07. El ser reencontrado

historias_ausencia_cabeceraLas historias compartidas facilitaron el reencuentro con el ser ausente y su persistencia en el recuerdo, más allá de su existencia material 1.  Lo que tendría consecuencias.

En un capítulo anterior vimos que la adaptación de los homininos al ecosistema de la sabana africana les obligó a separaciones temporales, para asegurar, por parte de las hembras, la gestación, parto y protección de las crías, junto a la recolección de alimentos vegetales; y por parte de los machos, en expediciones de caza, las proteínas críticas para alimentar cerebros de tamaño creciente.

Los homininos sobrevivieron generación tras generación a situaciones límite 2, gracias a su enorme inversión en inteligencia social y cohesión de grupo. Algo que, siglos después, los humanos moderno fuimos capaces de olvidar.

Emergencia y ocultamiento del ser en la cultura material

Algunas especies de monos son capaces  de comportamientos culturales (que se transmiten por aprendizaje y no por ADN). Pero no son capaces de usar o fabricar objetos si no sirven para alcanzar comida o sexo en la situación presente. Los instrumentos que usan o construyen no son para ellos objetos por sí mismos, sino prolongación de sus propias extremidades.

Los homininos, sin embargo, lograron un importante avance al construir herramientas que tenían una utilidad en sí mismas -como el corte– para ser usadas en diferentes situaciones.

Ello supuso la creación de objetos independientes del sujeto que los usaba o construía. Objetos que existían por sí mismos y que además eran algo por sí mismos: por ejemplo, ser cortantes. Por primera vez, el ser algo (en general), la categoría general, se separaba de lo particular.

En el capitulo 1 expliqué que el ser-cortante estaba escondido en las piedras; y el artesano conseguía que el corte saliese al exterior; pudiera verse, tocarse y cortar -por su mediación- otras cosas, como madera, carne y nervios de la caza: todo lo que fuese más blando que la piedra.

Estas cualidades -el corte y la dureza- pertenecen al ser de las cosas, externo y en principio ajeno al sujeto. Los homininos no lo sabían: ni sabían hablar, ni tenían palabras para decir “corte”, “duro” o blando”. Pero en la práctica,  sabían lo que hacían, porque de allí salía una piedra que cortaba muchas cosas. Ese era su ser en general como herramienta.

cyborg-767

Y tenía además otra existencia en particular: servir de prolongación del brazo derecho hominino. Podría decirse que el hominino fue el primer cíborg 3, con un brazo artificial, más largo y  terminado en arma letal.

También podríamos decir que los homininos estaban aprendiendo filosofía práctica, experimental. Mucha gente menosprecia la filosofía creyendo que no sirve para nada: porque si no tocan algo o no lo ven ante sí, creen que no existe. Viven atrapados en la cultura material.

El ser es la base de nuestra condición humana. Somos humanos y sabemos que lo somos porque reconocemos el ser de las cosas y de nosotros mismos. Y gracias a conocerlo y reconocerlo, podemos comunicarlo a otros humanos y facilitarles su conocimiento. Lo comunicamos mediante el lenguaje humano, en un idioma que compartimos. Todos los animales tienen algún tipo de lenguaje, pero ninguno -a excepción de los humanos- puede conocer, manejar y comunicar el ser de las cosas.

La producción de herramientas, armas y útiles fue el primer escalón en la cultura material humana. Se afianzó, como hemos visto, mediante la comunicación dentro del grupo familiar como inteligencia social basada en la empatía existente entre sus miembros.

Las expediciones de caza obligaron a los machos a desarrollar la camaradería y la inteligencia para engañar a presas y depredadores.

Las mujeres homininas que asistían a las crías sin apoyo de los machos, tuvieron que aumentar la colaboración mutua y la confianza entre madres y hermanas, para atreverse a confiarles sus crías y aprender y compartir sus conocimientos acerca de plantas y técnicas de recolección, así como construir herramientas y armas para utilizarlas en las tareas de recolección y en su propia defensa.

duendeEl carácter evasivo del ser

El ser es tímido y escurridizo como un duende. En cuanto asoma, ya se está escondiendo en el ente: en lo particular. Ahora mismo estoy ante mi mesa. Cuando lees “mesa”, tú sabes a qué me refiero y puedes imaginar una mesa como la que tengo delante. Pero la mesa que imaginas es una mesa particular distinta de mi mesa particular, de acuerdo a tus particulares experiencias con las mesas. No podemos evitarlo.

El ser de la mesa yace escondido en cada mesa particular. Como pertenecer, pertenece a la relación con otras cosas, como el suelo en que se apoya o quienes se sientan, trabajan o comen en ella.

lichtungPero el ser, aunque se oculta, tiene mucha vida, como los duendes que juegan en un claro del bosque 4.  Materialmente el ser puede viajar en una palabra y aterrizar en la mente de un lector, encarnándose en sus expectativas.

Y es lo que les sucedía a aquellos homininos cuando construían un hacha: el ser hacha o el ser un corte o su dureza, se escondían en el hacha que tenían en la mano y para ellos era ahora una prolongación (con dientes) de su brazo. Aún no tenían palabras para decir “hacha” y pedir a un vecino que les prestase la suya. Pero eso cambiaría pronto.

El ser de las cosas: escurridizo como un duende y poderoso. Viajero a lomos de cualquier soporte, viajando y reproduciéndose en gestos, palabras, papel impreso o señales digitales. Saltando de uno a otro, se reproduce y multiplica como si tuviese vida. Desde hace pocos años, a estos seres transformistas les damos el nombre de “memes5. Pero de ello hablaremos con detalle más adelante. De momento, si te interesa el tema, puedes ver El acto de Leer en este mismo blog.

El nacimiento del ser

bebe-padreSobre el nacimiento del ser en la consciencia de nuestros antepasados prehistóricos sólo podemos hacer hipótesis. Por suerte, ese nacimiento se repite cada día en nuestro entorno en los bebés cuando a los ocho meses realizan sus primeros experimentos con el ser de las cosas 6. Precisamente lo hacen poniendo en juego su presencia, su ausencia y su persistencia.

El niño coge un objeto familiar -un peluche, por ejemplo- y lo arroja con determinación haciéndolo desaparecer. Acto seguido dirige su mirada encantadora al adulto que le cuida.

Si el adulto no le devuelve el juguete, el niño llorará desconsolado, porque siente su ausencia como una pérdida insoportable. La presencia del ser se ha convertido en ausencia del ser; y como ausencia sigue presente en la mente del niño.

Pero si el adulto recoge el juguete y lo devuelve al niño, le hace feliz. Entonces éste, sin demora, vuelve a tirar el juguete. Y el adulto a recogerlo y entregárselo. Y el niño a tirarlo de nuevo, en un verdadero “bucle de ensayo” 7.

El niño acaba de comprobar la persistencia del ser. Esto es tan importante que, a partir de ahora, jugará a pronunciar palabras sueltas, repitiéndolas o inventándolas. En pocos meses será un experto practicando el lenguaje maternal (motherese o baby talk, en inglés).

Cómo ocurrió o pudo ocurrir 8

Volvamos a la época de nuestros homininos que, tras ejercer como cazadores y recolectoras separados varias semanas, vuelven a encontrarse. Y lo primero que hacen es contarse historias: los sucedidos a unos y otros durante la separación.

historias_cabeceraY entre esas historias, contadas sin palabras, pero con voces y movimientos muy realistas, hay una que no olvidarán: cuando una horrible bestia saltó fuera del agua y atacó a uno de los cazadores que se encontraba en la orilla.

Quien cuenta la historia lo hace horrorizado; y su cuerpo y su rostro expresan la angustia y el dolor de lo evocado. Tras un momento de estupor, todo el grupo comparte el mismo dolor, el mismo clamor y el mismo llanto.

historias_ausencia_cabeceraEl narrador sigue en la historia: ahora representa estar buscando a su compañero y no lo encuentra, porque la bestia se lo ha llevado. Los gritos de dolor dan paso a un silencio angustiado. Todos se miran entre sí y descubren… la ausencia del ser. En ese instante sienten que el grupo entero ya no existe. Lo han perdido todo. El vacío de la ausencia les desborda. Esta historia no ha tenido un final feliz. Todavía….

Porque la caza no es sólo un recuerdo. La caza está ahí: los cazadores la han traído consigo; y ahora hay que alimentarse…

En esta representación ha sucedido algo más que no he contado todavía: que ese cazador, en particular, tenía la peculiaridad de ser tuerto.

Mientras el narrador contaba su historia, al recordar al desaparecido ha hecho un gesto: se ha llevado la mano a un ojo. En ese momento, todos los presentes han reconocido al cazador tuerto, identificándolo con un nombre. Y luego, mientras todos comen juntos, en el momento en que los cazadores suelen levantarse para celebrar el éxito en la caza, el más viejo se ha levantado y se ha tapado un ojo con la mano. Entonces, todos lo han comprendido y se han puesto en pie, levantando su comida (y a las crías sobre sus cabezas). Y todos han gritado y llorado y reído de alegría. Porque el ausente, en su ausencia volvía a estar ahí presente. Y tenía nombre… Y con su reencuentro, el grupo seguía existiendo.

Así es como descubrieron que, aunque a la presencia le siga la ausencia o incluso la pérdida, el grupo permanece: en eso consiste la persistencia del ser desde la inteligencia colectiva. En el reconocimiento del otro; y el reconocimiento de uno mismo en los demás y por los demás.

Y a partir de entonces, cada vez que volvían de la caza y más si volvían todos, mientras celebraban el regreso, había un momento en que el grupo al completo se ponía en pie recordando a los ausentes y haciéndolos presentes por su nombre. Y todos, en ese instante, se hacían un poco más humanos.

sujeto-objetoEl próximo capítulo 9 La separación de sujeto y objeto tratará de las consecuencias que tuvo la experiencia de la pérdida y recuperación del ser en el inicio de la razón.
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Ver el Indice libro La humanidad hecha a sí misma con sus manosÍndice de capítulos

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Notas a este capítulo

Victor 2011(1) Este capítulo es un homenaje a Victor Urrutia y a todos los que habiéndose ido, siguen vivos en nosotros, enseñándonos el significado profundo del reencuentro compartido.

(2) Jaspers: La situación límite
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(3) Un cíborg es una criatura compuesta de elementos orgánicos y dispositivos cibernéticos. El término fue creado en 1960. Si lo redefinimos como criatura compuesta de elementos orgánicos y dispositivos artificiales, listos para matar, abarcaría a los seres humanos y a los homininos que nos abrieron el camino..

(4) Lichtung de Heidegger: claro del bosque, final de la filosofía y comienzo del pensar.
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(5) El concepto de meme fue creado por Richard Dawkins, autor de “El gen egoísta” en 1976. Ver también, de Wolfgang Iser: el acto de leer
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(6) El origen de la magia en el niño

(7) El bucle de ensayo es un concepto avanzado de tecnología de control. Me parece lógico encontrarlo en un bebé humano, que nace preparado para aprender cualquier idioma y cualquier cultura del futuro, con la única condición de poder establecer con alguien una comunidad de cerebros.

(8) “Cómo ocurrió o pudo ocurrir”. Expresión en homenaje a Konrad Lorenz, que tuvo que utilizar su imaginación para inventar historias verosímiles que nos ayudaron a pensar con seriedad en nuestro papel en el mundo.
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