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El árbol y la red

arbolredCuando los griegos empezaron a ordenar sus pensamientos, hace poco más de dos mil años, construyeron un árbol de conceptos. A Platón, el mayor filósofo de todos los tiempos, le importaba mucho la verdad y la exactitud. Pero el universo no es un árbol, sino una red.

La metafísica(1) supuso un gran avance al organizar los conocimientos para el desarrollo del pensamiento racional(2). La Ontología se construyó como tratado del ser de las cosas, esto es, de las ideas o conceptos.

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El árbol de la vida

Pero cinco siglos después, la filosofía quedó bajo el control de la Iglesia cristiana, convertida en religión oficial del Imperio Romano. Y el árbol del “ser” se convirtió en el orden de la vida misma: en el “Árbol de la vida“. El árbol estaba presidido por Dios, considerado así una Idea y a la vez un ente con existencia real, que además se había encarnado en un ser humano real.

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Sto Tomás de Aquino

Durante mil años el pensamiento quedó secuestrado por el fanatismo religioso, hasta que en el siglo XIII Tomás de Aquino se atrevió a defender que el mundo (el conjunto de todo lo creado por Dios) podía comprenderse investigando las leyes físicas sin recurrir a la teología. Y este pensamiento, condenado al principio como herejía, se abrió paso poco a poco tras la muerte de Aquino y con él se entreabrió una puerta a las ciencias físicas y al moderno racionalismo. Algo que después de ochocientos años, aún sigue sin suceder en la cultura árabe.

Arbol_VidaDe esta manera, una mitad de la Ontología se vio liberada de ataduras teológicas. Así pudo desarrollarse la mécanica, la física, la química y las matemáticas que las soportaban. Pero todo lo que tuviese relación con el espíritu, la vida o las relaciones sociales, siguió bajo el control de la policía del espíritu: la Santa Inquisición.

dualismo cerebro almaY ahora surgía una nueva fuente de problemas: el dualismo. Fijémonos en los dos cuadrados vecinos -uno azul y otro rojo- en la base de la pirámide: el azul puede ser el alma y el rojo el cerebro; éste pertenece al mundo material y puede ser investigado por los científicos. Pero el concepto vecino pertenece al mundo del espíritu: no depende para nada del cerebro ni de la ciencia: un asunto de Dios y de sus sacerdotes.

Así el árbol de conceptos (la ontología) siguió produciendo paradojas(3). Y no podía ser de otro modo, porque las cosas se empeñan en conectarse en la realidad como seres particulares(4) por mucho que sus categorías permanezcan idealmente separadas en ramas diferentes.

Con una de esas paradojas tuvo que enfrentarse Descartes y no pudo escapar del dualismo. Curiosamente, los pensadores racionalistas más rígidos, aunque sea ateos, suelen menospreciar a los entes reales particulares en nombre de ideas absolutas. Como denunció Nietzsche: “Vosotros ateos creéis en muchas cosas…”

locomotora Rocquet StephensonNi siquiera la gran Revolución Francesa pudo librarse del dualismo. Aún en pleno siglo XIX, tras la prueba con éxito de la primera locomotora de vapor en EEUU, el ingeniero invitado al ensayo en representación de la Politécnica francesa, concluyó en su informe que el invento no podía funcionar (y eso que él lo había visto avanzar echando humo).

Para los norteamericanos, herederos del pragmatismo anglosajón, no existe teoría que pueda impedirles probar si algo funciona. Cuando hace cuarenta años vieron que el árbol de conceptos producía contradicciones, empezaron a usar ontologías diferentes para cada situación.

Recuerdo la reacción de un hombre muy culto ex- jesuíta, cuando le hablé acerca de esas ontologías (en plural). Se mostró indignado ante semejante aberración de la inteligencia.

Pocos años después, a finales del siglo XX, el análisis de redes irrumpió en ámbitos muy diversos: redes neuronales(5), de transporte, de comunicaciones, Internet y ahora los móviles. Y es sólo el comienzo.

En una red no existe un orden previo, sino que la propia red encuentra el orden (si lo encuentra y no acaba colapsada o autodestruida en luchas internas).

En resumen, aunque la metafísica nació para desenredar el pensamiento, se convirtió en fuente de enredo hasta teminar en una hojarasca impenetrable, separada del mundo real. De ahí que Heidegger tratase del necesario final de la filosofía como una tarea de limpieza, de despejar un claro en el bosque(6), donde encontrar sitio, es decir, libertad para pensar.

Volviendo a la antigüedad

La mitología griega ya se había enfrentado hace milenios a las paradojas de la razón con mitos como el de Procusto(7): donde si algo o alguien no encaja en un concepto, se recorta o estira hasta que encaje; como hacía el malvado (y escéptico) posadero con sus huéspedes.

tatuaje-celtaY es que ya desde el neolítico existían intuiciones de lo que ahora llamamos redes. Pueden rastrearse en sus mitos e imágenes, como los mandalas y otras representaciones donde aparece un universo en el que todo está interconectado.

Estas imágenes parece que muestran algo enredado: la representación de un orden en el desorden. Redes que sirven para desenredarse. Una paradoja dirigida contra otra paradoja: esto es una contraparadoja(8) liberadora.

El nudo es el problema y la llave para resolverlo

nudo_gordiano2Un nudo puede ser un problema insoluble. Como era para Alejandro Magno el “nudo Gordiano” que nadie podía desatar y él encontró la solución cortando por lo sano(9).

Un general español que gobernó 40 años en nombre de Dios, dijo antes de morir que dejaba todo “atado y bien atado”. Pero lo que él creía bien atado se lo comieron los gusanos.

Nudo_hunterLos pescadores y navegantes del antiguo Egipto tuvieron que empezar por dominar el arte de los nudos antes de lanzarse a navegar y a pescar con anzuelo o red. De los nudos nacieron los primeros navíos y las redes de pesca.

Hacer un buen nudo es difícil. Pero ser capaz de deshacerlo es tan importante como anudarlo. Por eso todas las historias y hasta los espectáculos de magia tratan de nudos.

Una historia consta de tres actos principales: presentación, nudo y desenlace(10). O sea, de algo que se ata y que al final se desata. Las historias siempre han interesado mucho a los humanos porque sirven a la imaginación, desatando unos nudos para facilitar anudar otros. Así ayudan a encontrar posibilidades nuevas y el mundo evoluciona.

Hoy en día en que nos hallamos enredados de tantas maneras, habría llegado el momento de reflexionar acerca de qué hace que las redes (y sus nudos) sean tanto el problema como la llave para su solución.

¿Qué tiene una red que le permite desenredar otra red? ¿Cómo puede un nudo producir una contraparadoja? Carlos Marx diría enigmáticamente: “No saben pero lo hacen“. Como los niños, digo yo, que también hacen cosas increíbles, sin necesidad de saber cómo lo hacen.

La búsqueda de esas respuestas será la tarea que emprenderé en el próximo post. Pero para ello, habrá que esperar al año que viene. Entre tanto, feliz Año 2016 deseo a todos los que hayan logrado llegar hasta aquí.

_____
(1) Ver La tríada metafísica.
.

(2) Ver Irracionales….
.

(3) Ver Paradojas: Se acabaron las alegres y confiadas mañanas.

(4) Ver Relación y conexión.
.

(5) Ver La red neuronal de nuestro cerebro.

(6) Ver Lichtung: el claro del bosque
.

(7) Ver El Procusto controlador que llevamos dentro.

(8) Sobre contraparadojas, ver Gregory Bateson: La pauta que conecta.

(9) Ver Dimensiones de la realidad.
.

(10) Ver El acto de magia: el Prestigio.
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6 thoughts on “El árbol y la red

  1. Acabo de encontrarte y me has despertado la curiosidad, se ha abierto un claro en el bosque de mi mente y la luz, por unos instantes, me ha acompañado en mi deambular!
    Gracias

    • … El camino congrega todo lo que existe a su alrededor y a quien por él transita le aporta lo suyo…” (M. Heidegger: El camino del campo). Este ensayo de apenas dos páginas puedes leerlo aquí. Muchas gracias Mónica por tu amable comentario.

  2. ¡Esto sí que es una preciosa felicitación! Reconectando nuestra red neuronal después de su autodestrucción navideña. ¡Y prometes más para este año que empieza! Gracias, José Luis. Tus posts cada vez me gustan más.

  3. Karmele dice:

    Ayer escuché en Radio Clásica un concierto en directo desde la Fundación Juan March, “Chopin y la posteridad. Antecedentes y consecuentes”, en el que se iba tejiendo una deliciosa RED con (y entre) obras para piano de Bach, Mozart, Mompou, Granados y, naturalmente, Chopin. ¡Extraordinario! Pero, al volver a la página de la emisora para tener más información, me he encontrado con un programa que no conocía: “Música y pensamiento” (http://www.rtve.es/alacarta/audios/musica-y-pensamiento/), con sus podcasts correspondientes, los últimos sobre Hanna Arendt, Heidegger, Mounier… ¡Esto de las redes y los múltiples caminos (con una brocha no da para nada) funciona, José Luis! Gracias.

    • Así es: ni basta con una brocha, ni con un solo bote de pintura. Y eso, fuera de uno mismo. En el interior, cada uno de nosotros es no sólo blancanieves y la madrastra, sino que llevamos dentro a los siete enanitos, por lo menos. Muchas gracias por extender nuestra visión. JL

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