El divorcio entre sujeto y objeto

sujeto-objetoEntre la nada y el ser, el objeto se separó del sujeto y el sujeto del objeto. Pero después volvieron a encontrarse.

Emerge la objetividad

En el capitulo anterior (1) hemos visto cómo el ser social de un individuo se separó del grupo y “renació” como individuo… justo al desaparecer del grupo. La experiencia colectiva de aniquilación del ser social se convierte desde entonces –paradójicamente-  en confirmación del nosotros del grupo, como ser-presente restaurado. Y, al mismo tiempo, en identificación por su nombre del individuo que, al perderse, es recuperado definitivamente por el grupo.

El concepto de inmortal no fue descubierto hasta los griegos, muchos milenios después, y sólo como atributo de los dioses; no de los humanos. Pero aquí defiendo que el significado del concepto de –permanencia más allá de la pérdida– fue comprendido por los homininos por experiencia. Por una doble experiencia: al construir sus herramientas, en la que el ser particular del objeto desaparece de su mano izquierda para reaparecer en la derecha como ser cortante en general y perdurable. Y asimismo, en la posterior experiencia social de pérdida y recuperación del ser-amado.

Habrá quien al leer esto, piense que hago anacronismos, adelantando dos millones de años el nacimiento del concepto religioso de un alma inmortal. Es evidente que los primitivos homininos no podían elaborar conceptos tan elaborados como cosmos, alma o eternidad, careciendo de lenguaje humano. Pero sin una previa experiencia práctica (material y social) del ser general emergiendo de la nada y persistiendo más allá de la situación concreta, tampoco habría podido nacer el lenguaje humano, ni la filosofía, ni la ciencia, ni la religión.

bebe-padre-reducidoConfirmar esta evidencia está al alcance de cualquiera hoy en día: un bebé de un año es incapaz de hacer razonamientos filosóficos, porque necesitaría para ello dominar el lenguaje humano y acumular una importante formación cultural. Pero a la inversa, sólo tras experimentar a los 8 meses (2) la pérdida y recuperación del ser, las palabras empiezan a tener para él algún sentido objetivo y está en condiciones de empezar a utilizar el lenguaje simbólico de los humanos.

Dialéctica del sujeto y el objeto

HegelToda la filosofía de Hegel (3) es una dialéctica idealista; es decir, un “diálogo” (en sentido griego) entre las ideas del ser y la nada; y en el siguiente nivel de determinación, entre las ideas de sujetoobjeto. (especialmente entre un sujeto agente, transformador y un objeto transformado por el mismo sujeto). Esa filosofía es idealista, porque partiendo de las ideas más generales como “ser” y “nada“, ellas mismas se van articulando como si hablasen entre ellas –o más bien- como si se creasen y transformasen mutuamente en su interacción y devenir, como sucede en el pensamiento humano.

Cuando Hegel se refería a cosas reales, tangibles y experimentables en la práctica, era como si las ideas contenidas en ellas produjesen la realidad. Así la historia y el universo estarían movidos por una conciencia y un espíritu no muy diferente del que las religiones llaman Dios.

marxMarx acertó al replicar que esa filosofía estaba puesta de cabeza (fundada sobre las ideas) y que había que darle la vuelta colocándola sobre sus pies. Habría sido más preciso si hubiera dicho que hay que darle la vuelta fundándola sobre las manos. Esto parece una broma, pero tuvo malas consecuencias. Marx y Engels olvidaron la mano izquierda y también a las mujeres. Desestimaron la presencia e importancia de lo particular en su dialéctica con lo general.

Como una fatalidad, las huellas de Marx las siguieron Lenin, Stalin y Mao. Lo más particular: el líder, se convirtió en sujeto absoluto. El único con el poder de decidir. El proletariado y el pueblo se redujeron a ideas seudorreligiosas. Construyeron sistemas despóticos justificados con una religión de sustitución conocida como marxismo-leninismo, a lo que se había quedado reducido el materialismo dialéctico.

Pido disculpas por resumir en un párrafo lo que requeriría todo un libro. Pero sirva como anticipo acerca del sujeto y el objeto: que cuando el poder se sube a la cabeza, el mundo entero acaba del revés.

Al menos Hegel, a pesar de su idealismo filosófico, nunca construyó una tiranía.

El libro más importante de Hegel –La fenomenología del espíritu– trata todo él del papel del sujeto y el objeto de la historia humana. Podríamos seguir aprendiendo de Hegel durante siglos. Pero yo a quien estoy más agradecido es a los homininos que -ellos sí- hicieron la gran revolución, dejándonos en herencia el poder y la opción de hacer las cosas bien o mal.

¿Cómo aprendieron y nos legaron el hablar y el pensar? Hasta aquí sabemos que empezaron con las manos (con las dos) y siguieron con el cerebro (con sus dos hemisferios) y la comunicación social (entre cerebros: con manos, sonidos, imágenes…). Y con la mente, como propiedad del cerebro en movimiento. Y con la conciencia (consciencia), como primera emergencia del cerebro y la mente humanas.

Por la experiencia de la nada, del ser encontrado y luego perdido, nació la experiencia del reencuentro. Por la experiencia como sujeto agente, activo constructor de herramientas, los homininos tuvieron una primera conciencia fugaz de la objetividad existente de por sí y para uso de cualquier sujeto agente que lo use. Pero donde esta experiencia se consolidó, fue al compartirla en grupo. Al convertirse en conciencia compartida como ser y a la vez como sujeto: Como el ser que “somos nosotros”.

mano dcha NoY en el diálogo, al principio sin palabras, con gestos de las manos o gruñidos y miradas para indicar objetos (esto, eso, aquello). Para indicar el sujeto (, yo, nosotros…). Para indicar acciones (dame, hazlo) ordenándolas o solicitándolas o impidiéndolas (¡No!). Combinando casi siempre la expresión de emociones con la determinación de sujetos y objetos implicados).

¿Sería posible experimentar en la escuela esta comunicación sin palabras, jugando a inventar un lenguaje de signos para la ocasión? Yo no soy maestro, pero estoy seguro de que alguna lectora o lector de estas páginas que lo sea, sería capaz de hacerlo. Si es así, por favor, compartidlo.

Para inventar un lenguaje, lo importante es tener algo que decir. Los homininos tenían algo que decir. Y aprendieron unos de otros a decirlo y a comunicarlo. Lo consiguieron enmarcando la situación, o sea, empaquetándola, para comunicarla.

mano izda-dcha-marcosPróximo capítulo: Enmarcar antes de hablar,


Ver Índice de capítulos

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NOTAS del presente capítulo

historias_ausencia-cabecera1) Acerca de cómo las historias compartidas facilitaron el reencuentro con el ser ausente y su persistencia más allá de su existencia material, ver En busca del ser ausente

origen-magia-niño2) Ver El origen de la magia en el niño. Cuando el niño de 8 meses descubre la persistencia del ser y, al hacerlo, crea el marco para hablar y comprender.

triada-Hegel3) Como ejemplo más claro de la dialéctica de Hegel, ver La tríada hegeliana


2 comentarios en “El divorcio entre sujeto y objeto

    1. ¡Seguro! Y a marchar por la sabana marcando el paso para cansarse menos. Lo que no he podido comprobar es si descubrieron la maría (para acompañar las palmas) pero seguro que las recolectoras sabían mucho de eso.

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