty Dumpty el narcisista.
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Ver también Damasio: Emociones y sentimientos.

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2 thoughts on “Saber y sentir

  1. Gracias, José Luis, por tan abrumadora aclaración. No pretendía tanto… Si me permites una pequeña broma, ¿no le ocurriría a Whitman lo mismo que al gato de Punset? Es decir, que al ver todos los mapas celestes sintió la felicidad anticipada de sentir las estrellas. De hecho, no se fué a ver las montañas ni el mar, sino precisamente las estrellas que acababa de explicar el orador. Gracias, de nuevo.

    • WhitmanClaro que sí. Y también es posible que quien asistió a esa conferencia y se sintió enfermo no fuese Whitman, sino el personaje inventado por él para recorrer América. Es que era un artista… y se disfrazaba de Whitman-explorador, marino, granjero, cazador y liberador de esclavos fugitivos.

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