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Historia real y narraciones

erase_una_vezLlamamos “historia” a un encadenamiento de sucesos que tuvieron lugar realmente. Pero también llamamos “historia” a la narración de esos mismos hechos. Ambas cosas se parecen y suelen confundirse, aunque son muy diferentes.

La historia real es siempre compleja: con muchos actores y lugares, sucesos variopintos y mucho tiempo transcurrido. Aún los humanos que son testigos de un proceso histórico suelen tener una experiencia muy limitada de lo que realmente sucedió.

Por el contrario, las historias narradas por humanos, son más simples y fáciles de entender(1). Las narraciones suelen estar cargadas de emociones, que se transmiten a quienes escuchan, hasta el punto de que es como si ellos estuviesen viviéndolas(2).

Al confundirse la historia real con la contada, suele olvidarse algo fundamental: que ninguna historia pasada volverá jamás a repetirse. Y que una narración, por científica que sea o por vivamente que transmita la experiencia de un testigo, no es más que una construcción mental expresada en símbolos. Magritte_no es una pipaNunca es ni podría ser aquella realidad irrepetible. Como tampoco la pipa que pintó Magritte es ni será nunca una pipa real como la que le inspiró.

Es que por cada historia real, hay infinitas narraciones posibles. Ninguna biografía de un personaje histórico agotará nunca la posibilidad de otra biografía que se acerque más, o desde un nuevo punto de vista, a lo que realmente sucedió.

Lo que quiero preguntarme aquí es si una historia real tiene algo de específico; o si ella misma tiene algo de “narración”. Algo así como una historia creada por seres que careciesen de consciencia. Si fuese así, podría ser el objeto de investigación de una Estética Objetiva(3).

Principio y final de una historia
Las narraciones suelen tener un principio y un final. A menudo, un final feliz. Pero aún las tragedias, que terminan mal para los protagonistas, acaban bien para el espectador(4).

En cambio, las historias reales no tienen un comienzo claro ni un final. Aunque dejan huellas(5). Incluso en los organismos vivos individuales que nacen y mueren, sus genes les preceden y luego sobreviven a sus portadores. De alguna manera los genes cuentan la historia de esos antepasados, pero apenas hemos empezado a descifrarla.

Las historias reales se entrelazan en un tejido casi infinito, Contienen enredos, tensiones y relajación, partes de relativo movimiento y de relativa quietud como las narraciones. Es como una música que prosiguiera sin fin. Como un río que nunca llegase al mar. O al menos, eso nos parece a los mortales.

Lo posible en la historia
Una historia real y su narración tienen en común que ambas abren un mundo de posibilidades. Algunas posibilidades se realizan y otras no.

En la historia real se crea continuamente una cantidad inmensa de posibilidades, de las que muy pocas se hacen realidad.

Por el contrario, una narración se limita a mostrar unos pocos personajes y sucesos; y es el espectador quien se imagina “un mundo” de posibilidades. Porque la historia contada, siempre es una selección de la realidad. Pero ese simple relato basta para que el espectador, impregnado de sentimientos, ponga de su parte lo que falta para construir un mundo imaginario en el que él mismo se siente incluido.

Marco y situación de una historia
El autor de una narración crea un marco (6), un encuadre, un escenario u horizonte que delimita lo posible y lo imposible en el mundo evocado por la historia. Pero ese marco no es estático, sino que cambia en dos ocasiones. Una primera vez, porque surge un problema que se complica hasta llegar a una situación límite(7). Entonces, cuando parece que ya no hay salida, todo cambia otra vez: el marco se abre a una nueva dimensión. Lo que estaba cerrado, es rebasado, trascendiendo a una nueva realidad o, al menos, a un nuevo horizonte de posibilidades.

Incluso las posibilidades negadas(8) por el pensamiento dominante, llegan a hacerse tangibles en una historia de ficción. Lo que era impensable empieza a ser imaginado y, a la larga, se convierte en realizable.

¿Existe algo parecido a un marco en la historia real? Podría pensarse que no, ya que el marco lo ponemos los humanos al encuadrar o enmarcar una situación. Nosotros (el autor y espectadores) seleccionamos lo que nos importa. Cada vez que contamos una historia la estamos enmarcando. Como cuando Cervantes empieza su relato: “En un lugar de la Mancha…”

También en la historia social, política y económica, hay marcos sociales, políticos y legales. Y son construidos por humanos: las instituciones. Ellas enmarcan la mayoría de situaciones. Hay instituciones tan estáticas como una Academia de Artes. Y otras, tan movidas como la guerra. Aunque existen otros fenómenos sociales más resbaladizos: los movimientos sociales. Un movimiento político o religioso, antes de institucionalizarse, es un marco inestable, pero capaz de trastocar lo existente, convirtiéndolo en historia pasada(9).

Antes de que existiesen humanos, en la historia natural, ¿existían marcos y situaciones? Al menos desde que hay seres vivos con cerebro, hay una forma incipiente de conciencia de situación. Para una abeja, la situación típica en que transcurre su existencia incluye la colmena, las otras abejas del enjambre, el espacio circundante y los macizos de flores, aunque no se encuentren a la vista.

Eso implica que la situación –y el marco que la encuadra- se establece por la interacción de los insectos entre ellos y con el alimento. En general, la situación para cualquier ser vivo se define por sus conexiones dentro de la cadena alimenticia: de un lado, con los seres que le sirven de alimento y del otro con sus depredadores. Comer y evitar ser comido, esa es la cuestión.

Y ¿antes de que existiesen humanos y otros seres vivos? Estaba en curso una historia de la galaxia, del sistema solar y de cada planeta, fuera o no contada por alguien. Son procesos con un nacimiento, una historia y un final más o menos predecible, en la medida en que muchos de esos objetos celestes están interconectados y dependen unos de otros. Por ejemplo, la historia de nuestro planeta forma parte de la historia del Sol.

¿Hay marcos y situaciones antes de existir la vida?
Desde el comienzo de la historia natural, existe el espacio-tiempo, que es el marco de todo lo que existe en el universo. Desde hace poco sabemos que es un marco que se expande continuamente y dentro del cual sucede todo lo que llega a suceder.

Stephen Hawking escribió “Breve historia del tiempo” cuyo título parece un chiste, porque la historia real puede ser breve y hasta brevísima, pero cuenta una historia real larguísima, que es la del espacio-tiempo.

agujero negro_1Estamos sólo empezando a saber algo de esa historia. Y lo que sabemos es que contiene cosas más o menos sólidas y también agujeros. No sólo vacíos entre la materia, sino agujeros en el propio espacio, que se tragan todo lo que encuentran, sea materia o energía, incluidas las estrellas.

¿Se trata de una historia de terror? O tal vez cómica, según se mire. Hawking y un colega americano apostaron hace tiempo si esos agujeros tendrían pelos(10) o no. El resultado de la apuesta fue que algunos sí. Como la vida misma.

Sea trágica o cómica o ambas cosas, la historia natural parece que debe mucho a los agujeros, a los huecos. A la capacidad de la materia para abrirse a otra dimensión, replegándose sobre sí misma como una masa de pan, formando oquedades y conductos, que facilitan a otras formas de energía y de materia encontrarse en ellos. O alojarse o circular por ellos.

Este post continúa en Dimensiones de la realidad.
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(1) Por ejemplo: “Dios hizo el mundo en seis días y el séptimo descansó”.

(2) Eso es la pregnancia, que toda obra de arte, como una narración, implica emocionalmente al oyente.

(3) Aunque la Estética Objetiva se ocupa en principio de las obras de arte, la investigación estética del espacio se remonta a Grecia, Egipto y seguramente más atrás.

(4) Ese efecto final lo descubrieron los griegos llamándolo “catarsis” (liberación, purificación) Porque en las historias trágicas, en lo más oscuro siempre amanece; al menos para el espectador, ya que se encienden las luces de la sala, se abren las puertas de par en par y los espectadores salen de allí sin sufrir daño, contentos de que su vida continúe.

(5) Ver Memoria de la vida.
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(6) Ver Goffman: marcos de referencia.
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(7) Ver Jaspers: La situación límite.
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(8) Ver Wolfang Iser: el acto de leer. Cuando las posibilidades negadas se hacen visibles.

(9) Ver Alberoni: estado naciente.
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(10) Técnicamente, se refiere a si el horizonte de sucesos deja escapar desordenada parte de la energía capturada. Siguiendo con la broma, los autores también los calificaron de estilo “francés”.

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