dimensiones

Plegar, desplegar y colapsar

plegarAunque existimos en un universo multidimensional, apenas nos apercibimos de ello.


De niños nos enseñaron que las cosas tenían tres dimensiones: ancho, largo y alto. Y que las tres se medían en unidades de longitud: centímetros, metros o kilómetros. También el tiempo tenía su medida, en segundos, horas, días o años.

Pocos años después aprendimos que bastaba una sola medida para medir cualquier cosa. Todo podía medirse en dinero. Porque todo se cambiaba por dinero; y con dinero podía obtenerse lo que uno desease, incluido espacio y tiempo. El mundo se simplificaba mucho con este descubrimiento.

dinero sin limiteY aún más, cuando nos explicaron que ni siquiera hacía falta poseerlo. Bastaba con firmar un papel para obtenerlo a crédito. Era una fe en el más allá. Los bancos prestaban y siempre habría tiempo para devolverlo. Mientras el tiempo se estirara, todo permanecería a nuestro alcance.

La humanidad siempre ha vivido creyendo en mitos. Pero éste no era de los más pequeños.

Hasta que una mañana despertamos con la noticia de que la burbuja había estallado. Donde parecía haber dinero sólo quedaban papeles sin ningún valor. colapso1Posibilidades, proyectos, trabajo, vivienda, cosas tangibles: todo colapsó. Para muchas personas fue como si el mundo se hubiese plegado sobre sí mismo. Como vimos desaparecer las torres gemelas de NY plegados los pisos superiores sobre los inferiores entre una inmensa nube de polvo.

El colapso es el caso extremo de plegamiento; de lo que se cierra sobre sí mismo, consumiéndose como algunas estrellas al final de su existencia, que colapsan en un agujero negro que se traga cuanto hay alrededor. “Se acabó el tiempo”. El Tiempo: esa dimensión inexorable…

No alcanzamos a ver las dimensiones que tiene nuestra existencia, hasta que se cierran sobre nosotros aprisionándonos(1). Ni nos interesan, hasta que nos encontramos en una situación límite(2).

Porque nuestra vida se enriquece cuando adquiere nuevas dimensiones. Pero, a la inversa, se empobrece cada vez que alguna se pliega. No necesitamos plantearnos cuántas dimensiones existen, pero sí qué pasa cuando aumentan y cuando disminuyen.

Cuando algo se pliega
Que algo se pliegue no siempre es malo; también suceden cosas interesantes. A la naturaleza le gusta mucho plegarse. Forma huecos, concavidades, tubos, vacíos y agujeros. Sucede en las rocas de diversos orígenes. Y de diversas maneras: la lava volcánica al enfriarse o el agua al abrirse paso disolviendo las rocas, crean cavidades como las que sirvieron de cunas de la vida. Sin tales reductos microscópicos no se habría originado la vida, porque las sustancias químicas no habrían tenido facilidad de encontrarse en la inmensidad del mar(3).

encuentroY es que lo que se pliega acerca lo lejano, facilitando encuentros entre quienes nunca se conocerían de otro modo. Al doblar una simple hoja de papel podemos comprobar este fenómeno: lo que está lejos se acerca. Los que estaban separados se encuentran.

Cuando la vida se independizó de sus cunas de roca y las células individuales se agruparon en organismos, ehydra1sos nuevos seres pronto se doblaron sobre sí mismos formando un hueco al que llamamos boca. Pero así los desechos salían por donde entraban.
tubo digestivo
Pronto mejoraron el invento. Se transformaron en tubos, inventando el ano. Sus descendientes, hemos mantenido esa forma. Lo llamamos tubo digestivo y tiene 11 metros de longitud, porque -él también- está plegado.

Doblarse y rebotar viene a ser lo mismo. Porque ambos consisten en cerrarse. La línea de doble es ahora un muro, un marco (4) que delimita y separa el interior de lo que queda fuera. billarUna mesa de billar es ejemplo de un espacio mayor doblado sobre sí mismo. La bola rebota en el borde como si siguiera en línea recta al exterior, doblada por la línea del borde. La trayectoria que seguiría la bola si no existiesen bordes, se proyecta en cada rebote sobre el mismo espacio cerrado de la mesa. Cualquier desviación (error) se vuelve mayor, en esta proyección de un espacio extenso sobre otro más pequeño. Eso produce una incertidumbre creciente que es la esencia del juego(5).

El azar(6) es el resultado de múltiples rebotes; o de múltiples dobleces. Tanto si lo provocamos artificialmente, como las bolas en el bombo de lotería o en el rebote de los dados, o al cortar una baraja para desordenarla. O si se trata del azar natural, motor de la evolución. Siempre es la proyección de un espacio sobre otro de menor tamaño o dimensión.

“Le pli est pris”
Éste es un dicho transmitido de madres a hijas en Francia. Significa que una tela ha “tomado” un pliegue y lo ha hecho suyo. Que si una sábana o un mantel permanecen mucho tiempo dobladas en un cajón, el pliegue permanece y será difícil o imposible de quitar. Y aunque se planche quedará una huella de otro color. Porque el pliegue guarda memoria. Y no sólo en las telas, sino también –y es más importante- en las costumbres, que “hacen ley” y en los malos hábitos que se convierten en vicios permanentes. El tiempo “pasa” pero deja su huella(3). Y a veces también el tiempo se acaba.

Del mismo modo, en toda relación que se prolonga en el tiempo, quienes la forman se impregnan mutuamente tanto en lo bueno como en lo malo. Una pareja unida por amor es un nuevo ser social surgido de esa mutua impregnación, capaz de enriquecer la existencia de ambos con nuevas dimensiones.

Y sucede algo similar con la violencia: el tiempo lleva a cada bando a aprender lo peor de su enemigo. Sun Tzu escribió que la guerra debe ser corta porque el tiempo embota el filo de la espada. Sí; y también convierte en malvados a los buenos(7).

El despliegue
El universo y nuestra propia existencia parecen respirar plegándose y desplegándose continuamente en un movimiento de vaivén, como las mareas en un estuario.

hipercubo_animadoAl desplegarse el espacio en una nueva dimensión, aumenta la complejidad. Esto produce sorpresa, si no perplejidad y confusión. Antiguamente un simple eclipse de sol llevaba a creer que se acababa el mundo. Hoy en día, la evolución se ha acelerado tanto, que en una vida presenciamos la crisis de unos mundos y la emergencia de otros.

Ya no es la naturaleza ni los dioses: nosotros mismos somos creadores y aniquiladores; víctimas y asesinos. Parece milagroso que no nos volvamos todos locos.

Hablar del despliegue de lo existente me parece fascinante. Pero se me está haciendo tarde en este post. Sólo me queda espacio para apuntar algo que tiene que ver con la mirada. Estar preparados, permanecer alerta, despiertos(8), es cuestión de una manera de mirar; del brillo en los ojos del niño de 8 meses que está aprendiendo a ver lo invisible oculto bajo lo evidente(9).

Ese brillo se apaga luego con el crecimiento de la sensatez. Algunos artistas lo conservan(10) e incluso lo acrecientan con los años(11). Ellos nos muestran lo que han visto(12) y nos lo ofrecen; pero sólo lo aprovechamos si nos implicamos. Algunos científicos aceptan ese reto y establecen nuevas retículas, mediciones y mapas de esta o aquella dimensión(13). Así vamos avanzando, entre el cielo y el infierno.

El siguiente vídeo muestra el despliegue desde la dimensión cero-D (un punto) hasta la 6D (un hipercubo 6D o hexeract). Y desde ahí el colapso dimensional sobre 5D, 4D, 3D, 2D, 1D hasta un punto de dimensión cero.

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(1) Ver Dentro y fuera.
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(2) Ver Jaspers: La situación límite.
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(3) Ver Memoria de la vida.
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(4) Ver Goffman: marcos de referencia.
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billar(5) La posición final de la bola resulta impredecible, porque el error de estimación (círculo osuro) va creciendo en cada rebote hasta cubrir toda la mesa: la bola podría estar en cualquier punto.

(6) Ver El azar y el misterio.
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(7) Ver Sun Tzu: aprovechar lo negativo.

(8) Ver Diez vírgenes.
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(9) Ver El origen de la magia en el niño.

(10) Ver El sentido de ser director de orquesta.

(11) Ver Un viejo loco por el dibujo.
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(12) Ver Whitman (extractos).
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(13) Ver La cuadrícula y lo que hay debajo.

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6 thoughts on “Plegar, desplegar y colapsar

  1. Alberto dice:

    Siempre estimulantes tus posts, joseluis817, me atrevo a poner el primer comentario en este, porque parece que plegar y desplegar son mayormente atributos del espacio, de un espacio “enmarcado”. Y a mí me sobrecogen más los pliegues y despliegues del tiempo, que enmarca nuestra existencia; la individual y la colectiva, en la medida en que coincidimos durante un tiempo, precioso e irrepetible, de nuestras respectivas existencias. Somos incapaces de ver el pasado, que nunca acaba de pasar, viviendo como tontos un presente de ficción televisiva, intentando imaginar un futuro más venturoso. ¡Vaya panorama …!

    • Muchas gracias. Qué difícil responder. Tengo que pensarlo despacio. Espacio y tiempo son inseparables. El tiempo no se detiene ni vuelve atrás, aunque a veces nos lo parezca. En realidad huye (tempus fugit). Cuando parece que se pliega, es en nuestro cerebro, sobre todo en situaciones límite (“sin salida”). Pero tampoco estoy seguro.

  2. Pues a mi lo que me sobrecoge es el imperio de “le plis est pris” que se apodera de los cerebros. Como un virus incurable. Sin que se enteren. Sin que intenten al menos plancharlo para desplegarlo un poco. O marcar otro pliegue que se cruce con el viejo. Enfin, hacer cualquier maniobra. A mi me resulta asfixiante observarlo. Pero los que viven con su “plis est pris” no parecen advertirlo. A veces pienso que estos pliegues tan “irreparables” quizá sean genéticos. Así que, Jose Luis, gracias por desplegarnos con tus posts y abrirnos al aire fresco de otra mirada.

    • Creo que tu comentario es una respuesta mejor que la mía a Alberto. Y que ambos despliegan y enriquecen este post con la mirada de cada uno. Tan sólo, no creo que el virus que tan bien describes sea incurable. Porque del infierno también se sale. Pero, para eso, hay que saber que uno está allí; y hace falta tener al menos un amigo verdadero.

  3. En la frase “le pli est pris”, reconozco a mi madre, que en su sabiduría, la utiliza siempre que hablamos sobre la vida, y comentamos un comportamiento que por su terquedad nos llega a aburrir y hartar. Y no sólo la frase, en su sentido de “no tiene remedio”, sino la forma especial de su mirada de ojos azules al decirla, resumiendo en ese gesto, su ironía y sentido del humor.
    José Luis, gracias por este post, que me ha tocado, y sigue en tu búsqueda incansable del sentido de la vida.

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