_La contención como trampa

contencion-trampaAl enfrentarse a esta epidemia, las primeras medidas que toman los gobiernos son de contención. Cierran sus fronteras e impiden entrar o salir de núcleos urbanos donde ha surgido un foco de infección. Entonces se produce una paradoja: cuando el virus ya está dentro, la contención se convierte en una trampa.

Y ésta es una de las paradojas más temibles de esta guerra: Lo que parece protegernos es también lo que nos impide escapar. Se ha visto en España claramente en las residencias de ancianos. Los residentes caen infectados uno tras otro y también caen infectados sus cuidadores. Ha sucedido también en hospitales de Madrid. Y ha empezado a aparecer en alguna prisión; pero menos, porque las prisiones se construyen en módulos separados para evitar la propagación de motines.

También ha sucedido en un gran portaaviones, el USS Theodore Roosevelt con 4.865 marineros. ¿Cómo entender lo que está sucediendo? y ¿es acaso posible controlarlo?

¿Se propaga como el fuego?

Quizás la epidemia se propaga como el fuego. A partir de un punto: la caída de un rayo en un árbol, una colilla, una chispa, una botella que concentra los rayos del sol como una lente. Basta una pequeña llama y el fuego se transmite a todo lo que sea combustible. También el viento transporta las pavesas.

Y si el virus se parece al fuego, veamos ¿qué hacen los bomberos para apagarlo? Hacen cortafuegos: fronteras despejadas de combustible para cortar su propagación. A cielo abierto son maniobras de contención. Parecidas al confinamiento ordenado por los gobiernos para contener la propagación del virus.

cortafuejosEn los edificios protegidos contra el fuego, Los cortafuegos son parte del edificio (o deberían serlo). Se llaman “puertas cortafuegos“. Están blindadas y siempre deben estar cerradas, aunque no con llave, para impedir propagarse el fuego, pero fáciles de abrir en caso de emergencia.

Estas puertas especiales y los detectores de incendio son elementos esenciales en los edificios protegidos contra el fuego.

Cómo impedir que las medidas de contención o confinamiento se conviertan en trampas letales

De la experiencia de lucha contra el fuego podemos aprender que hasta una casa habitada por una pareja debe tener una habitación en que pueda aislarse a una persona que se halle infectada. Esto ya se ha recomendado en España desde el día en que empezó el confinamiento.

Pero nada parecido se ha hecho con residencias de ancianos, hospitales, cuarteles y portaaviones. Porque es difícil hacerlo, si esa función no se ha tenido en cuenta desde el diseño y construcción del edificio.

Un solo virus basta para infectar a todos  Cualquier confinamiento es como una mesa de billar. Al rebotar las bolas en el borde de la mesa, cambian de dirección, rehaciendo el camino. Una y otra vez.

El zorro que caía en sus propias trampas

Hanna Arendt dijo del filósofo Heidegger. “Es un zorro que cae en sus propias trampas”. Pero se quedaba corta al referirse a una persona. Ningún zorro cae en sus  trampas, pero los humanos sí. Levantamos una muralla para protegernos, y fácilmente quedamos atrapados dentro de ella. Muchas situaciones paradójicas son causadas por nuestra estrechez de miras.

Eso nos sucede cuando vemos sólo un aspecto del problema en vez de examinar la situación desde distintos puntos de vista. Ante situaciones nuevas, muchos humanos no queremos ver más que aquello que nos tranquiliza. Es el miedo al miedo. Pero, como en el cuento del dinosaurio, al despertar, la realidad sigue todavía ahí. Éste es el meollo del problema. Merece la pena detenerse un poco más en él.

En situaciones nuevas suele haber cambios de marco (de contexto), que desbordan las reglas que conocíamos.

Lo que se dobla sobre sí mismo 

encuentroCuando algo se pliega sobre sí mismo, lo lejano se encuentra con lo cercano, como en esta imagen. Al doblar una hoja de papel, una mano se ha encontrado con la otra: eso es bueno. Si en vez de una mano es un virus, que produce una infección, es malo. Y no sólo por la infección, sino porque el mundo que imaginábamos como real se nos derrumba.

Cuando el espacio de un humano se dobla sobre el espacio de otro humano, puede “ser el comienzo de una bella amistad” como el final de la película Casablanca. O puede ser el comienzo de una lucha a muerte. A veces todo depende de un detalle insignificante.

Rebotar en los bordes

Doblarse y rebotar viene a ser lo mismo: ambos consisten en cerrarse u espacio sobre sí mismo. La línea de plegado es ahora un muro, un marco (4) que delimita y separa el interior de lo que queda fuera. billarUna mesa de billar es ejemplo de un espacio mayor doblado sobre sí mismo. La bola rebota en el borde como si siguiera en línea recta al exterior, doblada por la línea del borde. La trayectoria que seguiría la bola si no existiesen bordes, se proyecta en cada rebote sobre el mismo espacio cerrado de la mesa. Cualquier desviación (error) se vuelve mayor, en esta proyección de un espacio extenso sobre otro más pequeño. Eso produce una incertidumbre creciente que es la esencia del juego de billar(5): lo que parecía previsible se vuelve imprevisible.

Guerra mundial o guerra de guerrillas

Imaginamos una guerra mundial como un movimiento de grandes ejércitos que intercambian bombas atómicas. Desde la luna se vería más simple. Y en un mapa, que los países cambian de color.

Así nos representan en TV la epidemia actual como mapas del mundo con  una macha de rojo que va cubriendo el planeta. Pero el ejército de virus no funciona así. Un solo virus ya contiene un ejército en potencia, porque se convierte en 2, 4, 8, 16, … hasta 100.000 copias en 24 horas. Crece, ataca, desaparece, crece, ataca, desparece… Esta guerra no se entiende desde lejos: hay que pegarse al terreno. Nuestro enemigo actúa en guerrillas.

Para vencerlo hay que entender cómo actúa y romper sus rutas de expansión. La humanidad tiene que demostrar que es más inteligente que un ejército de virus, el cual, sin tener cerebro, parece disponer de una temible inteligencia social.


Otras entradas acerca de esta Guerra de los Mundos:

Muertos vivientes

Las películas de terror se anticiparon a la realidad. No las tomamos en serio; y ahora esa guerra es de verdad.

Etapas de un caso Covid19

Empecé a dibujar este esquema para entender mejor lo que sucede a un infectado con el covid19. Pero más bien me ha llevado a hacerme otras preguntas.

Sun Tzu: El arte de la guerra contra este virus

¿Es esto realmente una guerra? Los médicos supervivientes de otras guerras la han reconocido fácilmente.


(1) Paradojas: Se acabaron las alegres y confiadas mañanas.


morseMensaje de la BBC (Basque Basque Country) a comando oteiziano en Ecuador: ¿Cómo va la guerra en ese frente? [Ver abajo un comentario desde Ecuador]

6 comentarios en “_La contención como trampa

  1. Impactantes conclusiones que ameritan prolijos estudios. Ahora está mas claro el cerco “los viejos nos están costando demasiado. Hay que hacer algo” ; y ellos no tienen redes ni voceros, en esta disfuncionalizada, que arranca desde la tribu inexistente. Desaparecen en racimo ellos y sus incautos cuidadores en este instante -que dura siglos en este Absurdistán bendito, cuya capital, Zombilandia, aplaude como foca, mientras un puñado de impotentes lúcidos tratan de organizar desesperadamente respuestas valederas: aprendimos mucho a luchar y muy poco a pensar, ¿qué opina usted, maestro?

    Sent from my Galaxy Tab® S2

    1. ¡Saludos, compañero! Estamos de acuerdo desde ambos lados del océano. Esta vez, sí, venceremos con la principal arma que hemos conservado: el pensar, como miembros que somos de la especie humana.

    1. Es difícil no confundirlos: medios y fines; causas y efectos, espacio y tiempo. En la situación actual, casi todo se vuelve paradójico. Los fines rebotan, doblándose sobre los medios, como la hoja de papel mostrada arriba en este post. Pero, por difícil que sea, tienes razón: habría que esforzarse en no confundirlos. Los responsables políticos hacen juegos malabares con las palabras, para no decir nada de cuanto les desborda, que es mucho. Y cada día más.

  2. Lo que me ocurre cuando te leo, ¿será también una paradoja?. A la vez, siento que estoy bajo una cascada de información, de sensaciones, de necesidades de seguir buscando… y, por otra parte, me parece que estoy a resguardo. Un fuerte abrazo y gracias.

    1. Muchas gracias por tu comprensión: especialmente, de esta necesidad de seguir buscando: “En busca del sentido” la expresó Viktor Frankl, al experimentarla cuando estuvo “confinado” en Auschwitz. Un fuerte abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .