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Tres años de contactos fecundos

future in motion“Difícil de ver. El futuro siempre en movimiento está…” dijo el maestro Yoda, posiblemente por haberlo oído (George Lucas) a algún monje budista.
Amigos lectores, este blog de Estética existencial cumple ahora tres años. Con esta disculpa quiero detenerme un momento a mirar atrás, antes de proseguir.

Mucho antes de iniciar el blog, intenté hacer una tesis sobre la Situación y el Sentido. Dos conceptos fundamentales de la filosofía existencialista del siglo XX. Para ello acudí, con no poca osadía, al departamento de Filosofía de mi universidad a buscar un director de tesis para una investigación que utilizaría redes neuronales artificiales.

Poco después, el doctor que iba a dirigir mi tesis, fue interpelado por una compañera: -“Oye ¿es verdad que en tu departamento hay un loco que va a dirigir la tesis de un informático?”.

Como he contado en otro lugar(1), durante un curso de doctorado en esa misma época, y rodeado de teólogos, un eminente doctor explicaba la tríada hegeliana con el ejemplo: “1- El hombre busca  Dios; 2-pierde a Dios; y 3- reencuentra a Dios“. Le pregunté si era como en las películas de Hollywood: “Chico busca chica, chico pierde chica…” Me contestó con un seco: “No es lo mismo”.

Pero al menos, no me echó de clase. Cosa que si hicieron otros, pocos años después. Me habían llamado a trabajar en un proyecto político en un equipo formado por juristas. Pero no me soportaron más de quince días: “porque tú hablas de filosofía sin tan siquiera utilizar términos jurídicos“.

Las mayores barreras que he encontrado, no han sido las de la política, la raza y ni siquiera el fanatismo, sino las que levantan, para proteger sus certezas, quienes han tenido el privilegio de estudiar, convirtiéndose en expertos de algo cada vez más pequeño(1).

Jorge Oteiza 1908-2003

Se diría que los artistas, por su sensibilidad, estén libres de eso; pero no es así. Años antes de estas cosas, el artista que más admiro, Jorge Oteiza(2) me escribió que le apenaba un poco saber que yo estuviese “estudiando cibernética” porque “el lugar en que más te necesitábamos [era] el de nuestras antropologías”. Sin embargo añadía que “en el lugar que tú estés nos enriqueceremos todos contigo”.

Ahora, a los 13 años de su muerte, me saltan las lágrimas al releer esta carta, de un hombre que se consideraba a sí mismo un “centauro fronterizo“. Alguien que asume su doble herencia humana y animal; siempre en la frontera, unas veces por dentro, otras por fuera; entre el ser y el no-ser. También son las palabras de un padre, transmitiendo a su descendencia su confianza plena, aún años después de haber muerto.

En la vida he sentido diversas “llamadas”; no todas para bien. Y con el tiempo he aprendido unas pocas cosas que he ido depositando en el camino de este block. La más importante, que el enfrentarnos a los malos no nos hace buenos(3). Pero hoy me gustaría referirme a otra: que las cosas lejanas están más cerca de lo que parecen: como esta carta de Oteiza que me habla años después de su muerte, o aquella estrella que ahora luce ante nuestros ojos tal como era hace millones de años.

Vivimos en un planeta donde los seres más complejos (y complicados) que lo habitan somos los humanos. Durante muchos siglos creímos ser el centro del universo. Y ahora vamos aprendiendo poco a poco que no lo somos. El universo es demasiado grande y desconocido para abarcarlo o controlarlo. Aunque no para comprenderlo. Porque ahora sabemos que lo inmensamente complejo se puede volver también pequeño y habitable.

Y no porque hayamos construido máquinas que multiplican la fuerza de nuestros músculos para levantar pesos inmensos, viajar a velocidades increíbles para nuestros abuelos, o conversar con alguien que se halle al otro lado del planeta o más allá de la luna.

Todo eso que somos capaces de construir, pensar e imaginar, es porque hemos recibido la herencia de muchas generaciones de humanos, primates, mamíferos, vertebrados y bacterias, desde hace mil millones de años. Ellos nos han creado y han muerto para que nosotros vivamos; aunque sea una vida tan efímera como la que ellos vivieron. Y para que en este pequeño lapso de tiempo, podamos seguir dejando en herencia lo mejor de nosotros mismos.

mundo_pequeño_marcosSobre todo hemos heredado un cerebro capaz de hacer mundos pequeños(4) a partir de un mundo real inmenso. Y que haría posible construir conscientemente un futuro mejor para generaciones venideras, aprovechando los errores que hemos cometido.

Nuestro cerebro es una máquina muchísimo más compleja que cualquiera de las que hemos construido o podamos llegar a construir. Y no sólo lo es por sus cien mil millones de piezas conectadas entre sí mediante una maraña de nervios. Hay una dificultad aún más importante: Que sabemos cómo funciona cada pieza, pero apenas nada de cómo colaboran entre ellas. Porque los cerebros son como las colmenas: lo suyo (nuestro yo) es una inteligencia de enjambre.

En anteriores posts he escrito también que una neurona es una máquina del tiempo(5), que nos permite usar aspectos del presente para recuperar fragmentos del pasado y anticipar con ellos el futuro. En esto consiste el encontrar el sentido de la situación en que nos encontramos. Y eso es lo que hace 25 años quería investigar en mi tesis, aunque por entonces no habría sabido formularlo así.

¿Encontrar el sentido de la situación o dar sentido a esa situación? Creo que se trata de ambas cosas; porque como me ha recordado una amiga teóloga: entendimiento es entenderse hablando unos con otros. Todo es un diálogo: una interacción que viene y va conformando un sentido.

Encontramos el sentido porque guardamos experiencias vividas en el pasado. La nueva situación nos evoca aquel pasado, suscitando en nosotros emociones y sentimientos. Con ellos nos sumergimos en situaciones vividas o escuchadas en relatos. Así la nueva situación, por inesperada y rara que parezca, nos impregna y facilita nuestra inmersión en ella. Nos comprometernos con la situación; y lo hacemos impregnándola de nuestros sentimientos. Esto es lo que hace un artista al crear su obra(6).

Y es lo que hacemos todos los humanos: los científicos cuando se comprometen a desentrañar algún misterio del universo. Los niños antes de aprender a hablar(7). Y todos los animales al enfrentarnos a situaciones límite(8) en nuestra vida. Incluyendo las situaciones inesperadas que surgen en la vida cotidiana.

Como algún lector de este blog habrá advertido ya, me estoy refiriendo a la pregnancia (9).

De los 172 posts que he publicado en los 3 años de este blog, hay uno especial, estadistica Ley de pregnanciaporque un día tras otro es el que más visitas recibe.
En estos tres años ha sido visitado 28 mil veces (más del doble del que le sigue). Y la verdad es que yo nunca habría esperado que esta Ley de la Pregnancia de la Gestalt resultase tan popular.

Aunque sí era importante para los tres amigos que comprendimos su significado, mientras compartíamos con Oteiza la experiencia de construir aquel cartel, que denunciaba el asesinato terrorista de una mujer ante su hijo(10).

Desde entonces sabemos que la “pregnancia” no tiene que ver sólo con formas y colores; sino con comprometerse, impregnarse –preñarse- de y con los demás.

Así que estos otros amigos actuales aunque desconocidos de Méjico, Colombia, Argentina, Ecuador o España, quizás dirigidos por profesores de diseño, han tocado ese post un instante -en 28.000 contactos- impregnándonos mutuamente, aún sin ser del todo conscientes de lo que eso significa. Así funciona inteligencia de enjambre: “No saben, pero lo hacen” escribió Carlos Marx y en eso tenía razón; así es como se hace la historia humana y como se ha hecho, desde mucho antes, la historia natural.

Así también funciona una neurona: tocando a las demás, a miles de ellas en cada contacto. Y así también funciona casi todo lo demás. Comprenderlo, intervenir, impregnarnos, desde el arte, desde la ciencia o desde cualquier otro ámbito de la vida, es una tarea digna.

Yo pienso seguir intentándolo mientras pueda. Y os narraré esa aventura. Que la aventura puede ser loca, mientras el aventurero sea cuerdo. Gracias por estos tres años de vida compartida. joseluis817

________
(1) El que sabe que sabe que sabe: cada vez sabe más acerca de menos; al final lo sabe todo acerca de nada.

(2) Ver Jorge Oteiza.
.

(3) A hacer el mal se aprende fácilmente. Ver Yo no mato…

Acerca del mal, ver también La percepción del mal.

(4) Ver El mundo pequeño.
.

(5) Ver La neurona que conquistó el tiempo.

(6) Ver Ser estético: encuentro en la segunda fase.

(7) Ver El origen de la magia en el niño.
.

(8) Ver Jaspers: La situación límite.
.

(9) Ver Pregnancia: más allá de la Gestalt.

(10) Ver Oteiza contra el silencio de los corderos.

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10 thoughts on “Tres años de contactos fecundos

  1. Alberto dice:

    ¡Felicidades! ¡Y que cumpla muchos más!
    Gracias JL por compartir ideas y preocupaciones que nos enriquecen a los demás.

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