11. Contando historias desde el arte

Todas las artes sirven para contar historias. Siempre sorprendiendo, pero de diversas maneras.

El marco social

En la actualidad, las diversas artes de la cultura humana usan marcos diferentes. Por una parte, marcos sociales: Museos y salas de exposición de pinturas y esculturas. Teatros para representar dramas y comedias. Salas de conciertos, plazas y campas acondicionadas para la música. Bibliotecas y librerías para novela y poesía. Cines. Edificios emblemáticos en arquitectura. Medios de comunicación social como radio y televisión para reproducir contenidos artísticos. Y ahora Internet, abarcándolos todos en su red global.

Esos marcos sociales facilitan el encuentro de cada espectador con cada obra de arte. Hacen posible su reproducción cuando la obra original no está presente y también cuando lo está: porque espectador no es quien se limita a recibir una obra. La obra terminada permanece en estado de vida suspendida hasta que la encuentra un espectador que la hace suya, al infundir en ella su propia experiencia vital transformándola en algo propio.

La experiencia estética es un acto de creación, tanto del autor como del espectador. Cuando es fruto del encuentro con una obra de arte “terminada”, el espectador la re-produce y la re-crea al impregnarse 1 de ella y en ella como sujeto activo. La obra es así producida una vez por el artista y muchas otras por cada espectador que revive la experiencia haciendo revivir la obra de arte. Aunque hay adultos humanos que no experimentan esa vivencia. Algunos sólo pasan ante el arte limitándose a decir: “me gusta” o “no me gusta”. Es como todo: para vivir de verdad hay que comprometerse.

De la pregnancia en la mano izquierda a la pregnancia de la obra de arte

En su encuentro, el espectador y la obra de arte repiten el proceso inicial de creación, cuando un hominino construyó la primera herramienta 2. El papel que jugó entonces el marco encuadrado por la mano izquierda, lo sigue desempeñando ahora el mismo hemisferio cerebral derecho que ya entonces controlaba su mano izquierda. La materia que escondía el ser cortante, es ahora la materia de la obra de arte que esconde su ser estético 3.

La pregnancia, que analizamos en el capítulo Pregnancia en la mano izquierda 4 como sentido de la materia hacia la posibilidad de convertirse en la forma simple de una idea abstracta, está presente también en la experiencia del lector o espectador ante una obra de arte, porque las expectativas desbordan la forma material de la obra de arte y sus significados explícitos. Así, una obra de arte es capaz de hacer visible posibilidades invisibles; incluso negadas 5 por la sociedad de su tiempo. Es capaz de romper marcos mentales, como los tabúes y estereotipos vigentes. La experiencia estética es totalmente personal y capaz de desbordar cualquier marco. Y por eso, el arte a veces es provocativo y revolucionario. Como un rompehielos abriéndose paso a través de paisajes congelados, deshaciendo fronteras y destapando mundos nuevos aún sin realizar.

Ese marco que permite y facilita su propio desbordamiento no es el marco social (la sala de exposición por la que deambulan visitantes o las butacas del teatro desde las que se contempla la obra dramática o la película) 6. Es otro marco diferente, que delimita una obra en concreto, facilitando centrar en ella la atención, eliminando de la percepción todo lo ajeno que pueda distraer, como el papel pintado de la pared alrededor de un cuadro o los movimientos y toses de otros espectadores en el teatro.

Este segundo marco es también físico, como el social. El marco de una pintura suele ser de madera. En una obra teatral, el marco de la obra es el escenario; y el telón que se abre para que la obra dé comienzo y se cierra para darla por terminada. También forma parte del marco la iluminación del escenario y la oscuridad de la sala, así como los silencios inicial y final de un concierto, cuando el director de orquesta se da la vuelta para saludar al público y entonce -pero sólo entonces- el público puede empezar a aplaudir.

Ahora bien, una vez convertido en marco de atención y marco de situación del espectador, el marco deja de ser físico para habitar la mente del espectador, materializado en la actividad neuronal de su cerebro. Se convierte en un marco vivo capaz de reducirse y ampliarse, adquirir nuevas dimensiones y desbordase, cuando el espectador impregna de sentido la situación en que se encuentra, impregnándose él mismo también emocionalmente del sentido encontrado.

Pregnancia de la obra de arte, clave de la narración

En consecuencia, el sentido de una obra de arte no es sólo el que el autor ha puesto en ella. Eso fue lo que motivó al autor para crearla. Pero luego, el sentido de la obra es el que cada espectador pone en ella en el acto de leerla, contemplarla o escucharla.

La pregnancia en el acto inicial -e iniciático- cuando un hominino construyó las primeras herramientas prehistóricas, encuentra en las artes su expresión más depurada.

Miguel Angel explicaba su trabajo de escultor diciendo que él se limitaba a quitar lo que sobraba en un bloque de mármol. Al decir esto no sólo estaba haciendo una broma: estaba formulando la verdad profunda del arte, donde lo más importante es lo que está oculto bajo lo evidente.

Podría parecer que una impresora 3D hace lo mismo que un artista: poner o quitar materia. Eso sería si lo importante fuese la forma final. Pero no lo es, porque la forma final no la completa el artista sino el espectador en su mente.

La pregnancia trabajada por el artista es anti-platónica, porque no es una forma (o idea) simple. Sino que al profundizar emocionalmente, alejándose de la forma pura, hace sitio para el ser humano que va a encontrarla. Al actuar así abre la posibilidad que el espectador complete en su imaginación lo que falta, desde su propia experiencia vital. No olvidemos que el arte es un lenguaje destinado a ser comunicado socialmente, y forma parte de la inteligencia social 7. Desde los homininos, mucho antes de que las artes se diferenciasen en diversos espacios culturales, nació al arte al compartir estados de ánimos; al compartir el ser reencontrado 8; y al compartir la común humanidad que emerge de la comunicación dentro del grupo.

Cada arte se diferenció de los demás, al crecer como medio específico de comunicar la pregnancia. No sabemos cómo fueron los protolenguajes artísticos entre los homininos, pero sí podemos analizar las formas actuales específicas de cada arte, para identificar las propiedades que les hicieron útiles para contar historias.

La paradoja de Bertrand Russell

Pero entonces, ¿qué queda de la razón y de la lógica? En todas las artes reaparece siempre la misma paradoja fundamental que Bertrand Russell 9 descubrió en 1902. Para la que también descubrió la contraparadoja: la única manera de romper esa paradoja: El sujeto de cualquier operación lógica debe estar fuera del marco de referencia.

Sin embargo, desde la construcción primitiva de herramientas, el sujeto de la comunicación social se encuentra dentro de un marco por la izquierda y fuera de ese marco por la derecha. Eso implica que ambos lados de la mente deben ponerse de acuerdo. Aunque no siempre lo hacen. Por eso algunos espectadores pasan ante las obras de arte de manera displicente. Y por lo mismo, otros espectadores se lanzan sobre un cuadro cuchillo en mano para cerrar esa mirada que no pueden soportar.

La paradoja de Russell, aplicada al arte puede llevar a una experiencia trascendente o a un estado de locura. Es como el letrero sobre la puerta de entrada al infierno de Dante: “Perded toda esperanza los que entráis“. Reaparece a lo largo de la historia humana; y de cada vida humana en particular. La razón no admite otra salida que permanecer fuera del marco en el cual se va a tomar la decisión lógica, que siempre implica una escisión.

Pero el arte -todas las artes- encontraron y recuperaron la experiencia humana existencial del trabajo primitivo: la contraparadoja que consiste en salir, permaneciendo dentro. Salir fuera por el lado derecho, permaneciendo dentro por el lado izquierdo. Otras alternativas también se han intentado, pero sin mucha fortuna.

Para quien está sufriendo un brote de esquizofrenia, ese intento de estar dentro y fuera resulta una tortura, porque “los otros” que se supone están fuera y deberían permanecer fuera, también se le cuelan dentro de la mente. Para evitarlo, los esquizofrénicos se inventan un lenguaje -el esquizofrenés– cuya peculiaridad es que sirve para no comunicarse. Es como jugar al escondite, pero en serio, para que el otro nunca le encuentre. Desgraciadamente para quien padece esta situación, en la sociedad humana es imposible no comunicarse.

Sin llegar a tanto sufrimiento, otros humanos dolientes -los neuróticos- nos pasamos la vida inventando reglas y evitando transgredirlas -como Melvin, el personaje interpretado por Jack Nicholson en la película “Mejor… imposible“. Mejor título habría sido: Misión imposible, pero ese título estaba ocupado. (Obsérvese en este cartel que Melvin intenta relacionarse con el perro de su vecina protegiéndose con un plástico para no contaminarse).

Sin duda la solución real, y más divertida, es la que han descubierto los artistas más traviesos: inventar reglas para luego transgredirlas. Esto es: el fundamento del arte.

En cada arte existen reglas que hay que respetar, pero que no siempre se respetan. Platón, famoso por su seriedad, proponía condenar a muerte a cualquier músico que infringiese las reglas de la armonía con alguna combinación de notas “disonante“. Más tarde se fundaron academias para proteger las reglas artísticas, expulsando a los artistas demasiado innovadores. ¡Hasta Juan Sebastian Bach fue calificado de “disonante”; aunque luego sus “disonancias” se convirtieron en reglas “sagradas”.

Oteiza_en_que_pais5Creo que, por eso, casi ningún artista explica su obra. Jorge Oteiza fue una excepción. Pero es que él fue una de las personas más traviesas que he conocido.

¿Cuál es la regla que rompe la regla? La de cualquier historia fundamental; es decir, la historia que cualquier niño entiende desde los 8 meses: -Ahora sí… ¡sorpresa: ya no!

Cualquier situación estable, razonable, conservadora, rutinaria como la mano derecha dando golpecitos a un clavo… Y, cuando menos se espera, todo cambia: las reglas ya no sirven; hay que enfrentarse desnudo a la vida, como un recién nacido. ¡Todos a la puñetera calle! ¡A ver qué sois capaces de ver ahí fuera! Ese es el núcleo del arte y de una historia; y por eso los humanos (sin que importe nuestro grado de cordura) nos pasamos la vida contando historias (y contándomela a mí mismo como ahora) y escuchándolas.

El orden del arte es el inverso

¿Te has dado cuenta, querido lector, de que esto es una trampa? Más arriba he escrito que la estructura de la expresión artística es la misma que en la construcción de una herramienta primitiva: pregnancia por la izquierda y regularidad (determinación) por la derecha. Aunque eso es cierto, los dos procesos suceden en orden temporal inverso: en la construcción primitiva de la herramienta, el autor encuentra primero la pregnancia (se impregna de posibilidades) y sobre ese marco de posibilidades actúa con la derecha golpe a golpe, con regularidad, iniciando una rutina que conducirá a extraer de la piedra el ser cortante. La inmersión en la realidad cruda es lo primero y la idea abstracta y depurada es la meta.

Pero el arte funciona del revés: el artista parte de una idea abstracta, le da forma material y después, lo modifica con sus sentimientos aumentando su pregnancia. Parte de la idea pura y termina dejándonos preñados de posibilidades imaginables.

Por eso el arte es una cura para la razón deshumanizada y deshumanizadora. Y el contar historias, también: una cura para no volvernos locos o para curarnos de la locura. El arte y sus historias tienen la función de desandar el camino del Gran Hermano. Ahora, ya está dicho.

La paradoja de Russell, seguida de su contraparadoja, aparece como fundamento de toda narración:
1) Situación estable (rutinaria);
2) Sorpresa (ruptura de la estabilidad). 10

Música para contar historias

En el mundo de la música se ha discutido si debía permitirse a la música describir escenas o sentimientos del mundo real. Si lo hacía, se la calificaba de música programática. Y si no hace referencia más que a la propia música, se le llama música absoluta.

Pero creo que realmente no existe la música absoluta, ya que la relación entre la música y el mundo real o imaginario no la pone sólo el autor sino también el oyente. Lo que sucede en todas las artes y en todos los lenguajes que no respetan la reglas de la Lógica.

La sensación de “regularidad” se comunica en música aplicando repetidamente un mismo patrón (rítmico o armónico). Escuchar ese patrón es agradable y cómodo; crea una expectativa que se cumple… y que si se alarga demasiado, también llega a aburrir. Pero antes de que eso suceda, aparece una variante, algo inesperado. No sólo lo hace el autor al componer la obra: también lo hace el intérprete solista y el director de orquesta, al dejarse llevar por la música con sus sentimientos: se impregnan de emociones;  y entonces, inconscientemente pero sin evitarlo, introducen variantes en el ritmo, volumen, timbre (y en el tono de instrumentos de cuerda, aire o percusión). De manera que, cuando menos lo espera, el oyente se encuentra con una sorpresa que rompe sus expectativas.

Si una partitura se transcribe a formato MIDI, se convierte en ordenes directas de ejecución sobre un instrumento MIDI; el cual sigue estrictamente las duraciones, intensidad, tono y timbre indicadas en la partitura. En esa interpretación no hay sorpresa que no esté prevista en la partitura. El espectador percibe que le falta algo esencial, que le resulta fría y sin emoción. Se dice entonces que “suena a pianola”.

Ritmo
El ritmo tiene un marco temporal, formado por batidos que se suceden con una frecuencia que varía entre 60 y 120 por minuto, como late el corazón humano según la actividad física y el estado emocional. Como vimos en el capítulo anterior 11, una percusión formada por 3 golpes regulares basta para comunicar la situación inicial de una historia. Si a eso se añade un cuarto de golpe más fuerte seguido de un silencio, se produce la sorpresa, porque el oyente esperaba una continuación de los batidos regulares. Y ahí tenemos ya el núcleo de una historia, que puede desenvolverse en múltiples repeticiones con variantes capaces de llevarnos en una montaña rusa de emociones entre el temor y la alegría, la calma y el frenesí, lo que sucede en la 5ª Sinfonía de Beethoven.

Armonía
Un acorde formado como mínimo por dos notas simultáneas o en secuencia, bastan para inducir una emoción.

Los intervalos (relación entre dos notas) y acordes (relación entre dos o más intervalos) inducen emociones en muchos oyentes:

– Acordes de quinta y cuarta se utilizan en himnos, marchas militares, celebraciones y fiestas que exaltan la pertenencia al grupo, la supervivencia y la victoria.

– En cambio, el intervalo y acorde de tercera menor (3 semitonos: por ejemplo do, mi-bemol) es el comienzo de muchas canciones de cuna y también de canciones tristes. ¿Como es posible esa ambivalencia de proximidad y tristeza? Porque suscita emociones relacionadas con la relación de apego, que admite dos posibilidades contrarias de la misma situación: a) la empatía en el contacto entre madre y criatura produce en ambas sentimientos de ternura y felicidad: b) la  lejanía del otro causa en ambos angustia y dolor intensos. Se trata de una situación existencial con dos salidas posibles: una vez más, desencadena la pregnancia del oyente al involucrarse con sus propias experiencias.

– Acortando aún más el intervalo a un semitono (por ejemplo do, do-sostenido) en la película Tiburón de Spielberg produce una emoción de terror inolvidable, al hacer sentir la proximidad e inminencia de los amenazadores dientes del depredador.

Combinando tales efectos, la sucesión o ciclo de acordes logra transmitir la estructura básica de un relato de viaje partiendo del acorde de tónica, a través de vicisitudes de apego (acordes menores) o festivos (acordes mayores), hasta un punto (dominante) en que se presiente el feliz retorno al hogar -o la llegada final a la meta- de nuevo en la tónica.

Pintura, escultura y arquitectura

Estas especialidades artísticas son espaciales. Por tanto, el movimiento lo pone el espectador recorriendo con la mirada (al contemplar un cuadro) o desplazándose físicamente alrededor de una escultura; o por las dependencias de un edificio, jardines. etc. Ese recorrido tiene el sentido de un viaje iniciático, porque todos descendemos de emigrantes y tarde o temprano nos vemos abocados a salir en busca de la tierra prometida.

La arquitectura tiene una singularidad, debido a su evidente carácter constructivo. La experiencia de los niños al manipular objetos desde el comienzo de su segundo año de vida es fundamental en el desarrollo del lenguaje y el pensamiento humanos. Los niños construyen modelos del mundo circundante con los objetos que tienen a mano. El habla y el pensamiento son verdaderas obras de arquitectura, como veremos en el capítulo siguiente. Por eso una obra de arquitectura logra fascinarnos.

Novela, poesía, obra teatral

En la literatura y el teatro las historias se cuentan principalmente en palabras. Pero un verdadero artista deja puertas abiertas ahí también a posibilidades de interpretación personal del lector. 12 De las artes literarias, es en la poesía donde el autor reduce más los significados explícitos, en favor del sentido. Es donde la pregnancia hace volar la imaginación.

Del protolenguaje al lenguaje articulado

Con esto tendríamos ya los elementos básicos para contar una micro-historia y comunicarnos con un niño de un año de edad. Porque hasta ahora hemos visto sólo elementos básicos del lenguaje y de las historias: componentes elementales para formar el núcleo de una historia: un protolenguaje. Las historias y las obras de arte son mucho más extensas, potencialmente hasta el infinito. Requieren el despliegue de elementos diversos y su articulación. En la historia humana, ese despliegue ocupó la mayor parte de su prehistoria. A ello se dedica el próximo capítulo 12 Lenguaje y pensamiento.



……..
Ver el Indice_Humanidad hecha a si misma con las dos manosÍndice de capítulos

.


NOTAS del presente capítulo

(1) Ver Pregnancia más allá de la Gestalt

(2) Ver capítulo 1 Cuando las piedras cobraron vida

(3) Ver Ser estético: Encuentros en la segunda fase

(4) Ver capítulo 2 Pregnancia en la mano izquierda,

(5) Ver Posibilidades negadas.

(6) Ver Jorge Oteiza en una sala donde tenía lugar una exposición sobre arte urbano, proclamó en su estilo provocador: ¡Abrid las puertas y todos a la puñetera calle! A ver qué sois capaces de ver ahí fuera.

(7) Ver capítulo 4 Inteligencia social

(8) Ver capítulo 7 El ser reencontrado

(9) Ver Bertrand Russell: Paradojas. Se acabaron las alegres y confiadas mañanas

(10) Recomiendo el libro de Jonathan Gottschall: The Storytelling Animal: How Stories Make Us Human (Cómo las historias nos hacen humanos). No hay edición en español.

(10) Ver Wolfgang Iser: El acto de leer.

(11) Ver capítulo 10 Inicio del lenguaje humano.
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