redes

Hermes: el que desenreda

redx3_colores2Todo orden acaba por desordenarse. Por el contrario ¿quién es capaz de desenredar una red? Sin embargo, hay redes que se desenredan a sí mismas. Es un misterio que merece investigarse.

arbolEn anteriores posts comenté los esfuerzos de las antiguas civilizaciones por ordenar las ideas como triángulos(1) o árboles(2). Y que ese esfuerzo conducía inevitablemente a callejones sin salida.

redEn cambio, las redes abren posibilidades que los árboles niegan. Es como cuando caminamos sin rumbo o dejamos al pensamiento que vague a la deriva(3).

Podría decirse que los triángulos-árboles facilitan la permanencia… hasta que, con el tiempo, se colapsan(4).

Por el contrario, las redes parecen responder mejor a lo nuevo, ya que están abiertas a cualquier conexión. Pero pueden también enmarañarse.

bosque1Perderse tiene su encanto. Porque  la novedad abre posibilidades inesperadas. Pero perderse en un bosque puede ser aterrador. El encuentro de Caperucita con un simpático lobo no fue el comienzo de una bella amistad.

El cruce de caminos

Buscando cómo una red de caminos se desenmaraña, nos encontramos en el cruce de caminos.

Antes se decía que todos los caminos conducían a Roma. Pero eso es porque los caminos se cruzan. Donde se cruzan, nace un cruce de caminos. Y, con el tiempo, una posada, un herrero y viviendas que van formando un pueblo.

Y hace falta un sherif. Porque al cruce llegan también forajidos a asaltar a los viajeros.

Herma busto Hermes_Museo Arqueologico_AtenasEn España aún hoy encontramos una cruz en algún cruce de caminos. Pero en la Grecia antigua solía haber una herma: monolito a Hermes, que es protector de viajeros y también de ladrones, comerciantes, diplomáticos y un sinfín de oficios. Porque Hermes da mucho juego.

Fíjémonos bien en esta herma que se encuentra en el Museo Arqueológico de Atenas. Un Hermes sin alas en los pies ni el sombrero. Es un cartero que llama dos veces (y las que hagan falta). En esta imagen se le ve contento, tras dejar el recado. Porque él hace el amor y no en la guerra. Un diplomático que derrocha simpatía y no pierde nunca la esperanza de lograr un buen acuerdo. Un facilitador, intermediario entre hombres y dioses, engrasador, sin detenerse mucho tiempo, porque eso le convertiría en un corrupto. Bueno, lo admito: es un poco ladroncete. Si será ladrón que robó el tridente al mismísimo Poseidón.

En Roma lo llamaron Mercurio, porque es como el azogue, que nunca para quieto. Hoy le diagnosticarían hiperactivo.

También es dios de la fecundidad. No hay más que verle.

Debería ser el dios de las redes sociales, de los móviles y de la conectividad universal.

¿Veis cuánto sabían los antiguos griegos? Se equivocaban mucho, pero es porque pensaban mucho, mientras sus esclavos y mujeres se ocupaban de las cosas materiales.

Lo importante es que aún hoy nos siguen hablando con sus errores y sus intuiciones. Y podemos seguir aprendiendo de ellos, si nos atrevemos a hacer las preguntas que nuestra época precisa.

Así que sigamos preguntando: ¿por qué estaba Hermes en los cruces de caminos? Porque Hermes y el cruce de caminos son lo que conecta y lo que se conecta. En las redes materiales se llama un nudo. Y en las redes de comunicaciones un nodo.

Nudos y nodos y cruces de caminos

En un nudo confluyen muchos caminos. Unos que llegan hasta él y otros que salen. El nudo es una encrucijada. En la encrucijada el viajero se detiene: a descansar y reponer fuerzas. Pero también, para tomar una decisión. No importa de dónde venga, deberá decidir adónde quiere ir a partir de ese punto.

Y es que no todos los caminos conducen a Roma. O mejor dicho: todos conducen a Roma porque hay encrucijadas donde el viajero habrá de decidir cuál camino toma y cuáles deja. Si se equivoca, puede que acabe mal parado; porque en la vida muchos caminos son irreversibles y no llevan adonde uno cree que va.

Cuando nos parece estar en un Espacio formado por caminos, nos topamos de bruces con el Tiempo. Un tiempo irreversible, que a veces es la muerte. Por eso ahí también está Hermes: para acompañar al viajero en su viaje a través del infierno. Dante eligió a Virgilio como acompañante para evitar el quedarse condenado allí. Pero el Virgilio de Dante ¿no sería en realidad Hermes, el abismal Mercurio? Porque ¿quién mejor para entrar en el abismo que un ser abismal? Alguien que ha entrado y salido de muchos lugares peligrosos y pose la experiencia necesaria para salir de cualquier prisión que intente retenerle.

La espera en el nudo

¿Qué hacer entonces en el nudo, en la encrucijada de caminos? Comer y beber para reponer fuerzas. Asegurar las reservas de aceite para la lámpara, como las vírgenes prudentes(5).

Y aprender a esperar. En Los intocables de Eliot Ness, mientras aguardan a que se desencadene la batalla, el policía novato manipula nerviosamente su carabina. El veterano, interpretado por Sean Connery le dice: “Tranquilo, tómeselo con calma. Todo sucederá a su debido tiempo. No espere a que suceda. Ni siquiera desee que suceda. Limítese a observar lo que sucede.”

Esta pasividad parece un contrasentido. Pero en tensa espera, en la calma que precede a la tormenta, la decisión más importante es entre quedarse quieto o salir corriendo. Hasta los dioses nos abandonan y quedamos solos con nuestra humanidad mortal.

Lo difícil es llegar

cruceEstoy contando una historia con personajes. Pero mucho antes de existir vida en este planeta, ya existían las redes, con nudos y encrucijadas. Así que estoy usando el lenguaje del mito para acercarme al misterio de lo que sucede ahí, en cada cruce. Porque sospecho que ahí se encuentra la cerradura y la llave que la abre(6).

crossroad_cheshireAliciaCheshire¿Qué hace la naturaleza cuando llega a una encrucijada? Seguir todas las direcciones(7). La naturaleza no necesita señales de tráfico porque usa todos los caminos. El agua y el viento se filtran por cada rendija.
Y  la vida -especialmente- se abre paso.

Además, y como dijo el gato a Alicia: “Si no sabes adónde vas, el camino no importa” (8).

En general en cada nodo, lo decisivo, lo que importa, está en la llegada; no en la salida.

Quien dirige la función es el tiempo. Hay que llegar a tiempo. Y hay que estar a tiempo en el lugar preciso. ¿Cuándo? ¿dónde? ¿ahora? ¡Ya! Para eso hay que estar alerta, o sea, despierto y observando lo que sucede.

Y llegado el momento, todo se concentra en la llegada: la cerradura, la prueba, el examen, el control fronterizo, tortugastodo eso está en cada nudo (o nodo) de la red. Ahí también es donde el inmigrante se topa con un muro y sus concertinas, y disparos sobre quienes intentan entrar. Si salir parecía difícil, conseguir llegar lo es aún más(9).

Hasta los accidentes de tráfico se acumulan en los momentos previos a la llegada a destino; incluidos los aterrizajes de aviones. Tal vez sea ésta una ley fundamental de este universo.

Se acaba el tiempo de este post y apenas hemos comenzado. Todos los contactos de una red no son iguales. Algunos hacen que el mundo se haga más pequeño. Pero para verlo, habrá que esperar al mes entrante.

____
(1) Ver La tríada metafísica.
.

(2) Ver El árbol y la red.
.

(3) La deriva es la forma más antigua de movimiento los seres vivos. Ver Ascidia: nuestro primer cerebro.

(4) Ver Plegar, desplegar y colapsar.
.

(5) Ver Diez vírgenes.
.

(6) Ver El misterio y la llave
.

(7) Ver Uno se convierte en muchos.
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(8) Ver más acerca de Alicia en: Humpty Dumpty el narcisista.

(9) Ver Muchos se convierten en uno.
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4 thoughts on “Hermes: el que desenreda

  1. Qué viaje más interesante. Gracias.

    -¿Quisiera usted decirme qué camino debo tomar para irme de aquí?
    -Eso depende, en mucho, del lugar adonde quiera ir.
    -No me preocupa mayormente el lugar
    -En tal caso, poco importa el camino.
    -…con tal de llegar a alguna parte
    -Puede usted estar segura de llegar, con tal de que camine un tiempo bastante largo.
    Alicia y el Gato.

    • Gracias por este despliegue. El viaje de Alicia es maravilloso para los adultos con valor para mantener la mirada de niño: “He visto muchísimas veces un gato sin sonrisa, ¡pero una sonrisa sin gato..!”.

  2. Almu784😂 dice:

    Absolutamente brillante. José Luis 817, ¿No serás primo hermano de Hermes acaso..? Brillante.
    ¿Dónde se encuentran conversaciones así en nuestra vida habitual? Disfruto y aprendo de lo cotidiano, entraña una belleza aleccionadora, pero de vez en cuando, ¡Cómo se agradecen estas genialidades paridas de integración de ambos hemisferios! Me alegra leerte, figurarme, viajar en el tiempo, el espacio, entre dimensiones, situarme en ese país donde el viajero consigue contactar con alguien que habla su mismo idioma. Es Estupendo! Enhorabuena!.

    • Muchas gracias, Almu. Estos encuentros, esporádicos entre viajeros del espacio, son respuestas a la gran pregunta: “¿Hay alguien ahí?” Hace medio millón de años, los pequeños grupos de homínidos que deambulaban por el inmenso planeta, debieron sentir algo así al encontrarse: una especie de milagro.

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