04. Inteligencia social

grupo_cabeceraLa inteligencia individual se desplegó empujada por la inteligencia social de los primeros humanos.

En los tres capítulos anteriores. he intentando descifrar lo que sucedió en el cerebro de un antepasado nuestro cuando empezó a construir herramientas de piedra y hueso.

cerebro_hemisferios_manosResumiendo, en ese proceso hay dos relaciones fundamentales: una inmediata entre el sujeto y el objeto a través de la mano izquierda; y otra relación, a través de la mano derecha, sobre el mismo objeto a través de la intermediación de un instrumento.

Aparentemente la mano izquierda no hace más que sujetar la piedra para ser golpeada. Aunque pase desapercibida, hace finos ajustes de encuadre que facilitan la acción de la otra mano. Lo relevante que sucede en la parte del cerebro que maneja esa mano es que anticipa el resultado, desde una mera piedra o hueso, a convertirse en herramienta de gran trascendencia para la supervivencia del grupo.

A diferencia de esa mano, lo que sucede por la mano derecha no es sólo una conexión entre sujeto y objeto, sino una verdadera relación objetiva entre dos objetos que chocan entre sí. marco relacionesSe establece entre dos objetos externos al sujeto: es independiente del sujeto, porque pone de relieve la dureza relativa de ambos objetos y la estructura física del objeto que resulta transformado. Son leyes que regulan el funcionamiento del mundo exterior y en sí mismas no dependen del cerebro ni de la mente de nadie.

Por primera vez en la historia de la vida en este planeta, una relación objetiva es controlada por un ser vivo. La artesanía paleolítica está ahí abriendo una puerta hacia el mundo exterior y hacia el dominio de ese mundo, al controlar las leyes que rigen su funcionamiento. Es la tecnología que, desarrollada con el tiempo, le llevará a la Luna y a viajar hasta el interior de su propio cerebro para comprenderse a sí mismo.

Pero, antes de llegar a eso, ese artesano o artesana tuvieron que comprender a los demás y ser comprendido por ellos. Y pudieron lograrlo porque mientras construían cada herramienta estaban construyendo sin saberlo una nueva forma de comunicación social.

Comunicación social

Otra diferencia entre el comportamiento de las dos manos mientras construyen la herramienta, es que la izquierda parece que no hace nada. Aunque seguramente pone lo más importante en ese hacer sutil que parece que no hace.

Pero la mano derecha, entre tanto, da sonoros golpes, tan visibles y sonoros que parece que lo hace todo. Y ¿por qué es tan importante lo que parece hacer? Porque lo está haciendo en presencia de todos los demás. Está presentando un espectáculo para toda la familia, que es toda la sociedad de su tiempo.

Esa serie de golpes iguales, uno tras otro, evidentes y sonoros, no son simples sonidos o gestos visibles: son señales de algo trascendente.

No son importantes por su forma, sino por su contenido. Llevan consigo un sentido y un significado: el sentido de la transformación de ser nada (nada más que una piedra o hueso) a ser una herramienta y un arma trascendente para la supervivencia del grupo.

artesano solitarioAsí suele representarse un hominino fabricando una herramienta. Siempre se le dibuja solo (y macho 1), como si fuera un artesano en su taller. Pero ¿dónde está la hembra artesana? y ¿dónde está el grupo? Esas ausencias son un grave error de perspectiva.

Apartemos la atención del protagonista, para fijarnos en el grupo que le rodea.

Aquel acto tuvo que ser todo un espectáculo; y además muy interactivo. Lo que sucedía era importante para todo el grupo, crías, viejos, adultos, hembras y machos. Entre ocho y veinte individuos cuya vida iba a depender de ese arma decisiva. Su construcción estaba llena de sentido para todo el grupo, tanto como para quien la estaba creando.artesano entre grupo homininos

Por cierto, ¿alguien puede ayudarme a distinguir si ese personaje es macho o hembra? Yo no soy capaz de distinguirlo. Ni de encontrar una razón por la que pudiera ser uno u otra. De hecho, en la talla, la maña es más importante que la fuerza de los golpes.

La pregnancia de la piedra o el hueso en la mano izquierda del artesano, le facilitaba presentir la herramienta completa, con su corte. Y podía también imaginar su utilización en la caza, en la lucha o en la recolección al cortar un tallo o raíz. Su compromiso (involucración), su determinación: Todo ello se transmitía al grupo. ¿Cómo? Gracias a la empatía.

Empatía y neuronas espejo

La empatía es la forma de sincronizarse emocionalmente varios individuos en un grupo. Aparece en los mamíferos con las emociones; y se desarrolla hasta los grandes monos y más aún en los humanos.

En 1996 se descubrieron las neuronas espejo en monos y posteriormente en humanos y algunos otros mamíferos y aves. Estas neuronas conectan las emociones y movimientos musculares de cerebro a cerebro y -al menos entre humanos- de mente a mente. Es una forma muy avanzada de sincronización social, que permite a un chimpancé y a un humano reconocerse en un espejo y sentir compasión hacia un semejante. Son la base neurológica de la empatía y la imitación. También, seguramente son la base del arte del engaño 5.

Entre dos humanos nos facilita ponernos mentalmente a uno en la situación de otro. Y hasta cierto grado a un perro doméstico en situación de su amo o de un bebé de la familia.

Los homininos sin duda tenían una fuerte empatía, recibida de sus antepasados comunes con los grandes monos.

Gracias a la empatía percibimos los sentimientos y emociones de otra persona y sentimos lo que ella siente, al percibir las microexpresiones de su rostro y de su postura corporal. Así llegamos incluso a anticipar sus acciones. Estoy seguro de que por eso aprendí de Oteiza a experimentar la pregnancia. También puedo verme a mí mismo como imagino que me ve otra persona. Este fenómeno se conoce hace siglos; pero actualmente sabemos científicamente cómo se produce en el cerebro su procesamiento a través de las neuronas espejo.

Cuando perdieron sus bosques y sus frutos, los homininos disponían ya de la empatía de los grandes monos. Y ahora en la situación límite de la sabana, la empatía facilitó el desarrollo de su inteligencia social.

Así, cuando un hominino estaba construyendo una herramienta, la pregnancia que él sentía (de la piedra en su mano izquierda por transformarse en la simplicidad final de una herramienta) y el sentido de su tarea, se transmitían por empatía a todos los presentes.

Por empatía, cada observador reproducía espontáneamente las sensaciones, sentimientos y emociones del artesano. Y también, al presentir sus golpes, sentía sus propios músculos predispuestos a moverse de la misma manera y al mismo ritmo. Sincronizados, como los jóvenes que comparten hoy un concierto en directo. Así que puedo imaginar aquel grupo replicando con sus manos e imitando con sus pies y sus gritos la situación que estaban compartiendo. Que no era una situación particular de un individuo con sus piedras, sino la situación social del grupo en su conjunto.

Y así como un cerebro humano en fracciones de segundo se sincroniza realimentándose consigo mismo hasta alcanzar la consciencia 2, aquellos individuos sincronizaban sus cerebros como si formasen un único cerebro colectivo y dispusiesen de una mente colectiva.

En otras palabras, estaba naciendo -todavía en germen- la conciencia compartida, el lenguaje humano y los diferentes lenguajes fabricados (el teatro, la música) al reflejo de la construcción y utilización de las nuevas herramientas. Faltaba mucho tiempo para que dominaran el fuego o para desarrollar un lenguaje humano articulado. Pero ya se daban las condiciones para resultar ganadores en la lotería de la evolución.

Inteligencia social 3

Esos tempranos precedentes del lenguaje humano y del pensamiento, socialmente compartidos, conforman la inteligencia social.

Sin enjambres -sin inteligencia de enjambre- no existirían las abejas ni las hormigas. Sin la sociedad de homininos, sin la inteligencia social que funcionaba como un cerebro formado por poco más de una docena de cerebros, no habrían logrado sobrevivir. Ni existiríamos nosotros.

Sólo la sociedad sobrevive cuando sus individuos mueren. Esto funciona así en todos los niveles biológicos.

También la existencia de cada individuo consiste en una o varias sociedades de células ayudadas por bacterias y controlada por una sociedad de neuronas formada por muchos grupos diferentes. Es su complejidad lo que nos hace humanos. Y lo que nos hace libres aunque también esclavos. Saludables, y también enfermos o incapacitados.

Cambiando de marco 4

Pero la inteligencia social no es sólo inteligencia individual copiada a muchos individuos. Es distinta. Aprendemos de los demás más de lo que ellos saben, porque nos ponemos en su lugar. Al ponerme en el punto de vista de otro, me veo a mí mismo en una perspectiva distinta; en un marco más amplio o nuevo. La inteligencia que consiste en comprender relaciones objetivas -esto es el conocimiento racional- no permite resolver todos los problemas. Porque la lógica necesita un marco adecuado sobre el que actuar. En un marco inadecuado aparecen paradojas que vuelven los problemas insolubles.

Entonces hay que cambiar de marco -crear uno nuevo- que es lo mismo que ponerse en otra situación. Bateson y Watzlawick lo llamaron en los años 60 re-enmarcar la situación.

Eso no nace de la experiencia del artesano al construir una herramienta, sino de la relación social, al ponerse en el punto de vista de alguien que está fuera de la situación en que uno se encuentra. Arquímedes encontró la solución a su problema metiéndose en la bañera llena de agua. Muchas ideas sobrevienen al ducharse. Otras, al imaginarse que uno es el otro: en una ocasión el ser amado. pero en otra el enemigo dispuesto a entrar en batalla.

El fenómeno emocional y social de la empatía facilita cambiar el marco de la situación. También la pregnancia se amplía al adquirir la dimensión social. Las consecuencias de este cambio no son sólo emotivas: también son cognitivas.

Al reenmarcar la situación aparecen posibilidades que antes no se veían. Ello abre la oportunidad de nuevas metas, nuevas maneras de actuar (y, a veces, hasta sirve para darse cuenta de que no había tanta urgencia como parecía. La creatividad, la inspiración y la imaginación, dependen de la inteligencia social.

En los próximos capítulos iremos viendo cómo el bricolaje de la evolución -que aprovecha todo lo encuentra a mano- fue formando los pilares de la humanidad, el cerebro humano, la mente, los diversos lenguajes, el espíritu. De cuanto nos enorgullece y también de lo que nos avergüenza.

En el siguiente capítulo 5: cabecera hembra recolectora Recolectoras y cazadores
La evolución diferenciada de hembras y machos en la hominización.



……..
Ver el Indice_Humanidad hecha a si misma con las dos manosÍndice de capítulos

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NOTAS del presente capítulo

[1] Me refiero al sexo de los homininos como “machos” o “hembras”, en vez de “hombres” o “mujeres”, porque se hallaban en transición hacia las características específicamente humanas. Y porque, en todo caso, los humanos también somos machos o hembras.

[2] Si las neuronas espejo hacen posible el engaño, consideremos sus consecuencias, ya que el arte de la guerra es el arte del engaño, (Sun Tzu). Nos ocuparemos de ello un poco más adelante.

dehaene conciencia cerebro[3] La consciencia humana individual se materializa en oleadas de activación de neuronas a través del cerebro: desde la corteza occipital (visual) a la frontal (ejecutiva) y viceversa;  y desde la zona límbica (emocional) hasta la corteza ejecutiva y viceversa. Como una tormenta eléctrica desencadenada en fracciones de segundo. Del mismo modo, la transmisión visual y sonora lleva a la misma sincronización a una escala colectiva. (Ver Dehaene: La conciencia en el cerebro).

Goleman-inteligencia-social[4] Acerca de la importancia de la empatía en la inteligencia social, ver Daniel Goleman: Inteligencia social.
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[5] Goffman: marcos de referencia.
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Para comprender la importancia del enmarcado de la situación en las relaciones interpersonales, ver también el Problema de los 9 puntos, propuesto por Paul Watzlawick.

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2 comentarios en “04. Inteligencia social

  1. ¡Es emocionante! En este capítulo, en especial, he sentido la emoción que se puede apreciar ante un cuadro o una escultura… No se trata solo de la claridad de lo escrito. Es el contenido, el alma del texto, porque se puede sentir la belleza de la esencia del ser humano: la constancia, la curiosidad, el esfuerzo, la determinación, el individuo, el grupo, la empatía, la voluntad… Y, así, vienen también a la memoria los versos de Violeta Parra:
    “Gracias a la vida que me ha dado tanto;
    me dio el corazón que agita su marco
    cuando miro el fruto del cerebro humano…”

    Gracias, José Luis

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