19. Las sibilas

sibila_delfica_586x586Estas mujeres fueron la excepción al dominio masculino en las religiones. Ellas sabían de las paradojas del futuro, algo que los hombres olvidamos.

“¡Está escrito!”. Los sacerdotes adivinan el futuro

Hemos visto en el capítulo anterior cómo los sacerdotes empezaron adivinando el futuro mediante el azar. Pero al inventar la escritura en Sumeria encontraron una nueva manera -aparentemente objetiva- de relacionar sucesos entre sí, construyendo un puente lógico entre el pasado y el futuro.

Cuando se producía un suceso poco habitual, por ejemplo, el nacimiento de un cordero de color extraño, el suceso se escribía en una tablilla. Si unos días después sucedía algo malo para la ciudad, como una inundación, un terremoto o la pérdida de una batalla, se escribía en otra tablilla y se ataba junto a la anterior. A partir de entonces “quedaba escrito” que el suceso antecedente arrastraba consigo al suceso consecuente. Si en alguna ocasión volvía a nacer un cordero del mismo color, los sacerdotes consultaban la tablilla que indicaba ese suceso y la tablilla con la que estaba emparejada y corrían a advertir al rey, de que el dios estaba enfadado y debían darse prisa en hacerle cambiar de opinión, ejecutando los sacrificios y rituales oportunos. Porque, si no, la ira del dios caería sobre la ciudad con el desastre anunciado u otro parecido.

Todo esto era una solemne tontería. Con tanto como habían aprendido los sumerios del cielo y de la tierra ¿cómo podían creer en semejante desatino? Pues porque los humanos somos así y estamos dispuestos a creer todo lo que nos cuentan, movidos por el temor, el odio o la ambición.

Hace unos pocos años, los ejecutivos de empresas hacían planes estratégicos a cuatro años (hoy ya no se atreven a hacerlos ni a un año: de hecho, nadie se atreve a predecir lo que pueda ocurrir la semana que viene). La predicción en las empresas se llamaba “forecasting”. El equivalente informático de las tablillas de barro, eran las “base de datos”; y se buscaban “correlaciones” para predecir el tiempo en serios proyectos universitarios. Naturalmente sólo se acertaba por casualidad.

Eso me hace pensar que no hemos cambiado tanto desde hace cuatro mil años.

Las sibilas

Sibila Cumana detalleMás interesante que la “base de datos” de los sacerdotes sumerios me parece el papel de las profetisas griegas conocidas como sibilas. La religión cristiana se apropió más tarde de su recuerdo, adjudicándolas -con efecto retroactivo- la honorable función de haber anunciado la llegada de Cristo. Así quedaron inmortalizadas por Miguel Angel en estos frescos del techo de la Capilla Sistina en el Vaticano.

En realidad, la tarea de las sibilas consistía en responder a preguntas de los visitantes al templo, formuladas por escrito tras depositar una ofrenda al dios. Las respuestas tenían forma de paradojas, destinadas a dar que pensar al demandante.Sibila delfica1 Por ejemplo, cuando una poderosa flota persa se aproximó a Atenas en el 480 a. C., la sibila de Delfos aconsejó a los atenienses que construyeran “una muralla de madera”. Los demandantes quedaron desconcertados con esa respuesta, pues una muralla de madera sería fácilmente incendiada y no impediría al enemigo entrar en la ciudad. Pero, tras de mucho pensar, decidieron construir una flota de navíos de madera y evacuar la ciudad no sin antes enterrar sus estatuas y tesoros. Tal como ellos temían, los persas incendiaron Atenas, pero la flota persa fue vencida por los atenienses en la batalla naval de Salamina y los persas tuvieron que renunciar a sus planes de invasión. (1)

El oráculo de la sibila, que parecía tan extraño, estaba lleno de sabiduría; no desde la razón lógica, sino desde la pregnancia (por la mano izquierda: observad esa mirada hacia su izquierda de la sibila de Delfos: ¡qué listo era Miguel Ángel!). La sibila no busca sustituir la lógica del demandante, ni completarla, sino fomentar su implicación mediante una paradoja que oculta -a la vez que revela- la posible solución.

mano izquierda pregnancia

Ya lo decía un historiador de la época: -“Los oráculos no ocultan ni revelan, sólo indican”. Aunque en mi opinión no indicaban, en el sentido en que el dedo índice de la mano derecha indica algo determinándolo, sino que presentaba (por la mano izquierda) un conjunto de posibilidades particulares y contradictorias, es decir, paradójicas, para que el interlocutor encontrase la salida en una situación sin salida. En otras palabras: para que cambiase el contexto, colocándose imaginariamente en otro punto de vista que le permitiera ver la solución.

En el ejemplo citado, el problema era la probable conquista de la ciudad de Atenas por los persas. Al incendiarla se perdería la ciudad, pero a la vez se evitaría la invasión, porque ¿de qué le sirve al invasor una ciudad convertida en ascuas? Y, por otra parte, los atenienses pronto reconstruirían su ciudad, reponiendo en su sitio los tesoros que habían ocultado.

Hoy sabemos por Paul Watzlawick (2) que la solución de una paradoja pragmática es una contra-paradoja, que consiste en aplicar como remedio el propio síntoma que se trata de evitar. En los conflictos sociales -y una batalla es un conflicto serio- el oráculo estaba diseñado para sorprender no sólo a quien lo recibía; sino, aún más, al enemigo. En la batalla naval de Salamina, el jefe griego Tucídides descolocó a los persas, volviendo contra ellos la “debilidad de la madera”, al empujarles a atascar su flota en la angostura del estrecho de Salamina, lo que facilitó su destrucción.

La existencia y prestigio de las sibilas es una de las pocas muestras de respeto a la inteligencia femenina que aparecen reseñadas en la historia de esa época. Con la hegemonía del cristianismo, la inteligencia intuitiva se consideró demoníaca y las mujeres que la practicaban fueron acusadas de brujería y acabaron mucha de ellas en la hoguera. Todo lo que los sacerdotes no entendían (que era casi todo), era condenado como diabólico.

Esa regla de exclusión del pensamiento femenino, se ve confirmada por sus escasas excepciones: como las sibilas representadas en la capilla Sistina, las mártires cristianas veneradas como santas y, especialmente, la Virgen María, considerada por los católicos como Madre de Dios. ¿Qué mejor que alguna mujer excepcional para resaltar por contraste el poder masculino omnipresente en el cielo y en la tierra?

Las mujeres fueron reducidas a floreros en el altar del poder masculino. Pero eso no siempre funciona como esperan los que mandan, porque también ha habido hombres excepcionales traidores a su sexo. En este Juicio Final de la capilla Sistina, la  doble visión femenina y masculina del genial pintor nos muestra a la Madre de Dios empequeñecida y ninguneada, que mira hacia otro lado, mientras su divino Hijo exhibiendo músculo y sin que le tiemble el pulso, envía a los condenados al infierno.

Y que cada espectador saque sus propias consecuencias. ¿Qué hicieron los sacerdotes al ver esta pintura? Se escandalizaron y ordenaron pintar calzoncillos para tapar los genitales de los personajes.

Pensamiento humano: contradictorio y zigzagueante

Hacia el siglo IV a. C. se desarrolló la Lógica en China, India y Grecia. Fue un avance importante en el pensamiento humano, gracias al cual fue posible el desarrollo de las ciencias… hasta Newton.

Y es que, por importante que sea, la lógica sólo representa la mitad del proceso en el pensamiento humano. El universo no es lógico más que en algunos aspectos simplificables, como el movimiento de los astros, la gravedad dentro de ciertos límites y las máquinas hasta el siglo XXI.

En la realidad, el pensamiento humano era y sigue siendo un proceso complejo y contradictorio. Porque el universo es complejo y contradictorio. Y, por eso, tampoco los humanos somos seres lógicos, sino animales relativamente sujetos a la situación existencial en que nos encontramos, y también adaptables a los cambios. Así es que somos racionales, pero no demasiado.

Los supersticiosos sacerdotes sumerios (o de cualquier sociedad arcaica) y las sorprendentes sibilas, son un buen ejemplo de la contradicción en nuestra doble condición humana, por la izquierda y por la derecha. Cuando perdemos la colaboración entre ambos lados, nos convertimos en un juguete roto, un animal aullando impotente o un robot parloteando sin sentido: que sigue la lógica, pero sin entender nada de lo que pasa alrededor.

Entre sacerdotes y sibilas, yo me quedo con las sibilas.  Ellas daban una interpretación paradójica y no la solución, que debía encontrar el propio interesado. Ellas representan dignamente la primera mitad del proceso del pensar; la gran pregunta: “¿Qué hacer?”.

Así funciona el pensamiento humano y el diálogo entre humanos: a) con la pregnancia: influencia de lo particular, multidimensional, contradictorio y por eso mismo brumoso; b) con determinación de quien se la juega, y que en situación de combate, incluso en una situación límite, engañará al enemigo, tomándole desprevenido.

Ese juego dialéctico (de diálogo y confrontación entre partes diferentes) es lo que nos hace humanos y adaptables a este universo. Nuestro pensamiento, como nuestra existencia, es un movimiento zigzagueante; que parece indeciso, pero ha sido y seguirá siendo decisivo para la supervivencia (3).

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NOTAS del presente capítulo

posibilidades negadas90La censura social, convertida en censura mental por la ceguera machista de la mano derecha, conduce a las posibilidades negadas, a las que está dedicado el capítulo 22: Posibilidades negadas, mujeres invisibles.

(1) El oráculo es relatado por (Heródoto VII.141.3-4).

(2) Ver Watzlawick: El lenguaje del cambio.

(3) Ver Estética del huevo de Jorge Oteiza.
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