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La Neurona que conquistó el Tiempo

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Ivan Pavlov (1849-1936)

Las ciencias modernas se construyeron congelando el tiempo. Pero mucho antes, existía una célula con la capacidad de atrapar el sentido del tiempo y presentar acontecimientos antes de que sucedieran. Esa máquina capaz de viajar al futuro es la neurona. Aquí explicaré cómo realiza esa proeza.

Ya sabemos que la naturaleza hace mucho bricolaje(1): cuando algo funciona, encuentra otros usos diferentes. Por eso, lo que hace tan especial a la neurona podemos encontrarlo también en otros fenómenos naturales anteriores y posteriores a la existencia de la vida.

1. Cargar lento y descargar rápido
Lo primero que sabe hacer una neurona es cargarse poco a poco de electricidad y descargarla luego toda de una vez. En el post anterior(2) escribí que antes de aparecer la vida, se daban fenómenos como el de cargar y descargar del agua evaporada, que se condensa en gotas formando nubes; gotas que luego descargan juntas en la lluvia. La acumulación de agua y su descarga en tromba, se produce también en los conductos de agua subterráneos y en cualquier tubo en forma de sifón. Y de la misma manera, la electricidad se acumula poco a poco, para luego descargar de un golpe, formando chispas o impresionantes rayos.

De esta manera las células vivas se cargan de electricidad, hasta que, en un instante dado, la descargan sobre otras células de su entorno. Las neuronas actuales son las descendientes de aquellas células que se especializaron en hacer esto muy bien.

Aquí ya empieza a actuar el Tiempo(3) como personaje. Lo que se carga despacio, se descarga de golpe. Hay un tiempo lento y sin prisa durante la carga, y otro tiempo repentino, imprevisible y brutal en la descarga.

2. Abrir camino y encauzarse
La segunda cosa que hace bien una neurona es abrir camino. Convierte las conexiones que salen de ella en caminos transitables para las señales que descarga en tromba. Los humanos decimos que se hace camino al andar. Pero también los animales abren sendas al pasar una y otra vez por un mismo lugar. Y el agua y el viento y los rayos también abren caminos.

El agua de los ríos sigue el cauce que ella misma ha ido creando. Y de la misma manera, las neuronas reciben y envían señales por caminos que sus señales anteriores han ido abriendo.

Esto es paradójico, porque el agua del río crea el cauce; pero el cauce del río contiene y encauza el agua. Ambos se crean y modifican mutuamente. Aquí el Tiempo pasa a ser el personaje principal. El agua que llega es dirigida por el cauce. Pero cuando esa misma agua ha pasado, el cauce ya no es el mismo que era.

Por eso Heráclito(4) dijo hace 25 siglos que nadie se baña dos veces en el mismo río. Es que el agua ya no es la misma ni -lo que aquí importa- el cauce tampoco es el mismo. Ambos existen juntos, nacen, crecen, se transforman y mueren juntos. No son seres vivos pero existen según oscuras leyes que reaparecerán más tarde en la vida.

Y de la misma manera, el marco(5) de cuanto fluye, determina el sentido del movimiento en ese instante. Pero, acto seguido, el marco mismo es transformado.

3. Desbordarse y arrastrar
El tercer fenómeno que hace especial a una neurona, también la encontramos en los ríos. Y se produce cuando se encuentran los dos anteriores fenómenos en uno solo; esto es cuando el flujo se desborda y arrastra consigo lo que encuentra.

Cuando el agua se acumula en las montañas formando embalses y por la presión éstos se rompen o desbordan, el agua baja en tromba por los ríos. Es lo que se llama una riada o avenida. Desborda los cauces existentes, arrastrando cuanto encuentra en sus orillas.

A su vez los materiales arrastrados con tanta fuerza, rompen y ensanchan el cauce, más de prisa que el agua que pasa mansamente durante años.

Las vírgenes que anduvieron listas y las que no
Tras la revolución neolítica en el Oriente Fértil(6), surgieron allí varias religiones. Con el invento de la escritura, se transcribieron historias que habían pasado de abuelos a nietos. En ellas aparecen los ciclos naturales, esenciales para sociedades basadas en la agricultura y la ganadería. Es el tiempo repetitivo, reversible y predecible. Pero algunas de esas historias también hablan de anomalías en los ciclos regulares: de un tiempo irreversible e impredecible. Algo que más tarde negarían las diversas ciencias. En una de esas historias encuentro una gran sabiduría. Es la parábola evangélica de las diez vírgenes(7), que comento en este mismo blog.

The Wise and Foolish VirginsWilliam Blake, 1826Matthew 25:1-6Gira en torno a la Llegada del Novio: acontecimiento, del que “no sabemos el día ni la hora”. Y de diez jóvenes casaderas que le esperan a la puerta de la casa donde se celebrarán las Bodas. Cada una espera con una lámpara de aceite encendida. Durante esa espera, el aceite de las lámparas se va consumiendo y cinco de ellas deben ir en busca de aceite. Pero entonces llega el Novio.

La puerta de la casa se abre un momento para que entren las jóvenes que esperan. Luego, las puertas vuelven a cerrarse. Cuando regresan las que habían ido en busca de aceite, llaman a la puerta suplicando: “Señor, ¡ábrenos!”. Pero el novio les responde: -“En verdad os digo que no os conozco”.

Este drama se repite continuamente en las neuronas. Aunque no nos damos cuenta de ello, ni lo sabían quienes contaron o transcribieron esta historia hace dos mil años.

A las puertas de entrada de una neurona llegan señales, como pequeñas lámparas encendidas, que esperan a que la puerta se abra. Pasados unos segundos, el aceite de esas lámparas empieza a agotarse. Y cuando inesperadamente llega el Novio -esto es: cuando la neurona descarga su energía acumulada, arrastra consigo las señales que en ese instante estuvieran encendidas. Pero sólo ellas. Las puertas que se abren para ellas, se cierran para todas las demás.

El perro de Pavlov
Vayamos a la ciencia. En 1901 Ivan Pavlov, empezó a investigar el reflejo condicional. Observó que cuando se acercaba comida a un perro, éste salivaba, como era de esperar. Ante otros fenómenos, como el sonido de una campana, al perro permanecía impasible.

perroPavlov263_aniSi después de sonar la campana (unos pocos segundos después) se presenta al perro la comida, sucede lo que cabe esperar: que el perro saliva. Pero algo ha cambiado en su cerebro. A partir de ese momento, el sonido de la campana pasa a tener el mismo efecto que la presencia de comida. La señal que antes no significaba nada, ha adquirido un sentido para el perro. Ahora significa comida. La señal de la campana y el sabor de la comida han quedado asociados en un mismo acto reflejo.

La señal de la comida (igual que el disparo de una neurona) tiene una enorme fuerza desbordante, que arrastra cuanto encuentra a su paso. Pero sólo lo que encuentre a su paso. No lo que no esté allí previamente (o que llegue al mismo tiempo), sino sólo lo que esté esperando -por fuera, pero junto- al marco de la situación.

El error científico de eliminar el tiempo
Este famoso experimento de Pavlov, suele explicarse mal. Casi siempre con el mismo error: que el sonido de la campana queda asociado a la comida cuando se presenta a la vez que la comida. Pero en realidad, para que el sonido de la campana quede asociado a la comida, debe sonar unos segundos antes antes de que aparezca la comida.

Y es un error importante, porque el Tiempo es aquí fundamental. Es la típico error de la modernidad al negar el Tiempo irreversible (8) que ha infectado las diversas ciencias. El error que cometió también el lingüística Saussure al decir que signo y significado (significante y significado) son las dos caras de una misma moneda.

El psiquiatra Lacan corrigió a Saussure afirmando que bajo el significante hay nada (9). Esto resulta difícil de entender, porque nos hemos acostumbrado a congelar el tiempo como en una fotografía. Y a creer que “de la nada no puede salir nada”. Cuando en la realidad sucede lo contrario: que de la nada sale todo lo nuevo.

En un primer momento, para el perro de Pavlov la campana no significa nada. Pero si después de la campana aparece la comida, entonces -y sólo desde entonces- la misma campanada significará algo: que la comida llegará enseguida.

Cuando los caballos que pastan en el monte huelen el ozono en el aire, se lanzan a galopar monte abajo; no porque esté sucediendo algo, sino porque muy pronto va a suceder. Saben que se aproxima una tormenta.

Conclusión: la máquina del tiempo
Una neurona es una máquina del tiempo, porque guarda señales del pasado y anticipa con ellas el futuro. Las señales que llegan, forman un patrón temporal -un microrrelato- con una propuesta acerca del sentido de la situación. La neurona convierte ese patrón en una nueva señal que distribuye a otras neuronas. Y esa señal  representa simplemente un futuro posible. Uno de tantos futuros posibles.

La función de una neurona no es descubrir lo que va a suceder, sino lo que podría suceder, porque algo que tiene esa misma estructura temporal, ya ha sucedido previamente.

Cada neurona no está sola. Muchas hacen casi lo mismo en cada instante. El cerebro funciona así como un inmenso casino de juego (o una sala de crisis, de respuesta rápida) donde las neuronas barajan posibilidades formando patrones más complejos y más simples.

Pero entonces, ¿cuál es la diferencia entre una neurona y el cerebro en su conjunto? Di una neurona es un cantor, el cerebro es un coro, que canta la misma canción pero desplegada en muchas voces. Los sistemas de neuronas llegan a rendijas de Tiempo que una sola no llegaría.

Tanto trabajo para desplegar las posibilidades del futuro inmediato: para anticiparse unos pocos segundos.

¿Parece que es poco? Esa pequeña ventana temporal significa la diferencia entre la vida y la muerte en situaciones límite(10). Y en la evolución de las especies, es la diferencia entre la extinción y la supervivencia evolutiva.

_____
(1) Acerca del bricolage en la evolución natural, ver Memoria de la vida.
.
Ver también: Qué nos diferencia de los animales.

(2) Ver Desnudando la neurona.
.

(3) Ver Espacio y tiempo.
.

(4) Ver El logos de Heráclito.
.

(5) Ver Goffman: marcos de referencia.
.

(6) Ver El Sentido en Heráclito y Lao-Tse.

(7) Las escrituras sagradas no sólo hablan de religión. Ver Diez vírgenes.

(8) Ver Prigogine: el tiempo rompió su simetría.

(9) También un niño de 8 meses, al arrojar su juguete en presencia de un adulto, produce un signo que significa nada. Pero esa nada abre para él la posibilidad de que el juguete vuelva a aparecer. Y para el adulto, la de comunicarse con él por primera vez en el lenguaje específicamente humano.

(10) Cuando todo se vuelve imprevisible, ver Jaspers: La situación límite.

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4 thoughts on “La Neurona que conquistó el Tiempo

  1. Espectacular, me ha encantado. No puedo añadir nada porque es un tema nuevo para mí, pero es que no he parado de anotar ideas. Además de que el relato es tan visual, que me ha parecido una película. Muchas gracias.

  2. José Luis, es impresionante el estado de “hiperalerta” al que está sometido nuestro cerebro y emocionante que con tus reflexiones nos vayas descifrando su comportamiento. Gracias!!!

    • Es la herencia que hemos recibido de quienes sobrevivieron a todas las crisis, generación tras generación desde los caballitos de mar y aún antes. JL

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