El claro del bosque y los agujeros negros

Un agujero negro es un fenómeno de masas. Una masa concentrada tan atractiva, que cuanto le rodea se acelera y es engullido por ella. Más allá de su “horizonte de sucesos” sólo queda oscuridad y silencio.(1).

Se diría que nada escapa a su atracción… ¿o sí? Por increíble que parezca, alguna luz casi imperceptible logra escapar… Stephen Hawking descubrió que en los bordes de los agujeros negros pueden aparecer chispas minúsculas. Es una paradoja que allí donde nada escapa, algo se esté escapando -y se nos está escapando. Toda una lección de la materia inconsciente que podemos aprovechar(2).

en lo mas oscuro amanece

Porque en lo más oscuro amanece. En lo más turbulento e imparable, el tiempo también está trabajando, invisible, en sentido contrario a lo evidente. Y al cabo, lo que estaba oculto emerge y la historia toma un giro inesperado.

El claro del bosque o el comienzo de la tiranía

Heiddegger escribió en 1968 que desbrozar el bosque de hojarasca abre un espacio, un claro del bosque, donde juega la libertad. Eso -decía él- puede conducir al final de la filosofía y el comienzo del pensar(3).

Pero los humanos no somos espíritus pensantes. Somos seres materiales que cuando nos deslizamos a un abismo, caemos en él por la fuerza de la gravedad. Somos también seres biológicos, descendientes de mamíferos depredadores y a veces intoxicados de testosterona. Por eso aprendimos a ponernos de acuerdo y protegernos unos de otros con una red de leyes. Esas leyes se sostienen en un marco que es la Constitución y el Estado democrático. Si ese marco falla, retornamos a ser una tribu enfrentada a otras tribus.

Nietzsche dijo acerca de Dios que muere cuando se nos vuelve increíble. Es porque la fe mantiene vivos a los dioses. Lo que mantiene viva a la democracia es la lealtad. El ser leales con la democracia y la Constitución; esto es respetar el derecho de los demás.

Cuando agrupados en un acto de voluntad negamos el derecho de otros a no estar de acuerdo con nosotros, nos encerramos en un espacio que nos protege frente a ellos, pero este espacio no es un claro en el bosque, sino un vertedero en que la libertad de todos se pierde en un pozo sin fondo.

Vertedero1En ese espacio no juega la libertad ni es el comienzo del pensar, porque los gritos ocultan los silencios. Unos gritan y los otros callan, primero por prudencia, luego por miedo. Entonces el silencio de la mayoría es ocupado por la tiranía.

La tiranía es mucho más que la existencia de un tirano. Los tiranos son pobres diablos cuando no existe un espacio para la tiranía. Pero cuando ese espacio ha sido despejado por muchedumbres apasionadas, para quienes las leyes sólo son obstáculos a su proclamado derecho a a decidir, entonces el primer descerebrado que se suba a una mesa, tendrá fácil imponer la tiranía en nombre de su Pueblo, su Nación, su Raza o su Religión(4). Todo delirio empieza en una persona, pero cuando otros muchos se le adhieren, el bosque es tragado por la selva, con nuevos salvajes que ahora llevarán botas y armas automáticas.

Dejá vue

En 1962, supremacistas blancos encabezados por el gobernador de Mississipi se enfrentaron a una ley del Tribunal Supremo para impedir que un estudiante afroamericano se matriculase en la Universidad de Mississippi. El presidente John F. Kennedy envió 3.400 efectivos de tropas federales. Murió un periodista francés y hubo múltiples heridos. En un discurso, que se convirtió en histórico, justificó la intervención con estas palabras:

“Los estadounidenses son libres de estar en desacuerdo con la ley, pero no de desobedecerla. Pues en un gobierno de leyes y no de personas, ninguna persona por importante y poderosa que sea, y ninguna muchedumbre, por rebelde o turbulenta que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia. Si este país llegara al punto en que cualquier persona o grupo de personas, mediante la fuerza o la amenaza de la fuerza, pudiera desafiar prolongadamente los mandatos de nuestros tribunales y nuestra Constitución, entonces ninguna ley estaría libre de duda. Ningún juez estaría seguro de su mandato y ningún ciudadano estaría a salvo de sus vecinos”.

¿Es la tiranía algo que ocurrió sólo en el pasado? ¿O estamos hoy en peligro de caer bajo nuevas tiranías? ¿Cómo puede ser que miles de personas votando libremente ayuden a sojuzgar a otros y quedar ellos mismos sojuzgados bajo un tirano? Eso ya ha sucedido; pero, puede suceder hoy? Una respuesta a estas preguntas se encuentra en este reciente libro de Timothy Snyder: “Sobre la tiranía” que recomiendo vivamente. Escribe para los norteamericanos, pero cualquiera de nosotros reconocerá en él a su propio país.

_____
(1) Plegar, desplegar y colapsar
.
.
(2) Historia real y narraciones
.
.
(3) Lichtung: el claro del bosque (en Heidegger)
.
(4) El poder de la estupidez
.

Anuncios

2 comentarios en “El claro del bosque y los agujeros negros

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s