c27_La rebusca del nuevo año

Empieza 2022 sin que 2021 termine. Mismas preguntas, mismas estadísticas. Este virus se llama Omicrón. Pero cambiará de nombre. Los virus son travestis.

Al menos las neurosis, siguen creciendo, pero continúan llamándose neurosis.
Hace años, los chinos tenían por costumbre ir con mascarilla por la calle. Ahora la llevamos todos. Y quienes no se la ponen, acaban en la UVI rodeados por sanitarios que la tienen bien puesta.

En estos tiempos tan inciertos, los que no somos nosotros me parecen extraños, maleducados o locos de remate. Quizás lo sean; pero a veces me entran dudas de si lo seré yo también.

He descubierto que los demás cumplen años a mi alrededor y lo que es peor: se mueren. Es decir que los demás se están haciendo viejos. En cuanto suena el teléfono, me digo: -«Ya se ha muerto alguien». Tanta prisa, no me parece normal. Es que todo va acelerado como en una película del cine mudo. Y en la radio y la televisión no paran de hablar; aunque siempre, digan lo mismo.

Al menos, el año pasado contaban cada día lo que sucedía al volcán de una isla que entonces parecía cercana. Pero ahora se han desvanecido la isla y el volcán, porque nadie se acuerda de ellos y de lo tristes que andaban sus vecinos.

El virus se ha comido todo lo demás: ya ni nos importa que Rusia nos invada por Ucrania, en protesta de que nosotros les miramos mal desde allí.

Con todo este revoltijo, he pensado que quizás debería pensar en rebuscar algo que sea bueno entre tanto nalo. Porque algo bueno ha de haber: no todo ha de ser siempre malo.

Habrá que buscar, como estas mujeres del cuadro. Algo que pueda encontrarse en algún lugar, que nos haya pasado desapercibido. Aunque la postura que tienen estas emprendedoras no me parece la mejor para el lumbago.

Pero nadie es perfecto. Y el que algo quiere, algo le cuesta.


5 comentarios en “c27_La rebusca del nuevo año

  1. Yo creo que hay que cambiar de gafas… o quitárselas del todo. Se han empeñado en ponernos unas que todo lo distorsionan, agrandando y empequeñeciendo las cosas a su antojo. ¿Con qué fin? Sobre todo, el de empequeñecernos el alma.
    Gracias, José Luis, por seguir en el tajo. Me he ausentado estas últimas semanas, pues han sido de mudanza. Aunque cansan, las mudanzas renuevan energías.

    1. Gracias Olivia por el nuevo concepto. Los humanos somos seres en mudanza. Lo difícil es reconocerlo y sacar provecho de nuestra condición. Ver el lado bueno de lo nuevo. A los confinados les está costando; los más jovenes dicen: «-Me aburro». Los viejos jugamos al escondite con nuestros miedos. Un fuerte abrazo.

  2. «Los virus son travestis». Otro aserto de joseluis: «Los humanos somos seres en mudanza. Lo difícil es reconocerlo y sacar provecho de nuestra condición». Mi tiempo libre organizado me impele a reflexionar que, decididamente, tú eres uno de mis mentores favoritos más lúcidos y soñadores Me ayudas a volar, a enseñorearme, a aterrizar, indemnemente. Hablando claro: ¡muchas gracias, hermano!

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