Construyendo lenguaje y pensamiento

articulacion_lenguaje_transpLos homininos articularon fonemas en algo parecido a nuestras palabras. Cuando un niño actual en su segundo año de vida juega a construcciones, está reconstruyendo el pensamiento y el lenguaje articulado.

Pero en comunicación humana no podían llegar mucho más lejos. Para hablar como nosotros, habrían necesitado unos 40 fonemas. Y para eso necesitaban varias características de las que carecían: utilizar sus pulmones mientras hablaban; mover la lengua con mayor flexibilidad que un mono; llegar a un compromiso entre faringe y laringe para respirar, comer o hablar. Para hacer todo eso necesitaban un cerebro más grande con lóbulos prefrontales mayores. Y para alimentar un cerebro tan grande necesitaban muchas proteínas de carne. Por si fuera poco, un cerebro de ese tamaño no cabía por el canal de parto de la madre. Por eso nacían cada vez más inmaduros y debían permanecer más tiempo dependientes de sus madres. Problemas por todas partes.

Por suerte, tampoco era mucho lo que tenían que decir. Así sobrevivieron como especie cientos de miles de años. Mucho más de los 70.000 que lleva existiendo nuestra especie, que bautizamos como del hombre moderno.

Con dificultades, siempre en situación límite, la biología de nuestros antepasados fue adaptándose a la comunicación social. Y la cultura (experiencia tecnológica y social transmitida de padres a hijos y entre niños y niñas, como ahora) presionó sobre la biología, acelerando las transformaciones necesarias para sobrevivir y comunicarse mejor.

Cuando finalmente se extinguieron, los homininos nos dejaron toda su herencia cultural junto con sus innovaciones biológicas.

Inicio del pensamiento humano

La experiencia de producir hachas de piedra facilitó a los homininos manejar los primeros significados objetivos, como el ser cortante. Un chasquido de la lengua contra los dientes para emitir un fonema “fricativo” (t, z, ch) puede que imitase el golpe del percutor sobre la piedra evocando el corte de la piedra. Es decir, el significado objetivo resultante de aquella acción material. Corte en el doble sentido de corte-producido en la piedra golpeada y también de capacidad de cortar del filo obtenido: propiedad abstracta de ser-cortante. Ese significado objetivo, combinado con gestos de las manos y expresiones de la cara, habría permitido hacer referencia a diversas situaciones. E incluso decir “¡No!“.

No” es una palabra llena de significado; quizás la más importante del vocabulario actual, pero inaccesible para cualquier animal no humano. Da sentido a la situación presente y del futuro próximo. Puede referirse a un objeto concreto, a una acción o a la posibilidad de un suceso… dependiendo del contexto.

Y el contexto de la situación es lo que mejor expresan todos los animales con sus limitados lenguajes. Mamíferos y aves se las apañan muy bien para indicar el contexto o aludir a una situación, como la presencia de comida, peligro, proximidad de una tormenta, etc.

Pero la palabra “No” niega una situación como posibilidad real: es la palabra preferida del líder de cualquier grupo. Si alguien ha dado una señal de alerta y el líder dice “No“, todos se tranquilizan. Si mientras todos echan la siesta, el líder dice “No“, todos se ponen en estado de alerta. Si uno se dispone a hacer algo y el líder dice “No”, se detiene de inmediato. Esta palabra es una varita mágica. Y es inequívoca: “No es no“.

“No” es la expresión más rotunda de la determinación por la derecha (1). Es la primera operación lógica del pensamiento. Los homininos la descubrieron al empezar a construir sus herramientas de piedra, sin ser matemáticos ni filósofos. No sabían explicarlo, pero lo hacían. Por experiencia lo aprendían y por experiencia lo transmitían a otros miembros del grupo. Especialmente a los más pequeños, porque “mono viejo no aprende trucos“.

El aporte femenino a la lógica: descubrimiento del O-inclusivo

La operación lógica de la negación es tan importante porque abre la puerta no sólo al progreso tecnológico, sino también al pensamiento humano racional.

Acabo de decir que el “No” era como una varita mágica y no he exagerado. Porque gracias a ella, diversos comportamientos propios de los animales pudieron convertirse en humanos.

Y ahí es donde intervinieron las mujeres de manera decisiva. ¿Por qué las mujeres? Porque los hombres ya andaban bastante ocupados con sus armas, sus éxitos en la caza y sus victorias guerreras. Cada vez que contemplaban su propio reflejo en el agua de un estanque, se sentirían muy orgullosos de sí mismos.

Pero mientras los cazadores cazaban, las multiempleadas recolectoras-cuidadoras (2) aprendían diferentes cosas útiles: A diferenciar la plantas comestibles de las no comestibles o perjudiciales. A saber dónde encontrarlas y cuándo.

Aprendieron a controlar a una cría sin perderla de vista (ni de oído), lo cual no era nada fácil. Debido al clima de la sabana, las mujeres carecían de pelo en el cuerpo donde pudieran agarrarse las crías mientras sus madres tenía las manos ocupadas recogiendo plantas o acarreándolas.

Por supuesto, las mujeres sabían construir hachas de piedra igual que los hombres, porque un hacha duraba muy poco, como demuestran los restos hallados. Faltaban muchos siglos para descubrir el sílex y otros materiales de gran dureza. Por eso las hachas eran de usar y tirar; y había que fabricarlas cuando se necesitaban, que era continuamente. Eran tan útiles como las manos porque eran la prolongación de las manos y las uñas.

En sus actividades cotidianas, las mujeres seguramente descubrieron la utilidad de los nervios de animales cazados, así como de los tallos flexibles de plantas que crecían al borde del agua. Ambos podían usarse para algo a lo que actualmente apenas damos importancia, porque sigue siendo cosa de mujeres: atar, coser, sujetar, empaquetar; formar un haz o hatillo. En general, sujetar varias cosas juntas.

Muchos animales agrupan por instinto diversos materiales para construir su nido o trasladar sus alimentos. Son soluciones encontradas en el curso de la evolución biológica de millones de años, que permanecen limitadas a la situación inmediata de comida, reproducción o peligro inminente.

Hoy en día tenemos que hacer un esfuerzo de imaginación -especialmente los hombres- para reconocer la trascendencia de todo lo que consideramos trivial porque lo damos por supuesto.

Desde la experiencia constructiva a la lógica del lenguaje

También creemos erróneamente que los niños sólo juegan, cuando juegan con bloques de plástico o madera a la edad de uno o dos años. Les estamos viendo y no sabemos que están aprendiendo la sintaxis de su lengua materna y que están aprendiendo a pensar con lógica (3). Tampoco ellos lo saben, pero lo hacen.

barco-transporte_1284-827 copiaLo que es más importante de esas experiencias infantiles de construcción es que son el primer paso hacia el empaquetamiento; esto es: la construcción de sistemas formados por partes. Una tecnología que no se basa en cortar y separar, sino en unir, separar y componer.

Y esa tecnología es lo que también la mente humana utiliza para unir fonemas formando palabras; y palabras formando oraciones; y oraciones formando discursos o contando una historia con personajes en diversas situaciones. Resumiendo: jugando a construir cosas, los niños actuales aprenden el lenguaje y a la vez a comprender historias y a narrarlas.

En el capítulo Determinación por la derecha– afirmo que la determinación del ser empieza por la negación. Que al construir algo a golpes, el artesano destruye lo que tiene en su mano izquierda. Y también, que al abstraer algo de esa materia, está apartando su atención de todo los demás. Así que la operación constructiva fundamental es la negación que determina que algo eraya no lo es.

bebe-padre-reducidoEsto es lo que hacen todos los bebés, cuando a los ocho meses empiezan a arrojar su juguete. Si no lo hicieran, no podrían pasar a la fase siguiente, que es articular el lenguaje. En ese sentido puede afirmarse que el pensamiento precede al lenguaje; pero sólo como pensamiento brumoso, indeterminado o determinado sólo como nada; o como la pregunta que inicia un diálogo con el adulto. Por eso es tan importante que el adulto responda. Porque el niño se ha involucrado y llama al adulto a que se involucre también.

Y ahora puede empezar la siguiente fase: la construcción del lenguaje articulado. El manipular objetos con las manos, juntarlos, separarlos, ordenarlos, empaquetarlos y formar con ellos construcciones y sistemas. Aún no es lógica matemática estrictamente; eso llegará mucho después. Pero la lógica nunca llegaría a existir sin esas experiencias de operaciones con objetos (tanto en los homininos como en el aprendizaje de los niños). Si no lo tienen en cuenta los diseñadores de robots no podrán llegar muy lejos.

Empaquetar objetos en paquetes y empaquetar paquetes pequeños en paquetes más grandes es una operación muy importante para articular el lenguaje: se llama anidar.

Por eso, al hablar podemos hacerlo con mucha precisión: –“Esto y eso juntos, forman esto otro”. “Esto y no eso”; etc. Las palabras “Y” y “no“. son decisivas para conectar cosas distintas para empaquetarlas en una. Así es como despega el pensamiento humano articulado por medio del lenguaje.

Al reflexionar sobre ello, estoy aún más seguro de que fueron mujeres quienes dieron ese paso decisivo. Eran madres, abuelas y tías; y recolectoras . Porque ¿qué es recolectar sino unir y construir?

Su experiencia en unir cosas, junto a su experiencia en el cortante “No“: tan cortante y feminista como el chasquido de una piedra al golpear. Con ambas ideas combinadas podían llegar muy lejos (con atillos, fardos y niños al hombro). Y además, ahora tenían herramientas para disponer de un lenguaje articulado, con el que decir: “esto y esto”; o “esto y no esto otro”. A partir de ahí, un mundo surge de sus manos…

Las historias contadas hoy en día y todas las obras de arte son construcciones extendidas en el espacio o en el tiempo. Y potencialmente desplegables hasta el infinito. Se forman desplegando elementos diversos y articulándolos de dos maneras: en secuencia (uno tras otro) o en anidamiento (uno dentro de otro) En cajas de distintos tamaños, unas junto a otras, unas sobre otras, unas dentro de otras. En la evolución de la cultura humana, ese despliegue ocupó la mayor parte de su prehistoria.

Hasta ahora hemos visto sólo elementos básicos del lenguaje y de las historias, esenciales para lo que se conoce como protolenguaje. Algo parecido a la lengua de un bebé desde los 9 meses hasta cumplir dos años.

Articulación de fonemas
articulacion_lenguaje_transpLos fonemas se articulan formando palabras un fonema tras otro, como un tren formado por vagones.

Anidamiento de palabras
apilamientoLas palabras se empaquetan en oraciones; pero, dentro de ellas pueden guardarse en paquetes más pequeños. Es como empaquetar las palabras en cajas, unas dentro de otras.

articulacion_lenguaje-anidamiento

Por ejemplo la oración: “Un pájaro verde que estaba en este árbol ha volado”.

Parece simple, pero tiene una arquitectura con 4 niveles de anidamiento (un paquete dentro de otro, dentro de otro, dentro de otro); sólo hay que contar los marcos anidados:
[(un-pájaro-{verde}) que ({estaba} en {este-árbol}) ({ha-volado})]

nino-construccionAsí se explica lo que a primera vista parece tan extraño: que un niño de uno a cuatro años aprenda a hablar como un adulto jugando a construcciones con bloques de madera o formando sistemas con muñequitos, animales, casitas y arbolitos (3). Construye así modelos del mundo real que puede usar en dos estrategias complementarias: Una: para experimentos objetivos, como modelo físico y racional. Otra: como teatro miniatura para experimentar con relaciones sociales y psicológicas, comprometiéndose con los personajes emocionalmente.

ira-angerPorque en esta fase del desarrollo, también las emociones se despliegan, como en la película de Disney Al revés.

sol_250Ver el próximo capítulo 13: Adoptando a las hijas del Sol.
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Ver Índice de capítulos

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NOTAS del presente capítulo

(1) Ver cap. 3: Determinación por la derecha
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(2) Ver cap. 5: Recolectoras y cazadores
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(3) La lingüística de la segunda mitad del siglo XX estuvo dominada por el pensamiento de Noam Chomsky, que defendió la existencia de una gramática universal innata. Pero actualmente ya se puede demostrar la relación de la gramática con la experiencia constructiva de los niños desde un año de edad.


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