La trascendencia

mas-allaEse frágil hilo que une el pasado y el futuro en la mente humana.

El sentido de la trascendencia marca el comienzo de la dimensión espiritual del ser humano.

Diferenciando y recombinando

La producción de herramientas por los homininos produjo una mayor diferenciación entre el lado izquierdo y derecho del cuerpo,  cerebro incluido, cuyas consecuencias son comparables a la diferenciación en machos y hembras que produjo la reproducción sexual.

En efecto, hace 1.200 millones de años, cuando los seres vivos aún estaban formados por una sola célula, se produjo la diferenciación entre células masculinas y femeninas. Ello facilitó la variabilidad genética, que aceleró enormemente la evolución biológica. En ese punto, la naturaleza empezó a hacer apuestas seguras a caballo ganador, mediante el truco de apostar a todos los caballos. Combinando muchas posibilidades en los genes de cada progenitor y muchos más en los distintos miembros del grupo, el azar siempre juega a favor de la evolución de la especie, porque siempre habrá algún individuo mejor adaptado a cualquier cambio del entorno. Y el que gana, se lo lleva todo.

El mismo sistema de diferenciar y apostar a todos los números, volvió a funcionar con los animales vertebrados. El reino animal fue una apuesta por la movilidad, a diferencia del reino vegetal que apostó por la longevidad, echando raíces a su terruño. El cuerpo de los animales vertebrados se dividió por un plano en el lado izquierdo y el derecho. Eso le facilitó el ponerse en situación y moverse en dos dimensiones, caminando con dos o cuatro patas en tierra. Y aún en 3D, nadando con aletas en el agua o volando por el aire con dos alas.

Más tarde, con los homininos, esa apuesta por la diferenciación izquierda-derecha fue aún más decisiva. En este caso, la revolución no fue sólo biológica sino sobre todo cultural, en sus dos ramas: de cultura material y espiritual.

De los genes a los memes

La cultura se construye con comportamientos transmitidos socialmente de una generación a la siguiente. Así como la reproducción y evolución biológica se produce recombinando genes, la reproducción y evolución cultural se produce recombinando memes (1).

Los memes son unidades de información que se transmiten y reproducen de unos individuos a otros mediante la comunicación social. Es decir, mediante el lenguaje: en cualquiera de los lenguajes, incluidos los de las artes y las ciencias.

Sólo unas pocas especies biológicas poseen una cultura: unos pocos mamíferos marinos y unos pocos monos. Pero la llegada de los homininos supuso una revolución cultural sin precedentes. Y eso fue posible, una vez más, por la diferenciación entre las manos izquierda y derecha y sus proyecciones en el cerebro.

He aludido en capítulos anteriores a las dos dimensiones complementarias de esa revolución cultural. La primera fue la experiencia de construir las herramientas materiales, que dio origen a la tecnología. Y la segunda, la experiencia de comunicar socialmente esa experiencia, de la que surgieron los diversos lenguajes de la cultura espiritual.

La construcción material de herramientas extrajo las categorías ocultas en la piedra (el ser en sí de la dureza y el corte), exponiéndolo a la vista, al tacto y al ser usadas materialmente sobre otros objetos (ser-para otros). Pero una vez terminado cada proceso de construcción o uso, lo general, objetivo y abstracto volvía a esconderse en la materia -desaparecía- fundiéndose con la existencia particular de la herramienta física o el útil, hasta que volviera a ser usado.

Por el contrario, al comunicar socialmente la experiencia, aquellas características generales, objetivas y abstractas, podían salir volando a lomos de un sonido o un gesto. Se desprendían definitivamente del objeto físico de origen. Y podían adquirir sentido para otro interlocutor a través del lenguaje.

Ahí también está la clave del salto de la cultura material a la espiritual: de la pregnancia (2) y la determinación (3), a la trascendencia. Y de la materia a la idea y el espíritu humano. Porque en el lenguaje no sólo pueden transmitirse conceptos, ideas objetivas, abstractas y generales. También vivencias, sentimientos y emociones. Gracias a la capacidad del receptor para evocarlas e impregnarse de ellas como propias.

Así como el artesano primitivo y el escultor o pianista actuales se distancian del objeto como sujetos y, a la vez, se identifican con el objeto que están creando en una única experiencia trascendente; de la misma manera, en la comunicación social, el sujeto se diferencia de su interlocutor como yo-mismo y ve al otro como el-otro. Para bien o para mal; porque esa doble identificación, objetiva y emocional, puede tanto abrir las puertas del cielo como del infierno. Del amor como del odio. De la colaboración social, como de la guerra.

ballena_saltoLa trascendencia o el salto metafísico, decía Oteiza (4); y advertía: No se puede (ni se debe) permanecer mucho tiempo ahí arriba:  es preciso volver a poner los pies en tierra. Porque, en esa experiencia del más-allá, nos encontramos con varios fenómenos. Y el primero de ellos es el misterio.

bosque nocturnoEl misterio

El genio ha salido de la botella; y ahora puede suceder cualquier cosa. Pero nunca más, en adelante, volverá a dejarse encerrar. Desde ahora, compatriotas homininos, deberemos cargar con nuestra libertad de elegir; y, por consiguiente, de elegir bien o mal; y de equivocarnos y cargar con las consecuencias. ¿Cómo?: ¿Aprendiendo de nuestros errores, responsabilizándonos del mal causado a otros y haciendo lo necesario para paliar esas consecuencias? O, por el contrario: echando la culpa a otros; o diciéndonos: eso es pasado y yo tengo que mirar al presente. La cultura humana es un inmenso vertedero  de excusas inventadas para eludir nuestra propia responsabilidad.

El misterio tiene que ver con su contrario: el descubrimiento. El arte y la ciencia se ocupan de descubrir misterios. También la policía de investigación. A menudo el descubrimiento es como indicó Heidegger: un des-encubrimiento. Porque hay mucha hojarasca amontonada que no deja avanzar y ni siquiera ver. O porque algún criminal han ocultado el cuerpo del delito.

Pero el misterio es también la experiencia de la trascendencia. “En alguna parte, entre el azar y el misterio, se desliza la imaginación, la libertad total del hombre. La imaginación es nuestro primer privilegio, inexplicable como el azar que la provoca. Es la felicidad de lo inesperado” (Luis Buñuel)

Trascender es ir más allá de lo inmediato, de la situación aquí y ahora. Para cualquier animal, el aquí es su territorio. Y el ahora, como mucho, unos cuantos segundos que le permitan anticiparse a una situación que ya ha vivido y ha quedado grabada en su cerebro.

Para un hominino era lo mismo, hasta que empezó a ser humano. A través de su contacto de la mano izquierda con la piedra y dispuesto a transformarla, el hominino ya experimentó el sentido humano de la trascendencia, de varias maneras:

– Como capacidad de llegar más-allá de lo perceptible con los sentidos. La pregnancia por la izquierda (4) le facilitó percibir anticipadamente algo: presentirlo; involucrarse emocionalmente en ello, en el sentido de Sartre,eyeccion como pro-yecto. Es decir, como proyectarse a sí mismo al vacío. Como un piloto de caza que se lanza al exterior de su avión arriesgándose a lo que venga.

– Presentir a la vez lo que la propia situación tiene de trascendente. No lo que va a repetirse porque ya sucedió antes; como el gato que huye del agua fría porque se escaldó en una ocasión anterior con agua hirviendo. Al ver de nuevo el agua, ese gato está viendo el agua que le quemó. En cambio, el hominino siente una situación por el lado izquierdo su cuerpo y su cerebro y, a la vez, proyecta por el lado derecho otra situación distinta, que puede suceder o no dependiendo de su decisión. La capacidad de reenmarcar la situación es la manera humana de experimentar la trascendencia.

Trascender es pasar de lo obvio, apostando a lo posible que depende de uno mismo el que se haga realidad. Cuando el chapista siente en su mano izquierda la superficie del metal, presiente lo que va hacer o no hacer con el martillo que empuña en su derecha. Se compromete en esa decisión. O cuando el pianista pulsa un acorde con su mano izquierda, está presintiendo y comprometiéndose en lo que va a hacer con la mano derecha en el nuevo marco dispuesto por el acorde.

La trascendencia estética es un viaje desde el ser abstracto -desde la forma o ritmo regular ideal- hacia la pregnancia en aumento, hasta detenerse en la obra de arte o hasta llegar a la pregnancia del vacío como lugar habitable y sagrado.

La volátil conexión entre el pasado y el futuro

Lo que nos diferencia como humanos: Ese frágil hilo que une el pasado y el futuro en nuestra mente. Más allá del presente y de mí mismo. En palabras de Viktor Frankl (5) la vivencia del sentido que hace posible salir de Auschwitz, al tener alguien que te está esperando y una tarea pendiente (que también te está esperando).

En filosofía, la trascendencia metafísica es un viaje desde el ser-en-sí hasta el ser-para-sí y el “espíritu absoluto”. Es el camino que ha hecho la filosofía idealista desde Platón hasta culminar en Hegel.

El Zen (6) es un viaje más allá de lo material, de las palabras y deseos, hacia la iluminación como un estado de consciencia pleno, en la tradición budista.

La mística es un viaje de introspección en busca de lo sagrado como encuentro o presencia de Dios, en el marco de la religión católica.

El estado naciente (7) (en la tesis de Alberoni: Movimiento e Institución (1977) es la experiencia iniciática de un movimiento social -en el enamoramiento o en un grupo más numeroso- antes de que evolucione en una institución regulada.

Y sin duda, la libertad, que los homininos aún no pudieron experimentar más que en-sí misma, de modo natural, porque no llegaron a perderla.

Éstos son algunos de los caminos del espíritu que se abrirían ante nosotros, descendientes de los homininos.

Aquí termina la primera parte del ensayo Las manos nos humanizaron, dedicada a los homininos. El siguiente capítulo 15agricultora Las mujeres domestican el mundo, inicia la segunda parte, dedicada a nuestra propia especie: los humanos modernos. Y el comienzo de la Historia.


Ver Índice de capítulos

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NOTAS del presente capítulo

(1) Meme es un concepto propuesto por Richard Dawkins en su libro El gen egoísta, como unidad de información cultural capaz de replicarse y transmitirse socialmente.

(2) Ver: Pregnancia en la mano izquierda

(3) Ver: Determinación en la mano derecha

(4) Ver El salto metafísico
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(5) Viktor Frankl: En busca del sentido
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(6) Budismo Zen y estética existencial.
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(7) Alberoni: estado naciente.


2 comentarios en “La trascendencia

  1. ¡Cada vez mejor, José Luis! Dando con la esencia de lo humano: ahí está la clave, en la trascendencia.
    Gracias.

    1. Y que los humanos modernos heredamos de nuestros antepasados primitivos. Pero lo que me pregunto ahora es qué dejaremos nosotros en herencia a quienes nos sucedan.

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