cerebro

EHB: un proyecto demasiado grandioso

hbpPara comprender el cerebro, hay que guardar cierta distancia, alejándose de él en varios sentidos.

Primero: porque su tremenda complejidad es una maraña, donde árboles y ramas no dejan ver el bosque(1). Es un desafío demasiado grande para la tecnología actual de nuestra especie y para nuestros hábitos de pensar demasiado anclados en el pasado.

Segundo: porque cada neurona es en sí misma una máquina bioquímica y eléctrica demasiado complicada, construida  por genes que agregan mayores niveles de complejidad.

Por esos motivos, intentar construir un cerebro humano es actualmente una locura comparable a que Eratóstenes hubiese pretendido medir la Tierra con una cuerda.

Y, sin embargo, eso es lo que intentaron las autoridades europeas con su Proyecto de Cerebro Humano (European Human Brain) en 2012. La historia empezó como suele suceder, con un joven muy prometedor.

Henry Markram era un estudiante dotado de una inteligencia y motivación fuera de lo común. En 1994, antes de obtener el doctorado, logró medir la actividad eléctrica recíproca entre dos neuronas vivas, recién extraídas del cerebro de una rata.

En una charla TED(2) en 2009 expuso en público la idea de realizar una reconstrucción gráfica en 3D del mapa completo y en funcionamiento  del cerebro humano, con 86.000 millones de neuronas y 100 billones de sinapsis. Se propuso conseguirlo en una década, con superordenadores que aún no existían, pero que esperaba que fueran operativos a lo largo de esos años.

Henry tenía un poderoso motivo para darse prisa: un hijo autista, a cuya dolencia pretendía encontrar cura. Por ese motivo, su proyecto no sólo debía permitir comprender cómo funciona un cerebro humano. También facilitaría probar el efecto de nuevos fármacos en cada punto preciso para tratar las enfermedades mentales. Y todo eso se lograría en diez años y costaría mil millones de euros.

markram_tedEn este vídeo, que hasta ahora ha recibido más de un millón de visitantes, presenta su proyecto. El audio es en inglés, pero pueden seleccionarse subtítulos en español.

icaroEs fácil conmoverse ante esa fe capaz de mover montañas. Pero merece la pena leer cuidadosamente su transcripción en español, separándose un poco del contacto emocional; y lo que podemos ver entonces es a un Ícaro enfrentándose al sol con sus alas de cera(3).

Lo que Henry Mankram llamaba en una entrevista su “impaciencia” le impulsó a hacer un modelo completo del cerebro humano. Consideraba que la neurociencia estaba demasiado fragmentada: “No me bastaba con entender fracciones del cerebro; necesitamos entenderlo todo”. Cada molécula, cada gen, cada célula. No podemos dejarnos nada. (4)

En 2012 las autoridades europeas aprobaron el proyecto, a pesar de la crisis económica mundial y sus propias proclamas de austeridad. A los políticos no suele interesarles demasiado la ciencia, pero les gusta la grandiosidad. Pretenden “hacer Historia” aunque para ello deban gastar mucho dinero (que no suele ser el suyo).

Al pasar el primer año los resultados no fueron los esperados. Empezaron las críticas. En 2014 se creó un grupo de mediación. En 2015 varios cientos de neurocientíficos europeos enviaron una carta muy crítica a las autoridades europeas(5). Tras difundirse esa carta, el grupo de expertos emitió un informe que concluía: El HBP aborda unos objetivos muy ambiciosos a largo plazo, que no se pueden conseguir en el plazo previsto y con los recursos financieros disponibles”.

Como consecuencia, la financiación del segundo año cayó a la mitad. Markram fue sustituido en la dirección y se apartó del proyecto.

Al menos, no le quemaron en una plaza de Roma como a Giordano Bruno, otro visionario del sigo XVI que también se adelantó a su tiempo. Este hombre imaginó a la tierra y los otros planetas girando alrededor del sol; lo que ofendía tanto a Dios que fue condenado por la Inquisición romana a morir en la hoguera.

Lo digo, porque los tiempos han cambiado a mejor en algunos lugares del mundo. Pero hay algo que no ha cambiado con el tiempo mismo: Hoy sigue siendo tan peligroso adelantarse demasiado, como no llegar a tiempo. Pasarse como quedarse corto (falta en euskara: huts) (6)

Lo importante es estar preparado antes de que suceda (lo que se espera que suceda) y hay que estar allí en el momento en que sucede. Como estaban las vírgenes prudentes(7) de la parábola evangélica, con la lámpara encendida y la reserva de aceite por si la espera se alargaba.

Curiosamente, eso mismo es lo que hace una neurona. Y lo hace mejor que cualquier otro ser vivo. Es el mayor invento de la evolución biológica desde la creación de la vida: las neuronas aprenden de la experiencia, de los encuentros casuales. Aprenden porque se adelantan, pero tampoco demasiado. Aprenden, porque están preparadas en el instante en que se produce la convergencia de sucesos que darán sentido a su intervención.

Ya sé que esto es difícil de entender. Por eso a la mayoría de las personas no le interesa; y a los pocos que les interesa, como Markram, les entra la prisa y lo pierden todo.

Partiendo de esos simples principios(8) y (9) la evolución ha construido el cerebro de una mosca, de un elefante y de cualquier ser humano. Pero eso le ha llevado tres mil millones de años. Los humanos que somos más que sapiens: “sapiens-sapiens”, puede que tardemos menos. Pero algo más de diez años, creo que sí.

Una de los reproches que recibió el proyecto de Cerebro Humano desde el principio, es que se debería avanzar en sentido contrario: desde abajo hacia arriba: intentar comprender cómo las neuronas y las redes por ellas formadas, han sido útiles para la supervivencia y reproducción de los animales. Y cómo, por serlo, se han sostenido y desplegado en cerebros cada vez más complejos a lo largo de la evolución de las especies.

Habrá que comprender el cerebro de una mosca, antes que el de un ratón o un simio. Y mucho antes que el  de un ser humano.

Eso no se consigue con un proyecto espectacular como fue el envío de un hombre a la Luna. Se conseguirá cuando compitan muchos proyectos de investigación grandes y pequeños. Proyectos que abran diferentes vías. Eso ya se está haciendo actualmente con resultados que encontramos aplicados a nuestros móviles y algún día no lejano en automóviles y drones.

Pero el cambio más importante será en el pensamiento. Ya no basta con pensar como lo hacían Platón(10), Newton(11) o Einstein. Así nadie llegará a entender un cerebro humano ni la inteligencia de enjambre de una población de abejas: cerebros pequeños pero que trabajan en colaboración.

Los humanos deberemos atrevernos a pensar en libertad, corriendo el riesgo a equivocarnos. Cuando cometamos muchos errores y muchas ideas vayan quedando descartadas, algunas sobrevivirán y evolucionarán.

Tendrá que haber muchos niños que jueguen con mascotas movidas por pequeñas redes neuronales. Y muchos adolescentes aprendiendo a construirlas y experimentar con ellas. Y muchos científicos que hayan aprendido a pensar desde niños de manera diferente a la de sus padres… Entonces se estará en condiciones de atravesar esa nueva frontera del espacio-tiempo.

“Necesitamos variedad en neurociencias… Dado lo poco que se sabe sobre el cerebro, necesitamos tanta gente diferente expresando ideas diferentes como sea posible” (Rodney Douglas, INI-ETH)

Entre tanto seguiremos dando palos de ciego (que tampoco es tan malo como parece).
Pieter_Bruegel_Parábola de los ciegos_1332Brueghel pintó a unos ciegos avanzando penosamente conducidos por otro ciego. Pero ¿y si el primero no era del todo ciego? O podría haber sido también cojo y sordomudo.

Así avanzamos la humanidad: paso a paso, tropezando, cayendo, levantándonos y volviendo a empezar. A menudo desde situaciones límite(12).

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(1) Ver La red neuronal de nuestro cerebro
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(2) Las charlas TED, ver aquí son una fuente de información imprescindible sobre educación, ciencia y creatividad. Formada por vídeos con audio la mayoría en inglés, y subtítulos seleccioanables en 28 idiomas.
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(3) Ícaro cayó al mar al derretir el sol las alas de cera construidas por su padre Dédalo, para escapar del Laberinto.
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(4) “Guerra abierta en el mayor proyecto europeo para descifrar el cerebro” El Mundo, 9/7/14
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….Ver también “El sueño de recrear el cerebro humano recibe un baño de realismo” ElPaís, 2/4/15
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(5) Carta abierta dirigida a la comunidad científica acerca del Proyecto Cerebro humano por 816 neurocientíficos europeos: http://neurofuture.eu/ (en inglés)
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(6) Agradezco al amigo lemaldi el haberme recordado el “huts” -la falta- en el deporte de la pelota vasca, que es el meollo de la pregnancia, como demostraremos pronto.
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(7) Las escrituras sagradas no sólo hablan de religión. Ver Diez vírgenes.
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(8) Ver Desnudando la neurona.
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(9) Ver La neurona que conquistó el tiempo.
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(10) Acerca de Platón, ver La tríada metafísica
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….Y ver también: Irracionales.
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(11) Acerca de Newton, ver Simple y complejo.
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(12) Ver Jaspers: La situación límite.

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2 thoughts on “EHB: un proyecto demasiado grandioso

  1. Aunque no lo quemasen literalmente en la hoguera, Mankram es un personaje digno de una tragedia griega. Su destino -y el de su hijo- estaba fijado de antemano: el fracaso.
    Como científico brillante tenía que saberlo: 1º demasiada prisa, 2º demasiada implicación emocional, 3º demasiada fe en futuros dioses informáticos. ¿Demasiada fe en si mismo, al margen del tiempo y del entorno?

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