c24_Arte y ciencia

La dualidad que encontramos en las manos o entre los hemisferios cerebrales, e incluso entre lo femenino y masculino de la especie humana, la encontramos también entre el arte y la ciencia, en los diversos marcos de la cultura.

En capítulos anteriores hemos visto que la dualidad es la primera manifestación de la complejidad. Aunque también lo es de la unidad; porque no hay unidad sin opuestos, que unas veces se enfrentan y otras veces colaboran entre sí.

Lo que encontramos en la biología, ya existía antes de la vida, en el mundo físico y químico. En el principio fue el caos; y aún hoy lo sigue siendo; en buena medida producido por nosotros.

En todas las culturas de la historia humana se han construido instrumentos para facilitar la existencia material. Desde las primitivas hachas de piedra hasta los medios de transporte y los más complejos instrumentos.

Y al tiempo que fabricaban esos medios, los humanos querían satisfacer sus deseos emocionales y espirituales. Hicieron pinturas rupestres, crearon la música y bailaron individualmente y en grupo.

El lenguaje humano acentuó esa doble dimensión para comunicarse socialmente, multiplicando las capacidades individuales en el trabajo en grupo. También, para compartir sentimientos y emociones. Con el lenguaje, los humanos pudieron revivir situaciones vividas previamente; y compartir situaciones imaginarias, en forma de historias.

La cultura inmaterial desarrolló el espíritu humano, la imaginación capaz de salir de la situación actual, trasladándose al pasado y al futuro, hasta lugares remotos inaccesibles materialmente.

De un lado se desarrollaron los lenguajes artísticos. Y, del otro, las técnicas de producción y finalmente las ciencias. Hoy en día, las artes y las ciencias están presentes en todas las culturas humanas.

Las artes se basan en la sensibilidad práctica: en la capacidad de sentir lo que aún no es evidente. En eso consiste la pregnancia existencial: presentir más allá de lo evidente.

En sentido opuesto, las ciencias son conocimientos basados en la lógica y la experimentación. Para que un pensamiento sea considerado científico, tiene que ser razonado y demostrado mediante experimentos que puedan ser reproducidos.

Hay personas que dedican su vida especialmente a la ciencia y otros al arte. Sin embargo, cada ser humano está capacitado -o debería estarlo- para experimentar y disfrutar diversas formas de arte; y para comprender los fundamentos de las diversas ciencias. Eso se consigue con la educación.

Así, la dualidad del arte y la ciencia es una de las dimensiones de la dualidad humana. De nuestra unidad en la complejidad.


Próximo capítulo: c25_‘Nunca’ de Ken Follet


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