Construyendo el Enemigo

icono amo-esclava-colorLa desigualdad social fue y sigue siendo cosa de hombres.


La primera fase del neolítico se basó en el parentesco transmitido por línea materna. Pero la segunda fase, basada en las ciudades, fomentó la belicosidad de los machos y condujo a las desigualdades social que aún perduran.

En estas condiciones turbulentas, se desarrolló la escritura, que impulsó la comunicación y el pensamiento humano.

Evolución del pensamiento racional

En el capítulo 8 vimos que la construcción de herramientas produjo la conciencia de separación de sujeto y objeto (1). Este fue el primer marco racional de referencia de la mente humana.

La socialización de ese proceso aplicó esta diferencia a la relaciones sociales, como diferencia entre yo y el-otro. Así surgió la conciencia de sí-mismo frente al otro: esto es el marco social de nuestra mente.

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Lenguaje y pensamiento humanos se mueven entre esas dos dimensiones: el de las relaciones objetivas y el de las relaciones sociales. O, desde el punto de vista del sujeto, entre la relación del sujeto con objetos y la relación del sujeto con otros sujetos como él.

La superposición de esos dos marcos abre posibilidades inexistentes en otros animales; pero también nuevas complicaciones.

Para integrar ambos puntos de vista, nuestros antepasados tenían a su favor una inestimable herencia recibida de otros mamíferos: la empatía.

La empatía, generada por las neuronas espejo, facilitaba la identificación emocional entre yo y el otro. Eso hizo posible ver al otro como prójimo, como hermano, aunque no perteneciese a la familia. Así se mantuvo entre humanos el apego con las crías, con la pareja sexual, la compasión, la camaradería y la solidaridad social. En una palabra, la vivencia del nosotros como pertenencia a un grupo bien avenido.

El cambio en la receptividad sexual de la mujer hace dos millones de años, también favoreció la cohesión del grupo de cazadores-recolectoras, por el interés de los cazadores por volver  encontrarse con su mujer o mujeres y la relación duradera con los hijos pequeños. Las funciones sociales, productivas de hombres y mujeres eran muy complementarias.

La combinación armoniosa de la razón incipiente y de estos sentimientos de acercamiento hizo posible la supervivencia en grupo. También les favoreció la experiencia de la pérdida del ser y su recuperación en el ser colectivo (2). Experiencias que llevarían hasta el sentido de trascendencia (3), que habría de formar parte de la cultura humana de ahí en adelante.

El camino a la escisión del bien y el mal

Pero esa misma dependencia de las emociones positivas, llevó a que la separación del otro como objeto y su reencuentro en el nosotros, produjese inevitables paradojas. Porque nuestros antepasados no eran apacibles rumiantes, sino fieros depredadores. Así heredamos biológicamente no sólo emociones de apego y solidaridad; también de ira, violencia y destrucción.

Incluso la construcción de herramientas tiene una componente agresiva, pues consiste en destruir el ser-en-sí  de una piedra, para que de esa negación surja como producto el ser-útil de la herramienta. Esto no vuelve violentos a tallistas y escultores: sólo facilita la objetividad. El producto aparece como algo material diferenciado y contrapuesto al sujeto: es un objeto nuevo, externo, sin vida y ajeno al sujeto que lo ha producido. No es una prolongación de su cuerpo, aunque pueda servir para ello. Evidentemente puede resultar útil de diversas maneras, porque para eso ha sido construido. Pero también se deteriora: las primitivas herramientas perdían su filo apenas usadas; y entonces se abandonaban y eran sustituías por otras.

usar-tirarNuestros antepasados homininos no podían permitirse ser caprichosos, pero se acostumbraron a usar y tirar. Lo que supone una fría relación con las cosas. Pero, al fin y al cabo, no eran más que piedras. También aprendieron, como cazadores, a matar por el bien del grupo. Y evidentemente, a matar a otros humanos, antes que resultar muertos por ellos.

En resumen, la experiencia de construir herramientas, que puso a los homininos en el camino de ser racionales, también abrió la posibilidad de considerar cualquier objeto como prescindible, desechable e invisible, en cuanto no fuese de inmediata utilidad. Y a eso se unió su capacidad biológica de convertir el miedo en ira y matar sin miramientos. El lado oscuro de la humanidad estaba preparado para emerger a la vez que la conciencia y el sentido de trascendencia, ante una crisis sin precedentes: la desaparición de la caza como fuente principal de subsistencia.

No fue necesario que ninguna mujer mordiese un fruto prohibido engañada por alguna serpiente. Esa es una de tantas fake news de nuestras historias sagradas.

Desaparición de la caza

El cambio climático del final de la última glaciación llevó a los últimos cazadores paleolíticos a dedicar más tiempo a sus habilidades como guerreros que como cazadores. A medida que crecían los asentamientos agrícolas, fruto de las artes femeninas, también crecía la amenaza de incursiones en las tierras fértiles, la necesidades de defenderse y la demanda de guerreros.

Construir un enemigo para usar y tirar

El excedente de cazadores convertibles en guerreros aportó un argumento nuevo respecto a las historias contadas hasta entonces. Ahora se trataría de un relato con sólo dos personajes: el bueno y el malo; protagonista y antagonista. De los dos, el más interesante en cualquier historia es el malo: el antagonista. Es el que concentra toda la atención del público. Y también debo precisar que esos dos personajes no son individuos, sino dos conjuntos de individuos excluyentes: “Nosotros” y “Ellos

Ur_CarroLa historia es siempre la misma: -Todo iba bien hasta que Ellos aparecieron. Ellos nos envidian porque nosotros somos superiores en todo. Por eso, ellos quieren quitarnos nuestras tierras, nuestro ganado y nuestras mujeres y nuestros hijos. Nos atacarán a traición y, aunque nos defendamos, esto no acabará hasta que les pongamos en el lugar que les corresponde: aplastados en el barro bajo los pies de nuestros caballos.

No busquéis mujeres en esta imagen: éste es un mundo de hombres y para hombres.

Lo peculiar de esta historia, es que sirve por igual a los dos bandos enfrentados. Miles de años después, se sigue contando lo mismo en los conflictos políticos, religiosos y sociales; entre regiones o países, contra personas de otro color o con ideas, costumbres o lenguas diferentes. Una historia de hombres para hombres, que tienen hijos para poder seguir haciendo guerras.

Y ¿entre guerra y guerra qué hacían? Para eso se inventaron las tabernas y en Sumeria las cervecerías.

La creación del machismo

En todos los lugares del mundo donde surgieron asentamientos neolíticos, nacieron castas militares y las mujeres se convirtieron en el medio para traer guerreros al mundo y entretenerlos entre batalla y batalla.

La utilidad del relato épico de construcción del enemigo parece ser la preparación psicológica para la guerra. Pero, cuando la guerra acaba, siempre queda una sociedad dividida en trozos asimétricos. Por eso, el relato que justifica la guerra de conquista bajo la apariencia de defensa propia, aparta la atención de que la guerra también es la oportunidad de hacer prisioneros para convertirlos en esclavos. Ese es el verdadero y último sentido de la construcción del enemigo: obtener mano de obra barata. Aunque como vemos, la guerra está llena de ventajas y por eso encuentra tanto partidario (entre los hombres).

Así fue como hace 6.000 años empezó en Sumeria (4) la historia que mejor conocemos. Los humanos llegaron a tener más posibilidades de las que nunca habían tenido. Entonces, lo que tenían les pareció poco: lo querían todo. El poder de las armas se les subió a la cabeza. Y ahí sigue.

El miedo sostiene el despotismo

El relato fundacional que construye el enemigo colectivo, sirvió para justificar la guerra, pero aún más para justificar la tiranía dentro de los muros que se habían levantado para defender las ciudades.

Así, cuanto sucediera, bueno o malo, dispondría de antemano de una sencilla explicación. Todo lo malo provenía de fuera. Y como contraste, el rey y los nobles guerreros que le rodeaban serían reconocidos como protectores y benefactores.

El enemigo, temido en el exterior, se convierte en el despreciable esclavo del interior: esa diferencia define a la propia sociedad al delimitar simbólicamente el marco de relación social. Un marco que es aún más efectivo que los muros materiales que rodean la ciudad. Porque facilita una una lógica perfecta que impide cualquier paradoja: La existencia del enemigo fuera de los muros define también y recuerda en todo momento la diferencia entre amos y esclavos, entre nobles y plebeyos, entre terratenientes y siervos, entre patriotas y traidores. Los nombres cambiarían con el paso de los siglos y las condiciones de la explotación también.

Allí empezó la historia y la mentira. Relatos construidos para tergiversar la realidad, al servicio de unos privilegiados. La explotación del hombre por el hombre y la doble explotación de la mujer.

La guerra es el arte del engaño… incluso antes de empezar

Sun TzuPocos miles de años después de formarse los primeros reinos en el mundo, Sun Tzu (5) escribió que el arte de la guerra es el arte del engaño. Este descubrimiento es importante no sólo para comprender el mundo antiguo, sino también el actual. Sun Tzu se refería ahí a engañar al enemigo; pero tuvo el valor de admitir que el general engaña también a sus soldados cuando les hace creer que se preocupa de su bienestar, mientras les conduce a “terrenos de muerte” (situaciones límite donde sólo cabe luchar o morir).

Y, aún diciendo eso, Sun Tzu se quedó corto. El arte de la guerra ya es el arte del engaño antes de que la guerra dé comienzo. Le precede el relato falaz que construye al enemigo a través del miedo. Y oculta que el propio miedo al enemigo es el sostén del despotismo que seguirá a la guerra.

Los lados oscuro y luminoso de la sociedad humana

En el capítulo anterior, vimos cómo la pregnancia se convertía en trascendencia, que define la dimensión espiritual del ser humano. Pero ahora encontramos el reverso tenebroso, tanto de la pregnancia como de la trascendencia.

La aniquilación de la pregnancia de la mano izquierda es la ciega sumisión a la determinación (y a los golpes) de la mano derecha. Es el predominio de la forma sobre el contenido y del aplastamiento de lo posible, que es negado o domesticado por un realismo brutal.

La aniquilación de la trascendencia es la eliminación del retorno, del volver a poner los pies en tierra tras el salto metafísico. Es perder la cabeza en el infinito, tanto como el quedar prisionero de por vida, sin salida posible: estar materialmente esclavizado o permanecer enajenado (psicológicamente esclavizado) para aceptar a un déspota Gran Hermano como salvador, mientras muchos miran para otro lado, con la esperanza de sacar provecho “de la situación”.

La razón humana se pervierte, al perder el contrapeso femenino y terrenal de mantener los pies en la tierra, en lo particular; percibiendo la nube de factores ocultos tras de lo evidente. Y se pervierte la razón al renunciar a dominar los sentimientos de miedo, ira o avaricia. Entonces el sueño de la razón produce monstruos.

Cabe peguntarse qué queda de aquel mundo en la actualidad, ya que aparentemente no existen ahora esclavos como entonces.

Reconozco que las cosas han mejorado en muchos aspectos desde entonces. Sin embargo, la desigualdad no ha dejado de existir en todas las sociedades humanas y en la mente de los humanos. Es el gran problema de todas las civilizaciones. Y puede empeorar en el futuro.

miedo-iraEl miedo a un enemigo exterior o al otro, al inmigrante, al excluido social, sigue siendo en nuestros días el principal instrumento utilizado por gobiernos, partidos políticos, religiones, ciudadanos de todos los países, creencias y condición social, para justificar las desigualdades sociales.

La revolución

Cuando la falta de pan o de libertad lleva a los oprimidos a rebelarse, hay dos fuerzas que les impulsan: la unión entre compañeros de rebelión y el odio hacia el opresor. Pero la autodestructiva experiencia de la violencia, les lleva a desesperar de la confianza en los camaradas, quedando sólo el odio al enemigo. Y a medida que el enemigo se hace más fuerte e inaccesible, el odio se reencarna en los propios compañeros acusados de traidores. El odio y la violencia se dirigen ahora hacia ellos y, en general, hacia víctimas fáciles, desprotegidas y cada vez más aleatorias. Aunque siempre atribuirán la responsabilidad al enemigo. En esto consiste la perversión moral de las guerras y del recurso a la violencia, aún para alcanzar la libertad. (6)

puño-espinoPor eso las revoluciones contra los tiranos, cuando han triunfado, han levantando nuevas tiranías. El caudillo salvador se convierte en déspota y la libertad se transforma en una forma nueva -y a veces peor- de sumisión. la mano izquierda, ahora convertida en puño alzado contra la opresión, se convierte entonces en el alambre de espino de los campos de concentración. Ésta es otra gran paradoja de la civilización humana.

Y sin embargo, se mueve

Aunque, a veces, lo contrario también sucede. La libertad nació como deseo de libertad, no entre los hombres libres, sino en los barracones de esclavos, en las prisiones y bajo la tiranía. La libertad es tanto más importante cuanto más se echa en falta.

Y así, en lo peor acaba renaciendo lo mejor: en lo más oscuro amanece. Esto también forma parte del descubrimiento del tiempo, que debemos a las culturas neolíticas.

Piedad _mano_izda colorHace unos años, Alberto y yo confeccionamos juntos este vídeo que resumía en 7 spots y anticipaba el ensayo que ahora estás leyendo. Entonces lo titulamos: El precio de la libertad; y lo incluyo aquí como una aportación desde nuestra mano izquierda.

ojo-diosSiguiente capítulo: Cuando los dioses hicieron huelga.


Ver Índice de capítulos

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NOTAS del presente capítulo

(1) Ver: El divorcio entre sujeto y objeto
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(2) Ver: En busca del ser ausente

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(3) Ver: La trascendencia

(4) El mapa de Sumeria está basado en Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Sumeria

Sun Tzu(5) Ver Sun Tzu, citas

–  Y también Sun Tzu: aprovechar lo negativo

(6) Esta explicación del devenir inexorable de las rebeliones violentas se la debemos a Bertrand Russell (Historia de la filosofía., tomo II Cap. 23 Byron)


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2 comentarios en “Construyendo el Enemigo

  1. He vuelto a ver el vídeo El precio de la libertad. Ahora, después de leer este capítulo, me parece todavía mejor. Y de este texto resaltaría esta idea: “Le precede (a la guerra) el relato falaz que construye al enemigo a través del miedo”. Hemos visto, y estamos viendo, ¡tantas barbaridades que empiezan así!

    Gracias, Jose Luis, por recordarnos también que “en lo más oscuro amanece”, y que no es bueno dejar cerrado el puño, que es mejor dejar en libertad (aunque en alerta) a la mano izquierda, y dejar así abiertas las posibilidades, y evitar que los bordes se alambren.

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