poesía

Oh Capitán, mi Capitán

Abraham Lincoln,
el capitán al que canta el poeta

Oh Capitán, mi Capitán:
nuestro azaroso viaje ha terminado.
Al fin venció la nave y el premio fue ganado.

Ya el puerto se halla próximo,
ya se oye la campana
y ver se puede el pueblo que entre vítores,
con la mirada sigue la nao soberana.

Mas ¿no ves, corazón, oh corazón,
cómo los hilos rojos van rodando
sobre el puente en el cual mi Capitán
permanece tendido, helado y muerto?

Oh Capitán, mi Capitán:
levántate aguerrido y escucha cual te llaman
tropeles de campanas.
Por ti se izan banderas y los clarines claman.
Son para ti los ramos, las coronas y las cintas.

Por ti la multitud se arremolina,
por ti llora, por ti su alma inflama
y la mirada ansiosa, con verte, se recrea.

Oh Capitán, ¡mi Padre amado!
Voy mi brazo a poner sobre tu cuello.
Es sólo una ilusión que en este puente
te encuentres tendido, helado y muerto.

Mi padre no responde.
Sus labios no se mueven.
Está pálido, pálido. Sin pulso casi, inerte.

No puede ya animarle mi ansioso brazo fuerte.
Anclada está la nave: su ruta ha concluido.
Feliz entra en el puerto de vuelta de su viaje.
La nave ya ha vencido el furioso oleaje.

Oh playas, alegraos; sonad, claras campanas
en tanto que camino con paso triste, incierto,
por el puente donde mi Capitán
yace para siempre: tendido, helado y muerto.

O Captain! My Captain! by Walt Whitman. Leído en inglés por Tom O’Bedlam.

Me encanta Whitman, cómo nos entrega su vitalidad, su fuerza luminosa. Y me encanta este poema, el más conocido, reconocido y adorado de todos. Este canto al heroísmo, que nos hace revivir la tragedia del héroe de todas las épocas. La vida de los héroes es corta. De adolescente me enseñaron en novelas y películas que el amigo del chico muere siempre y así el chico se casa con la chica. Pero no era verdad. Es el héroe quien muere y porque muere le recuerdan y lloran su pérdida. Todos, salvo la chica, que no le perdonará haber sido abandonada.

_____
Poema de Walt Withman, en homenaje  a Abraham Lincoln después de su asesinato. Versión en español de Nicolás Bayona Posada (con alguna variante).

Acerca de Whitman en este blog ver Extractos,  El misterio y la llave.

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