Cuando las piedras cobraron vida…

saludo tai-chi transparente colorCuando las piedras cobraron vida en las manos de antepasados nuestros, hace 2,5 millones de años, esas mismas manos estaban construyendo un ser humano. No lo sabían, pero lo hacían.

Si los humanos actuales somos incapaces de construir seres humanos, ¿cómo pudieron hacerlo nuestros antepasados? ¿Acaso eran dioses?

Los homininos(1) no eran Dioses ni siquiera humanos: sólo eran animales incapaces de pensar, hablar, o hacer muchas cosas que a nosotros nos resultan fáciles. Pero eran los animales mejor preparados para dar el mayor salto que la vida ha dado en este planeta.

Tenían las condiciones biológicas, anatómicas, cerebrales y sociales para superar sus propios límites. ¡Qué paradoja! Vivían en pequeños grupos familiares, acosados por depredadores mejor adaptados que ellos en cualquier aspecto de la vida. Viviendo al límiteY al borde de la extinción por pérdida de su diversidad genética.

Y justamente por vivir en situación límite (2), generación tras generación, desbordaron sus propias limitaciones. Con una osadía no muy distinta a la del personaje de Michael Caine en la película El hombre que pudo reinar, cuando le preguntan unos indígenas: “¿Son ustedes dioses?”. Y responde: “Dioses no. Somos ingleses; que es casi lo mismo”.

Los homininos tenían pies para andar, parecidos a los nuestros; no tenían que apoyar las manos en el suelo como los grandes monos. Usaban las manos como nosotros para agarrar cosas. Sus manos ya no estaban ocupadas en colgarse de ramas de los árboles del bosque, porque los grandes árboles habían desaparecido de su entorno; ni facilitaban alimentarse de frutos todo el día, porque esos frutos tampoco existían para ellos. En la estepa, tendrían que ganarse la vida con sus manos; y eso les convirtió en artesanos. Y artesanas.

Utilizaban palos, huesos y piedras para ahuyentar a otros animales, escarbar la tierra y arrancar raíces; matar peces a golpes y romper los huesos abandonados por otros carroñeros para extraer su médula rica en proteínas.

Debemos ponernos ahora en su lugar, imaginando que no sabemos hablar y desconocemos el nombre de las cosas. Pero no importa, porque en la sabana nos conocemos todos.

Cómo ocurrió o pudo ocurrir (3)
hace mucho tiempo, en algún lugar de África…

Los homininos sabemos que las piedras están a medio camino entre los animales que comemos y los que quieren comernos, porque las piedras tienen colmillos y garras escondidos, como otros animales peligrosos.

Sabemos que las piedras pueden mordernos o herirnos de un zarpazo, pero también ayudarnos a conseguir comida y a protegernos de los que nos quieren comer. Sus dientes son más fuertes y llegan más lejos que los nuestros. Así es la muerte y la vida en la sabana. Unos luchan entre sí y otros se ayudan mutuamente a sobrevivir.

El parto de las piedras

Las piedras también se parecen a nosotros y a otros animales en que tienen crías. Cuando un macho penetra a una hembra de piedra, a ésta le nacen crías que, aún siendo pequeñas, son un peligro, porque las crías de piedra nacen con dientes. Pero si se les trata bien, son nuestras amigas.

Para ayudar a las piedras a tener sus crías, empiezo sujetando una piedra hembra con la mano izquierda y la presento al macho, que es una piedra algo más pequeña, alargada y sin esquinas, que empuño con la mano derecha.

Hay que dar unos golpes suaves y precisos. Mi mano izquierda tranquiliza a la hembra mientras mi mano derecha empuña la piedra macho que golpea una y otra vez.

A mi alrededor se ha agrupado mi familia; niños y adultos me observan atentos. Acompañan los encuentros de las piedras dando palmas, abren y cierran la boca para animar a la piedra a abrirse. También imitan con la lengua el grito de las piedras: Tá, tá, tá… Entre todos ayudamos a que nazcan las pequeñas.

A veces, la piedra hembra cambia de forma con los golpes y le salen colmillos. Pero otras veces, la piedra se separa en una o varias piedras más pequeñas con sus dientes ya listos.

Cuando concluye el parto de las piedras, toda la familia salta y grita de alegría. Es un gran día. Ahora somos más fuertes: estas piedras afiladas nos ayudarán a cazar y a defendernos.

Qué papel juegan las manos

saludo tai-chi transparente colorVolvamos a mirar la escena con la mente de nuestro siglo XXI, para analizar cómo las dos manos del artesano han colaborado en el proceso de construcción de la herramienta. Ahora, gracias a lo que hemos aprendido desde entonces, sabemos lo que ellos no sabían:

Que la mano izquierda delimita el marco de acción de la derecha. Lo hace presentando la materia prima, sujetándola bien contra su propio cuerpo, la coloca en posición horizontal para que actúe el percutor empuñado en la derecha. Así encauza su fuerza, anticipa su posible efecto, lo centra y corrige con precisión el ángulo de ataque.

La mano derecha, traspasa su energía al percutor en el momento preciso y con la fuerza justa, en un ángulo un poco menor de 90º.

Cuando digo lo que hace cada mano, me refiero también a lo que sucede al mismo tiempo en el cerebro del artesano. Su mano izquierda está controlada por el hemisferio derecho. En él se activan las mismas zonas cada vez que el sujeto se enfrenta a algo nuevo.

Al mismo tiempo, su mano derecha está controlada por el otro hemisferio (el izquierdo). En él se modelan las actividades repetidas que se convierten en rutinas (4). Es lo que llamamos aprender.

Desde la experiencia de construcción de herramientas primitivas, los homininos fueron mejorando su tecnología día a día y generación tras generación.

Pero además de herramientas, desde entonces han aparecido en nuestra especie muchas otras novedades: una mente capaz de pensar y de hablar, de contar historias, imaginarnos, ponernos en situación nosotros mismos y en la de otros, ser conscientes de quiénes somos y de nuestros recuerdos. Capaces de hacer planes complejos y tomar decisiones en libertad (5).  Y sentirnos responsables de nuestros actos y de sus consecuencias. Organizarnos socialmente, crear normas para llegar a acuerdos evitando la violencia y ayudar a los más débiles de entre nosotros.

¿Podemos entender cómo surgió todo eso: mente, lenguaje, pensamiento, cultura y la libertad humana? Las respuestas a estas preguntas están escondidas en aquellos golpes dados con una piedra sobre otra y podremos encontrarlas en sucesivos capítulos de este ensayo. Así, por ejemplo, por la mano izquierda se ha desarrollado nuestra capacidad de percibir la pregnancia de situaciones nuevas en las que nos comprometemos. Por la derecha sacamos el filo: los símbolos cargados de significados; determinamos objetivos y metas parciales para alcanzarlos. Lógica, razón, reglas morales y matemáticas han ido construyéndose colaborando los dos lados, izquierdo y derecho, en un diálogo permanente.

mano izquierda pregnanciaEl siguiente capítulo 2: Pregnancia en la mano izquierda, explica cómo la mano izquierda se humanizó, facilitando el presentir lo que estaba oculto en la piedra al tallarla.


Ver Índice de capítulos

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NOTAS de este capítulo

EEG manosEste capítulo contiene hipótesis que aún no han sido demostradas científicamente, aunque espero que lleguen a serlo con las herramientas de que ya dispone la neurociencia actual, especialmente la electroencefalografía (EEG) y las diversas técnicas de neuroimagen, como la resonancia magnética (MEG).

(1) Los homininos son una rama de de los primates homínidos que caminaban erguidos como nosotros, sobre pies como los nuestros. En este ensayo me referiré con este nombre al homo habilis y homo erectus, que ya fabricaron herramientas hace entre 2 y 3 millones de años.

(2) Ver en este blog: Jaspers: La situación límite

(3) “Cómo ocurrió o pudo ocurrir”. Expresión en homenaje a Konrad Lorenz, que utilizó su imaginación para inventar historias verosímiles que nos ayudaron a pensar con seriedad (y humildad) en nuestro papel en el mundo.

(4) Goldberg: Novedad y rutina en el cerebro.

(5) Karl Marx escribió en “El dieciocho brumario de Luis Bonaparte” (1852). Cap. 1: “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado”.

Lo mismo puede decirse de todos los seres vivos bajo las leyes de su evolución biológica. Pero a diferencia de otros seres vivos, los humanos somos capaces de determinar nuestras acciones, partiendo de esa multitud de circunstancias y de sus casi infinitas combinaciones. Es lo que nos convierte en responsables. De la emergencia de esa libertad tratamos aquí.


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2 comentarios en “Cuando las piedras cobraron vida…

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